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lunes, 4 de abril de 2016

Albert Neisser, el descubridor del gonococo






Philip Theodor von Gosen

Medalla conmemorativa del 60 aniversario de Albert Neisser
(Breslau, 1915)

Bronce. 9 cm diámetro (0'7 cm espesor) 
Museo Judío. Berlin. 




En el Museo Judío de Berlin se conserva esta medalla,  obra de  Philip Theodor von Gosen (1873-1943) un célebre medallista alemán, y que fue acuñada para conmemorar el 60 aniversario de Albert Neisser.  

Albert Ludwig Neisser (1855-1916) fue un importante médico e investigador alemán que realizó múltiples aportaciones a la ciencia. Entre ellas tal vez la más destacada sea haber descubierto el agente patógeno causante de la gonorrea, y que en su honor se denomina Neisseriae gonorrhoeae). 

Había nacido en Silesia, que entonces formaba parte de Alemania (en la ciudad de Schweidnitz, actualmente Świdnica, Polonia). Su padre era un conocido médico judío, el Dr. Moritz Neisser. Albert estudió Medicina en Breslau (en la actualidad Wroclaw, en Polonia). Entre sus compañeros destacaba otro gran personaje de la historia de la Medicina: Paul Ehrlich. Completó sus estudios en Erlangen donde se licenció en 1877. 

Tras su licenciatura, comenzó a trabajar como asistente de un dermatólogo, Oskar Simon (1845–1892), interesándose sobre todo en enfermedades de transmisión sexual y lepra. 

Albert L. Neisser
En 1879, realizó una estancia con el médico noruego Gerhard Armauer Hansen que se dedicaba al estudio de la lepra. Hansen había descubierto en 1872 el bacilo de la lepra (el segundo agente causal bacteriano descubierto, tras el Bacillus anthracis) y lo había dado a conocer en una revista médica local. Al estar el artículo escrito en noruego, una lengua muy minoritaria, su descubrimiento había pasado prácticamente desapercibido. Además no conocía las técnicas de tinción, con lo que los bacilos eran muy difíciles de ver. Hansen proporcionó al joven Neisser algunas preparaciones y muestras de tejidos de leprosos. A su regreso a Alemania, Neisser - que conocía las modernas técnicas de tinción de tejidos - tiñó las preparaciones y anunció el descubrimiento de la bacteria en 1880, presentándose como el descubridor del agente causal de la lepra. Esta usurpación causó una viva polémica entre Hansen y Neisser, hasta que al final se reconoció a Hansen su aportación y el germen, Mycobacteriae leprae fue conocido universalmente como bacilo de Hansen. 

En este mismo año, 1879, con apenas 24 años de edad, Neisser fue el primero en descubrir el gonococo, es decir, el bacilo causante de la gonorrea. Su éxito radicó en aislar el bacilo (un diplococo gram negativo) en diferentes lugares: en la conjuntivitis neonatal, en la conjuntivitis adulta severa, en la uretra y en la vaginitis severa. Destacó la importancia de los exámenes bacteriológicos y desarrolló una completa teoría patogénica que quedó reflejada en sus numerosos trabajos publicados sobre la gonorrea. Sus investigaciones sobre las toxinas del gonococo sentaron las bases de la futura inmunología. Ante tales resultados, la Sociedad Bacteriológica Internacional catalogó este tipo de bacteria con su nombre (Neisseria gonorrheae o bacilo de Neisser).

Además de sus trabajos sobre lepra y gonococia, señaló la significación de la tuberculina para el diagnóstico de ciertas enfermedades de la piel y el carácter tuberculoso del lupus vulgar. Se interesó por la anatomía y fisiología de la piel normal y realizó diversas aportaciones al estudio del muermo, xantomas, nevus, eccema, urticarias, actinomicosis, ántrax, pénfigo y xeroderma pigmentoso.  

En 1882 fue elegido como profesor extraordinario en la Universidad de Breslau a los 29 años, desarrollando su labor como dermatólogo y sucediendo a su maestro Oskar Simon. Con posterioridad fue promovido a director de esta institución.

En 1898 Albert Neisser publicó tratados clínicos sobre el tratamiento con suero en enfermos sifilíticos. Inyectó células del suero de pacientes infectados con sífilis en personas sanas. Neisser se sirvió de prostitutas, que no fueron previamente informadas del experimento ni dieron su consentimiento expresamente. La mayoría de las mujeres contrajo la enfermedad y Neisser argumentó que ellas no habían adquirido la sífilis por sus experimentos, sino que se habían contagiado por mantener relaciones sexuales con los pacientes. En esta ocasión - como en la del bacilo de la lepra -  Neisser demostró obrar con muy poca ética, a pesar de su alta cualificación científica. 

En el año 1882, sucedió a su maestro Oskar Simon en la cátedra de dermatología en la Clínica de Enfermedades de la Piel de Breslau. 

En 1902, junto con Alfred Blaschko,  y otros científicos alemanes, se fundó en Berlín la Deutsche Gesellschaft zur Bekämpfung der Geschlechtskrankheiten (Sociedad alemana para lucha contra las enfermedades venéreas) 

A continuación, a partir de 1905, centró sus esfuerzos científicos en conocer los mecanismos de contagio y posibles tratamientos de la sífilis, cuyo agente causal Treponema pallidum acababa de ser descubierto (Schaudinn y Hoffmann, 1905). Para ello se trasladó al archipiélago de Sonde, en Java,  para observar el contagio de la sífilis en monos (experimentos que no eran legales en Alemania). A través de dichas observaciones, junto a August Paul von Wassermann (1866–1925) aplicó a la sífilis la reacción de Bordet y Gengou, contribuyendo a desarrollar y perfeccionar el test para detectar las infecciones causadas por Treponema pallidum. 

A lo largo de su vida fue un médico preocupado por la salud pública. Llegó a promover vigorosamente la medicina preventiva, mediante la educación pública y campañas de concienciación. En este campo estuvo de acuerdo con la realización de políticas sanitarias dirigidas a las prostitutas con el objeto de controlar las enfermedades de transmisión sexual. Fue uno de los fundadores activos de la Deutsche Gesellschaft zur Bekämpfung der Geschlechtskrankheiten (Sociedad alemana para lucha contra las enfermedades venéreas) en 1902, así como igualmente de la Deutsche Dermatologische Gesellschaft (Sociedad alemana de dermatología) en 1888. Murió en Breslau, víctima de una septicemia en 1916. 

En definitiva, Neisser hizo importantes aportaciones a la dermatología y a la bacteriología, aunque demostró carecer de escrúpulos como investigador, primando su interés científico sobre las consideraciones éticas que deben presidir siempre el buen hacer médico. 


Obra científica: 

Ensayos
  • Über eine der Gonorrhoe eigenthümliche Micrococcenform. In: Centralblatt für die Medizinische Wissenschaft 28 (1879): 497–500
  • Über die Aetiologie des Aussatzes. In: Jahresbericht der Schlesischen Gesellschaft für vaterländische Cultur 57 (1880): 65–70
  • Die Mikrokokken der Gonorrhoe. In: Deutsche Medizinische Wochenschrift (DMW) 8 (1882): 279–283, 

  • Die chronischen Infektionskrankheiten der Haut. In: Heinrich Auspitz, Victor Babes  (eds.) Handbuch der Hautkrankheiten 1. Vogel Verlag, Leipzig 1883: 560–723. (Handbuch der speciellen Pathologie und Therapie, vol. 14)

  • Über die Mängel der zur Zeit üblichen Prostituiertenuntersuchungen. In: Deutsche Medizinische Wochenschrift (DMW) 16 (1890): 834–837

  • Pathologie des Ekzems. In: Archives of Dermatology and Syphilology/Supplement 1 (1892): 116–161

  • Meine Versuche zur Übertragung der Syphilis auf Affen. In: Deutsche Medizinische Wochenschrift (DMW) 30 (1904): 1369–1373

  • Weitere Mitteilungen über den Nachweis spezifischer luetischer Substanzen durch Komplementverankerung. In: Zeitschrift für Hygiene und Infektionskrankheiten 55 (1906): 451–477, (con August von Wassermann, Carl Bruck, A. Schlucht)



Monografías
  • Die Echinococcen-Krankheit. Bernstein Verlag, Breslau 1877 
  • Über die Bedeutung der Lupuskrankheit und die Notwendigkeit ihrer Bekämpfung. Klinkhardt Verlag, Leipzig 1908
  • Syphilis und Salvarsan. Springer Verlag, Berlin 1913
  • Die Geschlechtskrankheiten und ihre Bekämpfung. Vorschläge und Forderungen für Ärzte, Juristen und Soziologen. Verlag VDM Müller, Saarbrücken 2007, (Nachdr. d. Ausg. Berlin 1916)


Bibliografía

Sierra X. Historia de la Dermatología. MRA. Barcelona 1994

Sierra X. Ética e investigación médica en humanos: perspectiva histórica. Actas Dermosifiliogr. 2011; 102:395-401 - Vol. 102 Núm.6 DOI: 10.1016/j.ad.2011.03.016

Cuerda-Galindo E, Sierra-Valentí X, González-López E., López Muñoz F. Experimentación en sífilis hasta la Segunda Guerra Mundial: historia y reflexiones éticas. Actas Dermosifiliogr. 2014; 105 (8): 762-767 








martes, 24 de marzo de 2015

La Gioconda del Louvre versus la copia del Prado.





 Leonardo da Vinci 

La Gioconda (Mona Lisa) 
(1503-1519) 

Óleo sobre tabla 77 x 53 cm
Museo del Louvre, Paris  




Leonardo da Vinci (1452-1519) es probablemente el arquetipo más representativo del homo universalis del Renacimiento: científico, inventor, pintor, escultor, anatomista, escritor, músico... su curiosidad solamente es comparable a su capacidad de inventiva. Entre sus pinturas, las más emblemáticas son la Última Cena y la Gioconda o Mona Lisa. 

La Gioconda es una enigmática pintura sobre tabla. Fue adquirida por el rey Francisco I y pasó posteriormente al museo del Louvre, donde atrae continuamente la atención de los visitantes. Su nombre proviene de la probable identidad de la modelo, la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que se llamaba Lisa Gherardini. De ahí seriva su otro nombre Mona (por Madona, señora) Lisa. 

El retrato fue pintado entre 1503 y 1519 y fue retocado varias veces por su autor. Leonardo recurrió a la técnica del sfumato, o difuminado, si bien actualmente es menos perceptible por el oscurecimiento de los barnices. Tal vez por esta técnica, por la misteriosa expresión del rostro de Mona Lisa, o por la leyenda forjada alrededor del cuadro, con varios robos incluídos, la Gioconda es sin duda el cuadro más célebre del mundo. La sonrisa de Mona Lisa es una de los mayores atractivos del cuadro. Se trata de una sonrisa casi insinuada, que desaparece al mirarla fijamente y reaparece al mirar otros detalles del cuadro. 

Hace pocos años apareció otra Gioconda en los almacenes del Museo del Prado de Madrid. Fue restaurada y profusamente estudiada en el año 2010, con motivo de una exposición en el Louvre que había solicitado el préstamo de la copia. El estudio reveló que coincidía muy exactamente con la obra de Leonardo, incluyendo los retoques, si bien su estado de conservación es mucho mejor. Se cree que sería una obra del taller de Leonardo (probablemente por discípulos aventajados como Francesco Melzi o Andrea Salai) no descartándose totalmente que el propio maestro hubiera intervenido en ella parcialmente (véase video al final del post). 




La Gioconda del Museo del Prado

En la Gioconda del Louvre, por ejemplo, se observa una ausencia total de cejas, cosa que no ocurre en la copia del Prado, que presenta unas cejas muy finas, bien recortadas, depiladas parcialmente. La ausencia de cejas de la Gioconda parisina puede ser por haberselas depilado (moda), por no haberlas pintado Leonardo (retoque o recurso pictórico) o por un problema patológico (alopecia).  


Arriba:
La Gioconda del Louvre. Ausencia total de cejas, madarosis universal,
pequeño nevus en canto interno derecho, pequeña ulceración 
en borde 

libre palpebral derecho y posible xantelasma en canto interno izquierdo

Abajo:
La Gioconda del Prado: Cejas finas, madarosis parcial y ausencia de xantelasma. 

También nos encontramos con una falta total de las pestañas (madarosis) en el primer caso (Louvre), mientras que en la copia del museo de Madrid la madarosis es parcial e incompleta. 

Lo más interesante es la presencia de una pequeña mancha amarillenta en el canto interno del ojo izquierdo, en el caso de la Mona Lisa del Louvre. Podría ser interpretado como un xantelasma, depósito de grasa que a veces se asocia con dislipemia (colesterol o triglicéridos elevados). Aunque  podría ser simplemente un acúmulo de barniz en esta zona del cuadro. La copia del Prado no presenta ni rastro de esta posible alteración. 



En ambas Giocondas (arriba, Louvre; abajo, Prado)
se observa una formación abultada en el dorso de la mano derecha.
Un posible xantoma?
En ambas obras se observa la misma lesión sobreelevada en el dorso de la mano derecha, que podria corresponder a un xantoma (tumor por acúmulo graso). Este detalle podría relacionarse con la presencia del posible xantelasma en el canto interno ocular. 




Nota: Algunas imágenes de este post han sido tomadas del artículo:  E. Santos-Bueso, E. Vico-Ruiz y J. García-Sánchez. Patología ocular en la obra de Leonardo da Vinci. Estudio comparativo entre la Mona Lisa y la copia del museo del Prado. Arch Soc Esp Oftalmol vol.87 no.11 Madrid nov. 2012



Estudio técnico y restauración de la Gioconda del Museo del Prado: