martes, 16 de mayo de 2017

Paganini (III): Sífilis y tuberculosis.







Giuseppe Antoni Guarneri

"Il Cannone Guarnerius", 
violín que fue propiedad 
de Niccolò Paganini
(1743)

Museo Palazzo Tursi. Genova



Ya hemos tratado en entradas anteriores (1, 2) de las posibles causas de la flexibilidad extrema de las largas manos de Paganini. Pero veamos ahora algunas de las enfermedades que le afectaron en el curso de su vida. 

Durante su infancia, Niccolò era un niño sensible y delicado, propenso a resfriados y bronquitis repetidas. A los 7 años de edad contrajo una escarlatina, de bastante gravedad. Tan grave fue que incluso, dándolo por muerto, llegaron a colocarle un sudario . 

Cuando, tras su estancia en la corte de Elisa Bacciocchi en Lucca, comenzó su carrera como concertista, Paganini vivió una época de gran promiscuidad. A pesar de que su apariencia no era muy agradable, las mujeres caían rendidas a sus pies en cuanto le oían tocar. Tuvo diversas amantes y múltiples relaciones ocasionales. La única relación que le duró un cierto tiempo (cuatro años) fue la de Antonia Bianchi. Fruto de esta relación nació su único hijo, Achille. 

Fue ésta una época de disipación, en la que bebía mucho y se aficionó mucho al juego. Su ludopatía llegó a tal punto que perdió en una apuesta un preciado violín, un Amati. Más tarde un rico hombre de negocios, gran admirador de su música, le regaló el Guarnieri apodado Il Cannone y que será desde aquel momento su instrumento predilecto. El nombre deriva de que Paganini podía tocar en él tres cuerdas simultáneamente, logrando un efecto "de canon". En esta época de promiscuidad y juergas continuadas, trabó amistad con Gioacchino Rossini, con quien frecuentaba algunos burdeles. A consecuencia de estas salidas, Paganini contrajo la sífilis (1823), y comenzó a tratarse con mercuriales, tal como era habitual en aquel tiempo. Los transtornos intestinales provocados por el mercurio eran tratados con tratamientos como opiáceos, láudano y elixir Leroy, un remedio muy popular en aquel tiempo. 

Jean-Pierre Dantan: Paganini (1832)
Pero los efectos del mercurio persistían. Además de los transtornos intestinales (1824); presentó estomatitis, gingivitis y sialorrea. Aunque los médicos le recomendaron suspender el tratamiento, el violinista continuó tomando compuestos mercuriales por su cuenta. 

En 1828 la sialorrea y la persistente gingivitis acabaron provocando un absceso dentario con osteomielitis de la mandíbula. En Praga fue sometido a una intervención de cirugía ósea y extracción de un buen número de piezas dentarias con lo que su aspecto demacrado y perfil afilado se tornó todavía más desfigurado y cadavérico. Por aquel entonces Paganini tenía un aspecto realmente tétrico: alto, delgado, con grandes manos, con una palidez cutánea extrema, ojos hundidos, retorcido de columna y con la cara chupada por la falta de piezas dentarias su aspecto recordaba poderosamente al de un vampiro. 

Su estado de salud era cada vez más precario. En 1830 comenzó con la afectación laríngea, que se relacionó con una posible tuberculosis. Pero a la exploración médica no se encontró evidencia de lesiones pulmonares. Tal vez estuviera relacionada con la propia sífilis o incluso al tratamiento mercurial, del que ya Paganini se había convertido en un auténtico adicto. La afonía fue empeorando progresivamente. El gran músico francés Héctor Berlioz, relataba que en una visita que hizo a Paganini a finales de 1838, éste se comunicaba a través de su hijo Achille, quien se acercaba a su boca para tratar de entender lo que decía.

A partir de 1833 su carácter fue cada vez más retraído y triste, lo que según O'Shea podría también ser una consecuencia del tratamiento con mercurio. 

La primera hemoptisis de gran intensidad tuvo lugar en 1834. Se interpretó como una consecuencia de la tuberculosis, que le habían diagnosticado a pesar de tener una auscultación torácica normal. Pero hay que señalar como una posible causa (o como coadyuvante) la afectación vascular en el síndrome de Ehlers-Danlos, del que seguramente estaba afecto. En 1838 tuvo una segunda hemoptisis, masiva, que terminó con su vida. 

Según la teoría más aceptada, la afonía estaría causada por una laringitis tuberculosa, proceso generalmente secundario a una tuberculosis cavitaria avanzada y de poca probabilidad en Paganini teniendo en cuenta la auscultación torácica normal y su evolución (unos dos años). Otra tesis sostiene que podría ser consecuencia de la lesión del nervio laríngeo recurrente, secundario a un aneurisma aórtico, que es muy probable en el síndrome de Marfan, que según sostienen otros muchos autores sería la alteración genética que presentaba Niccolò Paganini.


David Garretts interpreta Paganini: 










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