jueves, 14 de julio de 2016

John F. Kennedy y el síndrome de Addison






Norman Rockwell

 Retrato de John F. Kennedy
(1960)

Óleo sobre lienzo. 16" x 12" 
Norman Rockwell Museum
  




En 1960, el Saturday Evening Post publicaba en portada este retrato de John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) realizado por Norman Rockwell (1894-1978), el famoso ilustrador y fotógrafo norteamericano. La noticia era que tras una disputada campaña, en la que se enfrentó a Richard Nixon, John F. Kennedy se acababa de convertir en  el 35º presidente de los Estados Unidos, el más joven de la historia de su país, después de Theodore Roosvelt. Su juventud y dinamismo y el hecho de ser el único presidente católico de la historia lo hacían "diferente" y supuso un soplo de aire fresco en la Casa Blanca. 

Fotografía de John F. Kennedy, en la que es patente su tez oscura, 
característica del síndrome de Addison. 
El mandato de Kennedy se enmarcó en la llamada Guerra Fría con Rusia y los países de la órbita comunista. Durante su gobierno tuvo lugar la crisis con Cuba, la invasión de Bahía de Cochinos, la construcción del Muro de Berlín, el inicio de la carrera espacial y la consolidación del Movimiento por los Derechos Civiles, así como las primeras acciones estadounidenses en la Guerra del Vietnam.

El presidente Kennedy murió asesinado en 1963 durante una visita a Dallas (Texas), victima de las balas disparadas por el rifle de Lee H Oswald, que a su vez fue asesinado dos días más tarde. Pero si bien se conoce el autor material del crimen, nunca se llegó a saber quién estaba detrás del complot. El tema ha sido muy debatido y existen múltiples teorías sobre la cuestión, aunque ninguna ha sido probada. El crimen marcó un hito en la historia de los EEUU y causó un imborrable y traumático impacto en la memoria colectiva de la nación.

Aaron Shikler, John F. Kennedy (1970) 
Muchos han considerado a Kennedy como un icono de las aspiraciones y esperanzas estadounidenses: en algunas encuestas realizadas en su país continúa siendo estimado como uno de los mejores presidentes que han tenido los Estados Unidos.  

Pero independientemente de su popularidad, de sus méritos políticos y de su sangriento asesinato, Kennedy tenía una  interesante historia clínica. Hace pocos años, en un artículo publicado en la revista Annals of Internal Medicine, un médico militar norteamericano, el doctor Lee Mandel, revelaba algunos de los aspectos de la anamnesis de JFK, halladas en la correspondencia que intercambiaron los especialistas de la Clínica Mayo y la Clinica Lahey y el padre de John F. Kennedy, el embajador Joseph P. Kennedy.

Según Mandel, Kennedy tuvo una cantidad insólita de hospitalizaciones en su vida (7 veces entre 1955 y 1960). Según los archivos médicos de la Casa Blanca, JFK sufría síndrome poliendocrino autoinmune tipo 2 (APS2). Este síndrome es una afección del sistema endocrino de origen autoinmune. Una posible causa de su patología fue la administración prolongada de terapia de sustitución con esteroides. De hecho Kennedy fue diagnosticado al menos de dos enfermedades endocrinas: hipotiroidismo y enfermedad de Addison.




A la izquierda: JFK presentaba una pigmentación cutánea
característica del síndrome de Addison desde su juventud.


Arriba:
Kennedy sale de un coche con la ayuda de muletas.
JFK padeció varias fracturas, a causa de su osteoporosis.



El hipotiroidismo es un transtorno producido por un mal funcionamiento de la glándula tiroides, que se traduce en una cantidad insuficiente de hormonas tiroideas circulantes. 

Sus síntomas son somnolencia, aumento de los niveles de colesterol, cierta tendencia a la depresión y pérdida de cabello. A Kennedy se lo diagnosticaron en su época de senador. 

El síndrome de Addison es una enfermedad poco frecuente (prevalencia de 110 casos por millón de habitantes).  Se caracteriza por la destrucción progresiva de las glándulas suprarrenales, lo que produce una reducción notable o carencia absoluta de cortisol y aldosterona, dos hormonas vitales. El déficit de estas hormonas produce síntomas como  pérdida de peso, fatiga, debilidad, anorexia, náuseas, vómitos, una pigmentación característica de la piel y las mucosas, hipotensión e hipoglucemia. 


Robert Rauschenberg: Retroactive I, 1964. 
Óleo y serigrafía sobre lienzo, 213.4 x 152.4 cm.
 Wadsworth Athenuem, Hartford, Connecticut.


El síndrome de Addison fue descrito por Thomas Addison (1793-1860)  en 1855, en una monografía en la que habla de los efectos locales y constitucionales de las enfermedades de la corteza suprarrenal (On the constitutional and local effects of disease of the suprarenal capsules). A partir de ocho casos describe el cuadro clínico de la insuficiencia de la corteza suprarrenal, que se amplió posteriormente en pequeños detalles: 

"El paciente se vuelve, poco a poco, débil e indolente, se siente incapaz de hacer un esfuerzo corporal o mental. El apetito queda reducido o falta (...) el pulso es flojo y débil (...), el cuerpo se agota (...), presenta un ligero dolor o malestar en la zona del estómago y vómitos ocasionales. Junto con estas manifestaciones más o menos pronunciadas de estos síntomas, puede observarse también, hasta el punto que yo sepa, un cambio de color característico de la piel (...) que se extiende por todo el cuerpo. Podemos decir que se observa un color marrón, como sucio o negro de humo o diferentes tonos marrones". 


Thomas Addison (1793-1860)
La clásica pigmentación cutánea
del síndrome de Addison
   




A Kennedy no le diagnosticaron oficialmente el síndrome de Addison hasta 1947 (él tenía 30 años), pero con anterioridad tuvo algunas manifestaciones que parecen bastante claras, según el comentario del Dr. Mandel
"Cuando anunció su candidatura al Congreso en 1945, tenía un aspecto frágil y cansado... Un día antes acudió a la marcha anual Bunker Hill. Hacía mucho calor y tras andar más de ocho kilómetros sufrió un colapso. Se puso de todos los colores, amarillo, azul... parecía que le estaba dando un infarto"

Escultura de John Kennedy.
John F. Kennedy Hyannis Museum Foundation 
Kennedy era un gran consumidor de medicamentos. Llegó a consumir hasta diez fármacos distintos: vitamina C (dos tomas diarias), corticosteroides, hormonas tiroideas, antieméticos y medicamentos para sus frecuentes problemas gastrointestinales. 

También tomó testosterona durante todos los días que duró su presidencia. Habitualmente tomaba una dosis de 10 mg/día, pero en ocasiones llegó a tomar 25 mg/día. Probablemente esto tenga que ver con su aumento de peso entre julio de 1960 y enero de 1961 (aumentó 8 Kg) y tal vez también estuviera relacionado con su desenfrenada actividad sexual.

A pesar de sus patologías, así como de sus problemas recurrentes (dolor de espalda, osteoporosis, úlceras e infecciones urinarias) y las enfermedades que sufrió en el pasado (durante su infancia pasó la escarlatina y el sarampión y un brote de malaria en su juventud), John F. Kennedy logró transmitir una imagen de juventud, vigor y salud que ocultó por completo el verdadero estado de su salud a la opinión pública de sus conciudadanos. 


Bibliografía: 

Mandel LR. Endocrine and Autoimmune Aspects of the Health History of John F. Kennedy. Ann Intern Med. 2009;151(5):350-354. doi:10.7326/0003-4819-151-5-200909010-00011 http://annals.org/article.aspx?articleid=744707

Addison Th. On the constitutional and local effects of disease of the suprarenal capsules. Londres, 1855


JFK and his illnesses:


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