jueves, 29 de octubre de 2015

Filoctetes (I): la herida.





Primeros auxilios a Filoctetes 
(s. I) 

Skyphos romano de plata con relieves
National Museet Copenhague




Filoctetes (Φιλοκτήτης) era el gran amigo de Heracles. Le acompañó a la pira en la que se inmoló y como recuerdo, Heracles le legó su arco y sus flechas, que tenían fama de invencibles.


Nicolas Abraham Abilgard: Filoctetes herido (1774-1775)
Statens Museum. Copenhague.



La flota griega que se dirigía a Troya hizo una escala en  una isla. Allí, Filoctetes sedujo y pasó la noche con la sacerdotisa del templo. Al día siguiente asistió a un sacrificio propiciatorio para pedir la victoria para las tropas griegas. En el curso del sacrificio, Filoctetes accidentalmente se hirió en un pie. Tal vez la herida la causó una de las ponzoñosas flechas de Heracles, que estaban impregnadas en la sangre de la hidra, o tal vez fue mordido por una serpiente, que en esto discrepan las variantes del mito. También hay una cierta moraleja de castigo por la profanación que había realizado la noche anterior. Lo cierto es que la herida de Filoctetes se complicó, no cesaba de supurar y presentó un curso tórpido e inquietante. 



Pierre François Gregoire Girbaud: Filoctetes herido. 

En el tesoro de Hoby, encontrado en la isla de Lolland, hay un skhyphos romano de plata (una especie de taza) con relieves, donde se ve como se prodigan los primeros auxilios a Filoctetes. La túnica del héroe ha resbalado, y Filoctetes aparece desnudo, mostrando un cuerpo joven y bello. Está sentado al aire libre sobre una roca, tras la cual asoma la dañina serpiente. Con la mano izquierda se levanta el muslo, mientras bloquea la rodilla con la derecha. Podemos ver el coraje con el que afronta la situación, la fuerza que realiza: los dedos de los pies separados, el tríceps contraído, el talón empujando vigorosamente el suelo. Todo su cuerpo está en tensión a causa del dolor. Un camarada, arrodillado tras él, le sostiene por las axilas; otro trae una jofaina de agua; un tercero, sentado frente al herido, limpia su pie con una esponja.

En conjunto, una escena que documenta perfectamente como eran los primeros auxilios a los heridos en los tiempos de la Ilíada.   

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