viernes, 28 de julio de 2017

El dedo de Morton, dedo de los dioses






Pie de la estatua de Trajano

Escultura de mármol

Pergamonmuseum. Berlin. 



No todo el mundo tiene la misma forma de pie. Algunas personas tienen el segundo dedo más largo que el dedo gordo. Esta constitución del pie era por lo visto el ideal de belleza podológica en la Antigua Grecia y por este motivo, todas las estatuas de dioses y héroes griegos presentaban esta disposición. Tal vez por eso, cuando sobresale el segundo dedo, muchas veces se le llama el "dedo griego" o "dedo de los dioses". 


El cirujano ortopédico Dudley Joy Morton 
En Medicina no se suele usar este apelativo y se le da el nombre - mucho más prosaico - de "dedo de Morton", epónimo que se toma del cirujano ortopédico estadounidense Dudley Joy Morton (1884-1960) que se dedicó a estudiar bien esta variedad de pie. 

El caso es que el dedo de Morton es causa de algunos problemas, ya que la diferencia de longitud entre el primer y segundo metatarsiano puede ocasionar cambios en la manera de caminar y en el equilibrio:

  • Provoca que los huesos circundantes alteren su colocación 
  • Aumenta la presión sobre la cabeza del segundo hueso del pie.
  • El exceso de peso continuo sobre una pequeña área causa estrés en el hueso.
  • La excesiva presión favorece la formación de una callosidad bajo el hueso. 
  • Este callo puede ser la causa de un dolor en el pie (de moderado a intenso)
Principales formas de pie, atendiendo a la disposición de los dedos


A largo plazo, el dedo de Morton puede ser la causa de otras alteraciones: 

Aparición de dolor en la zona lumbar, rodillas y cadera, debido a la distorsión de la marcha. 

Artritis, como consecuencia de lo anterior. 

Aparición de juanetes y dedos en martillo.

Aparición de traumatismos y/o hemorragias subungueales en la uña del dedo más largo. 

En caso de tener el dedo de Morton, hay que procurar comprar zapatos anchos que no compriman el pie. También puede ser de utilidad el uso de una almohadilla metatarsiana debajo de la articulación del metatarso con la primera falange del dedo. Consultar a un podólogo con frecuencia o ir a la consulta de un traumatólogo para considerar las opciones quirúrgicas puede ser una buena idea. 









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