martes, 13 de septiembre de 2016

La curación de un impétigo

                    




Anónimo

 Mrs Bennet 
(1778-1821)

Óleo sobre lienzo. 41.5 x 28 cm.
Wellcome Library. Londres.  




Estas dos pinturas, de autor desconocido, forman parte de una serie de 6 cuadros que se agrupan bajo el epígrafe "Gente popular de Leeds enferma" y están realizados al final del primer cuarto del s. XIX. Son propiedad de Wellcome Library. 

Lo curioso de estas dos pinturas es que representan a la misma persona, Mrs. Bennett. En el primer cuadro se la presenta enferma y en el segundo, ya curada. 

En el primer cuadro (núm. de catálogo 603108i) aparece Mrs. Bennet con un gorro y un camisón de dormir escotado, blanco y con encajes. Su cara aparece cubierta de unas placas  costrosas, pardo-rojizas, que en algunos puntos presentan un aspecto parecido a la miel de brezo. Cubren casi totalmente la frente y se desparraman por el área perinasal y por las zonas periorbitarias. También afectan en gran medida el mentón y algunas pequeñas lesiones se disponen en la zona peribucal. Otras placas similares se observan en la nuca, cuello y zona esternal. 

A la vista de estas lesiones, cualquier dermatólogo experto no dudará en establecer el diagnóstico de impétigo contagioso, una enfermedad infecciosa superficial de la piel producida por bacterias, especialmente Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus. Aunque es más frecuente en niños, tampoco es raro, como en este caso verla en adultos jóvenes. Su principal característica es su contagiosidad, tanto a la propia persona como a las que le rodean. En este caso, no es difícil imaginar que la propia enferma, rascándose o tocándose las costras ha extendido la enfermedad hasta llegar a el aspecto que refleja la pintura.

Al pie de la pintura, una inscripción nos aclara: 
"Mrs. Bennett. Disease from 1818 to 1821". 
Hoy en día un impétigo de esta duración nos parece casi increíble. En nuestros días es una enfermedad que suele curarse con la aplicación de una crema antibiótica en apenas una semana. Pero naturalmente, en la era preantibiótica, las cosas debían ser muy diferentes. 

Lo más curioso es la pareja de esta pintura (núm. de catálogo 603109i) En ella aparece la misma joven, Mrs Bennett, con gorro, pero con el cuerpo cubierto ahora con un rebozo pardo. La cara, en la misma posición y con la misma mirada, algo triste e inexpresiva. Es evidente que el anónimo artista se esforzó en que los dos retratos pudiesen ser superponibles, resaltando la curación de la paciente.  La cara aparece tersa y diáfana, totalmente curada de su mal. Es de suponer que el cuello, la nuca y el escote (que en este caso no se ven) también hayan sanado. 

La inscripción del pie del cuadro nos aclara: 
"Under cure from No 1818 to 1821"
Es evidente que la intención del cuadro era proponer una misteriosa cura, que por lo visto debía tener una cierta eficacia.   



  

          
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