domingo, 28 de febrero de 2016

Van Gogh (I): el hombre y el artista







 Vincent Van Gogh

Autorretrato
(1889)

Óleo sobre lienzo. 
65 x 54 cm.
Musée d'Orsay. Paris. 



Vincent Van Gogh (1853-1890) es uno de los casos más curiosos de la historia de la pintura. Nacido en el seno de una familia que contaba entre sus miembros con algunos marchantes de arte, trabajó durante unos años en la galería familiar. Esto le permitió conocer a fondo las obras de los  pintores holandeses del siglo XVII, especialmente Rembrandt, Hans Hals y Ruisdael. Así lo confesaba Vincent en una carta a su amigo Émile Bernard: 


“Cuando visito el Louvre, cosa que sigo haciendo, con gran emoción voy, antes que nada, a ver los cuadros de los holandeses, especialmente los de Rembrandt.

Van Gogh era también muy aficionado a la literatura – que le llevó a trabajar durante un tiempo para una editorial - y mantuvo cierta amistad con algunos de los grandes escritores de su tiempo. Su afición hizo que en algunos de sus cuadros aparezcan algunos libros concretos. Es el caso del retrato del doctor Gachet, en el que el médico aparece apoyado en dos novelas de los hermanos Goncourt. Van Gogh era un pintor fuertemente intelectualizado y en otras ocasiones, sus lecturas inspiraron directamente su pintura. 





Vincent Van Gogh: Los comedores de patatas (1885) 


Van Gogh era un hombre inquieto. Su padre era pastor evangelista y, en 1877, Vincent intentó seguir su ejemplo: tras formarse adecuadamente, pasó un tiempo evangelizando a los habitantes de Borinage, una zona minera muy pobre de Bélgica. En esta época pintó cuadros oscuros y tristes, como los comedores de patatas, denunciando la miseria de las gentes que sobrevivían sólo comiendo patatas hervidas, por carecer de otro recurso. Se trata de una obra con gran intencionalidad de crítica social, como él mismo reconocía: 


"He querido poner conscientemente de relieve la idea de que esa gente que, a la luz de la lámpara come patatas sirviéndose del plato con los dedos, trabajó asimismo la tierra en la cual las patatas han crecido; este cuadro, por tanto, evoca el trabajo manual y sugiere que esos campesinos merecen comer lo que honestamente se han ganado. He querido que haga pensar en un modo de vivir muy diferente al nuestro. Así pues, no deseo en lo más mínimo que nadie lo encuentre ni siquiera bonito ni bueno" 


Estas reivindicaciones sociales y su manera de entender la religiosidad primitiva chocaron con las ideas de la jerarquía eclesiástica y finalmente Vincent dejó su ministerio. 
Vincent Van Gogh siempre había tenido ciertos problemas mentales que se fueron agudizando a lo largo de su vida. A ellos se han atribuido muchos rasgos de su pintura. Es bien conocida su pelea con Paul Gaugin, que acabaría con la automutilación de Van Gogh y su posterior ingreso en un centro psiquiátrico. 
Además su obra fue tardía: hasta 1880, apenas había esbozado algunos dibujos. Además nunca vendió un cuadro, a excepción de La viña roja, que le compró en 1890 la pintora belga Anna Boch por 400 francos. 


Vincent Van Gogh: La viña roja (1888)



Su azarosa vida, que terminaría en suicidio y su preciada pintura han hecho de Van Gogh un artista legendario. Su cotizadísima pintura se analiza constantemente buscando ocultos significados y simbolismos. 

Uno de los temas que más se han discutido es el predominio del amarillo en muchos de sus cuadros. Evidentemente, lo más obvio es la obsesión de Van Gogh por la intensidad del sol meridional y los intensos amarillos de los girasoles y los trigales provenzales. Tanta era su obsesión por la intensa luz que Vincent sufrió en Arles diversos episodios de insolación que le provocaron algunas de sus crisis. 

Para plasmar mejor la brillante luz del sur, Van Gogh introdujo una novedad. Adquirió pintura al cadmio, que proporcionaba un amarillo brillante e intenso. Estas pinturas se comenzaban a fabricar industrialmente en aquel momento y daban unas posibilidades pictóricas desconocidas hasta entonces, y que tuvieron una gran importancia en sus obras. Vincent, no contento con ésto solía mezclar pintura blanca de bario con la amarilla, obteniendo todavía un amarillo más intenso y deslumbrante. 

Pero además hay otras razones que explican la preferencia de Van Gogh por este color, de lo que trataremos próximamente con mayor detalle.  


Vincent Van Gogh - Biografía




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