dijous, 10 de maig de 2018

Rapunzel (III): el síndrome







Carlos Zerpa

Sopa de pelos
(2006)

Instalación de arte objetual 



Carlos Zerpa es un artista contemporáneo venezolano que ha realizado desde 1974 diversas instalaciones de arte conceptual. A partir de 1984 se dedica a la fabricación de objetos con un significado determinado. En esta obra, titulada "Sopa de pelos" la evidencia irónica es evidente. El artista juega con la clásica protesta por encontrar un pelo en la sopa y monta una provocativa imagen de una sopa constituída exclusivamente por pelos. Zerpa consigue así una sensación de repugnancia y rechazo casi instintiva en quien ve su obra. El propósito es claro: la misión de toda obra es la de despertar alguna sensación -ya sea positiva o negativa- en el espectador. Si este diálogo entre el autor y el público se consigue, en cierto modo el objetivo se ha cumplido.  

Aunque por repulsiva que nos parezca esta idea, en la vida normal hay personas que "comen pelos". Se trata de un transtorno mental que se conoce como tricofagia. Etimológicamente, este nombre deriva del griego: τριχοφαγία, de τρίχα (tricha) "pelo" y φάγειν, (phagein) "comer". Esta patología se describió por primera vez en 1889, pero hasta 1987 comerse el cabello no fue reconocido como un transtorno psiquiátrico. La tricofagia es una afección poco frecuente: se estima que padecen este síndrome entre el 0,6 y el 1,6% de la población.


François Henri Hallopeau (1842-1919)
La tricofagia suele acompañar a otro transtorno: la tricotilomanía, que es el hábito irresistible de arrancarse sistemáticamente el cabello o el vello de distintas zonas corporales. Esta denominación fue propuesta por el dermatólogo francés François Henri Hallopeau en 1889 a partir de las voces griegas θρίξ, τρίχος, (zríx, trijos): cabello, τίλλω, (tíl-lō): depilar y μανία (manía): manía. Se trata de un transtorno compulsivo de la conducta indicativo de depresión o ansiedad. Enredar el cabello entre los dedos, tirar de él y arrancarlo es, para algunas personas, una especie de tic que les alivia la ansiedad. Algo parecido a comerse las uñas o rascarse compulsivamente. Aparecen así en el cuero cabelludo algunas áreas con pocos pelos o donde el pelo aparece cortado o segado de forma característica.  

Pero arrancarse los pelos no siempre se acompaña de tricofagia, sino que solamente en un 30% de los casos de tricotilomanía el cabello se ingiere posteriormente. Se ha observado tricofagia en niños sometidos a tensión elevada como en algunos casos de maltrato o de abusos sexuales.  


La obsesión patológica de comer el propio cabello trae como consecuencia la formación de un tricobezoar, una bola de pelo que puede causar la obstrucción del intestino. Como el pelo no puede ser digerido, se acumula junto con restos de comida y fluidos corporales hasta formar una especie de ovillo. El cabello, al no poder ser digerido por la queratina que posee, se va acumulando poco a poco junto con restos de comida y fluidos corporales hasta formar un apelotonamiento, que poco a poco se va adaptando a la forma del estómago. A veces, estas pelotas de pelo llevan además una extensa cola que se alarga por el intestino. Estas largas prolongaciones recuerdan los cabellos de Rapunzel, la chica de larguísimas trenzas que inmortalizaron en un cuento de hadas los hermanos Grimm. Esta similitud motivó que el cirujano Vaughan ED Jr propusiera la denominación de síndrome de Rapunzel en 1968.  


Imagen de un tricobezoar con una larga cola (síndrome de Rapunzel)
National Museum of Health and Medicine
http://www.medicalmuseum.mil/index.cfm?p=exhibits.virtual.hairball.index


Los síntomas clínicos que permiten alertar de esta situación son dolor abdominal, náuseas, pérdida del apetito, tensión abdominal, vómitos, pérdida de peso, sangrado o perforación intestinal. 

La confirmación diagnóstica puede realizarse en la mayor parte de los casos mediante un simple escaneo o por exploración con ultrasonidos de la zona. Estas técnicas permiten detectar las bolas de pelo en el aparato digestivo y diferenciarlo de un tumor gástrico.  

Para solucionar el problema, el paciente suele ser intervenido quirúrgicamente con el fin de extraer los tricobezoares. Dependiendo del tamaño, el cirujano realiza una laparoscopia, endoscopia o, en los casos más severos, una cirugía abierta. 


Tricobezoar recientemente extirpado en la India. Al apelotonamiento que puede 
observarse en la foto, seguía una larga cola de un metro de longitud (s. de Rapunzel) 

Hace poco, en la India, una joven de 20 años ha tenido que ser sometida a una intervención quirúrgica para que le extirpasen un tricobezoar de 750 gramos, de 25 centímetros de largo y unos 12 centímetros de ancho (en la parte con forma de estómago, como se ve en la imagen), mientras que presentaba una “cola” de más de un metro de longitud. La joven llevaba tiempo tragándose su propio cabello, hasta el punto de que cerró completamente el estómago, impidiendo que cualquier alimento llegase al mismo, por lo que sufría pérdida de apetito, constantes vómitos y experimentó una pérdida de peso considerable, hasta el punto de pesar solamente 30 kg.

Tras la cirugía, los pacientes deben ser derivados a una consulta psiquiátrica para que se intente modificar su comportamiento, cosa que no siempre es fácil de conseguir. A pesar de su nombre de cuento de hadas, el síndrome de Rapunzel muchas veces dista mucho del final feliz de algunos almibarados cuentos. 

En otra entrada comentaremos algunos aspectos sorprendentes y probablemente insospechados de los bezoares y de algunas repercusiones culturales de los mismos. 


Síndrome de Rapunzel 





Bibliografía 


Bezoars and Foreign Bodies, The Merck Manual of Medical Information – 2º Home Add 
http://www.merckmanuals.com/professional/gastrointestinal-disorders/bezoars-and-foreign-bodies/bezoars 

Chamberlain SR, Menzies L, Sahakian BJ, Fineberg NA. Untreated tricotillomania and trichophagia: surgical emergency in a teenage girl  Am J Psychiatry164 (4): 568–74, 2007

Tilles G, Wallach D. François Henri Hallopeau (1842–1919). Annales de Dermatologie et de Vénérologie128 (12): 1379. 2001

Vaughan ED Jr, Sawyers JL, Scott HW Jr: The Rapunzel syndrome. An unusual complication of intestinal bezoar. Surgery 63:339-343, 1968

Ventura DE, Herbella FA, Schettini ST, Delmonte C. Rapunzel syndrome with a fatal outcome in a neglected child». J. Pediatr. Surg. 40 (10): 1665-7, 2005



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