miércoles, 8 de junio de 2016

Anecdotario secreto de Ramón y Cajal (y VII): La última etapa





 Victorio Macho

Monumento a Ramón y Cajal 
(1926) 

Escultura en granito y bronce. 560 x 1250

Paseo Venezuela
Parque del Buen Retiro. Madrid. 





La escultura que Cajal rechazó

En el Parque del Retiro de Madrid hay un conjunto monumental diseñado por el escultor palentino Victorio Macho (1887-1966) y dedicado a Santiago Ramón y Cajal.

La concepción del monumento es muy original. La estatua del científico se sitúa en el centro de un estanque, reclinado al modo de las figuras de sarcófago etruscas, con el manto  de través y dejando el torso desnudo, como un héroe clásico. El estanque se cierra con una especie de un edículo con una estatua femenina de bronce en el centro, que representa la ciencia médica y dos fuentes a los lados, decoradas con sendos relieves cuandrangulares. Las fuentes simbolizan la vida y la muerte, y así lo atestiguan sus inscripciones Fons Vitae, en una y Fons Mortis, en la otra. Pretenden ser una alegoría de la Medicina, la profesión de Ramón y Cajal, que navega constantemente entre estos dos polos. 

Pero el monumento no fue del gusto de Cajal. No le gustaba que lo representaran con el torso desnudo. Solía comentar en privado:
- "Yo nunca me he desnudado delante de ningún hombre..."

El día de la inauguración, presidida con gran pompa por el rey Alfonso XIII, Cajal no estuvo presente. En su lugar envió un discurso en el que sorprendió a los asistentes declarando:
"Desapruebo, en principio, las estatuas en vida, aunque se erijan - éste no es mi caso - a varones eminentes en la Política, Artes y Letras y Ciencias. Para aquilatar la obra de un hombre es menester la perspectiva ideal del tiempo, de ese depurador implacable de prestigios y decantador de verdades". 
Después de eso, Cajal no volvió a pasear por el Retiro, que hasta entonces había sido el escenario favorito de sus paseos. 

No era la primera vez que Cajal intentaba soslayar los homenajes y honores. Tras la concesión del Premio Nobel, en 1906, se le ofreció ser ministro de Instrucción Pública. Pero Cajal renunció a este honor, y ante la insistencia del Gobierno aceptó, en todo caso, ser designado senador vitalicio, ya que este cargo no conllevaba remuneración alguna. 

Por cierto, que el monumento a Cajal del Retiro sirvió para ilustrar el reverso de una emisión de billetes de Banco de 50 pesetas en 1935. 





Billetes de 50 pesetas (emisión de 1935).    Anverso: Efigie de Santiago Ramón y Cajal. 
Reverso: Monumento de homenaje a Ramón y Cajal (Victorio Macho) en el Parque del Buen Retiro de Madrid 


Un crespón negro inoportuno

En la Plaza de Santa Ana de Madrid había un conocido burdel, que por lo visto era visitado con cierta frecuencia por Ramón y Cajal

Cuando falleció el insigne científico, las pupilas de la casa, muy apenadas, decidieron poner un gran retrato de Cajal en el balcón principal, con un visible crespón negro en señal de luto. 

En el Colegio de Médicos de Madrid estaban escandalizados. La casa de citas tenía mucha notoriedad y todo el mundo la conocía. La fotografía y el crespón negro eran una clara delación. Decidieron intervenir. 

Una delegación del colegio de Médicos acudió al burdel, presurosa: 
- ¡Saquen eso, saquen eso de ahí enseguida! 

Las pobres mujeres, realmente entristecidas, no acertaban a comprender:  
- Pero, ¿por qué? ¡Nosotras queríamos mucho a Don Santiago!
Absurdos convencionalismos sociales... 





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