viernes, 19 de mayo de 2017

Tenía sífilis la Mona Lisa?







Leonardo da Vinci

Mona Lisa (La Gioconda)
(1503-1519)

Óleo sobre lienzo 77 x 53 cm
Museo del Louvre. París.




La Mona Lisa o Gioconda es probablemente el cuadro que ha suscitado más comentarios de todos los tiempos. Su enigmática sonrisa, su postura, han planteado las más curiosas teorías e hipótesis. Según Vasari, Leonardo habría contratado músicos y juglares para hacerla sonreír. Para unos su postura sugiere la de una mujer embarazada, para otros tiene un aspecto algo andrógino, como ya destacó hace tiempo Marcel Duchamp. Para completar la confusión, hace años se descubrió una nueva versión en el Museo del Prado, que también ha sido objeto de diversas especulaciones. 

En todo caso, Lisa Gherardini era una mujer real, la mujer de un mercader florentino de telas y seda llamado Francesco del Giocondo. De ahí las dos denominaciones con las que se la conoce: Mona Lisa (forma abreviada de Madona Lisa) o Gioconda (por ser la esposa de Giocondo)

Ahora. el reconocido crítico de arte británico Jonathan Jones ha expuesto una nueva hipótesis en un artículo publicado en ‘The Guardian’, según la cual detrás de la misteriosa sonrisa de La Mona Lisa se escondería una conocida enfermedad infecciosa: la sífilis.

La hipótesis de Jones se basa en el hallazgo de un documento real perteneciente a Lisa Gherardini. Se trata de un recibo de un producto que había comprado: un frasco de acqua di chiocciole  (agua de caracol) en su farmacia. 

Por agua de caracol se conocía una composición farmacéutica que era usada para tratar diversas enfermedades, entre ellas la sífilis. Hacía poco que había comenzado en Europa una gran epidemia, que se propagaba sin parar. 

Pharmacopœia   pauperum
El acqua di chiocciole se administró en las farmacias hasta el s. XVIII. 

         La Pharmacopœia  pauperum (1718) nos revela su composición: 
"Tómense caracoles de jardín limpios y triturados 6 galones, Tierra de lombrices lavada y triturada 3 galones, ajenjo común, hojas de hiedra y carduus, cada una libra y media ..."

Lo que no sabemos es si Lisa Gherardini quería el remedio para sí misma o para administrarlo a otra persona.  Jones deja volar la imaginación y cree ver en los párpados de la Gioconda una sombra enfermiza, un reflejo de una salud endeble y tal vez revelador de un estado patológico. 

Mona Lisa (detalle)
Aunque la opinión de Jones ha conseguido nuevamente hacer correr ríos de tinta, a mi no me parecen los suyos argumentos suficientes. En primer lugar porque ni siquiera sabemos si el acqua di chiocciole era para tratar una enfermedad venérea, ya que sabemos que se usaba también para tratar otros males. Además no sabemos si era ella la destinataria del fármaco. Y por más que miro no consigo ver sombra de enfermedad en la Gioconda, fuera de un pequeño xantelasma que ya comentamos en otra ocasión. Es cierto que presenta las cejas casi sin pelo, y que la alopecia de cejas (especialmente la de la cola de las cejas) puede ser un signo de sífilis secundaria, pero no es menos cierto que la moda del momento imponía depilar las cejas (que por cierto aparecen más pobladas en la versión del Museo del Prado). 

En definitiva, personalmente discrepo de la opinión de Jonathan Jones, y no me parece argumento suficiente el hallazgo de dicho recibo. Hay que ser muy cauto al evaluar posibles patologías del pasado, y aunque siempre es arriesgado hacerlo, las hipótesis deben fundamentarse en argumentos de mayor solidez. 
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