lunes, 12 de septiembre de 2016

Los dientes de Waterloo






Dentadura "de Waterloo"

Prótesis con dientes humanos 
British Dental Association Museum. Londres.



El 26 de febrero de 1815, Napoleón huyó de la isla de Elba en donde estaba desterrado. Al enterarse de la noticia, el 13 de marzo se reunió el Congreso de Viena, que lo declaró proscrito, reuniendo en los Países Bajos un ejército para hacerle frente. Poco después, la nueva coalición formada por Austria, Rusia, Gran Bretaña y Prusia (conocido como Séptima Coalición) empieza a desplegarse en los Países Bajos, por lo que Napoleón decide atacar, consciente de la necesidad de detenerles antes de que vuelvan a unirse todos los ejércitos. El 12 de junio se dispone a dinamitar la coalición y tomar Bruselas.  

El gran choque entre los dos bandos es conocido como la batalla de Waterloo, y fue un enfrentamiento bélico entre el ejército francés comandado por Napoleón y el ejército prusiano del mariscal de campo Gebhard Leberecht von Blücher y las tropas británicas, holandesas y alemanas dirigidas por el duque de Wellington, cerca de la localidad de Waterloo (Bélgica). Tuvo lugar entre los días 15 y 18 de junio de 1815. Esta batalla, en la que resultó derrotado el ejército bonapartista, puso fin a las Guerras Napoleónicas. 



Clément-Auguste Andrieux. La batalla de Waterloo (1852) 


La batalla fue de dimensiones considerables. Por el bando francés participaron 122.720 soldados y 366 cañones. Los prusianos desplegaron 117.000 soldados y 296 cañones, más 110.000 aliados con 222 cañones. Las bajas estimadas fueron de 60.000 en el bando bonapartista y 55.000 entre sus enemigos. Es decir que sobre el campo de batalla quedaron cerca de cien mil cadáveres. 

Tras la batalla, una legión de saqueadores se desparramó por el campo de batalla para robar las pertenencias de los soldados que murieron aquel sangriento día. Además de algunos objetos personales, en muchos casos se procedía a extraerles los dientes. Posteriormente los dientes eran vendidos a los "dentistas" y otras profesiones que los usaban para confeccionar prótesis dentales. 

Los dientes de cadáveres eran en efecto aprovechados para confeccionar prótesis dentales. Anteriormente se habían realizado prótesis de madera, pero como es fácil de imaginar, su resultado no era muy bueno. Se habían realizado también prótesis en marfil, hueso o dientes de hipopótamo, aunque solían dar un mal sabor y peor aliento.  



Dentadura de Waterloo. British Dental Association Museum, Londres. 
Los dientes de cadáveres humanos eran mucho más resistentes, mantenían el esmalte y el color aunque en muchas ocasiones eran más un recurso estético que una verdadera funcionalidad a la hora de comer. Las dentaduras de dientes humanos eran muy cotizadas. Paul Jullion, establecido en la londinense Gerrard Street, cobraba media guinea por un diente artificial y cuatro veces más por uno humano. Una hilera de dientes genuinos costaba más de 30 libras, una importante suma que persuadía a los desesperados a hacerse con una buena dentadura.  

La mayoría de los dientes para dentaduras postizas eran arrancados de la boca de un ajusticiado o provenían de profanaciones de tumbas, con grave riesgo de transmitir a sus nuevos propietarios enfermedades como gingivitis, sífilis o tuberculosis, muy comunes en aquel tiempo. Los individuos que proporcionaban esos dientes eran conocidos como "resurreccionistas", salteadores de tumbas que también surtían de cadáveres a las salas de disección de las Facultades de Medicina, aunque los dientes cotizaban aparte. Algunos cirujanos prestigiosos de Londres, como Astley Cooper llegaron a sostener a una banda de resurreccionistas que trabajaban en exclusiva para ellos. 


Anuncio buscando incisivos de origen extranjero (1792). British Dental Association Museum, Londres. 














Teniendo en cuenta esta situación puede comprenderse que, las piezas dentarias de sujetos jóvenes, como los soldados muertos en combate, que solían estar en perfecto estado de conservación, muchas de ellas todavía sin caries y con menor incidencia de otras enfermedades eran muy apreciadas. Las Guerras Napoleónicas supusieron una gran aportación de estos materiales en el mercado. 

Tantos dientes y muelas se extrajeron tras la batalla que desde entonces, en algunos países como el Reino Unido, se conoce a las dentaduras postizas de esta época como “Dientes de Waterloo”, nombre que pronto se aplicó por extensión a cualquier dentadura postiza confeccionada con dientes humanos, como los obtenidos en la Guerra Civil Americana, Guerra de Crimea y en otras contiendas.

Hacia finales del s. XIX, aparecieron las prótesis dentales confeccionadas en porcelanas resistentes y las dentaduras de dientes humanos entraron en un rápido declive. 



Bibliografía 

Kerley P The dentures made from the teeth of dead soldiers at Waterloo. BBC News Magazinehttp://www.bbc.com/news/magazine-33085031

http://www.historyhome.co.uk/c-eight/france/teeth.htm

http://www.elmundo.es/cronica/2015/06/16/557c1ad622601dc7408b4575.html

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150618_finde_waterloo_muertos_dientes_implantes_lv

http://miguelangelmartinmas.blogspot.com.es/2009/10/los-dientes-de-waterloo.html


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