martes, 8 de marzo de 2016

Un manicomio singular, joya del Modernismo (II): la Sala de Estar.








 Lluís Domènech i Montaner

Pavelló de Distingits
(1897-1912)

El Hall o Sala de estar.

Institut Pere Mata. Reus. 



El Hall o Sala de estar


Decoración de mosaico de las paredes de la Sala de Estar
Una de las salas más destacadas del Pavelló de Distingits era el Hall o Sala de Estar, ya que era la estancia en la que los internos pasaban más tiempo. En la Sala de Estar podían leer, conversar o jugar a juegos de mesa. 

La Sala de Estar era, por lo tanto una de las mejor decoradas. En las paredes, de ladrillo, como casi toda la edificación, destacaban mosaicos de cerámica, con motivos florales y geométricos, que daban color a tan noble estancia. La parte alta de las paredes aparece con esgrafiados que representan hojas de castaño (un leit-motiv muy usado en el Art Nouveau europeo)

Las puertas de la Sala estaban decoradas con relieves vegetales en la madera y con vidrieras emplomadas de colores según la tradición medieval. Los muebles, de marquetería, eran obra de Gaspar Homar, un reputado artesano mallorquín, principal representante del modernismo en la carpintería. El suelo estaba también decorado con primorosos mosaicos florales, con una combinación de teselas de colores rosados, grises y negros, de gran elegancia. 

Mosaico del suelo de la Sala de Estar


Frase de bienvenida "Salve", en el mosaico de una de las entradas
El techo estaba íntegramente realizado con cerámicas de colores, con las nerviaduras de la bóveda de crucería decoraciones de flores y hojas, un motivo constante en todas las obras modernistas, que intentaban inspirarse en la Naturaleza. En las cuatro esquinas aparecen unos pavos reales, que proporcionan un cierto aire misterioso. Sin embargo es posible que estos animales que como es sabido pueden desplegar su cola de forma espectacular, sean una velada alusión a los dementes, que en el momento de la curación podrían desplegar su potencial intelectual, que luciría ya libre ya de toda alienación. En el centro encontramos una figura femenina, que recuerda a una guerrera, una valquiria, con los ojos vendados y una antorcha en la mano. La rodea la leyenda "De nou lluirá" (una frase en catalán que significa "De nuevo lucirá") No es difícil deducir que la dama con los ojos vendados representa la inteligencia obnubilada del alienado, y la antorcha y el lema la esperanza de que, curándose, luzca de nuevo libre de enfermedad mental.

Nerviaduras de cerámica de la bóveda de la Sala de Estar, en la que figura el 
medallón central con la leyenda "De nou lluirá", alusivo a la esperanza de curación.

En la parte superior encontramos una balaustrada de vidrio amarillo, con una espiral de hierro forjado en su interior y un pasamanos de madera noble (el modernismo ponía en valor todas las formas de artesanía tradicional). Desde esta galería un conjunto musical de la ciudad deleitaba a los internos con un concierto o incluso un baile todos los domingos. 

Detalle de una de las vidrieras emplomadas de la parte
superior de la Sala de Actos. Un ángel vierte el aceite de la
lámpara en la antorcha (alusión a la enajenación mental).
Bajo la alegoría, el escudo blanco con la rosa roja
de la ciudad de Reus. 
Como vemos, todas las artes, tanto plásticas como musicales se daban cita para intentar devolver la paz a los atribulados internos. Recuerdo que una vez, en un viaje a Siria - antes de la terrible destrucción actual - pude visitar, en Alepo, un manicomio del s. XII. No  disponía de muchas habitaciones, pero todas ellas daban a un patio central donde florecía un jazmín y un limonero. En una esquina, como parte de la terapia, un músico tañía sus instrumentos y entonaba canciones que devolvían la calma y un cierto equilibrio a los enajenados. Me impresionó. Pensar que mientras en Europa, en aquel tiempo, los presos eran encarcelados y olvidados, encontrar una prueba de sensibilidad como la terapia musical  en Oriente, me pareció extraordinario. Pues bien, por lo visto, también Doménech i Montaner y los psiquiatras de Reus eran de la opinión de aprovechar la música para tratar a los enfermos mentales. 



Los pavos reales alegóricos en los ángulos de la bóveda del techo. 


La obra arquitectónica de Domènech i Montaner no se limitaba a la realización de planos generales de las edificaciones. El genial arquitecto se implicaba plenamente en los más mínimos detalles. Los artistas Triadó y Bru, entre otros colaboraron como dibujantes en el proyecto. Todo estaba pensado para transmitir la máxima belleza y proporcionar así, a través de la estética, el máximo confort a los pacientes. 
Vista general de la Sala de Estar, desde la galería superior o galería de los músicos.





A la izquierda, detalle de la marquetería de los sofás (obra de Gaspar Homar) con motivos de hojas de castaño, habitual en el Art Nouveau o Jugendstil centroeuropeo. 


A la derecha, una perspectiva del mosaico con motivos florales del suelo.






El "Pavelló dels Distingits" del Institut Pere Mata, de Reus: 



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