dijous, 28 de desembre de 2017

Tenía rosácea el violinista Larrapidi?







Ignacio Zuloaga Zabaleta

Retrato del violinista Larripidi 
(1910) 

Óleo sobre lienzo 185 x 111 cm
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid




Hace unos días Elena sáiz, farmacéutica y seguidora habitual del blog me envió vía twitter este cuadro de Zuloaga, preguntándome si por el aspecto de la cara del retratado podría tratarse de una rosácea: 

Cuadro de Zuloaga, visto esta tarde al natural..... Retrato del violinista Larrapidi.... ¿Eso qué veo es una rosácea?  

Esta es una de las 18 obras de Zuloaga que posee el Museo Reina Sofía de Madrid. Zuloaga la pintó cuando comenzaba a dedicarse al retrato, género en el que realizó algunas de sus obras más destacadas. En este retrato, realizado durante una estancia en París, se pueden apreciar influencias de Boldini i de Degas. Es un retrato de cuerpo entero, en el que el violinista, con las piernas separadas sostiene el violín y el arco, mientras mira de reojo al espectador, con una mirada un tanto desafiante que no consigue ocultar una cierta ptosis palpebral del ojo izquierdo. Su sombra se proyecta sobre el fondo ocre. 

Pero centrémonos en su cara, que era la pregunta que nos formulaba Elena. El violinista presenta un evidente eritema malar y una nariz discretamente engrosada, con tintes algo violáceos. Mi amiga la Dra. Lola Bou, dermatóloga y seguidora habitual de nuestro blog respondió a la pregunta de Elena afirmando que los síntomas podrían corresponder efectivamente a una rosácea y más teniendo en cuenta la dimensión de la nariz, que generalmente aparece engrosada en la rosácea. Aunque muy prudentemente señala que es difícil establecer el diagnóstico con seguridad, debido a la calidad de la foto. 

Estoy de acuerdo con ella, y creo que la rosácea podría ser un posible diagnóstico. Aunque también podríamos plantear algunas alternativas, atendiendo a la falta de pápulas en las mejillas y al tinte rojo-vinoso de la nariz. Una policitemia vera, por ejemplo. O todavía mejor una crioglobulinemia. Aunque tampoco tenemos certeza en estos posibles diagnósticos alternativos. 

Otro de los lectores de este blog, el gerundense Josep Boladeras, que ejerce de médico en Pollença (Mallorca),  y del que conservo buenos recuerdos de la época en la que ambos éramos estudiantes en el Colegio Mayor del Hospital de Sant Pau, comenta que si este retrato se hubiera realizado en tiempos actuales le recordaría el eritema que aparece en las intoxicaciones por amiodarona. Es un comentario clínico digno de ser tenido en cuenta, y realmente el aspecto lo recuerda. Aunque el cuadro fue pintado en 1910...

Lo que pone de manifiesto este agradable debate es la dificultad de establecer diagnósticos retrospectivos, y mucho más si no se disponen más datos de la historia clínica del personaje. Y no he conseguido apenas datos biográficos del ilustre violinista Larrapidi, aparte de esta inmortalización pictórica que nos dejó Zuloaga. 



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