martes, 9 de febrero de 2016

Operación quirúrgica





 David Teniers

Operación quirúrgica
(1631-1640)

Óleo sobre lienzo 33 x 25 cm
Museo del Prado. Madrid




En la pintura flamenca del s. XVII encontramos muchos ejemplos de pintura costumbrista que refleja fielmente escenas cotidianas. Solían ser obras de pequeño tamaño que los burgueses de la época solicitaban para la decoración de sus casas. Preferían las escenas sencillas, las que veían a diario en sus pueblos y ciudades a los pomposos y ya incomprensibles cuadros mitológicos o bíblicos que decoraban las mansiones de la aristocracia o los palacios episcopales y conventos del clero. Frecuentemente estas pinturas presentaban toques de humor en los que se satirizaban algunas situaciones. En algunas de estas obras populares encontramos el testimonio de la actividad quirúrgica de los cirujanos-barberos.

Como hemos comentado en alguna ocasión, los cirujanos-barberos no eran médicos. No estudiaban pues en la universidad y su actividad - frecuentemente ambulante - era considerada menor. Solían acudir a las ferias y mercados o si se lo solicitaba el cliente, acudían a su domicilio. Cortaban el cabello, arrancaban muelas, realizaban sangrías y también algunas intervenciones quirúrgicas de cirugía menor. Entre estas últimas, un buen número de afecciones de la piel (quistes, verrugas, carbuncos, nevus, abscesos) o simplemente el cuidado de úlceras crónicas o heridas traumáticas


Detalle de la obra, donde puede apreciarse el instrumento del cirujano-barbero y la zona de la
 intervención (el dorso del pie). Tomado de: http://fundacionio.org/art/pictures/october10.html











Las obras de David Teniers "El Joven" (Amberes 1610-Bruselas 1690) constituye un buen ejemplo de este género pictórico. Hijo de un famoso pintor - Teniers "El Viejo" (Amberes 1582 -1649 - sus obras reflejan con gran detalle las situaciones de la vida diaria. 

La "Operación quirúrgica" del Museo del Prado, es una obra que tiene sus precedentes en obras de idéntica temática de Adriaen Brouwer (Oudenaarde 1605 - 1638), maestro de Teniers. tiene lugar en una estancia llena de matraces y vasijas, lo que tal vez da a entender que es la casa del cirujano, ya que en ocasiones desempeñaban también la función de boticarios o por lo menos, elaboraban algunos remedios. El cirujano (de aspecto algo rústico) mira al enfermo como si le estuviera preguntando algo, se dispone a intervenir lo que parece una herida en el dorso del pie del paciente, ante la mirada curiosa de su esposa. Tras ellos, un joven, tal vez el ayudante del cirujano-barbero, que sostiene un recipiente. Sobre el porticón de la ventana, aparece una lechuza, símbolo de Atenea y de la sabiduría, como un pequeño homenaje al saber y buen hacer de estos profesionales. 

La lesión que va a curar el cirujano parece ser una herida, probablemente infectada. Muchas veces estas heridas producían zonas necróticas, que debían ser tratadas con curetaje y eliminadas, para evitar la gangrena. Solían usarse para ello cuchillas, escalpelos y lancetas. Incluso, en muchas ocasiones debían ser cauterizadas con un cauterio al rojo vivo. 



Bibliografía

Ortiz A. Pintura e infección. 
http://fundacionio.org/art/pictures/october10.html

Museo del Prado. Operación quirúrgica. 
https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/operacion-quirurgica/f7ca5ccd-0991-4fd1-a702-758516d14f14

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