diumenge, 11 de febrer de 2018

La niña del pañuelo




María Blanchard

La niña del pañuelo
(1927)

Óleo sobre lienzo 55 x 38 cm.





María Blanchard (1881-1932) fue una destacada pintora cubista de la llamada Escuela de París.

María Gutiérrez Cueto, nació en Santander en 1881 en el seno de una familia burguesa acomodada: su abuelo era director de La Abeja Montañesa y su padre director del periódico El Atlántico. María nació con una gran deformidad corporal, debida a una cifoescoliosis con doble desviación de columna, que marcaría toda su vida y le produciría gran sufrimiento psicológico. Sin embargo, durante su infancia contó con los beneficios de un ambiente familiar culto y estimulante, en el que su padre alentó su interés por el arte. María adoptó el apellido Blanchard de su abuelo materno. Tal vez influída por su infancia, tan marcada por su problema vertebral, la obra pictórica de María Blanchard presta especial atención a las representaciones de la enfermedad y el dolor, especialmente en niños o adolescentes. 

Tras un período de formación en Madrid, con Emilio Sala y Fernando Álvarez de Sotomayor, en 1909 obtuvo una beca para ampliar estudios en París, donde tuvo de profesor a Hermen Anglada Camarasa. Allí entró en contacto con pintores como Diego Rivera, Juan Gris,  Angelina Beloff  y Jacques Lipchitz. 

Tras una fructífera época cubista retornó a un naturalismo de corte muy personal, como en el cuadro La niña del pañuelo que encabeza este escrito. 


María Blanchard: Dolor de muelas (1928)
No sería esta la única pintura sobre este tema, ya que encontramos otras como Dolor de muelas en las que reaparece este tema. En todas estas pinturas Blanchard representa a una niña de 4 o 5 años de edad, con la cabeza ligeramente inclinada y con un pañuelo anudado en la parte superior de la cabeza. La práctica de colocar un pañuelo anudado estaba muy extendida, en un intento de calmar la inflamación y el dolor de muelas. En alguna de las obras pintadas por María Blanchard la niña se toca la cara con la mano, denotando el dolor que sentía, posiblemente causado por un flemón como consecuencia de una caries en una pieza del maxilar inferior izquierdo. 

El color apagado y los tonos oscuros que la pintora elige para estas telas aumentan el dramatismo de la escena y inducen a la compasión del espectador. El fondo, de color gris-marrón se enseñorea de las obras y se refleja en la ropa de la pequeña. Unos cuadros sin duda muy peculiares, que demuestran la fuerza y vigorosa personalidad de la pintora, interesada en el tema del padecimiento y de la enfermedad. 



Bibliografía

Fleta Zaragozano J. Representación del niño en la pintura española 
Pediatr Integral 2016; XX (8): 564.e1–564.e4  
https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2016-10/representacion-del-nino-en-la-pintura-espanolamaria-blanchard-entre-el-cubismo-y-la-pintura-figurativa/
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