jueves, 19 de mayo de 2016

Un tajo en la cabeza





Anónimo aragonés

Retablo de San Pedro Mártir
(Primer tercio del s. XIV)

Temple y láminas metálicas sobre madera

MNAC. Barcelona.




El retablo de San Pedro Mártir, actualmente en el MNAC de Barcelona, está presidido por la imagen de este santo, con una espada clavada en el pecho y un profundo tajo en la cabeza. El santo, revestido con el hábito blanco y negro de su orden, la Orden de Predicadores, más conocida como los dominicos, lleva un libro en la mano y la consabida palma del martirio. Todos estos atributos son los habituales en las efigies de este santo y permiten su identificación.

Pedro de Verona (1205-1252) conocido también como San Pedro Mártir, fue un religioso dominico, miembro del Tribunal de la Inquisición. Fue asesinado por los herejes, por lo que se le considera el primer mártir de la Orden dominicana.


Pedro Berruguete: San Pedro Mártir. 
Pedro había nacido en Verona, en el seno de una familia de cátaros, tal vez relacionados con el partido gibelino. Desde los inicios de su formación tuvo que tomar partido, ya que se desarrolló en una zona como la Lombardía, donde la confrontación entre cátaros y católicos era muy viva. 


Pedro se decidió por los católicos e ingresó en la Orden de Predicadores. El castellano Santo Domingo de Guzmán había fundado esta orden para hacer frente a la herejía cátara, que se extendía por Occitania, Norte de Italia y algunas zonas de Catalunya. Las prédicas de los dominicos consiguieron pocos adeptos por lo que los católicos decidieron fundar la Inquisición, para conseguir por la fuerza lo que no se conseguía con argumentos. La mayoría de los cargos de este tribunal fueron ocupados por dominicos. 

Pedro, tras ingresar en la orden dominicana, ocupó varios cargos en diversos conventos lombardos y toscanos. En 1251, el papa Inocencio IV lo nombró Inquisidor de Lombardía y prior en Como. 

Representación del martirio de S. Pedro Mártir, en el retablo del MNAC.
Mientras el soldado le golpea la cabeza con su espada, el alma del santo,
en forma de niño desnudo (arriba) es acogido en el Cielo. 
En 1252 los herejes le tendieron una emboscada el sábado de Pascua cuando atravesaba el bosque de Barlassina, de regreso a Como. Uno de los asesinos le asestó un golpe de espada en la cabeza, y terminó rematándolo atravesando su pecho con la espada. Su cuerpo fue llevado a Milán donde recibió sepultura en la iglesia de San Eustorgio. Al tratarse del primer mártir dominico su imagen fue muy representada. La tradición popular le atribuyó múltiples milagros.  

Johan Carl Loth: La muerte de san Pedro mártir, copia  de la obra original de Tiziano (ca. 1527-1529),
perdida en un incendio en 1867. 
Basílica de San Juan y San Pedro, Venecia. 




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