lunes, 8 de agosto de 2022

Hospital de Sta. Caterina, de Girona (II): la Farmacia

versió catalana | versión española




Conjunto de la farmacia, con el cordialero. 







Oficina de farmacia

(s. XVII)

Antiguo Hospital de Sta. Caterina, Girona 




En otra entrada del blog nos hemos referido al Hospital de Santa Caterina de Girona. Hoy comentaremos una de las partes más interesantes de este recinto: la farmacia. 

La farmacia del hospital de Santa Caterina de Girona data del último tercio del s. XVII, siendo un raro ejemplo de botica de hospital que se ha conservado asombrosamente íntegra hasta nuestros días y disputando a la de Llívia el título de farmacia más antigua de Cataluña. Al parecer, la de Llívia es la más antigua, pero fue trasladada y al cambiar de sitio algunos creen que perdió este privilegio. En cambio, la del Hospital de Santa Caterina de Girona es la farmacia más antigua de Cataluña sin cambiar de localización. 



Una de las lunetas con pinturas del s. XIX. 



Detalle de las pinturas alegóricas de la bóveda



Estantes con jarras y albarelos alineados.
             
Su preservación se debe en gran parte a la monja encargada en su día de custodiar la llave de esta joya, y cuyo celo garantizó que se mantuviera siempre íntegra y alejada de cualquier modificación. 



Instrumentos y objetos de laboratorio

La farmacia consta de dos estancias: a oficina propiamente dicha y una amplia rebotica tras ella. Está cubierta por una bóveda de arista, que había estado pintada con pinturas barrocas y que posteriormente se repintó con ricas pinturas alegóricas del s. XIX, que representan la preparación de fórmulas galénicas. La farmacia conserva alineados a la perfección en sus estantes 362 albarelos de cerámica vidriada azul, la mayoría del llamado tipo de "hoja de perejil" por estar ornamentados con motivos vegetales que recuerdan a esta planta. Otros estantes conservan jarras (urcéolas) donde se conservaban los principios activos líquidos necesarios para la preparación de medicamentos. Es pues, una de las colecciones de potes de farmacia de cerámica vidriada más importantes de Europa, datados entre los s. XVI y XVIII. También hay 81 cajas de herbario en madera de pino, con su correspondiente nombre, en una etiqueta ovalada, en el que puede observarse un dibujo vegetal y cubiertos con tapas metálicas, en las que se conservaban hierbas medicinales o fármacos en polvo. Muchos de estos recipientes aún conservan parte de su contenido habitual. 

Conserva asimismo unos 80 frascos de vidrio soplado y diverso instrumental de laboratorio (balanzas, pipetas, tubos de ensayo, alambiques, frascos...) 





Gran mortero de hierro


Destacan en esta colección 5 morteros de bronce usados para triturar principios activos usados para  la confección de medicamentos. También llama la atención un gran mortero de hierro, de 50 cm. de altura y 100 Kg. de peso. Está decorado con balustres en relieve y cabezas de león a guisa de asas y una curiosa leyenda que proclama su pertenencia a la botica del hospital: 

       "Só de l'hospital de Santa Caterina, verge i mártir. 1847"

La farmacia está dotada también de un cordialero, armario donde se guardaban los fármacos más valiosos y una importante colección de libros de Farmacia, en la que destacan algunos formularios, uno de ellos editado en Girona, así como un conjunto de instrumentos quirúrgicos del s. XVIII.




Visión de conjunto de la farmacia



Se conserva también una importante biblioteca,
con libros de Farmacia de gran valor.  


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L'Hospital de Santa Caterina, de Girona.

(II): La Farmàcia



Conjunt de la farmàcia, amb el cordialer. 







Oficina de farmàcia

(s. XVII)

Antic Hospital de Sta. Caterina, Girona 



A una altra entrada del bloc ens hem referit a l'Hospital de Santa Caterina de Girona. Avui comentarem una de les parts més interessants del recinte: la farmàcia.

La farmàcia de l'hospital de Santa Caterina data de l'últim terç del s. XVII, essent un exemple estrany de botica d'hospital que s'ha conservat sorprenentment íntegra fins als nostres dies i disputant amb la de Llívia el títol de farmàcia més antiga de Catalunya. Pel que sembla, la de Llívia és la més antiga, però va ser traslladada i en canviar de lloc alguns creuen que va perdre aquest privilegi. En canvi, la farmàcia de l'Hospital de Santa Caterina és la més antiga de Catalunya que no ha canviat de localització.


Una de les llunetes amb pintures del s. XIX. 



Detall de les pintures al·legòriques de la volta


Prestatges amb gerres i albarels arrenglerats.


La seva preservació es deu en gran part a la monja encarregada al seu dia de custodiar la clau d'aquesta joia, i el zel de la qual va garantir que es mantingués sempre íntegra i allunyada de qualsevol modificació.



Instruments i objectes de laboratori


La farmàcia consta de dues estances: la oficina pròpiament dita i una àmplia rebotiga darrere seu. Està coberta per una volta d'aresta, que havia estat pintada amb pintures barroques i que posteriorment es va repintar amb riques pintures al·legòriques del s. XIX, que representen la preparació de fórmules galèniques. La farmàcia conserva alineats a la perfecció als seus prestatges 362 albarels de ceràmica vidriada blava, la majoria de l'anomenat tipus de "full de julivert" per estar ornamentats amb motius vegetals que recorden aquesta planta. Altres prestatges conserven gerres (urcèoles) on es conservaven els principis actius líquids necessaris per a la preparació de medicaments. És, doncs, una de les col·leccions de pots de farmàcia de ceràmica vidriada més importants d'Europa, datats entre els s. XVI i XVIII. També hi ha 81 caixes d'herbari en fusta de pi, amb el corresponent nom, en una etiqueta ovalada, en què es pot observar un dibuix vegetal i coberts amb tapes metàl·liques, on es conservaven herbes medicinals o fàrmacs en pols. Molts d'aquests recipients encara conserven part del contingut habitual.

Conserva així mateix uns 80 flascons de vidre bufat i divers instrumental de laboratori (balances, pipetes, tubs d'assaig, alambins, flascons...)


                                      Gran morter de ferro


Destaquen en aquesta col·lecció 5 morters de bronze que s’utilitzaven per triturar principis actius usats per a la confecció de medicaments. També crida l’atenció un gran morter de ferro, de 50 cm. d'alçada i 100 Kg. de pes. Està decorat amb balustres amb relleu i caps de lleó a guisa de nanses i una curiosa llegenda que proclama la seva pertinença a la botica de l'hospital:

       "Só de l'hospital de Santa Caterina, verge i mártir. 1847"

La farmàcia està dotada també d'un cordialer, armari on es guardaven els fàrmacs més valuosos i una col·lecció important de llibres de Farmàcia, en la que destaquen alguns formularis, un d'ell imprès a Girona, així com un conjunt d'instruments quirúrgics del s. XVIII.


Vista de conjunt de la farmàcia



Es conserva també una important biblioteca,
amb llibres de Farmàcia de gran valor.  

lunes, 1 de agosto de 2022

Hospital de Santa Caterina de Girona (I): El hospital

versió catalana | versión española











Patio de los Magnolios 

(1666)

Antiguo Hospital de Sta. Caterina, Girona 




El antiguo hospital de Santa Caterina de Girona fue un centro asistencial para atender las necesidades de la población de la ciudad y las de los peregrinos que por allí pasaban. Desde 2010 acoge la sede local de la Generalitat de Catalunya, aunque ciertas estancias están museizadas y son visitables algunos ciertos días de la semana (gestionado por el Museu d'Art de Girona). 



Escudo de Girona, con protección real de Felipe II, en la puerta del Hospital


El hospital se fundó en 1666, bajo la protección real, como reza el escudo de su puerta (que data del reinado de Felipe II, ya que  se había hecho para un hospital anterior) y hasta 2004 funcionó como entidad asistencial. En el año 1765 se construyó, adjunto al hospital, la Casa de Misericordia, que con el tiempo se convertiría en el Hospicio, y en 1785 la Casa de Convalescencia.

Los edificios del hospital son de estilo barroco. La pared exterior, de piedra de Girona (piedra nummulítica) es muy austera y con escasa ornamentación. Entre las diversas dependencias, destaca el patio interior, llamado Patio de los magnolios por los árboles que allí crecen, bajo los que muchos convalecientes y familiares encontraron cobijo. Las paredes de este patio lucen unos interesantes esgrafiados de estilo noucentista, entre los que cabe destacar un reloj de sol, en un lado, y las figuras de Sta. Catalina, patrona del hospital (sobre la rueda) y de Santiago apóstol, protector de peregrinos (sobre la vieira), al otro . 




Esgrafiados con las efigies de Santa Catalina y Santiago Apóstol



Detalle del arrimadero de cerámica


El hospital es de planta rectangular. En las salas, de grandes dimensiones, se alineaban antaño las camas de los pacientes, bajo una bóveda catalana con lunetas. Las paredes disponen de un bello arrimadero con un  mosaico de azulejos, que sin duda aparte de su función ornamental, debía facilitar la limpieza de las estancias.  




Fotografía del hospital a principios del s. XX, mostrando la disposición de las camas. 



Cauterios s. XVII - XVIII


El hospital conserva una interesante colección de instrumentos quirúrgicos de los s. XVII y XVIII, entre los que encontramos diversas pinzas, cauterios, bisturíes y diversos útiles de corte, así como dos imponentes sierras usadas muy probablemente para realizar amputaciones.

También llamaron nuestra atención algunos modelos de mamaderas en cerámica, auténticos precursores del biberón actual, con los que se intentaba suplir la lactancia natural - materna o de nodriza de alquiler - en aquellos tiempos. 


Mamaderas




Cántaro-mamadera




Instrumental quirúrgico s. XVII - XVIII


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L'Hospital de Santa Caterina de Girona 

(I): L'hospital









Pati de les Magnòlies 

(1666)

Antic Hospital de Sta. Caterina, Girona 



L'antic hospital de Santa Caterina de Girona va ser un centre assistencial per atendre les necessitats de la població de la ciutat i les dels pelegrins que hi passaven. Des del 2010 acull la seu local de la Generalitat de Catalunya, encara que algunes estances estan museïtzades i són visitables alguns dies de la setmana (gestionat pel Museu d'Art de Girona).



Escut de Girona, amb protecció reial de Felip II, a la porta de l'Hospital

 
L'hospital es va fundar el 1666, sota la protecció reial, com resa l'escut de la seva porta (que data del regnat de Felip II, ja que s'havia fet per a un hospital anterior) i fins l’any 2004 va funcionar com a entitat assistencial. El 1765 es va construir, adjunta a l'hospital, la Casa de Misericòrdia, que amb el temps es convertiria en l'Hospici, i el 1785 la Casa de Convalescència.

Els edificis de l'hospital són barrocs. La paret exterior, de pedra de Girona (pedra nummulítica), és molt austera i amb escassa ornamentació. Entre les diverses dependències, destaca el pati interior, anomenat Pati de les magnòlies pels arbres que hi creixen, sota els quals molts convalescents i familiars van trobar recer. Les parets d'aquest pati llueixen uns interessants esgrafiats d'estil noucentista, entre els quals destaca un rellotge de sol, a una banda, i les figures de Sta. Catalina, patrona de l'hospital (sobre la roda) i de Santiago apòstol, protector dels pelegrins (sobre la vieira), a l'altra.

 

Esgrafiats amb les efígies de Santa Caterina i Sant Jaume, apòstol.  
 

L’hospital és de planta rectangular. A les sales, de grans dimensions, s'hi alineaven antigament els llits dels pacients, sota una volta catalana amb llunetes. Les parets disposen d'un bonic arrambador amb un mosaic de rajoles, que sens dubte a part de la seva funció ornamental, havia de facilitar la neteja de les estances.

 

Fotografia de l'hospital al començament del s. XX, mostrant la disposició dels llits.



Cauteris s. XVII - XVIII


L'hospital conserva una interessant col·lecció d'instruments quirúrgics dels s. XVII i XVIII, entre els quals trobem diverses pinces, cauteris, bisturís i diversos estris de tall, així com dues imponents serres usades molt probablement per a realitzar amputacions.

També ens van cridar l’atenció alguns models de barrals de ceràmica, autèntics precursors del biberó actual, amb els quals s'intentava suplir la lactància natural - materna o de dida de lloguer - en aquells temps.

 

Barrals de ceràmica adaptats per la lactància dels infants. 




Càntir adaptat per la lactància.





 

Instrumental quirúrgic s. XVII - XVIII






martes, 26 de julio de 2022

Fra Garí, el hirsuto ermitaño de Montserrat

versió catalana | versión española








Anónimo

Fra Garí 

(siglo XVI-XVII)

Talla de madera 
Museu d'Història de la Ciutat (MUHBA) 
Barcelona



En Cataluña existe la leyenda de Fra Garí, ermitaño de Montserrat en el s.IX. Garí era un ermitaño muy virtuoso, de vida austera. Se alimentaba frugalmente de frutos silvestres y bebía el agua que manaba de una fuente en su cueva, que aún hoy se conoce como la cueva de Fra Garí.  

El anacoreta cada vez más ganaba fama de santo y esto enfurecía al demonio, que decidió tentarlo. Se disfrazó con la ropa de un anciano 
ermitaño y se hizo el encontradizo con Joan Garí. Éste, al principio, se extrañó de no haberlo visto nunca, pero el demonio le mintió, diciéndole que vivía en una cueva muy pequeña y apartada y que sólo salía al exterior cada diez años. 

Poco a poco, Fra Garí tomó confianza con el falso ermitaño. Lo iba a ver frecuentemente y le pedía consejo y opinión, exponiéndole sus dudas. Pero por mucho que el demonio intentaba inducirle a caer en la tentación, la extrema rectitud de Garí le hacía indemne a la tentación. 


Lucifer decidió entonces cambiar de táctica. Endemonió el cuerpo de la princesa Riquilda, hija del conde de Barcelona Wifredo el Velloso. La desdichada princesa no paraba de gritar y de decir que sólo se curaría si la exorcizaba Fra Garí y por eso el conde decidió llevarla a Montserrat. Joan Garí la curó inmediatamente, pero el conde, para asegurarse, le pidió que permitiera que la doncella se quedara en la cueva con el ermitaño algunos días. Garí al principio se opuso, pero ante la insistencia del conde, aceptó que la chica se quedara con él. 


Una vez a solas, la belleza y juventud de la muchacha despertaron la concupiscencia del santo varón. Turbado, acudió a ver al viejo ermitaño que - ante su asombro - le recomendó que no se opusiera a la inclinación de la naturaleza. 


Vencido por la tentación, Garí acosó y violó a la muchacha. Horrorizado por su conducta, volvió nuevamente a consultar con el falso ermitaño, que le aconsejó que lo mejor era deshacerse de la chica. Garí entonces asesinó a Riquilda, despeñando su cuerpo por un precipicio. 


Lleno de remordimiento, Garí peregrinó a Roma, para pedir perdón al papa. El pontífice le dijo que sus pecados eran tan grandes que no sabía si tendrían perdón. El papa le dijo que ya que se había comportado como una bestia, debía hacer penitencia como una bestia. Caminar a cuatro patas, no lavarse y huir del contacto con la gente. 







Arrepentido, Fra Garí volvió a Montserrat,  donde durante siete años vivió sin pronunciar palabra, caminó a cuatro patas y sobrevivió como una alimaña. Su cuerpo se cubrió de un espeso vello, como el de un oso.

Pasado mucho tiempo, unos cazadores de jabalíes toparon con el extraño ser y lo apresaron. Extrañados por el raro fenómeno del hombre-oso, lo encerraron en una jaula y lo llevaron a la corte del conde de Barcelona, como un prodigio de la Naturaleza. Justamente el conde celebraba una fiesta, ya que la condesa acababa de dar a luz a un heredero, el príncipe Miró. En la fiesta, entraron al salón la jaula de Fra Garí, como un entretenimiento exótico. 


La nodriza, que llevaba al pequeño príncipe en brazos, se acercó a la jaula, para mostrar al niño el extraño animal. El bebé, ante la sorpresa general, habló claramente, diciendo: 

- Levántate, Fra Garí, que Dios ya te ha perdonado!




El antiguo ermitaño entonces se irguió. El conde mandó enseguida que lo lavaran, le cortaran el pelo y lo vistieran. Una vez recuperada la apariencia humana Garí explicó al conde su crimen, pidiendo un justo castigo. El conde, magnánimo, no quiso castigar a quien Dios ya había perdonado. Entonces, el anacoreta condujo a los hombres del conde a donde había despeñado a Riquilda, para que recibiera cristiana sepultura. Pero al llegar al lugar hallaron a la muchacha viva, ya que la Virgen de Montserrat la había salvado. 


El conde dispuso entonces que en Montserrat se erigiera un monasterio femenino - Santa Cecilia - del que Riquilda fue la primera abadesa. Este milagro se considera el primero de los muchos atribuídos a la Virgen de Montserrat. 

La talla de madera de Fra Garí, del Museu d'Història de la Ciutat de Barcelona, lo representa cubierto de pelo, si bien el pelo corporal se muestra como una especie de melena. La pilosidad en estos casos simboliza claramente los pecados cometidos, que acercan al hombre a las bestias.  El penitente toma pues los rasgos iconográficos del salvaje. Quizá este hecho peyorativo es una de las causas del tabú que parece grabar la representación del pelo corporal y su simbolismo implícito. 



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Fra Garí, l'hirsut ermità de Montserrat










Anònim

Fra Garí 

(segle XVI-XVII)

Talla de fusta. 
Museu d'Història de la Ciutat (MUHBA) 
Barcelona




A Catalunya existeix la llegenda de Fra Garí, ermità de Montserrat al s. IX. Garí era un ermità molt virtuós, de vida austera. S'alimentava frugalment de fruits silvestres i bevia l'aigua que brollava d'una font a la cova, que encara avui es coneix com la cova de Fra Garí.

L'anacoreta cada cop més guanyava fama de sant i això enfuriava el dimoni, que va decidir temptar-lo. Es va disfressar amb la roba d'un ancià ermità i va anar a trobar-se amb Joan Garí. Aquest, al principi, es va estranyar de no haver-lo vist mai, però el dimoni el va mentir, dient-li que vivia en una cova molt petita i apartada i que només sortia a l'exterior cada deu anys.

A poc a poc, Fra Garí va agafar-li confiança al fals ermità. L’anava a veure tot sovint i li demanava consell i opinió, exposant-li els seus dubtes. Però per més que el dimoni intentava induir-lo a caure en la temptació, l'extrema rectitud de Garí el feia indemne a la temptació.

Llucifer va decidir llavors canviar de tàctica. Va endimoniar el cos de la princesa Riquilda, filla del comte de Barcelona Wifredo el Velloso. La dissortada princesa no parava de cridar i de dir que només es curaria si l'exorcitzava Fra Garí i per això el comte va decidir portar-la a Montserrat. Joan Garí la va curar immediatament, però el comte, per assegurar-se’n, li va demanar que deixés que la donzella es quedés a la cova amb l'ermità uns dies. Garí, al principi s'hi va oposar, però davant de la insistència del comte, va acceptar que la noia es quedés amb ell.

Un cop tot sol, la bellesa i joventut de la noia van despertar la concupiscència del sant baró. Torbat, va anar a veure el vell ermità, el qual -davant la seva sorpresa-  li va recomanar que no s'oposés a la inclinació de la naturalesa.

Vençut per la temptació, Garí va assetjar i va violar la noia. Horroritzat per la seva conducta, va tornar a consultar amb el fals ermità, que li va aconsellar que el millor era desfer-se de la noia. Garí llavors va assassinar Riquilda, estimbant el seu cos per un precipici.



Ple de remordiment, Garí va peregrinar a Roma, per demanar perdó al papa. El pontífex li va dir que els seus pecats eren tan grans que no sabia si tindrien perdó. El papa li va dir que ja que s'havia comportat com una bèstia, havia de fer penitència com una bèstia. Caminar de quatre grapes, no rentar-se i fugir del contacte amb la gent.

Penedit, Fra Garí va tornar a Montserrat, on durant set anys va viure sense pronunciar paraula, va caminar de quatre grapes i va sobreviure com una feristela. El seu cos es va cobrir d'un pèl espès, com el d'un ós.

Passat molt de temps, uns caçadors de senglars van topar amb l'estrany ésser i el van capturar. Estranyats pel rar fenomen de l'home-ós, el van tancar en una gàbia i el van portar a la cort del comte de Barcelona, com un prodigi de la Natura. Justament el comte celebrava una festa, ja que la comtessa acabava de donar a llum un hereu, el príncep Miró. A la festa, van entrar la gàbia de Fra Garí al saló, com un entreteniment exòtic. 

La dida, que portava el petit príncep als braços, es va acostar a la gàbia, per mostrar al nen l'estrany animal. El nadó, davant de la sorpresa general, va parlar clarament, dient:

- Aixeca't, Fra Garí, que Déu ja t'ha perdonat!





L'antic ermità llavors es va redreçar. El comte va enviar de seguida que el rentessin, li tallessin els cabells i el vestissin. Un cop recuperada l'aparença humana, Garí va explicar al comte el seu crim, demanant un càstig just. El comte, magnànim, no va voler castigar a qui Déu ja havia perdonat. Aleshores, l'anacoreta va conduir els homes del comte on havia estirat Riquilda, perquè rebés cristiana sepultura. Però en arribar al lloc van trobar a la noia viva, ja que la Mare de Déu de Montserrat l'havia salvada.

El comte va disposar llavors que s'erigís un monestir femení a Montserrat - Santa Cecília - del qual Riquilda en va ser la primera abadessa. Aquest miracle es considera el primer dels molts atribuïts a la Mare de Déu de Montserrat. 

La talla de fusta de Fra Garí, del Museu d'Història de la Ciutat de Barcelona, el representa cobert de pèl, si bé el pèl corporal es mostra com una mena de cabellera. La pilositat en aquests casos simbolitza clarament els pecats comesos, que apropen l'home a les bèsties. El penitent pren doncs els trets iconogràfics del salvatge. Potser aquest fet pejoratiu és una de les causes del tabú que sembla gravar la representació dels cabells corporals i el seu simbolisme implícit.


martes, 19 de julio de 2022

El ADN de los esqueletos de Pompeya

versió catalana | versión española









Esqueletos hallados en la 
Casa del Fabbro 

(79 d.C.)

Yacimiento arqueológico de Pompeya



Por primera vez, se ha conseguido secuenciar todo el ADN perteneciente a un habitante de Pompeya. Los restos humanos habían sido conservados por la lava del Vesubio y ha podido ser analizado con las tecnologías actuales. 

Sin embargo, estudiar el material genético de los restos hallados en Pompeya no ha sido tarea fácil. La exposición a altas temperaturas del material volcánico destruye la matriz ósea y disminuye la cantidad y calidad del ADN que puede recuperarse de los esqueletos. Aunque por otra parte puede ser que la deposición de roca volcánica los haya protegido de factores ambientales posteriores, como el oxígeno atmosférico, que degrada el ADN.

Los investigadores tomaron dos esqueletos, uno de un hombre de 35 años y el de una mujer de 40. Ambos esqueletos se habían encontrado juntos en el triclinio de la "Casa del Fabbro" y su posición  revelaba que habían muerto instantáneamente, al irrumpir una nube de ceniza volcánica a alta temperatura. 




No es esta la primera vez que se intenta analizar el ADN de restos humanos y animales encontrados en Pompeya, aunque hasta ahora se habían limitado a fracciones cortas de ADN mitocondrial. Afortunadamente, los nuevos métodos de secuenciación y extracción de ADN cada vez más precisos y avanzados, han aumentado la cantidad de datos que se pueden obtener de las muestras. Las áreas anatómicas donde el ADN antiguo se conserva mejor son los dientes y el peñasco (huesos del cráneo que rodean el oído interno). De los dos esqueletos analizados solo el ADN del individuo masculino, el más joven de los dos, tenía la calidad suficiente para ser secuenciado por completo.

El análisis genético ha revelado otro dato importante. El esqueleto del varón de Pompeya presentaba lesiones características de la enfermedad, y los estudios genéticos han corroborado la presencia de rastros de ADN que probablemente pertenecen a la bacteria Mycobacterium tuberculosis. De no haber muerto en la erupción del Vesubio, el joven pompeyano habría muerto por la tuberculosis. 

Ya se conocía la presencia de la tuberculosis en la Roma imperial, a partir de escritos y descripciones de la época. El aumento de población urbana que caracterizó a la sociedad romana del s. I d.C. favoreció la propagación de la tuberculosis por toda la península itálica. 

El estudio del ADN corrobora además la gran diversidad genética que había en este momento en la sociedad romana. Comparado con el genoma de 471 euroasiáticos modernos (Europa, Irán, Turquía...) el de los pompeyanos parece cercano a las poblaciones modernas del Mediterráneo y Oriente Próximo, como los griegos, los malteses, los chipriotas y los turcos. Lo que demuestra la gran diversidad étnica de étnica de los romanos: el mestizaje no es una característica moderna!



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L'ADN dels esquelets de Pompeia







Esquelets trobats a la 
Casa del Fabbro 

(79 d.C.)

Jaciment arqueològic de Pompeia



Per primera vegada, s'ha aconseguit seqüenciar tot l'ADN d’un habitant de Pompeia. Les restes humanes havien estat conservades per la lava del Vesuvi i s’han pogut analitzar amb les tecnologies actuals.

Tot i això, estudiar el material genètic de les restes trobades a Pompeia no ha estat una tasca fàcil. L'exposició del material volcànic a altes temperatures destrueix la matriu òssia i disminueix la quantitat i la qualitat de l'ADN que es pot recuperar dels esquelets. D'altra banda, però, pot ser que la deposició de roca volcànica les hagi protegit de factors ambientals posteriors, com l'oxigen atmosfèric, que degrada l'ADN. 

Els investigadors van analitzar dos esquelets, un d'un home de 35 anys i el d'una dona de 40 anys. Tots dos esquelets es van trobar junts al triclini de la “Casa del Fabbro” i la seva posició revelava que havien mort instantàniament, en irrompre un núvol de cendra volcànica a alta temperatura.



No és la primera vegada que s'intenta analitzar l'ADN de restes humanes i animals trobades a Pompeia, encara que fins ara s'havien limitat a fraccions curtes d'ADN mitocondrial. Afortunadament, els nous mètodes de seqüenciació i extracció d'ADN cada cop més precisos i avançats, han augmentat la quantitat de dades que es poden obtenir de les mostres. Les àrees anatòmiques on l'ADN antic es conserva millor són les dents i el penyal (ossos del crani que envolten l'orella interna). Dels dos esquelets analitzats només l'ADN de l'individu masculí, el més jove dels dos, tenia prou qualitat per ser seqüenciat del tot.

L'anàlisi genètica ha revelat una altra dada important. L'esquelet de l'home de Pompeia presentava lesions característiques de la malaltia, i els estudis genètics han corroborat la presència de rastres d'ADN que probablement pertanyen al bacteri Mycobacterium tuberculosi. Si no hagués mort en l'erupció del Vesuvi, el jove pompeià hauria mort per tuberculosi.

Ja es coneixia la presència de tuberculosi a la Roma imperial a partir d'escrits i descripcions de l'època. L'augment de població urbana que va caracteritzar la societat romana del s. I dC. va afavorir la propagació de la tuberculosi per tota la península itàlica.

L'estudi de l'ADN corrobora a més, la gran diversitat genètica que hi havia en aquest moment a la societat romana. Comparat amb el genoma de 471 euroasiàtics moderns (Europa, Iran, Turquia...) el dels pompeians sembla proper a les poblacions modernes del Mediterrani i el Pròxim Orient, com els grecs, els maltesos, els xipriotes i els turcs. Aquesta és doncs una mostra de la gran diversitat ètnica dels romans: el mestissatge no és una característica moderna!