domingo, 22 de mayo de 2016

El peso de la tiara






 Tiziano

Retrato del papa Paulo III 

Óleo sobre lienzo. 

Sacristía de la Catedral de Toledo. 




Tiziano Vecellio di Gregorio (1489-1576) fue uno de los pintores más representativos de la escuela veneciana del Renacimiento. Para expresar su importancia, sus coétáneos le llamaban "el sol entre las estrellas" tomando una frase de la Divina Commedia de Dante Alighieri

Tiziano pintó con gran maestría paisajes, temas religiosos o escenas épicas o mitológicas. También cultivó el retrato de personajes ilustres. 

Uno de los ejemplos de esta última actividad fue este retrato del papa Paulo III (1468-1549), un pontífice renacentista típico, que se rodeaba de una lujosa corte.  Era miembro de  la familia Farnese, y se dedicó a ennoblecer a su familia y a asegurar la defensa de los Estados Pontificios, para lo que guardó una meditada neutralidad y equidistancia entre Francisco I y Carlos V.  

Tiziano había ya realizado un retrato para Ranuccio Farnese, pariente del papa, y al conocer esta obra Paulo III le encargó este formidable retrato. Tiziano tomó como referente el retrato de Julio II realizado por Rafael, colocando al pontífice sentado en su trono y en una posición de tres cuartos. Paulo III aparece con una mirada penetrante, inteligente y despierta, que deja traslucir una cierta desconfianza. La muceta roja del pontífice destaca con la túnica blanca papal y con la abundante, canosa y fluente barba que Tiziano pinta con gran minuciosidad. La cara del santo padre está surcada por las arrugas propias de la edad, reflejadas con gran detalle por el pintor, lo mismo que la piel del dorso de las manos. En una de ellas destaca el Anillo del Pescador, una de las insignias papales. La otra mano se aferra al brazo del trono en una postura, que deja entrever, simbólicamente, la  defensa del poder temporal papal que caracterizó al pontificado de Paulo III

Pero la mirada del dermatólogo va más allá. A nivel temporal se observa una zona donde el cabello se vuelve ralo y escaso, como si fuera a desaparecer. Es una área concreta, aunque no muy bien delimitada. El detalle nos llama la atención. Se trata sin duda de una alopecia traumática por el roce de algún tocado. Este tipo de alopecia puede verse en las circunstancias en las que hay un roce repetido, que rompe algunos tallos pilosos. Por ejemplo, es muy frecuente verla en lactantes en la zona occipital, debido a que frecuentemente suelen frotar la cabeza contra las sábanas de la cuna. En adultos se ve en personas que usan sombreros o cascos muy pesados o que rozan el cuero cabelludo de forma continuada. 

La pesada tiara, que el pontífice sin duda lucía con frecuencia, aunque tal vez el roce también pudiera mantenerse por otros ornamentos litúrgicos de la cabeza (solideo, bonete o mitra). En definitiva, la huella de la pesada carga de la tiara papal, en un detalle - tal vez involuntario para el pintor - pero que a nosotros nos parece cargado de significado. La tiara papal, en efecto, a veces puede ser muy pesada, y no sólo simbólicamente.





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