Mostrando entradas con la etiqueta Favus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Favus. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de febrero de 2020

El Bosco : Ascenso al Calvario.






El Bosco (Hieronymus Bosch)
Ascenso al Calvario
(1515-1516)

Óleo sobre tabla 74 x 81 cm 
Museum voor Schone Kunsten. Gante (Bélgica)





Hieronimus Bosch, (1450 circa -1516) conocido en España como El Bosco y en Italia como Bosco di Bolduc, fue un pintor holandés autor de un gran número de obras presentes hoy en muchos museos europeos, lo que demuestra la fama que ya tuvo en vida.

Sus obras no siguen los patrones del arte clásico, sino que describen paisajes repletos de personajes y animales fantásticos. Una humanidad transfigurada, frecuentemente fantasmagórica, que se debate entre el infierno y el paraíso inmersa en una atmósfera enigmática, onírica, casi surrealista.


Detalle del personaje con la lesión redonda en la zona frontotemporal  

Su última obra, Ascenso al Calvario, representa a Cristo con la cruz a cuestas, en la Vía Dolorosa que lo conducirá al Gólgota, rodeado de una muchedumbre que parece ignorar su presencia. Hasta la Verónica, en el ángulo inferior izquierdo mira satisfecha su paño impreso con la cara del condenado, como un preciado trofeo, pero no lo mira a Él. El conjunto es una composición de cabezas que miran en todas direcciones, excepto al hombre que lleva la cruz. Jesús lleva su cruz en silencio, encaminándose al lugar en el que morirá. Una clara advertencia de que todos nos enfrentamos al sufrimiento y a la muerte en solitario.

A mi modo de ver, esta buscada indiferencia de la muchedumbre que habla, vocifera y discuten entre ellos, sin prestar atención a Jesús tiene otro simbolismo, que hallamos especificado en el principio del evangelio de San Juan : 
"Él era la luz verdadera, que ilumina a todos los que vienen a este mundo. Él vino al mundo, que había sido hecho por Él; pero el mundo no le conoció".
(Jn. 1: 9-10) 
Uno de los sayones, el primero abajo a la derecha, que está en una animada discusión con otros dos grotescos individuos, presenta en la zona frontotemporal izquierda una lesión circular, que nos parece un evidente tumor cutáneo no melanoma. Su aspecto redondo y bien delimitado, como una rueda, nos permite intuir que puede tratarse de un queratoacantoma o tal vez un carcinoma basocelular (la forma clínica conocida como basalioma en neumático).

El queratoacantoma es un tumor de crecimiento rápido, 4-6 semanas, histológicamente muy parecido al carcinoma de células escamosas. Tiene una característica forma en neumático, con un cráter central queratinizado, que permite en general un fácil diagnóstico. 

Otra posibilidad sería que se tratase de una tiña fávica (producida por Trichophyton schoenleinii). Se caracteriza clínicamente por una escama redonda cóncava (unida por su base a la piel y despegada por los lados) de un material muy friable, cretáceo. Suelen dejar alopecia de la zona. A favor de esta teoría iría la alopecia occipital que presenta la cabeza de este personaje, aunque la representación de una lesión solitaria y aislada constituye un argumento en contra. 

El aspecto grotesco de los personajes representados en esta pintura junto con la enfermedad que presenta éste último nos avisa de su maldad. En todos los tiempos, la representación de enfermedades cutáneas ha sido usada para señalar y vilipendiar a los "malos" como si el arte pudiera servir para realizar cualquier tipo de venganza o sirviera para recordar que la enfermedad puede ser el castigo del pecado. Incluso hoy  en el cine, se observa que los personajes "malos", se caracterizan con una mayor incidencia de enfermedades visibles que predisponen al espectador en su contra y lo inducen a tener una mala opinión y una visión peyorativa de los mismos.  

miércoles, 22 de febrero de 2017

Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos





Bartolomé Esteban Murillo

Santa Isabel de Hungría 
curando a los tiñosos (detalle) 
(1672) 

Óleo sobre lienzo 325 × 245 cm 

Iglesia de San Jorge del 
Hospital de la Hermandad de la Caridad. Sevilla.





Bartolomé Esteban Murillo (1617 - 1682) fue uno de los más destacados pintores de la escuela sevillana. Formado en el naturalismo, entró plenamente en el barroco, anticipando en muchos casos el rococó. En plena Contrarreforma, realizó básicamente obras de carácter religioso, especialmente vírgenes y santos, para órdenes religiosas e iglesias como la que hoy comentamos, aunque también realizó pintura de género.

La visión completa del cuadro. 
La obra fue encargada a Murillo por Miguel de Mañara, gran impulsor del Hospital de la Caridad de Sevilla para decorar la iglesia de San Jorge de Sevilla. El óleo debía formar parte de un programa iconográfico relacionado con las obras de misericordia y el ejercicio de la caridad. 

Murillo realizó seis pinturas alegóricas de las obras de misericordia. Mañara también encargó a Murillo la realización de dos obras donde se recogieran dos ejercicios caritativos que debían cumplir los miembros de la Hermandad de la Santa Caridad, con sede en esta iglesia. Una de ellas es asistir a los enfermos durante su curación y darles de comer como se recoge perfectamente en esta obra que contemplamos protagonizada por santa Isabel de Hungría. 

El cuadro representa a Santa Isabel de Hungría ayudada por tres damas elegantemente vestidas, mientras lava la cabeza de un niño afectado por tiña (tinea capitis o más probablemente tiña favosa) una infección del cuero cabelludo causada por hongos dermatofitos y que era muy común en aquel tiempo. El tiñoso inclina su cabeza sobre una jofaina y la santa vierte agua sobre su cabeza en una escena que además de las implicaciones terapéuticas presenta un fuerte simbolismo sobre el papel purificador del agua. Las ricas vestiduras de Isabel y sus damas contrastan vivamente con los harapos y la precaria vestidura de los enfermos atendidos. 


A la derecha del cuadro, otro pillete se rasca el cuero cabelludo y el pecho. El cuero cabelludo también presenta lesiones compatibles clínicamente con una tiña. Sin embargo esta micosis no suele causar mucho prurito, por lo que el rascado incontinente del muchacho hace sospechar que además, presenta otra enfermedad, probablemente piojos o sarna. No es infrecuente observar casos en los que coexisten ambas afecciones, ya que suelen contraerse en lugares de higiene precaria. El propio Murillo ha dejado algunas obras alusivas a piojos o a pulgas. 


   Vidriera representando a Santa Isabel socorriendo a los necesitados   
En primer plano, sentados en el suelo pueden verse dos menesterosos más, también enfermos, aunque en su caso no parecen tiñosos. Uno de ellos se levanta un vendaje dejando al descubierto una úlcera en la pierna. También lleva la cabeza vendada posiblemente por alguna lesión cutánea o alguna herida traumática. La vieja de la derecha mira a la santa con actitud expectante mientras sujeta un bastón, lo que hace pensar que adolece de alguna enfermedad que afecta a las piernas o a la correcta deambulación. 

La escena se desarrolla sobre el fondo de una arquitectura monumental y está bañada por una luz de tonos dorados que crea una sensación atmosférica que contribuye a difuminar los contornos, pero permite ver todos los detalles de los personajes, las calidades de las telas o los reflejos en la palangana de metal. Al fondo, bajo un espectacular pórtico, puede contemplarse una segunda escena en la que también se representa a la Santa, pero esta vez en el acto de dar de comer a los pobres, segunda parte del ejercicio caritativo entre los hermanos de la Caridad, de los que Murillo era miembro desde 1665.

Santa Isabel de Hungría (1207-1231) era una princesa de sangre real, hija del rey Andrés II de Hungría y Gertrudis de Merania. Isabel creció en la corte húngara en un ambiente de gran religiosidad. Su madre era hermana de la religiosa Sta. Eduvigis de Silesia. Tras el asesinato de su madre, en 1215 su padre contrajo segundas nupcias y nació una hermanastra, Violante, que años después se casaría con Jaime I de Aragón. 


Santa Isabel de Hungría lavando a un enfermo en el hospital. 
Escena del retablo del altar mayor en la catedral de Santa Elizabeth. 
Košice (Eslovaquia). s. XV. 
En 1221 Isabel, con solamente 14 años se casó con el landgrave Luis IV de Turingia-Hesse, y al parecer fue muy feliz en esta etapa de su vida, en la que también eran conocidas sus continuas obras de caridad, repartiendo sus bienes entre los pobres. 

Pero poco le duró la felicidad. A la temprana edad de 20 años enviudó y dedicó su vida a la religión y a socorrer a los enfermos y necesitados. Ordenó la construcción de un hospital en la ciudad de Marburgo, con 28 camas, en el que ella misma atendía a los enfermos y leprosos que allí se acogían. Más adelante ingresó en la orden terciaria franciscana. 

Santa Isabel vendando la cabeza a un niño. Venanci Vallmitjana Barbany (1862)
Mármol 128 x 62  Museo del Prado. Madrid. 

Murió muy joven, cuando solamente contaba con 24 años de edad, convirtiéndose en un símbolo de la caridad cristiana. En el año 1235 fue canonizada por el papa Gregorio IX, y su culto se extendió muy rápidamente por diversos países de Europa.


Existen numerosos cuadros que tratan sobre el tema de Santa Isabel atendiendo a enfermos. La obra de Murillo tiene la particularidad de que los pacientes son niños afectados por tiña del cuero cabelludo, enfermedad contagiosa - muy frecuente en la época en se realizó el lienzo - que provocaba zonas de calvicie (alopecia),  e infecciones secundarias al rascado. El proceso estaba favorecida por las malas condiciones de vida, hacinamiento y deficiencias higiénicas. 



Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos:



jueves, 22 de septiembre de 2016

El tratamiento empírico de las tiñas de los hermanos Mahon.








 Tarro de pomada
(s. XIX) 

Porcelana pintada.  6,5 cm.
Societé d'Histoire de la Pharmacie. Paris. (1)





Este tarro contuvo la pomada de los hermanos Mahon, un tratamiento legendario y dudosamente efectivo al que se sometía a los niños tiñosos en el s. XIX. Su principio era producir una depilación de la zona y evitar así la extensión de los hongos productores de la enfermedad.

En el hospital Saint Louis de París, a principios del s.XIX, los casos de tiñas, favus y otras afecciones del cuero cabelludo fueron confiados a los cuidados de los hermanos Mahon. Estos curiosos personajes, que no eran licenciados en Medicina, ni cirujanos, ni boticarios, practicaban una terapia de base empírica y poco científica, usando polvos y emplastos depilatorios cuya composición exacta se desconoce. Los Mahon guardaban celosamente la fórmula de su tratamiento, que explotaban con finalidad lucrativa y comercial, y se llevaron a la tumba la preciada fórmula secreta. Sin embargo, es probable suponer que contenía sustancias como carbonato sódico e hidróxido potásico. A través de los escritos de Bazin conocemos la descripción de las líneas básicas del tratamiento:

          "El método de los hermanos Mahon consiste en practicar la depilación por medio del peine y de los dedos. El cuero cabelludo es tratado previamente y durante un tiempo más o menos largo, siendo friccionado con ciertas pomadas de las que sólo los autores o los herederos de su secreto conocen la composición. Se espolvorean los cabellos con el polvo nº 1 o nº 2 y después se presiona este polvo sobre el cuero cabelludo, haciéndolo penetrar en los folículos frotando con la yema del pulgar, arrancando a continuación los cabellos con los dedos como quien despluma una gallina" (Bazin, 1853) 

     Pese a todo el misterio que rodeaba a su tratamiento, y a su falta de preparación en cualquier rama de las ciencias de la salud, los hermanos Mahon obtuvieron del Consejo General de la Ciudad de París la autorización para experimentar su técnica en el hospital de Saint-Louis de 1809 a 1813. Tras este período experimental, los resultados  debían ser satisfactorios, ya que de 795 niños tratados, se curaron 527, por lo que los hermanos Mahon recibieron la concesión para seguir tratando tiñas en el hospital, recibiendo una subvención de 6 francos por caso curado.

Bazin también testimonia sus buenos resultados:

          "El tratamiento de los hermanos Mahon cura, si no todas las tiñas, al menos un gran número de ellas"

      Los hermanos Mahon no sólo practicaron su método en el hospital Saint Louis de París, sino también en otras ciudades francesas, como Lyon, Rouen, Dieppe, Louviers y Elbeuf. Asimismo parece que tuvieron sustanciosas ofertas económicas para ir a practicar su método a Inglaterra, aunque no llegaron a ir, al parecer por consideraciones de tipo social:

          "la sola consideración de no privar a nuestros conciudadanos de nuestro método, contra una afección que pesa sobre todo sobre los más desafortunados, nos ha llevado a rechazar brillantes ofertas que habrían necesitado nuestra estancia en Inglaterra"

El libro sobre tiñas del menor de los hermanos Mahon
     En 1829, el menor de los hermanos Mahon publicó un libro recogiendo sus 21 años de experiencia en este campo (1807-1828). Se trata de una obra encaminada sobre todo a hacer publicidad de las fórmulas comerciales de los Mahon, subrayando los mejores resultados obtenidos frente a otros tratamientos de aquel tiempo. En su introducción, Mahon el joven agradece a quienes han apoyado su proyecto, entre los que se cuentan Alibert, Biett y Richerand. 

     Debemos decir que el libro de Mahon el joven, por su empirismo e interés preponderantemente comercial tiene un valor limitado desde el punto de vista médico y en conjunto se limita a poner de manifiesto la precariedad de las posibilidades terapéuticas de la época. En cambio, constituye el primer estudio epidemiológico en dermatología, refiriendo los casos de favus tratados en el hospital Saint Louis y en otros centros durante 21 años. Asimismo, se hace un cálculo del coste del tratamiento, en un intento de demostrar que su método es no solamente el más efectivo, sino además el menos caro. Se calcula a la vez el período de hospitalización de los pacientes y el coste de esta hospitalización: el tratamiento de cada enfermo sólo costaba 1'25 francos a la administración.  En este sentido debemos considerar esta obra como el primer estudio de farmaco-economía de todos los tiempos.



   
Ilustraciones representando tiñas del cuero cabelludo, en el libro de Mahon 

     Además de estos aspectos, hay que señalar que en la obra de Mahon hay un pasaje de sumo interés: la primera descripción de una nueva infección del cuero cabelludo, desconocida o casi desconocida hasta entonces en Europa. Al parecer, provenía de las colonias de la India y el Sudeste asiático. Los hijos de los colonizadores ingleses y franceses se contagiaban allí y al volver a Europa  habían introducido la enfermedad. Producía una zona bien limitada, circular u oval de cabello más corto, ralo, que  recordaba la tonsura que entonces llevaban los sacerdotes católicos en la coronilla. Por este motivo el mayor de los hermanos Mahon la llamó tiña tonsurante, nombre que según Lailler

          "es en sí mismo una definición" 

     Mahon el joven lo describió por primera vez en su libro:

          "Los individuos afectos de la tiña, dijo, siempre han presentado en el cuero cabelludo al menos una tonsura más o menos extensa, pero siempre regularmente circular, en donde los cabellos estaban cortados de forma natural, o mejor dicho, cortados un poco por encima de la epidermis. En esta localización, la piel estaba extremadamente seca, más compacta, más apretada que las partes sanas vecinas; las asperezas que sobresalían eran detectadas por la vista y sobre todo por el tacto; se parecían a las que aparecen como consecuencia del frío súbito, o tras un escalofrío causado por una sensación de horror, es decir a lo que se llama vulgarmente carne de gallina. El tinte de la piel era un poco azulado; pero cuando se rascaba, la superficie sometida a este tratamiento se recubría de un polvo muy fino y muy blanco, que se puede comparar a harina muy fina"

     Como puede verse, se trata de una descripción clínicamente válida aún hoy. Por la descripción cabe suponer que se trataba de lo que actualmente reconoceríamos como una tiña microspórica: placas más o menos grandes, redondas, con cabellos rotos visibles, y superficie pulverulenta.

     Además, Mahon no sólo describe la tiña tonsurante, y la relaciona nosológicamente con el favus (de ahí su nombre tiña) sino que ya señala su carácter contagioso, su propagación frecuente a la piel lampiña, e incluso apunta la posibilidad de transmisión a las uñas, describiendo con detalle la descamación característica del lecho ungueal. Es curioso constatar que, como señalaba Sabouraud a principio del siglo XX, una buena parte de las manifestaciones clínicas de las tiñas fueran señaladas a la vez y precisamente por un observador que no era médico. Tal vez por esta última razón, los descubrimientos de los hermanos Mahon encontraron una repercusión muy limitada y algunos aspectos de los que habían reseñado fueron prácticamente olvidados.



Bibliografía 



Rosenthal T. Early Nineteenth Century Dermatology and the Brothers Mahon. Arch Dermatol Syphilol, 1934; 30: 245-250.
Bazin E. Recherche sur la nature et traitement des teignes. Masson. Paris, 1853
Tilles G. La naissance de la Dermatologie (1776-1880). Éd. Roger Dacosta. Paris, 1994.
Mahon M. Recherches sus le siège et la nature des teignes. Paris: Baillière, 1829.
Sierra X. Dermis y Cronos. Ed. Planeta De Agostini. Barcelona, 1995.
Chiarugi V. Saggio Teorico-Pratico sulle malattie cutanee sordide osservate nel Regio Spedale di Bonifazio di Firenze. Pietro Allegrini. Firenze, 1799. Reimpresión: Ed Riviste Scientifiche. Firenze, 1989 
Plenck JJ. Tratado de enfermedades cutáneas. Trad esp. A.Lavedan. Madrid 1798. Reimpresión: Isdin. Barcelona, 1978
Bouchardat A. Novísimo Formulario Magistral. Trad. J.Casaña. (19ª ed) Madrid,1882
De Bersaques J. L'art de regarder: Histoire visuelle de la Dermatologie et de la Mycologie. Beerse: Daneels, 1994.
Lailler. Leçons sur les teignes, recueillies par Landouzy. Paris, 1878
Bazin E. Leçons théoriques et cliniques sur les affections cutanées parasitaires. A. Delahaye. Paris, 1858

La pomada dels germans Mahon. https://cegmenorca.wordpress.com/2014/07/15/la-pomada-dels-germans-mahon/

domingo, 26 de junio de 2016

David Gruby (I): De Budapest a París






Vladimir Jokanović

Busto de David Gruby
(2010) 

Escultura de bronce

Bačko Dobro Polje. 



Bačko Dobro Polje es un pueblecito de 4000 habitantes de la región autónoma de Vojvodina, Serbia. Allí, frente al consultorio médico, se alza un pequeño monumento en memoria a David Gruby, uno de los más insignes personajes nacidos en este pueblo. El monumento es obra del médico y escultor Vladimir Jokanović. 

El monumento fue erigido por la Academia de Ciencias Médicas en 2010, año en el que se conmemoraba el 200 aniversario del nacimiento de Gruby, en presencia de destacados representantes de esta entidad científica (entre los que se contaba el propio escultor, que también es académico) y del Prof. Karl Holubar (1936 - 2013), presidente de la European Society for the History of Medicine, de la que tengo el orgullo de haber sido miembro fundador y Vicepresidente. 


A David Gruby (1810-1898) se le considera el fundador de la micología, ya que descubrió diversos hongos productores de enfermedades. Es cierto que no fue el primero en describirlos, pues poco antes que él, y de forma independiente lo habían hecho Schönlein y Remak (1839). Pero Gruby los redescribió y los estudió de tal manera, que a él le corresponde el honor de ser considerado el padre de esta rama de la ciencia médica. 

David Gruby nació en este pueblo - que entonces se llamaba Kis-Kér, y formaba parte del sur de Hungría - en el seno de una modesta familia de campesinos judíos. A los 15 años, deseoso de estudiar Medicina marchó hacia Budapest, llevando por todo bagaje una pieza de pan y 25 centavos en el bolsillo. Posteriormente, David se trasladó a Viena, donde estudió con el patólogo Karl Rokitansky y el anatomista Joseph Berres, doctorándose en medicina y especializándose en oftalmología en 1839. Atraído por la microscopía, publicó un manual sobre este tema. Por su notoria brillantez, pronto se le propuso formar parte del claustro de profesores de la Universidad de Viena, pero Gruby era judío y era condición imprescindible convertirse al catolicismo. Gruby era un hombre de convicciones firmes y no estaba dispuesto a aceptar el bautismo como condición, por lo que renunció. Un amigo suyo, Philibert-Joseph Roux, que conocía la gran calidad de sus preparaciones anatómicas le aconsejó trasladarse a París. Así fue como - tras una breve estancia en Londres - David Gruby se instaló en la capital del Sena. Era el año 1840. 

Hospice des Enfants-Trouvés, de París (1880) institución en la que Gruby
realizóla mayoría de sus investigaciones micológicas
Cuando llegó a París, se presentó en el Servició de Jacques-François Baron en el Hospicio de París (Hospice des Enfants-Trouvés), una institución de caridad donde se recogían muchos niños abandonados, generalmente nacidos fuera del matrimonio. David todavía no disponía del permiso de residencia, que no llegó hasta 1846, ni la nacionalización francesa, que obtuvo gracias a una carta de recomendación de Mateo J. Buenaventura Orfila,  en 1848. En cualquier caso, no tenía permiso para ejercer como médico asistencial (para eso tuvo que esperar hasta 1854). Durante este tiempo, Gruby, privado de la potestad de ejercer como médico práctico, no tuvo más remedio que dedicarse a la investigación, una ocupación menos reglada por la burocracia y que suscitaba menos envidias de los colegas. 

Condicionado por estas circunstancias, David Gruby organizó un curso de microscopía en el hospital. La microscopía era algo muy nuevo, y suscitó un gran interés. Entre sus alumnos se contaban notables figuras de la Medicina de aquel tiempo como Claude Bernard, François Magendie, Pierre Flourens y Henri Milne-Edwards. En el Hospicio de París Gruby pasó algunos años, y allí desarrolló la mayor parte de su labor investigadora.


Un caso de favus, según aparece en el libro de Hebra
Muchos niños hospicianos presentaban tiña fávica o favus, una enfermedad del cuero cabelludo que constituía una importante epidemia en toda Europa desde hacía muchos años (1, 2). Así que Gruby se dedicó al estudio de esta enfermedad. Pero desconocía los trabajos de Schönlein y Remak, que habían descubierto el agente causal de esta enfermedad en 1837. Sin embargo, su inseparable microscopio pronto le ayudó a redescubrir el agente productor del favus. El 5 de junio de 1841 presentó a la Academia de Ciencias de París el resustado de sus investigaciones. En su ponencia, mucho mas completa y elaborada que la de Schönlein y Remak, afirmaba que el favus estaba causado por un vegetal parásito, que el denominaba "porrigophytes", ya que el nombre con el que corrientemente se designaba entonces a la enfermedad era el de porrigo favosa (un nombre que había sido propuesto por Robert Willan).

"Para reconocer la tiña verdadera basta con someterla al microscopio; para este fin nos serviremos de un pequeño fragmento de costra, diluida en una gota de agua pura; se la pone entre dos láminas de vidrio y se la examina bajo un aumento linear de 300. Se verá una gran cantidad de corpúsculos redondeados u oblongos (...) Los filamentos cilíndricos se componen de corpúsculos oblongos o redondos, que frecuentemente tienen el aspecto de un sombrerito; los filamentos ramificados, al contrario, están provistos de trecho en trecho de cierres vegetales, representando las células oblongas..."

Gruby, en esta comunicación llena de preciosos detalles, describe perfectamente la cazoleta fávica, años antes de que ésta pudiese ser comprobada histológicamente. Al final de su comunicación, terminó deseando que su descubrimiento pueda reflejarse en progresos de tipo práctico:

      "En cuanto a la terapia de esta enfermedad, estos nuevos hechos deben animar a los médicos prácticos a realizar nuevos intentos en esta dirección"

Los académicos escucharon a Gruby con atención, pero pronto realizaron algunas objeciones. Lo primero que le recriminaron fue que no había citado los trabajos precedentes de Schönlein y otros investigadores. Algunos, como Meynier, si bien de forma de forma muy imprecisa y ambigua llegaron incluso a reivindicar que con anterioridad, ellos

       "ya habían expresado su creencia de que muchas enfermedades cutáneas pueden estar causadas por parásitos vegetales" 

A estas acusaciones Gruby respondió a la Academia de Ciencias alegando que él desconocía los trabajos de Schönlein, pero que una vez leídos, los encontraba bastante diferentes de los suyos. Efectivamente, mientras que Schönlein había aportado una breve y sucinta nota y un dibujo mediocre, la comunicación de Gruby era detallada, precisa, con detalles técnicos y un cientifismo innegable. Las tres ilustraciones con las que Gruby apoyaba su trabajo se conservan y se pueden consultar en l'Académie des sciences.

Por todo ello, es justo reconocer que si bien no fue el primero en verlo, Gruby redescubrió y estudió adecuadamente el hongo productor del favus, Achorion schonleinii, que más tarde se denominaría Trichophyton schonleinii.



Bibliografía



Beeson BB. David Gruby, M.D. (1810-1898). Arch Dermatol 1931; 23: 141-144
Gruby D. Mémoire sur une végétation qui constitue la vraie teigne. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 72-75
Kettner. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 147

Meynier. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 309
Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra, Creación y realización editorial. Barcelona 1994.
Sierra X. Historia de las Micosis Cutáneas. Mra. Creación y realización editorial. Barcelona, 2004.
Textor. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 220

Zimmer M. David Gruby (1810-1898): sa vie, ses travaux sur les affections criptogamiques. Actes Soc. Franç. art dentaire 2008, 13, 48-51. 
http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhad/vol13/2008_12.pdf


miércoles, 15 de junio de 2016

Un pionero de la Dermatología: Alphée Cazenave





Jean Pierre Dantan

Retrato del 
Dr. Alphée Cazenave 
(s. XIX)

Yeso y terracota. Altura: 9'3 cm. 
Musée Carnavalet. Paris.




Jean Pierre Dantan (1800-1869), más conocido como Dantan el Joven (para diferenciarlo de su hermano mayor, también escultor Antoine-Laurent Dantan, llamado Dantan el Viejo), fue un escultor francés, especializado en retratos de sus coetáneos. Realizó múltiples bustos de políticos (Talleyrand, William-Douglas Hamilton), músicos (Beethoven, Paganini, Liszt, Berlioz, Verdi), literatos (Balzac, Victor Hugo). También el de algunos médicos relevantes, como este retrato-máscara de Cazenave, un reputado dermatólogo de la escuela del hospital de Saint-Louis.


Dantan realizaba sus retratos dotando a los personajes de gran expresividad, exagerando y realzando sus caracteres más destacados. Conseguía así un estilo propio, de escultura caricaturesca, muy personal e inconfundible. Naturalmente siempre realizaba un trabajo previo, como el de este retrato de Cazenave, en el que todavía no se han exagerado los rasgos. Para permitir la identificación de sus figuras (a veces tan caricaturizados que no siempre eran fácilmente reconocibles) incluía un rebus en el zócalo con las iniciales o el nombre o algún atributo del personaje representado.

Pierre-Louis-Alphée Cazenave (1795-1877)
Pierre-Louis-Alphée Cazenave (1795-1877) fue uno de los pioneros de la Dermatología en París. Tras licenciarse en Medicina, fue médico interno del hospital de Saint-Louis, formándose con Laurent-Théodore Biett (1781-1840), de quien fue un fiel discípulo. 

En aquel momento, en el hospital de Saint-Louis coexistían dos escuelas contrapuestas. Por una parte, la escuela de Jean Louis Alibert, basada en el método natural, que tenía una clasificación propia, muy intuitiva y seguía la clasificación de las enfermedades según el árbol de las dermatosis diseñado por el propio Alibert. Pero uno de los discípulos de Alibert, Biett, había realizado una estancia en Londres, donde había entrado en contacto con las ideas y clasificación dermatológica de Robert Willan, basado en la observación de las lesiones elementales y algo más preciso. 

Acné rosácea, según una de las láminas del libro de Cazenave
(
Leçons sur les maladies de la peau. Paris, 1856)
Al regresar a París, Biett comenzó a enseñar la clasificación anglosajona, obteniendo un rápido éxito. Biett intentó convencer a Alibert de que la clasificación de Willan no sólo no contradecía, sino que incluso complementaba la que proponía Alibert, pero fue en vano. Alibert se aferraba a su "método natural" con un inmovilismo absoluto y se produjo un cierto enfrentamiento entre ambas escuelas. 

Cazenave fue uno de los más destacados seguidores de Biett, y en 1828, junto con el alemán Heinrich Schedel publicó las lecciones de su maestro en una obra titulada "Abregé pratique des maladies de la peau", un libro de texto muy popular, que fue editado 5 veces y traducido al alemán y al italiano. Más tarde, en 1856, Cazenave publicó su propio libro, Leçons sur les maladies de la peau, ricamente ilustrado con litografías de los enfermos de su clínica. 

Rupia sifilítica, según una de las láminas del libro de Cazenave (1856)

En el texto de Cazenave se siguió la clasificación de Biett con total fidelidad. Se trataba de una clasificación fundamentalmente morfológica, con pequeñas variaciones sobre el ordenamiento de los géneros de Willan. Sin embargo, al ser más completa, presentaba algunos problemas de clasificación, ya porque faltaban algunas lesiones elementales (Cazenave no se atrevió a aumentar su número) o bien porque empezaba a introducir algunos criterios de clasificación no propiamente morfológicos, como en el caso de las sifílides. Alphée Cazenave decidió constituír siete órdenes nuevos: lupus, pelagra, sifílides, púrpura, elefantiasis árabe, queloides y grano de Alepo. A pesar de todo el concepto morfológico sigue predominando en este tratado. 

A Cazenave se debe la descripción del pénfigo foliáceo, frecuentemente mencionado con su nombre (1844). También hizo notables aportaciones al lupus, al que fue el primero en denominar lupus eritematoso (1851).

En 1837, Cazenave sucede a Alibert en Saint Louis, imponiendo, junto con Biett, la ortodoxia willanista en el hospital. 



Leçons sur les maladies de la peau, de Alphée Cazenave (1856)
Sin embargo, Cazenave también cometió importantes errores. Su adicción a la teoría morfológica le llevó a negar la naturaleza parasitaria del favus, de la tinea capitis y de la pitiriasis versicolor. También rechazó la teoría de las diátesis y del "factor terreno" propugnada por Hardy y Bazin, negando las manifestaciones cutáneas de las enfermedades viscerales y las repercusiones sistémicas de las enfermedades de la piel. Para él la piel era un órgano aislado sin ningún tipo de relación con los órganos internos. 

Cazenave ocupó por primera vez el cargo de profesor agregado de dermatología de la facultad en el hospital de Saint-Louis. También le corresponde el honor de haber fundado la primera revista dermatológica francesa Annales des Maladies de la Peau et de la Syphilis (1843-1852). En ella intentó introducir los nuevos conceptos dermatológicos procedentes de Austria y Alemania, más afines a su pensamiento organicista que a los conceptos humorales que subsistían en Francia. Esta revista se hizo eco, entre otras destacadas aportaciones, de la clasificación de Hebra y de la monografía de Rosembaum, facilitando así la interrelación entre las corrientes de pensamiento dermatológico vigentes en Europa en aquel tiempo. 





Bibliografía: 

Sierra X. The history of lupus erythematosus. http://sfhd.chez.com/ecrits/histle1.htm

Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra ed. Barcelona 1994 (p. 171-177)


Wallach D, Tilles G. La dermatologie en France. Ed. Privat. Toulouse, 2002

Cazenave A. Leçons sur les maladies de la peau. Paris, 1856.

Alphée Cazenave. http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhd/biographies/cazenave.htm