domingo, 12 de marzo de 2017

Historia del ácaro de la sarna (II): Galès, ¿descubridor o embaucador?





Barón de Geer

Ácaros 
 Ilustración del libro 
Mémoirs pour Servir à l'Histoire des Insectes 




La sarna es una enfermedad producida por un parásito, Sarcoptes scabiei. Un ácaro que cava túneles en el interior de la piel, y por este motivo se le conoce con el nombre popular de "arador de la sarna". Las hembras ponen sus huevos durante la noche y por eso el principal síntoma es un prurito intenso, sobre todo nocturno. Observando con atención se pueden ver los surcos que excavan y unas pequeñas vesículas. 

Por el hecho de estar dentro de la piel (y no encima de ella), descubrir la auténtica causa de la enfermedad no fue tarea fácil. Al parecer, el ácaro de la sarna había sido ya descrito por el médico árabe andalusí Ibn Zuhr (Avenzoar). También fue descrito por la monja Santa Hildegarda de Bingen. Y también por los biólogos Bonomo y Redi en el s. XVIII. Pero en todos estos casos, por una razón o por otra, estos descubrimientos cayeron en el olvido. 

Cuando Jean Louis Alibert llegó al Hospital de Saint Louis de París, se propuso clasificar las enfermedades de la piel. Lo hizo a la manera de los botánicos e incluso propuso una forma de árbol (Árbol de las dermatosis) para explicar los grandes grupos de enfermedades cutáneas. El simbolismo del árbol fue tal, que el propio Alibert impartía sus clases tres veces a la semana bajo un tilo, cerca del pabellón real del hospital. 

Un día, al terminar una de estas clases, el joven farmacéutico del hospital, un chico de 29 años,  Jean Chrysanthe Galès (1783-1854) se entrevistó con el gran médico. Este encuentro constituyó el principio de uno de los episodios más rocambolescos de la historia de la medicina. Galès pretendía realizar su tesis doctoral y Alibert, petulante, se permitió contestarle con sorna, haciendo un juego de palabras bastante malo: 
"Puede escribir su tesis sobre la sarna, ya que por su  nombre está predestinado" (El nombre de Galès se parece a gale, que significa sarna en francés)
En aquel momento, tenía lugar un franco enfrentamiento en la Academia de Medicina entre los partidarios de la teoría acariana (que ya había sido planteada por Bonomo y Redi) y los que defendían la discrasia psórica. No se sabía a ciencia cierta si el ácaro existía o no. La Academia de Medicina había prometido incluso una recompensa para quien descubriera o redescubriera el controvertido ácaro. 

Pocas semanas más tarde, el 26 de mayo de 1812, Galès volvió a visitar a Alibert para comunicarle que ya había encontrado el parásito productor de la sarna. Según él, lo había podido hallar repetidas veces en las vesículas acarinas. Alibert, que era partidario de la doctrina acarina se excitó mucho, y propuso realizar sesiones ante grupos de médicos para demostrar y confirmar el experimento. 


El estudio sobre la sarna de J.C. Galès.
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. 
En las reuniones que tuvieron lugar a continuación, Galès extrajo el insecto con destreza de las vesículas de la sarna ante médicos y estudiantes de medicina. Estas actuaciones algo teatrales provocaban cerradas ovaciones de los asistentes al acto. Ante el éxito de estas demostraciones, el doctor Latreille, en representación de la Academia de Medicina, le hizo entrega del premio en metálico y lo reconoció oficialmente como descubridor del ácaro productor de la sarna. 

Tras embolsarse el premio, Galès se hizo famoso. Repitió la exhibición numerosas veces, ante gran número de médicos, naturalistas, entomólogos y sabios de la Academia de Medicina, la Academia de las Ciencias y ante el Consejo General de los Hospicios de París. Poco después publicó su "Ensayo sobre el diagnóstico de la sarna, sobre sus causas y sobre las consecuencias médicas prácticas de las que se deducen las verdaderas nociones de esta enfermedad(Tesis 21 Agosto 1812- París).


Ilustración del libro de Galès sobre fumigaciones para tratar los casos de sarna.
Paris, 1816
Galès supo aprovechar bien su fama. Creó un consultorio dermatológico privado tras haber probado en el hospital de Saint Louis una nueva técnica de tratamiento, la fumigación con vapor de azufre. Usando una cabina de la que sobresalía la cabeza del enfermo que se tenía que tratar, procedía a fumigar el cuerpo de los sarnosos con vapores sulfurosos obtenidos echando flor de azufre sobre brasas ardiendo. Fumigó así a 355 pacientes. 

Mientras Galès se dedicaba ya plenamente a su floreciente consultorio privado, comenzaron a surgir las primeras sospechas. Nadie, a excepción de Galès, era capaz de encontrar los ácaros en las lesiones de sarna. El naturalista Cuvier fue el primero que llamó la atención: los insectos de Galès eran muy diferentes de las descripciones como las que habían dibujado otros naturalistas como el Barón de Geer en Suecia y se parecían sospechosamente a los ácaros del queso (En la lámina que encabeza esta entrada los ácaros del queso son los 2-4 y el de la sarna el 13).  


Lámina del libro de Alibert mostrando las lesiones clínicas de la sarna. Al lado aparecen tres ácaros, que por su morfología pueden identificarse con los ácaros del queso, que eran los que mostraba Galès en sus demostraciones. Esto acarreó un gran desprestigio a Alibert, que no obstante, no hizo retirar la lámina. 


Esto supuso un retorno al escepticismo. Comenzaron a circular los rumores de fraude. Alibert, al principio, se negaba a creerlo. La Academia de Medicina había reconocido el género Sarcoptes y ya se habían representado tanto en los tratados de Alibert como en el Diccionario de Ciencias Médicas de 1816 los animalículos de Galès (que ahora ya muchos denominaban jocosamente "ridículos")

Alibert hizo buscar los sarcoptes según el método de Galès. Pero ni él ni nadie lo conseguían encontrar. Ni Biett, Lugol ni Rayer en Francia; ni Bateman ni Willan en Inglaterra; ni Galeotti o Chiarugi en Italia. Las investigaciones de Galès ya eran multitudinariamente rechazadas. 

Mientras tanto, Galès hacía oídos sordos a sus detractores. Hacía tiempo que había abandonado Saint Louis (1815) y se dedicaba a la explotación de sus múltiples establecimientos de  baños fumigatorios que se repartían por todo París. No respondía nada a las crecientes acusaciones de fraude. 

Mientras tanto, Alibert, que había reproducido el supuesto ácaro en sus libros quedaba en una mala posición. Sus adversarios, especialmente Biett, no perdían ocasión para lanzar biliosos comentarios sobre él y aumentar su desprestigio.  


Bibliografía

Beeson BB. Acarus scabiei. Study of its history. Arch Dermatol Syphilogr 1927;16:294-307.

Crissey JT, Parish LC The Dermatology and Syphilology of the Nineteenth Century. New York: Praeger, 1981. 


Díaz R, Vidauzárraga C. Historia del ácaro de la sarna. Piel 2003; 18 (9): 471-3

Galvañ Pérez del Pulgar JI, Piel 2004;19:533-7 - DOI: 10.1016/S0213-9251(04)72909-

Janier M. Histoire du sarcopte de la gale. Histoire des sciences médicales, Tome XXVIII, 4, 1994. http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhm/hsm/HSMx1994x028x004/HSMx1994x028x004x0365.pdf

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