divendres, 6 d’abril de 2018

No escupir en el suelo!







Aviso de una fábrica textil 

"No escupir"
(finales del s.XIX)

Papel impreso
Colección particular. Terrassa. 



Este cartel -que nos puede parecer curioso actualmente- estaba situado en el interior de una fábrica textil catalana a finales del s. XIX. En aquel momento, el grado de cultura y de educación de la población obrera era muy bajo. Era frecuente arrojar las basuras directamente a los ríos, tirar papeles al suelo u orinar en las esquinas. Y por supuesto escupir por la calle, o en los interiores de fábricas, teatros o incluso en las iglesias, donde en alguna ocasión hemos podido ver todavía advertencias similares. 

Para ilustrar lo habitual que era esta práctica, comentaré una anécdota que sucedió en el último cuarto del s. XIX en uno de los pasillos del Hospital de la Santa Creu de Barcelona. En aquel tiempo, los catedráticos de Universidad tenían un gran poder que les permitía literalmente hacer lo que quisieran. Un día un profesor de la Facultad de Medicina, vestido con su larga bata blanca escupió en el suelo en uno de los pasillos de la institución. Una mujer de la limpieza, con más sentido común que el ilustre médico, le recriminó su actitud y le dijo: 
- Qué vergüenza! Un médico escupiendo al suelo!
El profesor, airado por lo que consideraba una insolencia, tuvo la desfachatez de girarse para contestar: 
- Sí, señora! Catedrático! Y de Higiene! 

Escupidera
Pero además de ser un acto grosero y de mala educación, escupir al suelo es un acto que ponía en serio riesgo la salud de los demás, dado que gran parte de la población había tenido contacto con la bacteria causante de la tuberculosis y que podía activarse durante un proceso infeccioso y transmitirse a otra persona a través de los esputos. Por eso era habitual disponer de escupideras en los rincones, recipientes en los que se permitía escupir. Hasta los años 60 del siglo 20 era habitual encontrar estos recipientes de porcelana o loza en los rincones de oficinas y locales públicos.

Escupidera alemana 

Pero estos malos modales poco higiénicos estaban muy arraigados entre el pueblo llano. Como ejemplo de la poca formación en materia sanitaria de aquellos años recordemos un párrafo de la coetánea Dra. González Barrios:
"La existencia de los microbios es puesta en duda aun por gente de cierta cultura, y por eso no reparan en escupir en vías públicas y en besar a los niños; no toman precauciones frente a los enfermos de tuberculosis, coqueluche, tifoidea…. También se desconoce la acción vectora de los insectos y no se protegen lo suficiente contra las moscas, ni persiguen las pulgas, los chinches y otros parásitos”.  

Por eso no es de extrañar que en las fábricas y otros lugares públicos menudearan este tipo de advertencias, intentando salvaguardar la higiene pública. 






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