dijous, 22 de març de 2018

Luis XIV (II): la patología de un rey absoluto







Jacint Rigau 
(llamado Hyacinthe Rigaud) 

Retrato de Luis XIV de Francia
(1701)

Óleo sobre lienzo 238 x149 cm 
Museo del Prado. Madrid




Ya hemos visto las enfermedades que aquejaron a Luis XIV en su juventud. Hoy seguiremos revisando su historia clínica, y constatando que sus problemas de salud fueron agravándose con el paso de los años. 

En enero de 1663 el monarca presentó una tumoración en el pezón derecho, tal vez una enfermedad de Paget. Los médicos procedieron a cauterizarle el tumor. 

Luis XIV presentaba dolores dorsales frecuentes así como una dermatosis que cursaba con pústulas en diversos lugares del cuerpo y de la cara. Aunque los médicos de la época lo achacaron a secuelas de la viruela, creemos que estas pústulas más bien corresponderían a acné, foliculitis o forúnculos. 

Sufrió diversos episodios febriles (1655), incluyendo una fiebre tifoidea (junio 1658).

El Rey Sol, en el Salón del Trono

El rey Sol tenía importantes problemas dentales, agravado por su glotonería: consumía grandes cantidades de dulces y de azúcar. Probablemente esto influía en su proverbial halitosis. Tenía tan mal aliento
 que cuando sus amantes se le acercaban, se tapaban la nariz con un pañuelo perfumado. A esto debía unirse la escasa higiene del rey, ya que los baños no eran muy habituales en aquel tiempo. De hecho solamente se tiene constancia de que el rey Sol se realizó un baño completo solamente tres veces en toda su vida.  
Luis XIV decía que el baño le producía vértigos y dolores de cabeza, y como señalaba su médico de cámara, Vallot, al rey no le gustaba bañarse. De hecho en su detallado diario personal solamente consta que realizara baños durante una semana en su vida, por prescripción facultativa y con gran oposición por su parte. Tampoco se cambiaba mucho de ropa interior. Según uno de los embajadores que le presentó las credenciales, el rey despedía un hedor peor que el de una fiera salvaje y su aliento era terriblemente pútrido.
Guy-Crescent Fagon, primer médico de Luis XIV

Sus médicos consideraban que casi todas las enfermedades que le aquejaban procedían de sus problemas dentales, por lo que le arrancaron todos los dientes. En 1685 fue sometido a una cauterización del paladar, con destrucción de parte del mismo, por lo que la nariz y la boca quedaban comunicadas por este orificio. Así que todos los manjares que se le servían al rey -que era muy voraz- debían estar finamente triturados, ya que carecía totalmente de dientes. Durante la comida real, que como todas sus actividades era motivo de espectáculo ritual, no era raro que lo que intentaba ingerir le saliese por la nariz, especialmente los líquidos.  

El rey Sol también presentó diversas molestias urinarias, probablemente litiasis renal, ya que se refiere que expulsaba "pelotitas de arena". 

También sufrió de gota, enfermedad provocada por la excesiva acumulación  de ácido úrico en su organismo, como resultado de una alimentación excesivamente rica en carnes, caza y marisco. Una de sus comidas podía constar de cuatro platos de sopas distintas, un faisán entero, una perdiz, dos ensaladas, cordero con salsa de ajo, dos grandes lonchas de jamón, pasteles fruta y confituras. Cuando viajaba, su carroza iba siempre repleta de carnes, frutas y pasteles, para compartir con las damas que solían acompañarle. 

Louis XIV desplazándose en su "roulette"
por los jardines de Versalles
Con esta dieta no son de extrañar sus ataques de gota. Para evitar los dolores, sus médicos lo hacían envolver literalmente en almohadones de pluma para mantener el cuerpo caliente. Sufría insoportables ataques de podagra en el pie derecho y en el tobillo izquierdo, obligándole a quedarse inmóvil en una butaca. Incluso hizo modificar un sillón, al que le añadió pequeñas ruedas (la roulette du roi) para que Blouin, su ayuda de cámara preferido, lo pudiera desplazar durante sus paseos diarios. Cuando podía valerse por sí mismo, su manera de caminar se tornó renqueante. En la vejez, los ataques fueron cada vez más frecuentes y le atormentaron hasta lo indecible.

Mención aparte merece su fístula anal, tal vez la enfermedad más importante y que ya hemos comentado detalladamente en otro artículo y que conllevó una intervención quirúrgica para la que se diseñó un instrumento especial que revolucionó la cirugía de su época. No en vano a 1686 se le llamó "el año de la fístula".

También presentaba diverticulosis del colon, especialmente del colon sigmoide, lo que le causaba diarreas incoercibles. En más de una ocasión tuvo que abandonar con urgencia tanto las reuniones del Consejo; como los salones de Mme. de Maintenon, su amante; las recepciones de su familia de Inglaterra o incluso la mesa.

A todo ello hay que añadir los tormentos añadidos por los consejos de los médicos. Podemos concluir que el rey era un gran adicto a los medicamentos y remedios. En este apartado podemos citar: 

Sangrías. Luis XIV se sangraba repetidamente para controlar a la naturaleza. Se sangró por lo menos 38 veces en el pie o en el brazo. 

-  Purgas. Entre 1647 y 1715 tomó medicamentos purgantes en cerca de 2.000 ocasiones, una media de dos por mes, como precaución o como remedio de urgencia. 

Clisterios. Centenares de ellos

Quina. Tomó numerosas libras de quina 

Emplastos.  Experimentó todos los emplastos conocidos

Cordiales.  Los probó casi todos 

Además tomó gran cantidad de tabletas, y un sinfín los cocimientos medicinales


Balance de las enfermedades de Luis XIV: 

1655.- Escarlatina 

1662.- Inicio de los vértigos que se mantendrán durante casi toda su vida. 
         -  Resfriado intenso  

1663.- Sarampión

1676.- Fiebres intermitentes rebeldes
         - Reumatismo
         - Caries del maxilar superior 

1686.- Fístula anal
         - Oftalmias
         - Enfermedades cutáneas, 

1696.- Forúnculos
         - Ántrax con una placa mayor que la palma de la mano

1704.- Forúnculos
         - Luxación del codo
         - Tumores 

En diversas ocasiones:    - Parásitos intestinales
                                       - Gota
                                       - Indigestiones
                                       - Divertículos del colon
                                       - Diarreas 




Bibliografía

Louis XIV, gastronome https://gavroche60.com/2017/09/14/louis-xiv-gastronome/

Mazé J. La cour de Louis XIV. Hachette. Paris 1945


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