miércoles, 5 de octubre de 2016

Dermatólogos judíos bajo el III Reich (III): Expulsiones en universidades y hospitales





Christian Schad

Retrato del Dr. Hans Haustein 

Óleo sobre lienzo. 80,5 x 55 cm
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.  



El Dr. Hans Haustein (1894-1933) era un importante dermatólogo, dedicado sobre todo a las enfermedades venéreas. Lo había retratado Christian Schad, que había sido introducido en el selecto círculo político-literario de los Haustein por el periodista Felix Bryk. Schad representó al doctor con una sonda de Beniqué asomando por el bolsillo, ya que este instrumento era el símbolo de los venereólogos por excelencia. Haustein era acosado por los nazis por su origen judío y justo cuando la Gestapo iba a detenerle se suicidó. Este luctuoso episodio nos introduce en el tema de lo terrible de la persecución de los dermatólogos judíos bajo el nazismo. Como hemos visto en anteriores entradas, el nazismo imponía el antisemitismo en todos los ámbitos de la sociedad estrechando cada vez más el asedio a todas las personas - cualquiera que fuera su nivel profesional - que no fueran estrictamente "arios". 


Detenciones, expulsiones y sustituciones


Desde los primeros días de la dictadura, pelotones de camisas pardas de las SA irrumpían en los hospitales para detener a algunos médicos judíos mientras trabajaban. Eran detenciones que se practicaban intencionadamente de forma brutal y humillante. Los detenidos solían ser destacados judíos u opositores al régimen, y eran generalmente torturados en las oficinas de las SA. Algunos, aparentemente se suicidaron con cianuro tras caer en manos de la Gestapo, como fue el caso de Hans Haustein (1894-1933) o de Ernst Kromayer  (1862-1933), el inventor de la dermoabrasión. A partir de enero de 1933, varios centenares de dermatólogos judíos (un 5% del total) se suicidaron, o al menos esta fue la versión oficial de su muerte.
           
El 7 de abril se promulgó la ley por la que se relevaba de sus cargos a todos los profesores universitarios de origen judío o de ideas políticas contrarias al nazismo ("Gesetzes zur Wiederherstellung des Berufsbeamtentums"). Se despidieron más de 250 profesores universitarios y se retiraron muchos títulos de doctorado. Solamente en la universidad Von Humboldt de Berlín se quemaron 20.000 libros. 


Oskar Gans
Poco después una disposición parecida sustituía a los médicos judíos que ocupaban cargos en los hospitales. Se prescindió así de figuras como Abraham Buschke (1868-1943) y de su ayudante Ludwig Löwenstein (que habían descrito el tumor de Buschke-Löwenstein) ; de Oscar Gans (1888-1983)  y de Hermann Pinkus (1905-1985) dos afamados histopatólogos; de Stephen Epstein (1900-1975); y de muchos otros.

Arthur Simons (1879-1942) describió la lipodistrofia progresiva, enfermedad en la que se produce una atrofia simétrica del tejido adiposo de la parte superior del cuerpo y de la cara, mientras que aumenta el de la parte inferior del cuerpo. Por sus orígenes judíos los alemanes lo expulsaron de su puesto de profesor en el hospital de la Charité en Berlín en 1933. 

Alfred Marchionini (1899-1965) fue apartado de su cargo de profesor asociado a la Universidad de Freiburg, Marchionini, que había descubierto el manto ácido de la piel e investigado aspectos de la superficie cutánea, no era judío, pero su esposa tenía una abuela judía (aunque convertida al luteranismo) Esta circunstancia bastó para considerarle persona non grata. 

Muchos médicos no judíos, pero de ideas contrarias al régimen nazi tampoco se libraron de la expulsión. Fue el caso de Georg Alexander Rost (1877-1970), autor de uno de los textos de dermatología más populares en el segundo cuarto del siglo y de Leo von Zumbusch (que había descrito la psoriasis pustulosa) y a la sazón rector de la Universidad de Munich. Von Zumbusch había sido afín políticamente al NSDAP en su primera época, pero tras leer "Mein Kampf" llegó a la conclusión que Hitler era un lunático, y no dudaba de calificarlo de estúpido en público. Cuando alguien le saludaba al grito preceptivo de "Heil Hitler", Von Zumbusch solía decir “no ladre tan fuerte por favor.

Tras tantas expulsiones, el número de vacantes fue estremecedor. Se cubrieron con miembros del partido nazi, o personas afines ideológicamente, frecuentemente recién licenciados en Medicina, sin preparación especializada alguna. En algunas ciudades las plazas a cubrir fueron tantas que más de 1/3  de las mismas se cubrió con estudiantes de medicina sin el título de médico. La mortalidad en los hospitales alemanes aumentó  aquel año (1933) en un 16%.



Estudiantes universitarios

Pero no sólo los profesores universitarios y los médicos de los hospitales se vieron apartados de sus cargos. La situación era también difícil para los estudiantes de medicina. En febrero de 1933, la Facultad de Medicina de Munich dispuso “para evitar disturbios” que los estudiantes judíos no podían sentarse en las aulas hasta que lo hubieran hecho todos los alumnos arios. Sólo al comenzar la clase, si quedaba algún sitio libre en las últimas filas, podían ocuparlo discretamente, sin molestar.  

En octubre de 1933, los estudiantes judíos fueron excluídos del servicio militar. Sin embargo este certificado era imprescindible para licenciarse, por lo que equivalía a no poder terminar la carrera. Un año más tarde se suavizó esta disposición y se permitió presentarse al examen de licenciatura a aquellos estudiantes judíos que renunciasen a la ciudadanía alemana y que demostrasen la intención de instalarse en el extranjero. Sólo así eran autorizados a examinarse.    

           

Bibliografía

Hilberg R. Die Vernichtung der europäischen Juden. Fischen Taschenbuch Verlag. Frankfurt, 1990

Johnson PA. A History of the Jews. Harper/Perennial. New York, 1987.

Jäckle R. Schicksale jüdischer und “staatsfeindlicher” Ärztinnen und Ärzte nach 1933 in München. Munich: Liste Drmokratischer Ärtzinnen und Ärzte München, 1988.


Schmidt C. 14/29 December 1933 - 31December 1945: The Forced Recess.  En: Holubar K., Schmidt C, Wolff K. Challenge Dermatology. Vienna 1841-1992. Verlag der österreichischen Akademie der Wissenschaften. Viena 1993.

Scholz A. Der Suizid von Dermatologen in Abhängikeit von politischen Veränderungen. Hautarzt 1997, 48:929-935.

Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y realización editorial. Barcelona, 1994

Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania Nazi. En: Sierra X (ed): Cien Años de Dermatología 1900-2000, pp. 55-69




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