dilluns, 14 de maig de 2018

La acromegalia de Maximino el Tracio







Maximino el Tracio 

Estatua de escayola
Museo Capitolono. Roma. 



Gaius Julius Verus Maximinus, más conocido por Maximino el Tracio fue emperador de Roma entre los años 235 y 238, en los años oscuros de la llamada anarquía militar (también llamada crisis del s. III). Fue este un período (235-268) en el que se produjo una ausencia casi constante de una autoridad regular central duradera y durante la cual los soldados de los ejércitos fronterizos, de los limes imperiales, designaron y eliminaron emperadores a su voluntad, habitualmente de corta duración. Incluso se escindieron temporalmente algunas provincias del imperio. Fue la época de los  "emperadores-soldado" caracterizada por constantes luchas internas en el imperio que duró hasta la llegada de Diocleciano al poder. Estos 50 años de anarquía verán el paso de 26 emperadores junto a innumerables aspirantes al trono. Salvo uno, todos ellos morirán de forma violenta. 

Maximino era un plebeyo provinciano, hijo de bárbaros: su padre era un campesino godo y su madre una mujer alana. Había nacido en Tracia (de ahí el apodo con el que se le llamaba) entre 173 y 183. Al parecer, había conseguido la ciudadanía romana en Dacia. Se enroló como legionario en el ejército de Septimio Severo, aunque no pasó de soldado raso. Más tarde, durante el imperio de Alejandro Severo fue ascendido y tomó el mando de la IV Legio Itálica, compuesta mayoritariamente por legionarios procedentes de Panonia.  Los soldados, descontentos con la escasa paga que recibían de Roma lo proclamaron emperador por criterios militares (y probablemente también por sobornos)


Moneda con la efigie de Maximino en el anverso.
Obsérvese el evidente prognatismo. 

Maximino fue ratificado de mala gana por el Senado de Roma, que a pesar del decreto de ciudadanía romana que ya había proclamado Caracalla, seguían viendo en él a un bárbaro. Sin embargo el temor a las legiones les hizo aceptar al nuevo emperador a regañadientes. Por su parte, Maximino no se congració nunca con la nobleza y los patricios. Siguió con la guerra de Germania, consiguiendo la victoria a coste de numerosas bajas de legionarios romanos. Más tarde  guerreó en Panonia contra los dacios y los sármatas. 

Según algunas fuentes, Maximino fue el primer emperador de origen bárbaro y nunca llegó a poner el pie en Roma. Ni siquiera hablaba correctamente el latín. 

Maximino revisó la política complaciente de Alejandro Severo hacia los cristianos y los declara de nuevo enemigos del pueblo. Consciente de la importancia de la jerarquía eclesiástica, inicia contra ellos una persecución en la que ejecuta al obispo de Roma Pontiano y a su sucesor Antero. 


Busto de Gordiano I
Museo del Bardo. Túnez. 
A principios de 238, en la provincia de África, las extorsiones de un funcionario del tesoro a través de sentencias falsas emitidas por tribunales corruptos contra terratenientes locales desencadenó una revuelta a gran escala en la provincia. Los terratenientes nombraron al procónsul en África Semproniano Gordiano (Sempronianus Gordianus) Gordiano I, como emperador. El Senado (que tenía ganas de quitarse a Maximino de encima) ratificó el nombramiento del nuevo emperador rápidamente y declaró a Maximino como enemigo de Roma. Sin embargo el gobernador de Mauritania, fiel a Maximino, asedió a Gordiano en Cartago. El hijo de Gordiano murió en la lucha y al saber lka infausta noticia, Gordiano se suicidó. 

Pero a pesar de la victoria sobre Gordiano, el descontento de las tropas (que estaban mal alimentadas por falta de presupuesto) terminó con un amotinamiento. Maximino y su hijo Máximo fueron asesinados y sus cabezas cercenadas enviadas a Roma.  

Maximino tenía una estatura colosal y "un aspecto aterrador". Según las crónicas medía cerca de dos metros y medio de altura y tenía una fuerza acorde a su corpulencia. Decían que podía matar un caballo de un puñetazo. También era capaz de correr a la par con un caballo desbocado y luego ser capaz de vencer a siete legionarios en combate singular. Probablemente sufría de acromegalia o gigantismo, hipótesis que está reforzada por la apariencia de su perfil en las monedas, con un acusado prognatismo. 

La Historia Augusta dice de él:
cada día bebía una ánfora de vino capitolina y comía cuarenta libras de carne e incluso sesenta y que nunca probó la verdura ni las bebidas frías salvo cuando tuvo necesidad”. 
También cuentan que sudaba enormemente (llegaba a recoger el sudor en vasos para asombrar a sus soldados) lo que es también un síntoma de problemas hipofisarios común en las personas con gigantismo.

La acromegalia es una enfermedad rara, producida por un aumento de la hormona del crecimiento, segregada por la hipófisis. En la mayoría de casos se produce por la aparición de un tumor benigno hipofisario. Clínicamente, provoca desfiguración progresiva, especialmente de la cara y las extremidades, con tendencia al desarrollo excesivo de la mandíbula, frente ensanchada, abultada o con protuberancias, y crecimiento desproporcionado de manos o pies, labios, nariz y orejas. Las facciones engrosadas les dan un aspecto grotesco. 

Otros síntomas de acromegalia son: 
  • Lengua de gran tamaño (macroglosia) 
  • Piel engrosada, especialmente en la frente, lo que puede provocar la aparición de prominencias frontales. Seborrea y presencia de abundantes fibromas cutáneos. 
  • Sudor abundante, de olor muy marcado.
  • Voz ronca y áspera debido al aumento de tamaño de las cuerdas vocales y los senos nasales.
  • Dolores osteoarticulares y fatigabilidad (astenia). También puede haber parestesias (hormigueos), dolor y disminución de fuerza muscular (paresia) en una o las dos manos (se produce una compresión del nervio en la muñeca conocido como síndrome del túnel carpiano).
  • En las mujeres ciclos menstruales irregulares y galactorrea (producción de leche materna fuera de la lactancia). En los hombres, impotencia sexual. Y en ambos sexos, disminución de la líbido 
  • Cardiomegalia (agrandamiento anormal del corazón).
  • Hipertensión arterial
  • Mayor tendencia a la diabetes.
  • Cefaleas (dolor de cabeza intenso).


En definitiva, el efímero emperador Maximino no entró en la Historia como una gran figura, aunque es justo reconocer que tenía un cuerpo muy grande. 


Bibliografía 

Alvarez J Maximino, el gigante tracio que fue emperador de Roma… sin haberla pisado nunca. Muy Interesante. Agosto 2015 https://www.labrujulaverde.com/2015/08/maximino-el-gigante-tracio-que-fue-emperador-de-roma-sin-haberla-pisado-nunca

Ribón J. Maximino I llamado "el Tracio". Desde los Rostra (blog)

http://desdelosrostra.blogspot.com.es/2010/02/maximino-i-llamado-el-tracio.html

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