jueves, 3 de marzo de 2016

La higiene y las termas en Roma (y II)


Tepidarium de las termas de Adriano. Leptis Magna (Libia)






Tepidarium 
Termas de Adriano

Leptis Magna (Libia)





Las termas se abrían al público poco antes del mediodía (hora quinta [9]) al son de una campana (tintinnabulum[10] y permanecían abiertas hasta la puesta del sol. Disponían generalmente de diversas entradas: para hombres, para el servicio y para mujeres, que disponían de una zona especialmente reservada para ellas. En el caso de no disponer de zona de mujeres, se establecían diferentes horarios según el sexo. También había termas exclusivamente masculinas o femeninas, como las que se han encontrado en Herculano, muy del estilo de los actuales hammam en los países musulmanes. Sin embargo, en algunas ocasiones, durante el Imperio, se permitió el baño conjunto a hombres y mujeres [11]. Este hecho, junto con el hecho de que algunas termas permanecieran abiertas hasta bien entrada la noche, propició algunos escándalos de promiscuidad y prostitución. Por esta razón, Adriano impuso la separación de sexos por decreto (lavacra pro sexibus separavit[12]

Hipocausto. Termas públicas. Sabratha (Libia)

Las termas no eran sólo edificios pensados para el baño. En ella había jardines, pórticos, tiendas… Algunas tenían una explanada para juegos y paseos plantados con árboles (xystum). Había amplios espacios para gimnasios, salas de reunión, biblioteca o salas de exposiciones. Tal vez en eso estribaba la auténtica originalidad de las termas romanas. Aunar en un solo espacio el deporte, la higiene, la cultura, la relación social, el arte. En las termas los romanos se aplicó mejor que en ningún otro lugar la máxima de “Mens sana in corpore sano”.  

En el centro de estos edificios monumentales se encontraba el edificio de los baños propiamente dicho. El agua, canalizada por los acueductos era almacenada en unos importantes depósitos (en las Termas de Caracalla ocupaban dos tercios del ala sur, con 64 cámaras abovedadas). Un preciso sistema de calderas y de hipocaustos garantizaba el suministro de agua caliente. 



Mosaicos ornamentales de las Termas de Caracalla:
Putti cabalgando monstruos marinos (Roma)

























La estructura de los baños era casi siempre la misma, con ligeras variaciones. 

  1. Cerca de la entrada estaba el apodyterium, una sala grande, con bancos corridos adosados a la pared, que servía de vestuario. Solía haber nichos en las paredes o un estante compartimentado, donde cada uno podía guardar la ropa y sus enseres personales, que quedaban bajo la vigilancia de un esclavo del establecimiento. 
  2. A continuación estaba el tepidarium, habitación ancha y abovedada de temperatura templada. 
  3. El caldarium era la sala de los baños calientes, con bañeras dispuestas para este fin. 
  4. A veces estaba flanqueado por unas habitaciones de baños secos (laconica) o de vapor (sudatoria) al estilo de los baños turcos actuales (que por cierto son la continuación histórica y casi excata de las termas romanas). El nombre de laconicum se le daba por ser el único baño caliente que habían practicado los austeros espartanos. Estas salas estaban orientadas de manera que aprovechasen el sol del mediodía y el de la tarde, reforzando así la temperatura de los vapores calientes. Muchos romanos eran poco partidarios del exceso de baños calientes, considerando que reblandecían demasiado la piel. Sin embargo el emperador Cómodo tomaba ocho baños calientes al día. 
  5. Era en el labrum, una pila de agua caliente sostenida por una columna, donde los bañistas realizaban una auténtica limpieza de la piel, la operación más claramente higiénica del recorrido termal. En aquella época no se conocía el jabón. Los bañistas se rociaban con agua caliente y frotaban su piel con arenilla de piedra pómez (que absorbía la suciedad) ungiéndose después con aceites perfumados. Posteriormente retiraban esta pasta, con los detritus de células muertas y suciedad raspando la piel con un instrumento curvo, el strigilos. Se efectuaba así una doble operación de limpieza y de peeling. El aceite, aparte de disolver la grasa, suavizaba la erosión cutánea.   


Natatio. Termas de Adriano. Leptis Magna (Libia)


Tras abrir los poros en el tepidarium, el caldarium y tal vez en el laconicum, un baño de agua fría los cerraba de nuevo. Era el frigidarium o sala fría, donde los bañistas se sumergían hasta los hombros. Esta sala era mayor y generalmente estaba al aire libre. Era la sala preferida por la mayoría de romanos, y al parecer a Nerón le gustaba tanto el baño frío que lo hacía enfriar más añadiéndole nieve. En los establecimientos espaciosos podía encontrarse una natatio, piscina que permitía la práctica de la natación. Otras salas complementarias para masajes (elaeothesium) o para unciones con aceites perfumados (unctorium) completaban la instalación. Estos servicios se pagaban aparte y sabemos que su precio era algo costoso. Cuentan que un día el emperador Adriano acudió a las termas. Encontró a un viejo restregando su espalda contra la pared. Al preguntar la causa de este comportamiento, el viejo le contestó que no tenía dinero para pagar a un masajista. Compadecido el emperador le pagó el servicio. Al día siguiente, al acudir a las termas, el emperador encontró a decenas de personas frotándose contra la pared. Pero en este caso Adriano se limitó a aconsejarles que se frotaran unos a otros. Dicen que desde entonces era costumbre que los bañistas terminaran masajeándose mutuamente.

Como complemento, en las termas solía haber espacio para los tonsores que cortaban y arreglaban el pelo y la barba o para los esclavos que con sus navajas (novaculae) cortaban las uñas o arreglaban los pies con piedra pómez. Las mujeres a su vez eran atendidas por las ornatrix, esclavas que les proporcionaban diversos maquillajes y afeites. 


Bibliografía: 


[9] Juvenal. Satura XI, 205 http://www.thelatinlibrary.com/juvenal/11.shtml (Consultado en septiembre 2011)

[10] Marcial. Epigrammaton XIV, 163 http://www.thelatinlibrary.com/martial/mart14.shtml (Consultado en septiembre 2011)

[11] Termas romanas. http://es.wikipedia.org/wiki/Termas_romanas (Consultado en septiembre 2011)

[12] Historia Augusta. De vita Hadriani aelii spartiani XVIII, 10  http://www.thelatinlibrary.com/sha/hadr.shtml (Consultado en septiembre 2011)


Las termas romanas: 




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