dijous, 15 de març de 2018

Son efectivos los geles antisépticos hidroalcóhólicos?








Charles Kay Robertson 

Retrato de Joseph Lister


Óleo sobre lienzo
Hunterian Museum

The Royal College of Surgeons of England. Londres





En el Hunterian Museum del Colegio de Cirujanos de Londres, encontramos este cuadro, que rinde merecido homenaje a Joseph Lister (1827-1912), un cirujano que hizo grandes aportaciones a la medicina, entre las que destaca el concepto de asepsia, la cirugía estéril y la introducción de algunas sustancias antisépticas. Lister introdujo con éxito el ácido carbólico (que actualmente conocemos como fenol)  para esterilizar los instrumentos quirúrgicos y limpiar las heridas, cosas que redujo considerablemente el número de infecciones post-operatorias y posibilitó una cirugía más segura para el paciente. 


Gracias a Lister, extremamos hoy las medidas de antisepsia no solo en los quirófanos sino también en las clínicas y consultorios. Desde el año 2000, al preceptivo lavado de manos se añade frecuentemente una fricción con geles hidroalcohólicos que aseguran una asepsia perfecta.  Un protocolo que se sigue en los hospitales para evitar las infecciones nosocomiales, generalmente ocasionadas por bacterias que se transmiten de mano en mano.  

Las manos son portadoras habituales de gran cantidad de gérmenes 

Pero ¿son realmente eficaces los geles hidroalcohólicos? Hasta ahora se había creído así, pero recientemente se ha detectado una bacteria capaz de resistir a estos antisépticos. Unos investigadores australianos de la Universidad de Melbourne han observado en los últimos 20 años una inquietante evolución de Enterococcus faecium.  Su estudio, publicado en el servidor de prepublicación en biologia bioRxiv muestra que esta especie bacteriana responsable de infecciones nosocomiales ha llegado a ser resistente al alcohol. Para demostrarlo, el equipo del Prof. Tim Stinear ha analizado 139 muestras tomadas entre 1997 y 2015 en medios hospitalarios. Comprobaron así que las bacterias más recientes eran 10 veces más resistentes al alcohol que las colonias de tomas más antiguas. Lo que demuestra que el genoma de las bacterias se ha probablemente adaptado, convirtiendo su membrana en más resistente al alcohol.  Los autores subrayan también en su trabajo que si bien las infecciones debidas a Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina habían disminuído en los hospitales, las provocadas por bacterias del género Enterococcus se habían quintuplicado en este período. 

De estos datos se infiere que se debe modificar el protocolo actual de la antisepsia en los hospitales, tal vez usando nuevos antisépticos, aunque no es descartable que nuevamente las bacterias puedan burlar estas medidas, evolucionando a formas cada vez más resistentes que puedan sobrevivir mejor. Sin duda una mala noticia, si se tiene en cuenta que se une al alarmante problema de la resistencia bacteriana a los antibióticos, repetidamente advertida por  la Organización Mundial de la Salud


Higiene de manos con gel hidroalcohólico





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