lunes, 19 de enero de 2015

Modigliani: El escándalo del vello axilar






Amedeo Modigliani

Desnudo reclinado 

(1917)

Óleo sobre lienzo. 60 x 92 cm. 

Metropolitan Museum of Art, New York, USA




Contrariamente a lo que puede parecer, el vello pubiano no ha sido el principal tabú de la historia del arte. El vello axilar femenino ha sufrido todavía mayores restricciones. 

La representación del vello pubiano emergió tímidamente en el s. XV. Tras volver a desaparecer durante siglos, se aceptó en el s. XIX. Goya primero (Maja desnuda) y más tarde con plena explicitud, Corot (El origen del mundo) y Klimt (Nuda Veritas) habían ya roto este tabú, que ya se aceptaba con cierta normalidad a principios del s.XX. 

Sin embargo, en 1917, estalló un pequeño escándalo en el mundo del arte. Un artista italiano, Amedeo Modigliani (1884-1920) inauguró una exposición en París. La mayoría de los cuadros expuestos representaban desnudos femeninos, y ya se aceptaba de forma generalizada la representación del vello púbico. Pero los desnudos de Modigliani representaban también explícita y provocativamente el vello axilar. El escándalo fue tan grande que la exposición fue clausurada a las pocas horas.


Modigliani: Desnudo con cojín azul (1917) 


















Que importancia tenía la visión del vello axilar?

Probablemente la de acercar más el desnudo al espectador, hacerlo más cercano y más humano. La figura representada deja de ser algo lejano, convencional, una "obra de arte", para ser algo más próximo y por lo tanto, con mayor carga erótica y sexual.  

Es sabido que la zona axilar, provista de vello y de glándulas sudoríparas apocrinas, muy dependientes de las hormonas, juega un importante papel en la sexualidad humana. En este sentido, aventuramos la hipótesis de un "tabú olfactivo". La visión de la axila velluda se asocia inconscientemente al sudor. Las axilas peludas son una forma demasiado evidente de humanidad, una cota a la que probablemente la imitatio pictórica no quiere llegar. Hay que poreservar ciertas distancias entre pintura y realidad. 

Hasta Modigliani, la representación del vello axilar fue escasa. El único ejemplo destacable fue Eugène Delacroix (La libertad guiando al pueblo). Pero en este caso era una figura mítica, alegórica y además vestida (aunque dejaba un pecho y una axila descubierta), que no incitaba en modo alguno a la lubricidad.

Más tarde, los pintores expresionistas alemanes, como Otto Dix o Egon Schiele, representaron el vello axilar y pubiano con toda naturalidad. Pero de esto ya hablaremos otro día. 

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