martes, 23 de agosto de 2016

Ha muerto Henderson, el erradicador de la Viruela







J. L. Alibert 

 Variole confluente
(1832)

Lámina de la obra 
Monographie des dermatoses 
(Précis théorique et pratique des maladies de la peau)




La viruela constituyó una de las enfermedades infecciosas más graves y temibles de la Historia. Según comentaba Michael Osterholm, uno de los expertos de este tema en una entrevista en el Washington Post,  


"Un brote de viruela era considerado como una de las peores cosas que le podía pasar a una comunidad"

Se supone que la viruela acompaña a la Humanidad desde hacía unos 10.000 años. La evidencia más antigua de viruela la encontramos en la momia del faraón Ramsés V. 


William Gottheil (1917):
Moldeado de cera representando las lesiones de la viruela
National Museum of Health and Medicine. Washington.
       



El poder devastador de la viruela se puso de manifiesto al ser introducida en América por los conquistadores españoles. La gran mortalidad (cercana al 90 %) que produjo entre la población indígena fue tal que facilitó el desmoronamiento de los imperios precolombinos y posibilitó que los europeos pudiesen hacerse con el poder. 


Aviso del Ayuntamiento de Madrid. Casa en cuarentena por viruela (1909)
En el s. XVIII la viruela era la causa del 10% del total de las muertes (cerca de 600.000 por año) y esta proporción se elevaba a más de un 30% entre los niños. Cinco reyes europeos murieron a causa de esta enfermedad en el siglo XVIII. Se calcula que sólo en el s. XX mató a más gente que las dos guerras mundiales juntas (alrededor de 50.000.000 de víctimas) en todo el mundo. 

Sin embargo, la vacunación introducida por Edward Jenner (1749-1823) constituyó una profilaxis eficaz contra la enfermedad, y el panorama epidemiológico comenzó a cambiar desde este momento. En 1796, Jenner tomó material patológico de una enfermedad afín, la viruela de las vacas, y lo inoculó a personas sanas, que quedaron así inmunizadas y no contraían la enfermedad. El virus causaba solamente infecciones suaves en seres humanos, induciendo una respuesta inmunitaria que proporcionaba protección contra la infección de la viruela. A este método, realizado a partir de la viruela vacuna, se le dió el nombre abreviado de "vacuna", y posteriormente esta palabra se aplicará a cualquier inmunización con agentes debilitados de cualquier enfermedad. 

Vicente Borrás y Abellá: Vacunación de niños. Oleo sobre lienzo 100 x 155 cm.
Museo del Prado (en depósito en el Museo Municipal de Málaga)

A pesar de la oposición feroz que la vacunación tuvo en un principio, ya que esta técnica tenía muchos detractores, la técnica se generalizó y consiguió modificar considerablemente la epidemiología de la temida enfermedad y cada vez se producían menos casos. En un cuadro del pintor valenciano Vicente Borrás y Abellá (1867-1945), titulado Vacunación de niños (1898) se documenta cómo debían ser estas prácticas a finales del s. XIX.  En primer plano, aparece la cabeza de una vaca, lo que nos da a entender el origen del material que va a inocularse. El médico está inoculando a un niño pequeño, mientras su madre lo sostiene en su regazo. Otros niños, con sus madres, esperan su turno. 

Gracias a la viruela y a la vacunación masiva de la población, se consiguió lo que nunca antes se había conseguido: hacer desaparecer una enfermedad por acción médica. En 1979 la OMS proclamará solemnemente que la viruela había desaparecido totalmente de la faz de la Tierra. El último caso conocido de viruela fue el del somalí Ali Maow Maalinse  en 1977. 


El erradicador de la viruela, D.A. Henderson, recientemente fallecido. 

El pasado viernes 19 de agosto de 2016, falleció el hombre que hizo posible esta hazaña, el americano Donald A. Henderson, que desde la OMS dirigió la campaña de vacunación antivariólica desde 1966 a 1977.  Henderson (a quien muchos conocían simplemente por sus iniciales, D.A.) contaba con 87 años de edad, y ha muerto por las complicaciones surgidas tras una rotura de cuello del fémur. 

Cuando se consiguió la erradicación de la viruela, D.A., declaró: 
"La lección más importante de la erradicación de la viruela ha sido demostrar que un número muy importante de personas pueden ser protegidas por las vacunas, de forma rápida y económica, si se lleva a cabo un programa bien organizado y un seguimiento cualitativo"

Tras el éxito de la campaña de vacunación antivariólica Donald A. Henderson ocupó el cargo de decano de la Bloomberg School of Public Health en la Universidad Johns Hopkins, cargo que ocupó hasta 1990. Su sucesor, Michael J. Klag, actual decano de la escuela, ha declarado que "la salud pública ha perdido un héroe", subrayando que la viruela es la única enfermedad humana que se ha logrado erradicar de forma definitiva.  


Fotografía coloreada de virus Variola major
Al dejar su trabajo en la OMS, D.A. Henderson fue también asesor de tres presidentes estadounidenses, George H.W Bush, Bill Clinton y George W. Bush. Asesoró a este último sobre todo en asuntos de bioterrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. 

Porque ¿es cierto que la viruela ha desaparecido del todo? La erradicación es real para los casos clínicos, pero los virus productores de la enfermedad no han sido destruídos: se mantienen todavía virus vivos de la viruela en un laboratorio de máxima seguridad del CDC en los Estados Unidos y en el laboratorio VECTOR de Koltsovo, en Rusia. Su uso como posible arma de guerra bacteriológica es una posibilidad real y sería de efectos devastadores y totalmente imprevisibles si tenemos en cuenta que la mayoría de la población actual ya no ha sido vacunada. Además, recientemente hemos asistido a un brote de carbunco en el Norte de Rusia por el deshielo del permafrost. Los científicos no descartan que otras enfermedades - entre ellas la viruela - puedan "resucitar" por deshielo de materiales contaminados. 








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