dimecres, 15 de novembre de 2017

Siguiendo las epidemias de cólera






Joseph Légaré 

Epidemia de cólera en Québec
(1832)

Óleo sobre lienzo
National Gallery of Canada. Ottawa



Un equipo internacional de investigadores ha podido reconstruir la historia de las grandes epidemias mundiales de cólera en los últimos 60 años, lo que probablemente posibilitará nuevas y más efectivas estrategias para luchar contra esta enfermedad. El análisis del genoma de más de 1.200 cepas de vibrión colérico (Vibrio cholerae), la bacteria productora de la infección, ha permitido demostrar por primera vez la relación entre las diferentes epidemias desde 1961, según dos estudios que han publicado hace pocos días en la revista Science (10 noviembre 2017). Los resultados obtenidos demuestran que la última pandemia de cólera fue de origen asiático y que la mayoría de las cepas resistentes a los antibióticos provienen de este continente. 



El cólera es una infección intestinal aguda que provoca diarreas graves, y que causa todavía grandes epidemias, como las que tuvieron lugar en Haití (2010) o la actual de Yemen. En 2016, la enfermedad afectaba a 38 países y causaba todavía unos 100.000 muertos al año. Siete grandes pandemias de cólera se han desencadenado en el mundo desde el principio del s. XIX, causando millones de víctimas. 
Grabado que representa a dos hombres llevando sus enseres
para ser quemados durante una epidemia de cólera en Hamburgo

Actualmente todavía vivimos los efectos de la séptima pandemia de cólera que se inició en 1961 y que ha afectado a África y América. Los investigadores han comprobado que el agente infeccioso se reintrodujo por lo menos once veces en el continente africano en 44 años, siempre procedente de Asia. 
Aspecto de un enfermo de cólera
El segundo estudio se concentró en América Latina, donde reapareció el cólera en 1991. Los investigadores han demostrado que el riesgo de epidemia varía según la cepa de la bacteria implicada. Así, las graves epidemias que afectaron a Perú (años 90) y Haití (2010) fueron provocadas por una cepa de origen asiático, mientras que algunos casos esporádicos de América Latina se debían a cepas autóctonas menos virulentas. 

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