dijous, 7 de juny de 2018

La cabellera larga (I): fisiología y mito de la melena







August Eisenmenger

Retrato de Ann Eisenmenger
(1906) 

Óleo sobre lienzo
Wien Museum. Viena 




Hoy vamos a comentar la costumbre de llevar el pelo largo, sin cortar, luciendo una larga cabellera. El cabello tiene varias fases: 
- Anágena (de crecimiento),  
- Catágena (de estacionamiento)  
- y Telógena (de caída). 

El cabello sano crece pues en la fase anágena (que dura entre 2-6 años) a un ritmo de unos 0,4 mm/día, es decir algo más de un centímetro al mes. Naturalmente, la duración de la fase anágena viene determinada por diversos factores (genéticos, nutricionales, metabólicos y hormonales). El crecimiento tampoco es igual en todas las zonas, sino que hay áreas en las que el cabello crece más que en otras: en la coronilla por ejemplo, el cabello suele crecer más rápido en la coronilla que en las regiones temporales. También suele  crecer más rápido en la mujer adulta que en el hombre adulto, y con el envejecimiento la velocidad de crecimiento disminuye. Hay enfermedades o transtornos que se manifiestan por una caída anormal de pelo, como  déficits de hierro o zinc, transtornos tiroideos, episodios febriles o después del parto. También puede observarse una caída o estacionamiento del pelo tras las dietas, por el desequilibrio nutricional que puede producirse.  
Si el cabello no se corta puede crecer bastante, aunque llega un momento en el que se detiene de forma natural. Algunas mujeres intentan conseguir una melena lo más larga posible, por la carga simbólica que esto supone. En ciertos casos se puede conseguir la longitud suficiente como para llegarles a los pies. Baste de ejemplo el de Hanka Kelter, que en 1948 lucía una cabellera que llegaba hasta el suelo. 
Michele Desubleo: Berenice II, reina de Egipto
Lo mismo sucede en algunas culturas. En la mayoría de las antiguas civilizaciones el cabello largo era un símbolo de fertilidad, de sensualidad y uno de los principales atributos de la belleza femenina. En muchas culturas, el cabello largo era considerado símbolo de honor y poder, y muchos antiguos guerreros dejaban crecer su cabello y era vergonzoso perderlo. El mito de la reina Berenice, que ofreció el cabello a la divinidad es una buena muestra. 
Los antiguos guerreros Samurai, por ejemplo, mantenían una larga cabellera y tenían una disciplina muy especial para tener un correcto cuidado de su pelo; lo ataban de una manera muy particular para que éste no fuera dañado durante la batalla, pues perderlo significaba la deshonra. Lo mismo sucede entre los sikhs de la India y Pakistán, que cuidan su pelo intonso durante toda la vida, protegiéndolo con sus grandes turbantes. 
Nativo americano, mostrando su trofeo de cabellera
De manera similar, para los indios americanos la cabellera era símbolo de poder, de libertad y de honor. Como demostración de su fuerza, al ganar una batalla muchas tribus solían arrancar el cuero cabelludo de sus oponentes. Se dice que muchos guerreros preferían perder la vida antes que el cabello y es que al perderlo tenían que despedirse de un importante estatus social y eran severamente criticados y ridiculizados.
Para muchas culturas el cabello corto simbolizaba esclavitud y sumisión. Únicamente los más poderosos tenían derecho a mantener en sus cabezas tal distinción, digna de reyes, sabios, guerreros y valientes. Los romanos rapaban a las mujeres de los bárbaros vencidos y se confeccionaban pelucas con ellas. En tiempos más recientes el rapado de la cabeza de las vencidas fue practicado por el franquismo y por las potencias aliadas tras la liberación de París de la ocupación nazi. 
Max Lieberman: Sansón y Dalila
Se pueden encontrar ciertas referencias en el Antiguo Testamento sobre el místico significado que guarda el cabello. Para todos es conocida la historia de aquel ser de increíble fuerza llamado Sansón cuyo supremo poder radicaba precisamente en su cabello. Sansón era un nazir y ese grupo mantenía un voto que les impedía cortar el cabello. La única manera de vencer a ese místico hombre fue cortándole su larga cabellera, sin embargo, ésta volvió cuando su cabello creció nuevamente permitiéndole vencer a sus opresores.
Nos hemos referido en otro lugar de este blog a Rapunzel, la muchacha de uno de los cuentos de los hermanos Grimm. Tenía la cabellera tan larga que por ella podía subir su pretendiente hasta la ventana donde ella estaba. Naturalmente no es posible cabellos tan largos que caigan varios pisos, pero eso da una idea de lo apreciada que era una larga cabellera femenina y como se vinculaba a la idea de la belleza.
Especial fama alcanzaron en Estados Unidos, las siete hermanas Sutherland, pero esto será motivo de un próximo comentario. 


Bibliografía

El poder del pelo largo 
https://miradentrodetidespierta.wordpress.com/2016/05/12/el-poder-del-pelo-largo/


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