dimarts, 15 de maig de 2018

De las gárgolas al gargolismo (I): "la bruixa" de la catedral de Girona






La bruixa
(s.XIV)

Gárgola de piedra caliza
Catedral de Girona 



Girona, mi ciudad natal, es una bellísima ciudad catalana, en la que los referentes medievales están siempre presentes. Su imponente y majestuosa catedral -la catedral gótica de una sola nave más ancha del mundo- preside de forma innegable la ciudad y ocupa un lugar en el corazón de todos los gerundenses. La catedral es por decirlo así, nuestro símbolo, nuestro orgullo y nuestro emblema. 

En uno de los altísimos muros de la la catedral de Girona, hay un pequeño detalle arquitectónico. Una gárgola esculpida en forma de mujer, que sostiene una filacteria entre las manos y con la boca abierta. Los gerundenses la conocemos por la bruixa (la bruja), por una antigua leyenda medieval.  

Cuentan que en Girona vivía una bruja, conocida por sus hechizos y por sus pactos con el diablo. Cuando se estaba construyendo la catedral de Girona, la bruja, aliada de las fuerzas del mal, quería dificultar la construcción del templo, por lo que arrojaba piedras a los trabajadores, mientras profería blasfemias, obscenidades e improperios. Otras versiones dicen que tiraba piedras cuando salía la procesión del Corpus de la Catedral. 

Pero su sacrílega acción no quedó impune. Quedó convertida en una estatua de piedra, boca abajo. Así en vez de las blasfemias que solía proferir quedó condenada a vomitar agua eternamente, cada vez que llueve. Dicen que al imponerle el castigo Dios le dijo: 
"Pedres tires, pedres tiraràs, de pedra et quedaràs"   

Una gárgola es un elemento arquitectónico que se usaba para drenar el excedente de agua de lluvia e impedir que dañara el tejado. Etimológicamente, su nombre procede del francés gargouiller, 'producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo', que seguramente proviene a su vez del latín gurgulio y griego γαργαρίζω 'hacer gárgaras'. 

Las gárgolas son habituales en iglesias y edificios civiles góticos, y con frecuencia se aprovechan con fines decorativos. Generalmente representan animales, diablos, o incluso escenas eróticas. En las caras de las gárgolas se suelen ver expresiones grotescas y deformes. También aparecen frecuentemente en actitudes extrañas o incluso obscenas. Un ejemplo pueden ser las gárgolas de la Lonja de Valencia, en las que podemos ver a una mujer desnuda mostrando ostensiblemente sus genitales o un varón orinando en una jarra. 


Gárgola que muestra un personaje que orina dentro de una jarra. Lonja de Valencia 


Estas representaciones profanas están hechas con una clara intención jocosa o satírica. En el caso de las gárgolas de iglesia simbolizan el mundo impuro y pecaminoso que queda fuera del recinto, en contraste con lo sacro y celestial de la parte interna del templo. Circulan muchas leyendas locales sobre estas figuras, para reforzar este simbolismo. 

Muchas veces se confunden las gárgolas con las quimeras. Las quimeras son esculturas grotescas que no tienen la función de desagüe. La función utilitaria es lo que marca la diferencia entre unas y otras. Mientras las gárgolas sirven para eliminar el agua de la techumbre, las quimeras son figuras meramente ornamentales, simbólicas o apotropaicas.  


Quimeras de diablos y animales inquietantes vigilan París 
desde las torres de Nôtre-Dame 



Tal vez las quimeras más conocidas son los famosos diablos de Nôtre Dame de París, aunque igualmente podemos encontrarlos en otras catedrales. Vigilan atentos la ciudad con gestos algo inquietantes. Circulan muchas leyendas sobre ellos, como la de que su disposición contiene un mensaje en clave que revela donde se encuentra la piedra filosofal.  Una de estos diablos parisinos, tal vez el más famoso, apoya la cabeza displicentemente entre sus manos, en un gesto de tedio, mientras saca la lengua, burlón. El ingenio popular dice que hace mofa de la estatua de Carlomagno, que tiene enfrente y de la Sorbona, el edificio universitario que se alza un poco más allá en la misma dirección. Y es que para el Diablo -dotado de poder y sapiencia sobrenatural- ni la limitada sabiduría humana ni el efímero poder terrenal son dignos de consideración alguna.

La cara grotesca de las gárgolas ha dado nombre al gargolismo, nombre con el que se ha conocido durante mucho tiempo el síndrome de Hurler (mucopolisacaridosis tipo I) y que será motivo de otra entrada del blog. 


Bibliografía

Vivó C. Llegendes i misteris de Girona. Quaderns de la Revista de Girona. Diputació de Girona: Caixa de Girona [Girona], núm. 24, 1989.

Xunclà F. La bruixa de la Catedral. Llegendes de Girona (separata) Blog Pedres de Girona 
http://www.pedresdegirona.com/separata_bruixa_1.htm



Publica un comentari a l'entrada