miércoles, 22 de febrero de 2017

Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos





Bartolomé Esteban Murillo

Santa Isabel de Hungría 
curando a los tiñosos (detalle) 
(1672) 

Óleo sobre lienzo 325 × 245 cm 

Iglesia de San Jorge del 
Hospital de la Hermandad de la Caridad. Sevilla.





Bartolomé Esteban Murillo (1617 - 1682) fue uno de los más destacados pintores de la escuela sevillana. Formado en el naturalismo, entró plenamente en el barroco, anticipando en muchos casos el rococó. En plena Contrarreforma, realizó básicamente obras de carácter religioso, especialmente vírgenes y santos, para órdenes religiosas e iglesias como la que hoy comentamos, aunque también realizó pintura de género.

La visión completa del cuadro. 
La obra fue encargada a Murillo por Miguel de Mañara, gran impulsor del Hospital de la Caridad de Sevilla para decorar la iglesia de San Jorge de Sevilla. El óleo debía formar parte de un programa iconográfico relacionado con las obras de misericordia y el ejercicio de la caridad. 

Murillo realizó seis pinturas alegóricas de las obras de misericordia. Mañara también encargó a Murillo la realización de dos obras donde se recogieran dos ejercicios caritativos que debían cumplir los miembros de la Hermandad de la Santa Caridad, con sede en esta iglesia. Una de ellas es asistir a los enfermos durante su curación y darles de comer como se recoge perfectamente en esta obra que contemplamos protagonizada por santa Isabel de Hungría. 

El cuadro representa a Santa Isabel de Hungría ayudada por tres damas elegantemente vestidas, mientras lava la cabeza de un niño afectado por tiña (tinea capitis o más probablemente tiña favosa) una infección del cuero cabelludo causada por hongos dermatofitos y que era muy común en aquel tiempo. El tiñoso inclina su cabeza sobre una jofaina y la santa vierte agua sobre su cabeza en una escena que además de las implicaciones terapéuticas presenta un fuerte simbolismo sobre el papel purificador del agua. Las ricas vestiduras de Isabel y sus damas contrastan vivamente con los harapos y la precaria vestidura de los enfermos atendidos. 


A la derecha del cuadro, otro pillete se rasca el cuero cabelludo y el pecho. El cuero cabelludo también presenta lesiones compatibles clínicamente con una tiña. Sin embargo esta micosis no suele causar mucho prurito, por lo que el rascado incontinente del muchacho hace sospechar que además, presenta otra enfermedad, probablemente piojos o sarna. No es infrecuente observar casos en los que coexisten ambas afecciones, ya que suelen contraerse en lugares de higiene precaria. El propio Murillo ha dejado algunas obras alusivas a piojos o a pulgas


   Vidriera representando a Santa Isabel socorriendo a los necesitados   
En primer plano, sentados en el suelo pueden verse dos menesterosos más, también enfermos, aunque en su caso no parecen tiñosos. Uno de ellos se levanta un vendaje dejando al descubierto una úlcera en la pierna. También lleva la cabeza vendada posiblemente por alguna lesión cutánea o alguna herida traumática. La vieja de la derecha mira a la santa con actitud expectante mientras sujeta un bastón, lo que hace pensar que adolece de alguna enfermedad que afecta a las piernas o a la correcta deambulación. 

La escena se desarrolla sobre el fondo de una arquitectura monumental y está bañada por una luz de tonos dorados que crea una sensación atmosférica que contribuye a difuminar los contornos, pero permite ver todos los detalles de los personajes, las calidades de las telas o los reflejos en la palangana de metal. Al fondo, bajo un espectacular pórtico, puede contemplarse una segunda escena en la que también se representa a la Santa, pero esta vez en el acto de dar de comer a los pobres, segunda parte del ejercicio caritativo entre los hermanos de la Caridad, de los que Murillo era miembro desde 1665.

Santa Isabel de Hungría (1207-1231) era una princesa de sangre real, hija del rey Andrés II de Hungría y Gertrudis de Merania. Isabel creció en la corte húngara en un ambiente de gran religiosidad. Su madre era hermana de la religiosa Sta. Eduvigis de Silesia. Tras el asesinato de su madre, en 1215 su padre contrajo segundas nupcias y nació una hermanastra, Violante, que años después se casaría con Jaime I de Aragón. 


Santa Isabel de Hungría lavando a un enfermo en el hospital. 
Escena del retablo del altar mayor en la catedral de Santa Elizabeth. 
Košice (Eslovaquia). s. XV. 
En 1221 Isabel, con solamente 14 años se casó con el landgrave Luis IV de Turingia-Hesse, y al parecer fue muy feliz en esta etapa de su vida, en la que también eran conocidas sus continuas obras de caridad, repartiendo sus bienes entre los pobres. 

Pero poco le duró la felicidad. A la temprana edad de 20 años enviudó y dedicó su vida a la religión y a socorrer a los enfermos y necesitados. Ordenó la construcción de un hospital en la ciudad de Marburgo, con 28 camas, en el que ella misma atendía a los enfermos y leprosos que allí se acogían. Más adelante ingresó en la orden terciaria franciscana. 

Santa Isabel vendando la cabeza a un niño. Venanci Vallmitjana Barbany (1862)
Mármol 128 x 62  Museo del Prado. Madrid. 

Murió muy joven, cuando solamente contaba con 24 años de edad, convirtiéndose en un símbolo de la caridad cristiana. En el año 1235 fue canonizada por el papa Gregorio IX, y su culto se extendió muy rápidamente por diversos países de Europa.


Existen numerosos cuadros que tratan sobre el tema de Santa Isabel atendiendo a enfermos. La obra de Murillo tiene la particularidad de que los pacientes son niños afectados por tiña del cuero cabelludo, enfermedad contagiosa - muy frecuente en la época en se realizó el lienzo - que provocaba zonas de calvicie (alopecia),  e infecciones secundarias al rascado. El proceso estaba favorecida por las malas condiciones de vida, hacinamiento y deficiencias higiénicas. 



Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos:



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