miércoles, 21 de octubre de 2015

Cindy Sherman, bronceado en clave de sátira






Cindy Sherman

Retrato

Fotografía en color 
MoMa. New York. 



La obsesión por el bronceado como una parte imprescindible de la estética, ha sido una constante en la sociedad occidental desde mediados del s. XX. Muchas veces llega a producir auténticos transtornos psiquiátricos, similares a la anorexia, por lo que se ha acuñado el término tanorexia para describirla. 

Cindy Sherman (New Jersey, 1954) es una artista, fotógrafa y directora de cine estadounidense. Sherman es una de las representantes más importantes de la fotografía de posguerra en Nueva York. Su obra ha sido exhibida durante más de 30 años en el Museo de Arte Moderno (MOMA).

Sherman realiza muchas fotografías de sí misma. Sin embargo estas fotos no pueden considerarse autorretratos. La artista posa vestida de diferentes maneras, con una apariencia auténticamente teatral, para ejercer su ácida crítica sobre algunos aspectos sociales. Algunas de ellas tienen claras referencias históricas a obras destacadas de la historia del arte, en un diálogo desacralizador e irónico. Las fotografías de Sherman, de colores muy vivos y atractivos, revisten una intencionada visión satírica, que frecuentemente llama la atención sobre el papel subordinado que se intenta adjudicar a la mujer en la sociedad occidental. La mujer está condenada a "gustar" al  varón según unos patrones predeterminados. Y esto la empuja a erotizarse, maquillarse, broncearse, operarse y transformar su cuerpo obsesivamente, hasta límites esperpénticos. Este es el mensaje que intenta transmitir Sherman: lo que tiene de grotesco esta constante carrera para transformar el cuerpo para conseguir unos patrones estéticos convenidos. La obra de Cindy Sherman tiene una clara intención reivindicativa, encuadrándose así en el arte feminista. 


En una de las fotos que aquí mostramos, podemos ver  una mujer con la piel cubierta de efélides, que probablemente están resaltadas tras una excesiva exposición solar. Presenta la nariz y los hombros enrojecidos  por efecto del sol. La cara de la mujer tiene una expresión de sumisión cómica y es fácil colegir que ha intentado broncearse para aumentar su atractivo consiguiendo en cambio un ridículo efecto en confetti. Una sátira sobre el absurdo culto a la moda, y al bronceado  en particular.

En otras fotografías aparecen personajes muy bronceados y maquillados, hasta límites absurdos. Muestran el contraste con la piel blanca que dejaron los tirantes o las gafas de sol. 

En conjunto, Cindy Sherman ridiculiza la obsesión por las modificaciones corporales. Una transformación no exenta de riesgo, que se hace para conseguir un patrón estético y para luchar contra los efectos de la edad que difícilmente conseguirá saciar las ansias de metamorfosis y llenar el terrible vacío moral que subyace tras estas dismorfofobias.  



Otra fotografia de Cindy Sherman mostrando el contraste del
bronceado de cabina UVA con las zonas cubiertas por unantifaz.
Obsérvese también la sátira sobre el excesivo maquillaje labial.






Cindy Sherman at MOMA/ My favorite Cindy Sherman:




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