dimarts, 24 d’abril de 2018

Reflexiones sobre el rostro (II): Cambiar de cara







Giorgio de Chirico

Héctor y Andrómaca
(1917) 


Óleo sobre lienzo 

Galleria Nazionale di Arte Moderna. Roma




En una entrada anterior comentábamos las estatuas funerarias sin cara de Cirene, y del curioso simbolismo de desaparición de la cara como símil de la desaparición de la vida. Precisamente en estas figuras sin cara se inspiró el artista surrealista Giorgio de Chirico, a partir de 1917. 




En la pintura metafísica de Chirico, algunos personajes son representados con cuerpo de maniquí y sin cara, lo que crea una extraña sensación de despersonalización en el espectados. Este recurso ha sido utilizado por otros pintores, como Magritte, en obras en la que algunos personajes tienen la cara tapada por un lienzo (como en algunas de las esculturas de Cirene). La cara vacía se repite en otros pintores como Édouard Pignon, para subrayar el anonimato de algunas de las figuras. 


Magritte: Les amants, 1928. 
Y es que la cara es vital para reconocernos, para dar forma a nuestro ser. Por eso se la reproduce en las fotografías de los documentos de identidad. Nuestra cara es nuestra fachada, la forma que tienen los otros de reconocernos, y en ella se plasma nuestra genética, nuestra biografía, nuestro carácter o nuestra pertenencia a un grupo étnico o social. 
Edouard Pignon: Mujer sentada (Catalana)
Museo de arte moderno. Ceret

A veces la cara puede estar deformada por determinados síndromes genéticos. E incluso la deformación puede ser tal que dificulte o impida funciones tan esenciales como la visión, la respiración o la alimentación. Era el caso de Jérôme Hamon,  afecto de neurofibromatosis de von Recklinghausen de tipo 1, que le llevó a someterse a un transplante de cara en 2015. 

Sin embargo, poco después de su transplante, Jérôme sufrió un resfriado banal, y fue tratado con un antibiótico incompatible con el tratamiento inmunosupresor. En 2016 presentó signos de rechazo crónico. Durante el verano de 2017 fue hospitalizado y  en noviembre el tejido injertado de su cara presentaba ya zonas de necrosis, por lo que tuvo que ser retirado. Permaneció dos meses "sin cara" en reanimación en el hospital Pompidou de París, mientras que se buscaba un donante compatible. Debió ser muy duro para él permanecer así con el aspecto de un desollado en vida. Pero Jérôme tenía un carácter excepcional: muy animoso, nunca se quejó y al parecer hasta estaba de buen humor. 


Las tres caras de Jérôme Hamon

Finalmente se encontró un nuevo donante para la tercera cara de Jérôme Hamon. La cara había pertenecido a un hombre de 22 años, fallecido de accidente a muchos kilómetros de París. El Prof. Lantieri puso en marcha entonces a todo el equipo. En primer lugar se tenía que obtener la pieza para el injerto, pero el problema era mantenerla en condiciones hasta que llegara a ser implantada, para convertirse en la nueva cara de Jérôme. La hipoxia (es decir, la falta de oxígeno) es un auténtico peligro para los tejidos que deben ser transplantados. 

Para garantizar el aporte de oxígeno a la piel a transplantar recurrieron a una solución rica en hemoglobina, para que proporcionara constantemente oxígeno a los tejidos. Pero en este caso no se trataba de hemoglobina humana sino procedente de gusano marino. En los humanos, la hemoglobina es intracelular, está contenida en los glóbulos rojos, pero los gusanos marinos disponen de una hemoglobina extracelular, que puede suministrar 50 veces más aporte de oxígeno que la hemoglobina humana. Una verdadera ventaja para el transporte de tejidos para los transplantes, que ya se había usado en transplantes de riñón, por ejemplo. 



Jérôme Hamon entró en quirófano el lunes 15 de enero de 2018. El equipo había estado poniendo a punto los nervios y los vasos de la pieza a transplantar. Luego fue como colocar una máscara con cuidado, uniéndola a todo lo que compone la anatomía compleja de la cabeza. El injerto dio rápidamente señales alentadoras al tomar color. La intervención quirúrgica fue muy larga y compleja, terminando hacia la madrugada del día siguiente. 


Jérôme Hamon, actualmente,
tras su segundo transplante de cara 
Esta operación ha demostrado que en el campo de los transplantes vascularizados complejos (cara o mano) se podía recurrir a un nuevo transplante en caso de rechazo. Sin embargo, el paciente tiene ahora que mantenerse con un tratamiento inmunosupresor fuerte para evitar un nuevo rechazo, al que hay que añadir sesiones de plasmaféresis (cambio del plasma sanguíneo) para eliminar los anticuerpos que podrían precipitar un rechazo. También son de extrema importancia los cuidados locales y generales para facilitar la cicatrización; un atento soporte psicológico y una reeducación ortofónica que durará un largo período de tiempo, aunque Hamon ya es capaz de hablar.  

Jérôme Hamon, el hombre que ha tenido tres caras, conserva su buen ánimo y el agradecimiento a la donación de su nuevo rostro. El equipo que ha hecho posible esta nueva proeza de la cirugía ha escrito un nuevo capítulo de la Historia de la Medicina. En el momento actual se han realizado 40 transplantes de cara en el mundo pero este es el primer caso que necesita una reintervención. 


Bibliografía

Gaubert C. Le premier homme à se faire greffer un deuxième visage a bénéficié de l'hémoglobine de ver marin. Sciences et Avenir abril 2018 
https://www.sciencesetavenir.fr/sante/os-et-muscles/le-premier-homme-a-se-faire-greffer-un-deuxieme-visage-a-beneficie-de-l-hemoglobine-de-ver-marin_123163

Associated Press. Hombre en Francia recibe segundo transplante de cara 18 abril 2018
http://diario.mx/Internacional/2018-04-18_9dfff82a/hombre-en-francia-recibe-segundo-transplante-de-cara/

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