lunes, 19 de octubre de 2015

Enrique IV, "Le Vert Galant", mujeriego y blenorrágico






Frans Pourbus "el Joven"

El rey Enrique IV de Francia, 
con traje negro 

Óleo sobre lienzo 39 x 25 cm
 Museo del Louvre, París 




Enrique IV rey de Francia y de Navarra (1553-1610) tuvo que enfrentarse a las guerras de religión. Fue bautizado como católico al poco tiempo de nacer, pero cambió varias veces de credo antes de subir al trono. Para ser aceptado en París como monarca francés abjuró solemnemente del protestantismo y abrazó de nuevo el catolicismo (1593), ocasión en la que según la leyenda pronunció la frase "París bien vale una misa". Ya como rey de Francia, firmó el Decreto de Nantes, que toleraba - dentro de ciertos límites - el protestantismo en el país.  

Muchos consideran a Enrique IV como el mejor monarca que ha gobernado Francia, lo que le valió el calificativo de "El Grande" y "El Buen Rey". Se le atribuye la frase: "Una gallina en las ollas de todos los campesinos, cada domingo" lo que resume muy bien su política social y su claro propósito de proporcionar la prosperidad económica a su pueblo. 


Al final de su vida, estaba preparando la guerra contra los Habsburgo españoles, paladines del catolicismo, lo que no era bien visto por los católicos franceses, especialmente por los jesuítas. Por este motivo, murió apuñalado en plena calle por el fanático católico François Ravaillac.



Una de las principales amantes de Enrique IV, Gabrielle d'Estrées, en el baño.
En el fondo, una nodriza amamanta a uno de los hijos que tuvo con el rey


Enrique IV padeció de múltiples enfermedades venéreas, debido a su gran promiscuidad sexual. De hecho, tuvo múltiples amantes, que le proporcionaron una dilatada descendencia:

Con sus esposas legítimas: 
  • Con su primera esposa, Margarita de Valois, no tuvo hijos
  • Con María de Médicis, su segunda esposa, 6 hijos
Con diversas amantes: 
  • Con Gabrielle d'Estrées, 3 hijos                   
  • Con Henriette d'Entragues, 3 hijos
  • Con Jacqueline de Bueil, 1 hijo
  • Con Charlotte des Essarts, 2 hijos

Tan frenética actividad sexual, que no se limitó solamente a su época juvenil, le valió el calificativo de "Le Vert galant" (literalmente el verde galán, expresión que significa algo así como el viejo verde). La crónica nos lo describe como un auténtico obseso sexual: 
"Su existencia era una serie continua de relaciones sexuales (...) Todo le valía: la campesina, la prostituta, la burguesa, la marquesa, la prima, la monja... Su obsesión sobrepasaba toda medida (...) En cuanto veía una chica que le gustaba, ya fuera marquesa o plebeya, bajaba del caballo y retozaba con ella, incluso en el suelo, contra un árbol, en un establo..."

Según el cronista Pierre de l'Estoile, el rey había contraído una blenorragia en octubre de 1592, probablemente tras una agitada orgía en Agen. La uretritis se complicó con una uretroprostatitis y una orquiepididimitis, que le causaron una estenosis uretral, que se trataba con bujías dilatadoras de la uretra. 



Enrique IV, el primero de los Borbones franceses.
Adicto al sexo, contrajo múltiples ETS.


Uno de sus médicos, Guillaume Loyseau refería, en 1595: 
"En el camino, tenía que apearme muchas veces para hacerlo orinar con ayuda de una bujía, y a veces con una sonda o cánula de plata. A veces le encontraba la verga inflada, fría e insensible"

Las bujías, muy usadas en la época para tratar las estenosis uretrales tras la gonorrea, eran unas sondas que se dilataban para hacer que los tejidos cediesen.  

Sabemos que en diversas ocasiones (1598 y 1603) tuvo importantes retenciones de orina, ya que a la estenosis uretral se añadió una litiasis renal. En 1598 también presentó una excrecencia carnosa, que bien podía corresponder a condilomas acuminados.

Nos consta que el rey fue tratado con cauterizaciones, sondajes, dilataciones con bujías, introducción de ungüentos intrauretrales mediante cánulas, etc. 

Agrippa d'Aubigné nos dejó un testimonio escrito sobre otras enfermedades que había contraído sexualmente 
"Estaba lleno de ladillas, que había contraído acostándose con Arnaudina. Estos piojos españoles (sic) hartos de vivir en las partes bajas, o estando ansiosos de instalarse, habían tomado asiento en las axilas, en las pestañas y cejas, y se acercaban ya a la frente, sede de la corona"
Es muy sensata la recomendación que finalmente le hizo el Dr. La Rivière: 
"Abstineat a quevis muliere, etiam Regina"(Absteneos de cualquier mujer, salvo de la Reina) 
Minado por las enfermedades venéreas, parece ser que el rey quedó con cierta impotencia. El "Verde galán" ya no era el Príapo de antaño. Él mismo lo reconocía en alguna carta a sus amantes, como la dirigida a la marquesa de Vernueil (1607) diciéndole que cuando pueda estar junto a ella "os amaré no como hace falta sino como podré". Ésta, a su vez, con aviesa intención, le llamaba "Capitaine du bon vouloir" (Capitán del buen intento). 


Bibliografía: 


Androutsos, G: Henri IV le Grand (1553-1610) et ses maladies uro-génitales. Progrès en Urologie (1998), 8, 593-598 

Bayrou F: Henri IV. Le roi libre. Paris, 1994, Ed. Flammarion, 195-219. 


Küss R, Gregoir W: L ́histoire de l ́urologie, de l ́antiquité à nos jours. Paris, 1988, Ed. Roger Dacosta, 213-214. 


Vie d'Henry IV de France / Life of the king Henry IV of France: 












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