Un museo puede interpretarse de muchas maneras. A la visión artística, histórica o antropológica, un dermatólogo puede aportar nuevos enfoques sobre patología, cosméticos, terapéutica, simbolismos, usos u otros aspectos de interés.
Recientemente mi amigo el Dr. Miquel Bruguera, ilustre digestólogo, profesor de la Facultad de Medicina y expresidente del Colegio de Médicos de Barcelona, y que me honra leyendo con asiduidad los artículos de "Un dermatólogo en el museo", me comentó que en diversos congresos y reuniones había conocido y tratado al célebre cirujano Sir Roy Yorke Calne, a quien me referí hace poco, porque fue el cirujano que transplantó el hígado al pintor John Bellany. Me comentó que aparte de su destacado papel en los trasplantes hepáticos, también era un notable pintor, y me animó a dedicarle un comentario en el blog. Agradezco al Dr. Bruguera su sugerencia y amable colaboración.
Laurence Broderick: Busto en bronce de Sir Roy Yorke Calne situado en el hall de quirófanos del Addenbrooke's Hospital. Cambridge.
Sir Roy Calne (nacido en 1930) fue el introductor de la inmunosupresión en pacientes trasplantados, tras desarrollar las pautas de tratamiento necesarias para que aumentar la supervivencia de los pacientes sometidos a este tipo de intervenciones quirúrgicas. Los inmunosupresores se usaron primero en los trasplantes de riñón, pero posteriormente se aplicó al trasplante de otros órganos, posibilitando que se pudieran realizar con éxito trasplantes de corazón, pulmón, hígado, páncreas y riñón y que se convirtieran en procedimientos estándar en todo el mundo. La aportación de Sir Roy Yorke Calne fue reconocida con numerosos premios y ya forma parte por mérito propio de la historia de la medicina moderna.
Sir Roy Yorke Calne
En 1959, después de graduarse en el Guy's Hospital de Londres y trabajar en varios hospitales de la ciudad, Sir Calne tuvo la oportunidad de trabajar en la técnica del injerto renal en el Royal Free Hospital y el Royal College of Surgeons. En aquel momento el gran problema de los transplantes eran los rechazos que impedían la sobrevivencia de los pacientes transplantados durante mucho tiempo. Calne descubrió que se habían intentado trasplantes de riñón humano, pero todos habían fracasado, excepto un injerto de riñón gemelo idéntico realizado por el Dr. Joseph Murray en el Hospital Peter Bent Brigham de Boston. La conclusión era que era preciso encontrar una estrategia para suprimir la respuesta inmune que provocaba el fracaso de los injertos.
Tras realizar numerosos estudios, Calne pudo describir la primera inmunosupresión efectiva usando 6-mercaptopurina para el trasplante de riñón. Tras estos primeros resultados alentadores, en 1960, Sir Calne fue nombrado Profesor de Cirugía en la Universidad de Cambridge y en 1965 Miembro del Departamento de Cirugía del Trinity Hall, con especial interés en el trasplante de órganos. En ese mismo año, inició el programa de trasplante de riñón en Cambridge y describió el fenómeno de tolerancia en cerdos. Unos años más tarde, también comenzó a realizar trasplantes de hígado.
Sir Roy Yorke Calne. Transplante de hígado. Óleo sobre lienzo (51 x 61 cm) 1991.
Otro gran avance en la inmunosupresión dirigida a evitar rechazos en los trasplantes se alcanzó con la introducción de la ciclosporina, en 1978. Antes de sus experimentos con este medicamento, solo había unos 10 centros en todo el mundo que realizaban trasplantes, sin embargo, después de que Sir Roy mostró lo que se podía hacer con él, eran más de 1.000.
Su equipo también fue responsable del primer trasplante de hígado, corazón y pulmón del mundo, en 1987, y del primer trasplante combinado de estómago, intestino, páncreas, hígado y riñón, que se realizó con éxito en 1994.
Roy Yorke Calne. Escena de quirófano
Las aportaciones de Calne introdujeron cambios muy importantes en la medicina moderna, y en reconocimiento a su labor Sir Calne fue nombrado Knight Bachelor en 1986 y otros numerosos premios, entre ellos la medalla Lister por sus contribuciones a la ciencia quirúrgica (1984); Premio Cameron de la Universidad de Edimburgo (1988); la Medalla Ellison-Cliffe de la Royal Society of Medicine (1990) y el Premio de Investigación Médica Clínica Lasker-DeBakey compartido con Thomas Starzl por el desarrollo del trasplante de hígado (2012). Y en 1995, la Sociedad Británica de Trasplantes fundó el premio “Sir Roy Calne Award” en su honor.
Actualmente el Dr. Calne sigue trabajando, como profesor de cirugía en la Universidad Nacional de Singapur, e investiga sobre el desarrollo experimental de la terapia génica para el tratamiento de la diabetes. en el University College London y la Cambridge Medical School.
Pero además de su trabajo científico, Sir Calne es también un artista, y practica la pintura al óleo. Realizó algunos retratos, con una pintura de tendencia expresionista, llena de color. En sus cuadros frecuentemente plasma los quirófanos, los trasplantes y la actividad propia de su profesión. Es natural. Los artistas interpretan lo que ven, dejan constancia de sus impresiones, de sus vivencias, de sus sentimientos. Y es indudable que el testimonio de este insigne cirujano pasará también a la historia del arte como una visión en primera línea de los avances médicos de nuestro tiempo.
Roy Yorke Calne: Retrato de Gertrudis Elion (1918-1999).
Óleo sobre lienzo, 60x50 cm. (1990). Wellcome library. Londres.
Roy Yorke Calne: Retrato de Taddeus Mann (1902-1993)
Óleo sobre lienzo, 90 x 68 cm. (1990). Trinity Hall. Cambridge.
Como artista, Roy Yorke Calne es miembro del Art Group 90 y ha expuesto su obra pictórica en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón y Singapur. También ha escrito libros, algunos sobre cirugía general y trasplante de órganos, pero también de arte. El más reciente es “The Ratchet of Science or Curiosity Killed the Cat”, que describe los extraordinarios progresos de la ciencia en los últimos cincuenta años. Algunos de estos avances han aportado muchas aplicaciones benéficas para la salud y que han contribuido a una mejoría de las expectativas de vida, pero otras en cambio pueden tener aplicaciones potencialmente destructivas, de las cuales el científico, el protagonista, no tiene el total control sobre las mismas. Calne insiste en que los hombres de ciencia y los médicos tienen la responsabilidad de intentar siempre que los progresos técnicos se apliquen objetivos orientados a la paz y al buen entendimiento entre los humanos. En 1994, publicó el libro “Too many people”, donde exponía su personal punto de vista sobre el boom demográfico, y el crecimiento y la sostenibilidad de la población del planeta.
Miquel Bruguera me comenta que recuerda a Calne como una persona muy admirada, simpático y de carácter jovial y alegre, de agradable conversación y muy ocurrente. Y es que tras un gran médico siempre hay una persona llena de humanidad.
Roy Yorke Calne: Sathia Tiru
Óleo sobre lienzo, 75 x 63 cm. (1990). Addembrooke's Hospital. Cambridge.
Roy Yorke Calne: Science fruit of Knowledge. Óleo sobre lienzo, 92 x 122 cm. (1994). Science Museum (United Kingdom)
Es de todos conocido el papel que la guillotina tuvo en la Revolución Francesa. Su afilada cuchilla hizo rodar multitud de cabezas. Pero menos conocido es que este siniestro aparato fue ideado por un médico, del que tomó su nombre: El Dr. Guillotin.
Joseph-Ignace Guillotin (1736-1814) era natural de Saintes (Charente). Al principio entró como novicio en los jesuitas, pero pronto se dio cuenta que este no era su camino, y decidió estudiar Medicina. Siguió estudios en Reims y París.
En 1770, de regreso a París, alcanzó pronto una gran fama como médico y atendió a una concurrida clientela, entre la que se contaba la familia del Conde de Provenza, el futuro Luis XVIII, unos clientes que aunque también dedicaba mucho tiempo a atender a los pobres a los que otorgaba un tratamiento igualitario.
Guillotin estaba convencido de que todos los hombres tenían los mismos derechos y se adhirió a la Sociedad de los Amigos Negros, una asociación humanitaria fundada por Mirabeau y Brissot. En 1788, conjuntamente con Bally redactó un borrador de los Derechos del Hombre, que fue perfeccionado y terminado un año más tarde, en 1789.
Interesado por la política fue elegido diputado por el Tercer Estado (1789) formado por miembros carentes de privilegios como el clero o la nobleza. El Tercer Estado estaba compuesto sobre todo por la burguesía aunque también agrupaba a artesanos y campesinos. Suya fue la propuesta de que los miembros del tercer Estado (que representaban a más de 2 millones de franceses) tuviesen tantos representantes en la Asamblea como los otros dos brazos (que solamente representaban a 200.000).
Escuela francesa: Retrato del Dr. Joseph-Ignace Guillotin Musée Carnavalet. Paris.
Como médico y miembro de la Asamblea se fijó como primer objetivo el acondicionamiento higiénico la sala de reuniones de este organismo, asegurando una buena aireación del local en las largas sesiones parlamentarias y el establecimiento de turnos de palabra ordenados, sin los tumultos que solían producirse hasta aquel momento. Como parlamentario propuso la reforma de los estudios de Medicina y actuó de forma muy activa en la introducción de la vacuna antivariólica de Jenner en Francia. El Comité de la vacuna, que él presidió durante cierto tiempo, logró vencer la fuerte resistencia del clero a la introducción de la vacunación.
El Dr. Guillotin luchó siempre para la igualdad de derechos de todos los hombres y esto incluía también la forma de ser ejecutados. Hasta entonces también había diferencias en la pena de muerte. Los nobles tenían derecho a ser decapitados con la espada; mientras otros lo eran con hacha o morían en la horca; o incluso eran descuartizados, tormento que se reservaba a los regicidas como Ravaillac, el asesino de Enrique IV. El 10 de octubre de 1789 el Dr. Guillotin hizo una intervención parlamentaria en la que propuso la igualdad ante el verdugo, adoptándose un sistema rápido, indoloro, limpio y que preservara al máximo la dignidad del reo, acabando así con los errores que producía la decapitación tradicional realizada a golpes de hacha, que frecuentemente aumentaba la agonía del reo al no causar la muerte de forma inmediata.
Poco después, el 1 de diciembre, insistió en su propuesta para mecanizar las ejecuciones. Guillotin -que escribía bien pero que no era un gran orador- dijo desde la tribuna:
"Con mi máquina os haré saltar la cabeza en un abrir y cerrar de ojos y no sufriréis"
Como es natural, la frase provocó una gran hilaridad y regocijo en la Asamblea. La prensa la recogió y desde entonces muchos consideraron a Guillotin como el inventor de la guillotina.
Sin embargo no es exacto que fuera propiamente su inventor. La Asamblea pidió informes al verdugo oficial Sanson y a la Academia de Cirugía. Un antiguo aparato medieval para decapitaciones se había usado en Escocia en el s. XII y en Inglaterra y Alemania en el s.XVI. A partir de estos precedentes, el secretario de la Academia de Cirugía, Antoine Louis conjuntamente con un mecánico alemán residente en París llamado Schmitt, idearon una máquina con la que que experimentaron decapitaciones de ovejas y de cadáveres humanos del cementerio de Bicêtre. Louis introdujo la cuchilla de filo oblicuo, que permitía un corte limpio y una mayor rapidez de ejecución. La cabeza cercenada era recogida en una bolsa de cuero (y no en un cesto, como suele verse en películas poco documentadas).
En 1792 el rey Luis XVI sancionó el uso del instrumento, que a partir de este momento se usaría en todas las penas de muerte. Tal vez no imaginaba que él mismo tendría ocasión de comprobar su eficacia al año siguiente.
La guillotina
El aparato, modificado y perfeccionado adecuadamente, fue usado por primera vez en un reo común, un asaltador de diligencias llamado Nicolas-Jacques Pelletier, el 25 de abril de 1792. Al ingenio se le denominó al principio Louison o Louissette (tomando como epónimo del nombre de Louis, su diseñador). Un nombre que todavía se afianzó más tras la ejecución de Luis XVI (1793). Según Pierre Larousse fueron los redactores de "Actes des Apôtres", un diario realista los que empezaron a usar desde los primeros días el nombre jocoso de "guillotina" para desprestigiar al médico y parlamentario que había propuesto una muerte igualitaria en el cadalso. Sus numerosos enemigos políticos reprodujeron hasta la saciedad el malévolo chiste, que pronto caló en el lenguaje habitual. La familia Guillotin realizó diversas gestiones para que se dejara de denominar el ingenio mortal con su nombre, pero fue en vano. Al final, desesperados, cambiaron de apellido.
La guillotina tradicional consiste en un armazón de dos montantes verticales unidos en su parte superior por un travesaño denominado chapeau, que sostiene en alto una cuchilla de acero con forma triangular con un plomo de más de 60 kilogramos (mouton) en su parte superior. En su parte inferior se dispone un cepo de dos medias lunas (fenêtre) de las cuales la superior es móvil. Justo detrás de la máquina hay una plancha de madera que actúa como báscula. Hasta el siglo XX, era común que la guillotina estuviera elevada sobre un cadalso y pintada de rojo. Una ejecución puede completarse en menos de un minuto; de hecho, la acción mecánica es tan rápida que la cabeza permanece consciente solo unos segundos (30 segundos) después de haber sido cercenada.
El Dr. Guillotin no era partidario de la pena de muerte. De hecho, lo consideraba un mal menor. Por eso luchó para que al menos tuviese la máxima dignidad y el menor sufrimiento. También intentó que a las ejecuciones públicas asistieran menos familias y niños y de hecho, votó para hacerlas más privadas e individualizadas.
Se suele decir equivocadamente que Joseph-Ignace Guillotin murió ajusticiado con el ingenio que propuso introducir. Sin embargo, no es así. Murió en 1814 de las complicaciones de un carbunco que le afectó un hombro y se le generalizó. Probablemente la confusión deriva de la ejecución de un médico de Lyon llamado J.M.V. Guillotin, que nada tenía que ver con el introductor de la guillotina.
La guillotina no sólo acabó con la vida de los reyes Luis XVI y M. Antonieta, aristócratas y realistas. Las purgas en el seno de la Revolución fueron constantes y por la máquina decapitadora pasaron entre muchos otros Danton, Desmoulins, Brissot, Hebert, Babeuf, Lavoisier, Robespierre... Es difícil establecer el número de personas guillotinadas durante el Terror, pero probablemente podríamos aventurar la cifra de entre 15.000-20.000 ejecutados con este método.
La guillotina se ha usado en Francia hasta hace relativamente poco tiempo. La última vez, en 1977, para la ejecución de un inmigrante tunecino, Hamida Djandoubi, acusado de asesinato. En 1981 el presidente Miterrand abolió la pena de muerte en Francia.
En definitiva un invento que se atribuye inexactamente al Dr. Guillotin, que lo único que hizo es proponer un método para hacer más igualitaria y menos dolorosa e indigna la pena de muerte de los reos.
La guillotina, escenas de película
What It Was Like To Witness A Guillotine Execution
En la epidemia de COVID19 los sanitarios se han comportado heroicamente. Jornadas extenuantes, llevando el EPI, atendiendo a más casos de los que habitualmente se pueden hacer, contacto repetido con la desesperación, la muerte en soledad, la sensación de que no se consigue controlar la pandemia. Y lo que es peor, la desazón de no saber si estás contagiado, si llevas el virus a casa, donde puedes contagiar a tus seres queridos.
Y todo eso, con condiciones laborales bastante precarias, con falta de material, con falta de camas, y sobre todo, a veces, con falta de esperanza.
La sociedad ha correspondido a veces con actos simbólicos. Aplausos desde las ventanas, agradecimientos. Aunque hubiera sido mejor agradecerlo con un cumplimiento más estricto de las medidas de prevención, cosa que no siempre ha sucedido.
En este contexto, Italia, uno de los países más afectados por la primera ola de la pandemia, ha decidido acuñar unamoneda de dos eurosdedicada a losmédicos, enfermeros y al personal sanitarioque ha hecho frente a lapandemia de coronavirusen los hospitales del país.
De este modelo se acuñarán tres millones de monedas de curso legal. La imagen acuñada representará las figuras de un hombre y una mujer (representando a los trabajadores sanitarios), vestidos con bata y mascarilla. Sobre ellos aparece en mayúsculas la palabra ‘grazie’(gracias, en italiano), una cruz a la izquierda y un corazón a la derecha. Además, incluirá las iniciales de la autora del boceto, la italiana Claudia Momoni.
De este modo, Italia agradece el esfuerzo y dedicación de los profesionales sanitarios desde el inicio de una pandemia que se ha cobrado la vida de más de 85.000 personas en el país, entre ellas más de 300 sanitarios, lo que lo sitúa como el segundo país de Europa con más fallecidos, por detrás de Reino Unido.
Desde que el virus irrumpiera en el norte del país a finales de febrero, extendiéndose sin control durante semanas, Italia ha contabilizado 2,4 millones de casos. Fueron semanas trágicas en la nación, que fue la primera de la Unión Europea en aplicar un confinamiento total.
En el estado español se acuñó una moneda de 30€ como homenaje a los sanitarios. De todos modos es una moneda dirigida al coleccionismo numismático y que no ha circulado como moneda de curso legal.
El estrabismo es una alteración de la visión binocular que se produce cuando existe una pérdida del paralelismo de los ojos, es decir, cuando un ojo dirige la mirada hacia un punto del espacio, el otro se desvía a una dirección diferente. Una de sus complicaciones puede ser la dificultad para percibir la profundidad, ya que cada uno de los globos 'enfoca' de manera independiente. Existe estrabismo constante o intermitente, convergente (si la desviación mira 'hacia adentro', a la nariz) o divergente (mira hacia fuera, arriba, abajo o a los lados).
El estrabismo puede obedecer a diversas causas. Uno de estos es la herencia familiar, ya que se puede tener cierta predisposición a sufrir este trastorno. También puede deberse a una alteración de los músculos del ojo motivada por una mala visión, a las infecciones, los tumores o traumatismos.
En otros casos el estrabismo puede estar causado por enfermedades de carácter general, como:
Diabetes mellitus
Enfermedad tiroidea (enfermedad de Graves)
Miastenia Gravis
Tumores del sistema nervioso central
Traumatismos cefálicos
Accidente cerebrovascular (ACV). Trombosis o hemorragias cerebrales.
Cuando se efectúa un diagnóstico precoz el estrabismo infantil puede ser corregido. En casos más avanzados puede recurrirse a la cirugía.
Pero el estrabismo no siempre ha sido considerado un problema. Por extraño que parezca, los Mayas apreciaban a las personas bizcas, con los ojos estrábicos, y consideraban el estrabismo como un signo de belleza y de distinción. De hecho, los mayas estaban tan interesados en ser bizcos, que a los niños pequeños de clase alta les colgaban del cabello una pequeña bola de resina que les caía sobre la frente, en la línea de la nariz, de modo que los niños tuvieran que mirar a un punto entre ambos ojos a menudo y se les desviara la mirada. Se dice que esto se hacía para imitar al dios bizco del sol, Kinich Ahau.
En las representaciones del dios solar maya Kinich Ahau se puede ver un notable estrabismo
También en la antigua Roma, hallamos divinidades con estrabismo. El escritor Marco Terencio Varrón (s. I a.C.) ya atribuía esta cualidad a la diosa Venus. La mirada estrábica les parecía sexy, algo muy indicado para la diosa del amor y la belleza.
Así la plasmó Sandro Boticelli en su famosa obra El nacimiento de Venus. En ella Venus surge de una concha (según la mitología nació del esperma de los testículos de Urano, que su hijo Cronos tras castrarle, arrojó al mar). Si nos acercamos a la pintura podremos ver como la diosa, de excepcional belleza, presenta un innegable estrabismo.
El poeta romano Publio Ovidio Nasón (s. I d.C) en su Ars amandi (El arte de amar), daba una serie de consejos para seducir a las damas:
"Llama morena a la que tenga el cutis más negro que la pez de Iliria; si es bizca, dile que se parece a Venus; si tiene los ojos grisáceos, a Minerva; es esbelta la demacrada que parece más muerta que viva, y turgente la gordita"
"nominibus mollire licet mala: fusca vocetur, nigrior Illyrica cui pice sanguis erit: si straba, sit Veneri similis: si rava, Minervae:
sit gracilis, macie quae male viva sua est;
dic habilem, quaecumque brevis, quae turgida, plenam"
Ovidio (Ars amandi : II, 657-661)
En la Edad Media, encontramos referencias médicas al estrabismo en la obra del médico árabe Al-Rhazi (Rhazés), que la calificaba como "torcedura de la vista". J.J. Plenck, en el s. XVIII la llamó "vicio del ojo".
“Estrabismo es un vicio del ojo con el cual el enfermo mira el objeto con un ojo; y el otro
apartándose del eje de la visión parece que mira á otro punto. Esta oblicuidad de los ojos
puede ser arriba, abajo, afuera o adentro, en uno ó en ambos ojos: la distorsión puede ser
tan desigual, que el uno mire al cielo y el otro a la tierra”.
El marcado estrabismo de D. José Sarmiento de Valladares (1643-1708), conde de Moctezuma y virrey de Nueva España.
En el s. XIX, el cirujano Jean-Baptiste Baudens (1818-1857) publicó el libro "Lecciones sobre el estrabismo y el tartamudeo", aunque no valoraba el estrabismo leve como poco estético:
«No tiene nada de desagradable, la leve desviación ocular da a la mirada algo de ternura y voluptuosidad, los antiguos lo consideraban como un atractivo y así es como se representa a la diosa Venus»
A pesar de todo, da cuenta de las primeras intervenciones, y comenta un millar de estrábicos operados, de los que solamente dos casos no alcanzaron un éxito completo.
Hoy sabemos que el estrabismo debe ser corregido adecuadamente, y no solo por cuestiones estéticas (ya que como vemos no siempre ha sido valorado negativamente) sino para garantizar que se pueda ver bien, evitando la doble visión.
La marca
de la viruela de la vaca o Los maravillosos efectos
de la nueva inoculación.
(1802)
Grabado a color.
British Museum. Londres.
En otra entrada anterior me refería a Edward Jenner (1749-1823) y a la historia de como llegó a descubrir la vacuna antivariólica, la primera vacuna. También comentaba la oposición que surgió al principio, tanto a nivel popular como en algunos círculos médicos. Incluso desde los púlpitos de las iglesias se predicaba contra la vacuna que era presentada como anticristiana por ir en contra de los designios de Dios y de la Divina Providencia.
La campaña contra la vacuna encontró también un clima hostil en algunas publicaciones periódicas, proliferando también grabados satíricos y chistes. La mayoría de estos libelos gráficos insistían en la idea de que la vacuna era capaz de hacer mutar la anatomía humana, que adquiría así ciertos caracteres propios del ganado vacuno (cuernos, rabo, cabeza bovina, etc.). esta idea, que atemorizaba a la plebe ignorante era además muy fácil de representar en dibujos y caricaturas.
El famoso caricaturista inglés James Gillray (1757-1815)
La caricatura más famosa es la de James Gillray (1757-1815), con la que encabezamos esta entrada, y que se ha reproducido hasta la saciedad como muestra de la resistencia que encontró Jenner al principio de proponer su método de inmunización. Gillray, un dibujante satírico inglés muy popular por sus mordaces sátiras políticas, se
distinguió porque sus dibujos eran de gran nivel artístico, que ha sido reconocido
por muchos historiadores y críticos de arte.
La ilustración de Gillray es una parodia de un centro de vacunación. A la izquierda se observa
una multitud de trabajadores humildes que hacen cola para entrar. En el centro, una
mujer sentada en un sillón, con cara de miedo. A su lado está el doctor. Muchos identifican a este médico como Jenner, aunque según otros lo ponen en duda e interpretan que es el Dr. George Pearson, que trabajaba en St. Pancras la institución benéfica que se representa. El médico está sosteniendo el antebrazo derecho
de la mujer mientras le realiza una excoriación con un
cuchillo. A su lado se encuentra un niño deforme, que sostiene un cubo con la inscripción “vacuna caliente de vaca”, un escudo
en la manga con el nombre de la institución y
en la bolsa del saco un panfleto con el título “Beneficios del método de la vacunación”.
Alrededor de los personajes centrales se encuentran algunas personas ya vacunadas y que presentan algunos terribles efectos secundarios: de diferentes
partes de sus cuerpos y orificios naturales salen
y brincan pequeñas vacas. Incluso podemos ver a una mujer embarazada, con una vaca que le sale de la boca. En la parte posterior derecha hay un hombre con indumentaria
de carnicero, con cara de desesperación al ver los cuernos que le están creciendo en la frente. Junto a la puerta, un asistente arrogante, con gesto despectivo, administra con un gran cucharón el contenido de un recipiente que está sobre una mesa de despacho, sobre la que pueden verse jeringas y botellas. En
la pared hay un cuadro, que con sutil ironía muestra un ternero de oro y
alrededor el pueblo arrodillado, adorándolo, estableciendo así una relación entre el episodio bíblico de la idolatría del becerro de oro y los defensores de la vacuna. Es decir, se acusa a los partidarios de la vacuna de estar adorando a un ídolo, a una falsa verdad, con cierta dosis de fanatismo.
La segunda ilustración satírica que comentaré es la titulada "Cuidado con la vacuna!" un grabado francés de finales del s. XVIII. El advenimiento de la vacuna se representa aquí como la llegada de una carroza triunfal. En ella podemos ver sentada la figura de una quimera, una especie de sirena, híbrido de mujer y pez, de repugnante color verdoso y con muestras evidentes de viruela en todo el cuerpo. El carro está tirado por una vaca (referencia a la vacuna).
Un personaje con un gran capirote, representado como un mago, monta la vaca, aludiendo a los médicos "charlatanes" que proponen remedios supuestamente milagrosos. Otro personaje, ayudante del anterior, va montado en un burro (una alusión a la ignorancia) y blande amenazador una gran jeringa, ante unos niños que huyen aterrorizados.
"Cuidado con la vacuna!" Grabado francés de finales del s. XVIII.
El siguiente grabado está editado por Depeuille, en París (circa 1800), pero no conocemos a su autor. La sátira aquí estriba sobre el propio nombre de la vacuna, el nuevo método de Jenner, que toma el nombre de la vaca. En el grabado, un investigador toma una muestra patológico de un pavo (dindon, en francés) y le impone el nombre de dindonnade (que podríamos traducir como la "pavuna"), presentándola como "la rival de la vacuna". Se ridiculiza pues la idea de inocular productos patológicos de animales enfermos a los humanos, que fue uno de los argumentos más habitualmente usados por los contrarios de la vacunación.
Grabado anónimo, editado por Depeuille. París (circa 1800).
Otro grabado francés, La vaccine (La vacuna) representa a un médico vacunando a un niño. Un personaje intenta distraer al niño con una marioneta ante la mirada complacida de sus familiares. En este grabado, más benévolo, no encontramos propiamente una crítica a la vacunación, sino en todo caso a la conveniencia de distraer a los niños para evitar lloriqueos innecesarios al notar el dolor del pinchazo de la aguja.
La vaccine (la vacuna). Otro grabado satírico francés (1797).
En otro grabado se alude al origen de la vacuna. No es una crítica, propiamente dicha, sino que se expone con personajes caricaturescos y gestos exagerados a los médicos tomando el material para la vacuna: o de la ubre enferma de una vaca o de las manos contagiadas de viruela vacuna de una ordeñadora.
Grabado francés. El origen de la vacuna.
En el siguiente grabado, editado en 1802 en Inglaterra, el nuevo tratamiento es simbolizado por un monstruo, con cuernos bovinos y con el cuerpo y la parte trasera parecidos a los de una vaca. Sus fauces abiertas se asemejan a las de un cocodrilo con afilados dientes, y tiene garras de león y las orejas dentadas. Una verdadera quimera que advierte de los supuestos peligros de introducir material patológico animal en los humanos y los riesgos de una fantasiosa "hibridación". El cuerpo del monstruo está cubierto de úlceras en las que puede leerse el nombre de diversas enfermedades y males: 'Peste', 'Úlceras fétidas', 'Lepra', 'Caja de Pandora'.
Un grabado inglés de 1802, titulado Vaccination (Vacunación) en el que se acusa a la vacuna de modificar el cuerpo humano, que adquiere rasgos bovinos. British Museum.
A la izquierda, tres doctores,con cuernos y colas de vaca (las modificaciones anatómicas son, como podemos ver una constante) arrojan el contenido de unas cestas repletas de pequeños bebés desnudos a las ávidas mandíbulas del monstruo, en una velada acusación de que la vacuna arroja a los niños a sufrir la enfermedad que se quiere evitar. Edward Jenner puede identificarse con el médico de cuyo bolsillo sale un documento con la inscripción '£ 10,00 [0]', una alusión a la subvención que le otorgó el Parlamento en junio de 1802. El monstruo defeca un gran número de bebés que ya han adquirido cuernos y cola al estar en contacto con su intestino. A la derecha, otro médico con cuernos, apoya un pie sobre un volumen de 'Lectures on Botany', y va cargando los niños con cuernos en un carro de estiércol.
Al fondo del grabado se ve una colina en la que hay un templete con la inscripción "Templo de la fama" del que desciede un grupo de personajes, sin duda los que introducen las novedades científicas.
"Admirable efecto de la vacuna" Grabado pintado a mano (1801)
Otro grabado pintado a mano (1801) es el titulado "Admirable effet de la vaccine" (Admirable efecto de la vacuna). En este caso la ilustración va acompañada de unos versos satíricos en los que se relata la historia de un individuo que era vacunado repetidamente por un joven y apuesto médico, a quien la esposa del paciente atendía con mucho entusiasmo. Por efecto de la vacuna le crecieron dos cuernos en la frente al paciente marido. La esposa le pasa disimuladamente el estuche de vacunación con la lanceta al atractivo doctor para que le siga vacunando y así, al tiempo que le explica que los cuernos pueden ser un efecto adverso de la vacuna, la adúltera pareja tiene más ocasiones para vivir sus escarceos amorosos.
Otro aguafuerte parisino de la época, estampado por Bonneville, se titula Le Docteur Vaccinando. En él aparece un médico que está a punto de producir las escarificaciones de la vacuna en el brazo de una dama. La dama, de edad madura y rostro poco agraciado lo mira con pícara expresión y alguna esperanza. El pie de la lamina especifica: "Preservando con su nuevo método a Mme. Ango de los estragos de la viruela". Una clásica sátira sobre los líos amorosos entre médicos y damas de ciertas clases sociales.
Finalmente el último de los grabados satíricos que aportamos representa a Jennercomo vencedor al imponerse la práctica de la vacuna. En un paisaje desolado con una madre y sus hijos infectados de viruela y algunos moribundos con la terrible enfermedad, aparece Jenner a la derecha junto con otros defensores de la vacuna como Thomas Dimsdale y George Rose. Uno de ellos porta una lanceta para realizar la vacunación. Jenner lleva el pliego de sus escritos. Un ángel acude con una corona de laurel, símbolo del triunfo, a coronar a Jenner como el "Preservador de la raza humana".
A la izquierda el grupo de los detractores de la vacuna, charlatanes generalmente partidarios del sistema antiguo, la variolización, que había introducido Lady Montagu. Como que en este método también se realizaban escarificaciones con lancetas, aparecen llevando estos instrumentos, todavía ensangrentados. El grupo se retira vencido por la evidencia de la nueva vacunación salvadora, no sin intentar expandir la enfermedad por el aire, con el fin de aumentar su próspero negocio.
Los vacunadores vencen a los críticos. Grabado inglés. Wellcome Collection.
El éxito cosechado por la vacuna hizo de Edward Jenner un médico famoso y lo colmó de premios y de honores. Aunque el siguió viviendo modestamente en su pueblo su fama fue legendaria y su nombre y su imagen se reprodujeron repetidamente. Como prueba aporto un cromo publicitario, de los que aparecían en una marca de achicoria. Estampas como las de los cromos de futbolistas o de estrellas de cine que aparecían hace algunos años en las chocolatinas y que eran coleccionados por los niños de aquel tiempo. Un ejemplo de la popularidad que pudo alcanzar un hombre de ciencia como el inventor de la vacuna.
Tras la popularización de la vacuna la figura de Jenner alcanzó mucha fama. Aquí vemos su retrato reproducido en un cromo publicitario de achicoria.