lunes, 20 de junio de 2016

La ceguera de los comedores de guisantes






 Georges La Tour

Los comedores de guisantes
(1926) 

Óleo sobre lienzo. 92 x 107 cm

Gemäldegalerie. Staatlische Museen zu Berlin. 



Georges La Tour (1593-1652) fue un pintor barroco francés que a pesar de la importancia de su pintura cayó en un cierto olvido hasta el s. XX cuando fue redescubierto por el historiador del arte Hermann Voss. Su estilo - muy personal, aunque apreciamos una cierta influencia de Caravaggio y Gentileschi - se basa especialmente en los contrastes de luz, tratando escenas religiosas y también temas populares. 

En estas últimas, que abundan en la primera época del autor, se destaca la pobreza, el hambre y la miseria de la Lorena de la época, como en esta obra "Comedores de guisantes", en la que se ve una pareja de viejos alimentándose, de pie y de prisa, con unos guisantes secos. La escena da a entender que es su única alimentación, y por lo apresuradamente que los devoran, parece que tampoco se trata de un manjar que coman en grandes cantidades.


Detalle de uno de los personajes del cuadro, en la que 
pueden observarse las alteraciones oculares y cutáneas, 
especialmente visibles en la mucosa labial y en las 
finas arrugas de una piel seca, rojiza y brillante
La alimentación casi exclusiva con un solo alimento (en este caso, legumbres secas) produce frecuentemente carencias nutritivas como faltas de vitaminas. Así, se dieron abundantes casos de pelagra en Asturias por una dieta basada casi exclusivamente en el maíz, o la alta prevalencia en escorbuto en los barcos por una nutrición monótona falta de fruta y verdura. De igual modo, alimentarse casi exclusivamente de legumbres secas - como lo hacían los menesterosos de Lorena en el s. XVII - producía una carencia en vitamina A, de la que vemos claros síntomas en los personajes de este cuadro.  

La vitamina A es un nutriente esencial para el ser humano, que interviene en la formación y mantenimiento de las células epiteliales, en el crecimiento óseo, el desarrollo, protección y regulación de la piel y de las mucosas. También se le conoce con el nombre de retinol, ya que genera pigmentos necesarios para el funcionamiento de la retina (rodopsina). Por eso desempeña un importante papel para garantizar una buena visión, especialmente con luz tenue. También es un potente antioxidante que retrasa el proceso de envejecimiento. 


Detalle de uno de los personajes del cuadro. Obsérvese la mirada perdida y la turbidez de la córnea. 



La falta de vitamina A puede producir sequedad de los ojos, con queratomalacia (la córnea se seca, se enturbia y se vuelve opaca) produciéndose ceguera nocturna, y también alteraciones cutáneas como piel seca, descamada y deshidratada, así como alopecia por caída y fragilidad del cabello. Las personas con déficit de vitamina A presentan un aspecto prematuramente envejecido

Los personajes del cuadro de George La Tour presentan una clara alteración ocular. Sus ojos se muestran secos y extrañamente opacos, y se abren sin mirar. Su aspecto es envejecido y su piel aparece enrojecida y seca. Además los labios de la mujer, casi desaparecidos, nos sugieren un cierto déficit de otras vitaminas del grupo B (riboflavina), lo que puede asociarse a una nutrición deficitaria. También el dorso las manos del varón aparecen enrojecidas. Aunque puede achacarse a la mera acción del sol, no podemos dejar de pensar - en este contexto - en un eritema pelagroide. 


Georges La Tour: Músico ciego tocando la zanfoña.
Museo del Prado, Madrid.
No es esta la única obra de George La Tour en la que encontramos detalles patológicos. En otras obras de George La Tour podemos ver ciegos tocando la zanfoña. Parece ser que se trata siempre del mismo individuo en diversas obras, y siempre acompañado de este instrumento musical, con el que seguramente obtenía sus ingresos. No eran infrecuentes este tipo de personajes especialmente en los caminos de romería, en los que mendigaban tocando algunas piezas y romances populares . Pero no tenemos datos suficientes para deducir la causa de esta pérdida de visión, por lo que no podemos achacarla a malnutrición como en el caso de los comedores de guisantes. 


George La Tour:





  








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