miércoles, 22 de marzo de 2017

Picasso (I): La muerte de Casagemas







Pablo Picasso

Retrato de Carles Casagemas (detalle)
(1899-1900)
 Óleo sobre lienzo 55 x 45 cm
Museu Picasso, Barcelona




La taberna Els Quatre Gats de Barcelona era un lugar de encuentro de pintores y artistas. Desde su apertura en 1897 fue un centro de atracción y un lugar de referencia para pintores, poetas y bohemios de todo tipo. Entre los más asiduos estaban Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Joaquim Mir o Miquel Utrillo. El propio nombre estaba inspirado en un lugar emblemático para los artistas parisinos Le Chat Noir parafraseando irónicamente al mismo tiempo una expresión catalana para referirse a un lugar a donde va poca gente (quatre gats). A los asistentes de este local se les añadió un buen día un joven pintor, Pablo Picasso. 

En las noches dels Quatre Gats, Picasso conoció a otro pintor de su edad, Carles Casagemas. Los dos tenían dieciocho años, aspiraban a ser pintores y se hicieron muy amigos. Compartieron estudio en la desaparecida calle Riera de Sant Joan, en el Barrio Gótico, y visitaban frecuentemente los burdeles de la ciudad. 

Germaine Gargallo
Un buen día decidieron viajar a París, para visitar la Exposición Universal de 1899, donde Picasso exponía un cuadro, Últimos momentos. Ya en París se instalaron en el estudio que les prestó Isidre Nonell en el 49 de la rue Gabriel. Diez días más tarde se les unía Manuel Pallarès, un compañero de estudios de Picasso a quien jocosamente llamaban "Pajaresco". 

Los tres pintores se hacen amigos de tres modelos que posaban habitualmente para los expatriados españoles: la hija de Pablo Gargallo y una costurera, Laure Gargallo (que todos conocían como Germaine), su medio hermana Antoinette Fornerod y una tercera chica llamada Louise Lenoir (alias la pequeña Odette). El reparto de parejas no se hace esperar: Casagemas con Germaine, Pallarès con Antoinette y Picasso con Odette. Picasso no hablaba francés, ni Odette español, pero esto no parece que les supusiera problema alguno.  

Picasso: Germaine (Retrato de Germaine Gargallo, 1900)
La pandilla vivía intensamente la noche. Frecuentaban los cabarets nocturnos de la ciudad, especialmente el Moulin Rouge. Noches de bohemia, de absenta y de opio, de devaneos amorosos. 

Germaine era la más vistosa y descarada de las tres chicas. Aparte de modelo, había hecho un poco de todo: bailarina, lavandera, costurera. Era una mujer libre, que no estaba dispuesta a guardar fidelidad a Carles: mantenía relaciones con hombres y mujeres, entre ellos también tuvo escarceos con Picasso. Le hacía de modelo con frecuencia. En aquella época las modelos no solo posaban: también solían solazarse con el pintor al terminar la sesión. Germaine no le hacía ascos a Pablo. Era un espíritu libre y no tenía porque limitarse a gozar del sexo con un solo hombre.


Pablo Picasso. Le Moulin de la Galette, un testimonio de las desenfrenadas noches parisinas de Picasso y sus amigos. Es probable que Germaine, Antoinette y Odette sirvieran de modelo para las tres muchachas que aparecen a  la izquierda en primer plano. Óleo sobre lienzo, (88.2 x 115.5 cm) Solomon R. Guggenheim Museum, New York 

Casagemas era muy romántico y estaba cada vez más enamorado. Pero Germaine se burlaba de sus repetidas demandas de matrimonio y le tildaba de impotente. Hay que señalar que Casagemas bebía mucho y tenía adicción a la morfina, por lo que las burlas cada vez más crueles de Germaine posiblemente tenían algún fundamento y le causaban algún problema de erección. Picasso comenzó a preocuparse. Le convenció para volver a Barcelona para Navidad, y aprovechó para llevarlo a varios burdeles a ver si así olvidaba de una vez a Germaine y que de paso superase su complejo. Luego pasaron la Nochevieja en Málaga, con idéntico programa: mujeres y alcohol. Pero Picasso tenía que ir luego a Madrid, para fundar con Francisco de A. Soler la revista Arte Joven (una publicación inspirada en las revistas modernistas catalanas Pèl i Ploma y els Quatre Gats). También quería aprovechar para visitar el Museo del Prado y pintar algunas copias de los maestros clásicos, sobre todo del Greco. Pero Casagemas obsesionado con Germaine, regresó a París. 

Pablo Picasso: Picasso y Casagemas
persiguiendo a dos muchachas en París.
Museu Picasso. Barcelona. 
Ya en París, Casagemas se encontró con la habitual indiferencia de Germaine, que siempre impasible ante sus requiebros amorosos, volvió a reiterar sus burlas y rechazó nuevamente sus insistentes propuestas matrimoniales. 

Aquella misma noche, el 17 de febrero de 1901, el grupo de amigos cenaba en L'Hippodrome, un restaurante de París situado en la esquina del bulevard de Clichy, rue Calaincourt y rue Forest, en la falda de Montmartre. Entorno de la sopa caliente se reunieron Germaine, Odette, Manolo Hugué, Manuel Pallarés, Frederic Pujolà y Alexandre Riera, amigos de noches etílicas y desenfrenadas y de mujeres fáciles. El vino, abundante, corría de copa en copa. Casagemas, muy exaltado, se levantó e improvisó una especie de discurso, en el que declaró que iba a volver definitivamente a Barcelona y reiteró sus habituales declaraciones de amor por Germaine, a quien pretendía llevar con él. Por toda respuesta Germaine se encogió despectivamente de hombros. Casagemas, despechado, sacó un revólver y ante el asombro de todos disparó contra Germaine, 
- Voilà, pour toi (Toma, para ti!)
La bala pasó rozando la cabeza de la muchacha, que se echó al suelo asustada detrás de Pallarés. Luego, creyendo que la había matado, con un gesto rápido y certero Casagemas disparó a su propia sien:
- Et voilà pour moi! (Y esto para mi!)
Casagemas murió desangrado antes de llegar al hospital. Tenía veintiún años. Todos quedaron sobrecogidos al ser testigos de tan trágico desenlace.  


La muerte de Casagemas, París, 1901, Musée National Picasso, París.

Picasso se entera de la luctuosa noticia en Madrid, y enseguida se pone a pintar un cuadro inolvidable y trágico que titula "La muerte de Casagemas", una obra que marcará un punto de inflexión en la trayectoria del pintor malagueño. En él podemos ver la herida producida por la bala en la sien, rodeada de la correspondiente equimosis, los pàrpados levemente cianóticos y la notable lividez del cadáver, en un ambiente fúnebre, apenas iluminado por un espectral cirio. Picasso después pintará otra versión "Casagemas en su ataúd" en la que no aparece la herida producida por la bala, como si el pintor hubiera querido borrar todo rastro del suicidio. En esta pintura aparecen ya unas tonalidades azules que iniciarán un nuevo estilo. 


Pablo Picasso: Casagemas en su ataúd.
Picasso queda sumido en la tristeza, no exenta de remordimiento, ya que se siente responsable en cierto modo del suicidio de su amigo. A partir de la muerte de Casagemas, Pablo se instala en el antiguo estudio de Casagemas en París, y con el cuerpo de su amigo "todavía tibio" se lía con Germaine (que mientras tanto se había liado con el escultor catalán Manolo Hugué). Una relación que durará cerca de un año. Tal vez por eso quiso borrar el agujero de bala de la sien de Casagemas. La herida gritaba demasiado fuerte el nombre de Germaine.  

Cuando terminó la relación de Picasso con Germaine, los remordimientos se hacen todavía más intensos. Picasso pintará entonces una nueva obra en torno al suicidio de su amigo, titulada "Evocación, el entierro de Casagemas". Picasso  quiere pintar de algún modo el funeral de su amigo. Picasso no había asistido ni a su entierro en Montmartre ni al funeral que se hizo en Barcelona. Un funeral que tampoco se pudo celebrar con honra por tratarse de un suicida. Picasso elige para esta obra una composición inspirada en El entierro del Conde de Orgaz del Greco, en la que se ve en la parte inferior el sepelio - en el caso de Casagemas, en el cementerio de Montmartre - y en la parte superior el cielo. Picasso pinta un paraíso prostibulario en donde coloca a su amigo, que llega a caballo y donde los ángeles que lo reciben son mujeres desnudas con medias y ligueros, en una apoteosis de morfina, absenta y lupanares, el ambiente donde los dos amigos desarrollaron su amistad. Picasso intenta devolver a la vida a su amigo a la vida - tal como ellos la entendieron - en un paraíso hedonista, concupiscente y vicioso. 


Arriba, El entierro del conde de Orgaz, del Greco. 
Abajo, Evocación, el entierro de Casagemas de Picasso. 
La composición de las dos obras es similar, con la representación 
del entierro en la parte inferior y la del cielo en la parte superior.  
   

En el período posterior (1901-1904), Picasso traslada sus emociones a sus pinceles eligiendo una paleta fría, de colores azules y apagados. Los personajes que aparecen en sus cuadros en esa época presentan un perfil marcado, unos cuerpos deformados y alargados a la manera del Greco y transmiten un sentimiento de melancolía, tristeza, miseria y abandono. Y soledad. Sobre todo, una profunda soledad. Podemos decir que el azul se transforma en los pinceles de Picasso en el color del llanto y de la desesperación. 


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