domingo, 25 de junio de 2017

Historia de la fotoprotección (I): La moda del moreno (1920-1933)






Marie Laurencin

Retrato de Mademoiselle Coco Chanel
(1923) 

Óleo sobre lienzo
Musée de l'Orangerie. Paris. 





La piel blanca había sido el ideal de belleza femenina hasta los años 20, momento en el que comenzó la moda del bronceado. A partir de este momento, la moda cambió, y estar morena a toda costa era el objetivo a conseguir.  

Coco Chanel, intensamente bronceada, acompañada del
duque de Westminster, llegando al Tennis Club
del Hotel Carlton (1925)
La moda del bronceado tuvo un comienzo en cierto modo accidental. A mediados de los años 20, la diseñadora francesa Coco Chanel (1883-1971) pasó unos días de vacaciones a bordo del yate de Hugh Grosvenor, el segundo duque de Westminster, un riquísimo noble inglés que estaba locamente enamorado de ella. Coco disfrutó mucho de este crucero por la Costa Azul y volvió de él con la piel intensamente bronceada. En aquel momento, la alta sociedad lucía la piel blanca y a ninguna dama de la alta sociedad se le habría ocurrido aparecer en público con la piel morena, que se consideraba vulgar y propio de las clases trabajadoras. Pero Coco era en aquel momento la que creaba las modas e impuso el modelo de la nueva mujer liberada, de piel bronceada como testimonio de la práctica de deportes al aire libre. 

Por los mismos años, la bailarina, cantante y vedette Josephine Baker triunfaba en los escenarios. Era de origen mestizo, cruce de afroamericano y amerindia de los Apalaches y su piel de color de caramelo causaba sensación. Todas las mujeres querían parecerse a estas dos estrellas y consideraban una necesidad lucir un moreno envidiable, que se convirtió pronto en el símnbolo irrenunciable de la nueva mujer del s.XX. 


Atrás quedaba el s. XIX en el que la máxima belleza femenina se asociaba a la piel blanca. Clásicamente, hasta entonces, las mujeres se quedaban en casa, cuidando de los niños y de las labores del hogar y su piel era blanca, ya que poca ocasión tenían de tomar el sol. Pero ahora, tras la 1ª Guerra Mundial, las mujeres se habían incorporado al trabajo y gozaban de sus días de vacaciones y de los deportes al aire libre. Los destinos de playa eran los preferidos. La piel bronceada era el testigo de su forma de vida.


Aspecto de la primera lata
de crema Nivea® (1925)
En aquel momento se usaban pocas cremas para proteger la piel. En realidad, lo que se buscaba era todo lo contrario: incrementar el color moreno, nuevo símbolo de la mujer moderna del s. XX. Pero sí se usaban ya algunas cremas emolientes, que hidrataban la piel expuesta al sol y paliaban parcialmente los efectos de la excesiva insolación. La más famosa era, sin duda, la crema Nivea®. 

La crema Nivea había nacido unos años antes, gracias al descubrimiento de un emulsionante que permitía mezclar aceite y agua y posibilitaba una mezcla muy estable y refinada. En 1911, el Dr Isaac Lifschütz había desarrollado este emulsionante, al que llamó Eucerin®, suscitando el interés del famoso dermatólogo berlinés Paul Gerson Unna, que se lo presentó al Dr Oscar Troplowitz, químico y cofundador de la compañía Beiersdorf. Este último se dio cuenta de inmediato que gracias a este descubrimiento la emulsión de agua en aceite era la base perfecta para una crema cosmética para la piel, e ideó así una crema blanca como la nieve, que registró con el nombre de Nivea@ (del latín «nix, nivis», que significa «nieve»), que según él había de ser "la madre de todas las cremas". El lanzamiento de la crema coincidió con el auge de las comunicaciones y del comercio transatlántico: solo tres años después de su creación (1914), Nivea® estaba ya presente en todos los continentes


Paul Gerson Unna,  catedrático de Dermatología y consejero de Beiersdorf

En 1928, viendo como se extendía la obsesión por tomar el sol, los farmacéuticos de la época comenzaron a elaborar preparados a base de aceite de oliva y almendras. El primer cosmético solar  se lanzó en Estados Unidos por diseñador y perfumista francés Jean Patou con el nombre de ‘Huile de Chaldee’, conteniendo cinamato y salicilato de bencilo. Los preparados que se ofrecían eran básicamente bronceadores, es decir, sustancias que aumentaban los efectos melanogénicos de los rayos ultravioletas y que ayudaban a obtener un bronceado más rápido, más uniforme y eficaz (como promete el cartel que encabeza este artículo), pero dejando de lado cualquier tipo de factor de protección. Lo importante era ponerse moreno, sin importar las consecuencias. 


La crema Nivea, con productos emolientes
y potenciadores de los rayos UV tenía una
gran aceptación
En 1933 apareció en Alemania el primer producto con una cierta protección solar, a base de benzimizol. Aunque era una protección muy escasa evitaba parcialmente las quemaduras solares. Esto permitió, dos años más tarde, que el 75% de las personas en las playas de Florida, en Estados Unidos, usaran un aceite, una crema u otro preparado para evitar las quemaduras solares. Aunque realmente se trataba más bien de ungüentos emolientes que de protectores, ya puede considerarse el punto de partida de la fotoprotección. 


Bibliografía

Jackson Eucerin, a new emollient. J Cutan Dis. 1910;28(6):289-295.

Archives A Century Ago: Eucerin, a new emollient. Arch Dermatol. 2010;146(6):599. doi:10.1001/archdermatol.2010.99



Coco - Inside Chanel




Luciano Pavarotti: O sole mio 


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