miércoles, 31 de agosto de 2016

El descubrimiento del treponema de la sífilis



Retrato de Friederich Schaudinn con su microscopio
(1905 circa)

Fotografía a la albúmina



El siglo XIX estuvo marcado por la gran incidencia de casos de sífilis en toda Europa, y se extendía de día en día. En 1900, Fournier calculó que habría unos 125.000 luéticos sólo en París. La causa de la enfermedad seguía siendo desconocida, aunque se conocía perfectamente su clínica y su modo de contagio, gracias a las aportaciones realizadas sobre todo por Ricord y Alfred Fournier. 

Fritz Richard Schaudinn (1871-1906)
A finales del s.XIX, tras los trabajos iniciados por Pasteur en 1877, se habían producido nuevos conocimientos bacteriológicos, que permitían, clarificar el origen de múltiples enfermedades infecciosas. Entre ellas, pronto se contaron algunas enfermedades transmitidas sexualmente. En 1879, Albert Neisser había descubierto el agente causal de la gonorrea, al que había llamado gonococo (Neisseria gonorrheae).

El convencimiento de que la sífilis estaba causada por un microorganismo todavía no descubierto estaba muy generalizado a principios de siglo. En febrero de 1905 el zoólogo Siegel  decía que había visto unos protozoos en la sangre de lesiones sifilíticas, a los que llamó Cytorryces luis, a pesar de que no había podido demostrar tal afirmación. El Prof. Köhler, presidente del Departamento de Sanidad del Reich, encomendó entonces al zoólogo Fritz Richard Schaudinn (1871-1906), un trabajo encaminado a dilucidar si la sífilis podía estar causada por un protozoo o no. Schaudinn era director del instituto de protozoología de la citada institución en Berlín y asistía también al servicio de dermatología del Prof. Lesser, en el hospital de la Charité. Lesser apoyó la investigación, y encomendó a su ayudante, el médico militar Erich Hoffmann (1868-1959) su supervisión.

Paul Erich Hoffmann (1868-1959) Colección Wellcome. 
El dia 3 de marzo de 1905, una berlinesa de 25 años con lesiones sifilíticas acudió a la Charité. Hoffmann, tras examinarla, biopsió una pápula erosiva del labio menor derecho. Al examinarla al microscopio, Schaudinn pudo observar como unas finas espiroquetas se movían vigorosamente en el tejido. Por su forma de sacacorchos y su resistencia a la tinción con los colorantes habituales le dieron el nombre de Treponema pallidum.

Poco después, Schaudinn y Hoffmann pudieron repetir la experiencia en 11 casos, demostrando la existencia de estas espiroquetas en los ganglios sifilíticos, chancros, papulas sifilíticas y en la sangre del bazo algunos días antes de la aparición de la roséola del secundarismo luético. Muchos investigadores intentaron comprobar la experiencia. En 4 meses, más de 80 trabajos se publicaron al respecto: el treponema fue constatado por autoridades como Herxheimer, Nicholas, Favre, Bodin y Queyrat, entre otros. Constantin Levaditi ideó un método de tinción que facilitó la observación de los treponemas en los tejidos. No había duda: el treponema era el agente etiológico de la sífilis.

Sin embargo, no todo el mundo se rindió a la evidencia. Curiosamente, el descubrimiento del treponema fue mejor aceptado en Japón, Gran Bretaña o Estados Unidos que en la misma Alemania. Pero la polémica fue breve. Un año más tarde, el uso del microscopio de campo oscuro, facilitó la visualización de las espiroquetas, propiciando el reconocimiento general. Schaudinn, tras asistir al Congreso Internacional de Lisboa, escribió a su esposa:

"Los dermatólogos me rinden homenaje de una forma que nunca había  visto. El viejo Prof. Hallopeau ha pedido a los presentes que se levantaran y me han cedido el sillón presidencial. Entonces me encontrado con una clamorosa ovación que difícilmente podía ser más cálida..."        
           
Por poco tiempo pudo saborear Schaudinn esta gloria. Poco más tarde moría prematuramente, víctima de una septicemia  ocasionada al drenar un absceso perirectal.



Bibliografía






Quétel C. Le mal de Naples: Histoire de la syphilis. Ed. Seghers. Paris, 1986

Metchnikoff E, Roux E. Études expérimentales sur la syphilis. Annales de l’Institut Pasteur. Paris, 1903.

Metchnikoff E. La syphilis éxpérimentale. Académie de Médicine. Paris, 1906.

Schaudinn FR, Hoffmann E. Vorläufiger Bericht über das Vorkommen von Spirochäeten in syphilischen Krankheitsprodukten und bei Papillomen. Arbeiten  aus dem Kaiserlichen Gesundheitsamt 1905, 22: 527-534

Sierra X. Historia de las ETS. En: Vilata JJ. Enfermedades de transmisión sexual. J.R. Prous. Barcelona, 1993. 

Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y Realización editorial SL. Barcelona, 1994.

Sierra X. 100 años de Dermatología. Grupo Aula Médica SA. Madrid, 2001 

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