lunes, 16 de septiembre de 2019

Del mosaico al mosaicismo (III): Lithostrotos.







Pavimento enguijarrado (lithostrotos) 


Pavimento de Calle.
Galleguillos de Campos  



En otro artículo veíamos como el nombre de mosaicismo genético proviene de los mosaicos ornamentales y éstos a su vez de las musas

En una serie de artículos sucesivos comentaremos las diversas maneras de construir mosaicos. Los romanos desarrollaron considerablemente la técnica de los mosaicos, especialmente a partir del s. II-III d.C. 

De todos modos la técnica de los mosaicos es todavía más antigua. Tal vez los más antiguos que conocemos son los de las columnas del templo de Uruk, en Mesopotamia (3.000 a.C.). Sin embargo, el origen de estas representaciones artísticas podría ser mucho más remoto. Eran notables los pavimentos de guijarros de colores que decoraban Gordion, la antigua capital de Frigia, en el siglo VIII a. de C. Pero el máximo apogeo del mosaico tuvo lugar en Grecia, primero; desarrollándose sobre todo en Roma, más tarde; y alcanzando un gran esplendor en el Imperio Bizantino. 


Lithostrotos de una calle de Jerusalén (Vía Dolorosa) cerca del Arco del Ecce Homo. 
Los mosaicos pueden ser de diversos tipos, atendiendo al tamaño de las piezas que lo forman: 

1) Lithostrotos

Tal vez el mosaico más rudimentario y primitivo es el pavimento de guijarros, que puede combinar diversos colores o realizar composiciones geométricas o florales usando piedras de diversos tamaños y formas. Se usaba exclusivamente como pavimento, en calles, zaguanes o jardines, como los de Olinto -siglo IV a. de C.-, en Macedonia. Su nombre, lithostrotum (del griego λιθoστρωτoν) significa "preparado con piedras". Es una técnica muy antigua y puede datar de hace unos 3000 años. 

Es famoso el lithostrotos de Jerusalén, muy simple, a base de losas aplicadas una al lado de otra.  

La técnica del lithostrotos se sigue practicando hoy en algunos lugares con el nombre de enguijarrado, como el del Call (Barrio Judío) de Girona o en Galleguillos de Campos (León) con el que iniciamos este artículo. 

En otras entradas del blog seguiremos hablando de otros tipos de mosaicos. 

viernes, 13 de septiembre de 2019

Del mosaico al mosaicismo (II): Las musas








Talía, musa de la Comedia
Las musas 
(130-140 d.C.) 

Esculturas en mármol. 130-140 cm. alto
Procedentes de Villa Adriana
Museo del Prado. Madrid. 



En otro artículo veíamos como el nombre de mosaicismo genético proviene de los mosaicos ornamentales, y éstos a su vez, de las musas. 

En el museo del Prado pueden admirarse nueve imponentes esculturas de las musas, que datan del s. II d-C. Fueron encontradas en la Villa Adriana de Tívoli hacia 1500 y tras diversas vicisitudes se encuentran hoy en el museo madrileño. Son copias romanas de un original helenístico del s. II a.C. 

Las esbeltas musas del Prado, están sentadas en altos promontorios de roca, y visten todas de forma similar: con un chitón con broches sobre ambos hombros, ceñido bajo el pecho, y con un amplio manto que cubre parte de la espalda, regazo y piernas. Algunas van calzadas con coturnos y otras con sandalias con lengüetas que cubren el empeine.


Mosaico de las nueve musas de Pouatxo de Moncada (Valencia) 


Las nueve musas que Hesío­do ­(Teogonía, LIV) presenta como hijas de Zeus y Mnemósine, la «memoria», no fueron diferenciadas como diosas individuales hasta la época tardohelenística.

Las musas eran unas divinidades menores, protectoras de las diferentes artes e inspiradoras de músicos y escritores.  

Se consideraba que las musas eran nueve: 


  • Calíope (Καλλιόπη, ‘la de la bella voz’); musa de la elocuencia, belleza y poesía épica o heroica (canción narrativa), representada con una corona de laurel y portando una lira. Fue madre de Orfeo y de Reso (rey que murió en la Guerra de Troya). Amante de Apolo, que dio a luz con él dos hijos, Orfeo i Ialemo.

 Clío, la musa de la Historia. Museo del Prado. Madrid. 


  • Clío (Κλειώ, ‘la que ofrece gloria’); musa de la Historia (epopeya). Su función era mantener vivos los actos generosos y los triunfos. Se la representa con una trompeta y un libro abierto.


  • Erato (Ἐρατώ, ‘la amorosa’); musa de la poesía lírica-amorosa (canción amatoria). Coronada con rosas, se la representa portando una cítara. Siendo amante de Apolo, tuvieron un hijo llamado Tamiris,


  • Euterpe (Εὐτέρπη, ‘la muy placentera’); musa de la música, especialmente del arte de tocar la flauta. Se representaba coronada de flores.


  • Melpómene (Μελπομένη, ‘la melodiosa’); musa de la tragedia. La tragedia como difícil arte que despierta el ingenio y la imaginación. Se representa ricamente vestida y portando una máscara trágica como su principal atributo


Polimnia, la musa de los himnos y la poesía sacra. Museo del Prado. 


  • Polimnia (Πολυμνία, ‘la de muchos himnos’); musa de los cantos sagrados y la poesía sacra (himnos). Se representaba vestida de blanco.


  • Talía (Θάλεια o Θαλία, ‘la festiva’); musa de la comedia y de la poesía bucólica. Presidía los banquetes y otras festividades, otorgando dones de abundancia.


  • Terpsícore (Τερψιχόρη, ‘la que deleita en la danza’); musa de la danza y poesía coral. Representada con guirnaldas. Amante de Apolo, algunas versiones establecen que su hijo Lino lo engendró con Terpsícore, otras versiones creen que fue con Urania.


  • Urania (Οὐρανία, ‘la celestial’); musa de la astronomía, poesía didáctica y las ciencias exactas. Se la representa portando un globo terráqueo, que mide con un compás. Las cuarta musa amante de Apolo.


    En próximas entradas comentaremos otros aspectos de los mosaicos ornamentales. 

      Statue of Melpomene, Muse of Tragedy, found at the Villa of Cassius at Tivoli, Hadrianic period (AD 117-138), Vatican Museums (9641176799).jpg
      Melpómene, musa del teatro. Procede de la villa de Casio, en Tívoli.
      s. II d.C. Museos Vaticanos 



    La glorieta de las musas , en el Museo del Prado de Madrid. 

    jueves, 12 de septiembre de 2019

    Del mosaico al mosaicismo (I): etimología









    Mosaico de Neptuno 
    (s. II d.C.) 

    Mosaico procedente de Chabba
    Museo del Bardo. Túnez. 



    En biología y genética se da el nombre de mosaicismo a la presencia de dos o más poblaciones celulares con diferente composición genética en el mismo organismo. Este fenómeno se debe a la aparición de errores en el ADN durante las múltiples divisiones mitóticas que tienen lugar durante las fases tempranas del desarrollo embrionario. El mosaicismo puede afectar a cualquier tejido del organismo. Además, hay que resaltar que el mosaicismo no es estático, sino que puede variar el genotipo de normal a anormal, o viceversa. 

    El fenómeno del mosaico genético fue descubierto por Curt Stern, durante la década de 1930, período en el cual demostró que la recombinación genética característica de la meiosis puede ocurrir a su vez durante la mitosis. La primera vez que se usó el término "mosaico genético" fue en 1956, cuando C. W. Cotterman lo usó en su artículo sobre variación antigénica.

    Su nombre deriva de los mosaicos, obras ornamentales elaboradas con pequeñas piezas de piedra, cerámica o vidrio de diversas formas y colores, unidas mediante un aglomerante para formar composiciones decorativas geométricas, figurativas o abstractas. Al mosaico vegetal o mosaico de madera se le llama taracea. 


    Recolector de aceitunas. Detalle del mosaico de las estaciones. 
    Museo del Bardo. Túnez. 

    ¿Y de dónde viene la palabra mosaico? La palabra mosaico deriva está muy vinculada con las musas (en griego, μoυσα-ης), ya que la gruta dedicada a estas divinidades estaba decorada con este revestimiento ornamental. De ahí derivó el apelativo latino musivum opus. Por esto también nosotros hablamos indistintamente de mosaicos y artes musivas. 

    Mosaico de las nueve musas hallado en Zeugma (Turquía) 


    Aunque de las musas hablaremos otro día





    martes, 10 de septiembre de 2019

    El "chancro inocente"






    Émile Gallé 

    Florero

     Vidrio soplado y grabado al ácido
    Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis 
    Salamanca





    Comenzamos hoy con una bella obra de vidrio de Émilie Gallé (1846-1904) un gran artista al que debemos muchas obras en cristal tallado y vidrio soplado dentro del estilo de Art Nouveau. Un buen comienzo para hablar de los recipientes de vidrio soplado y de los artesanos que los fabricaban. 


    Recipientes romanos de vidrio soplado.
    Museu d'Arqueologia de Catalunya. 
     Los recipientes de vidrio soplado aparecieron hacia el s. I d.C. Hasta entonces los recipientes eran de núcleo previo, es decir, se introducía una barra de metal en la pasta de vidrio incandescente y simplemente se extraía tras el enfriamiento del material. Así quedaba un hueco (el que había sido ocupado por la barra) para depositar esencias o perfumes. 

    A partir del s. I pues, la casi totalidad de los recipientes de vidrio se realizaban soplando el vidrio caliente. Se tomaba la masa incandescente de vidrio en la punta de un tubo metálico de cierta longitud y se soplaba, como quien infla un globo. El vidrio se distendía y con herramientas especiales se le iba dando forma al gusto y aplicando asas, u otros complementos. 




    Diderot y D'Alembert  Diferentes operaciones relativas a la
    fabricación de un vidrio.(1751-1772) Corning Museum of Glass



















    Si tenemos en cuenta esta gran antigüedad del vidrio soplado deduciremos fácilmente que los trabajadores del vidrio tienen un oficio de tradición secular.  

    Una cosa curiosa es que la sífilis fue considerada una enfermedad profesional en el s. XVII y XVIII. Podemos pensar que ciertamente constituía un peligro para profesiones expuestas a contactos sexuales como la prostitución, pero no era este el caso. Se consideraba una enfermedad profesional en los sopladores de vidrio! 

    En efecto, los sopladores de vidrio frecuentemente pasaban los tubos por los que soplaban de uno a otro. En el caso que uno de ellos tuviera un chancro sifilítico en los labios o en la lengua, se podía realizar el contagio a otro compañero, a través de su mucosa bucal. 


    Conjunto de navajas de afeitar del s. XIX, que habían pertenecido
     a Franz Grillparzer (1791-1872). Museo de Viena. 

    La cuestión del llamado "chancro inocente" (chancro inoculado por un contacto no sexual) fue muy debatida en el s. XIX. Este tipo de transmisión de la sífilis es posible, si bien hay que aclarar que se produce en un porcentaje mínimo de casos, ya que Treponema pallidum puede atravesar las mucosa (genital o oral) pero no es capaz de atravesar la piel queratinizada. Se necesita una inoculación o efracción cutánea, como es el caso de los tatuajes, por ejemplo. Se comentaba mucho el llamado "chancro barbero" o "picadura de barbero", que tenía lugar cuando en una barbería se erosionaba una lesión de sífilis (generalmente sífilis secundaria) en la cara y a continuación, contraviniendo la higiene más elemental, se afeitaba a otro cliente. En estos casos si se producía un corte o una erosión al nuevo cliente se podía transmitir la enfermedad, aunque esta secuencia de hechos era bastante rocambolesca. 


    Anuncio de hojas de afeitar. Primera mitad del s. XX.
    Museo de Viena. 
    En el s. XX, Duperrat refiere que en toda su dilatada carrera profesional en el hospital de Saint Louis solamente se encontró con tres casos de "contagio inocente". Uno de ellos era la de una laborantina a quien se le rompió un tubo de ensayo que contenía suero de un sifilítico, con la mala suerte que se hizo un corte en un dedo con el vidrio roto. Como vemos en todos estos casos, la mala suerte juega también un cierto papel. 

    En mi experiencia profesional recuerdo haber visto algunos casos de chancros sifilíticos extragenitales. El más curioso (y que reconozco que me costó bastante llegar a un correcto diagnóstico) era un chancro localizado en la nuca. Todo se explicó cuando el paciente me refirió que tenía la costumbre de subir a hombros a algunas prostitutas que frecuentaba. Por lo visto el hombre debía tener alguna erosión o una pequeña foliculitis en la nuca y al contactar con algún chancro genital de algunas de sus partenaires había provocado esta poco usual localización. Pero claro, a esto no se le puede llamar "chancro inocente". 


    Reconstrucción de un típico salón de barbería del s. XIX
    Museo de Viena.



    lunes, 9 de septiembre de 2019

    Antibióticos al río!







    Claude Monet

    Puente de Charing Cross. 
    El Támesis.
    (1903) 


    Óleo sobre lienzo 
    Musée de Beaux-Arts. Lyon. 



    El gran artista impresionista Claude Monet (1840-1926) que pasó varias temporadas en Londres, pintó repetidamente el río Támesis, interesándose especialmente en reflejar la gran riqueza de matices proporcionada por sus reflejos y brumas. Monet nos dejó su particular visión del Támesis en una serie de 37 obras, en las que realizó un magistral estudio de la luz filtrada por la neblina invernal. Pero sólo 12 de estas obras fueron terminadas "in situ", en la ribera del río. Las otras fueron completadas en el estudio del pintor en Giverny, y en ellas se atiende más al estudio de la luz que a la exactitud topográfica. La vista del río con la que iniciamos este artículo está tomada desde el hotel Savoy, situado en los jardines del Victoria Embankment.  


    Claude Monet: El Támesis a su paso por Westminster.
    National Gallery. Londres. 
    Recientemente el río Támesis ha sido objeto de otros estudios de muy diferente naturaleza. El gobierno británico ha encargado un estudio  sobre el papel que juegan sus aguas en la aparición de resistencias bacterianas. El uso creciente de prescripción de antibióticos en la población humana ocasiona que muchos de estos fármacos, eliminados por la orina, lleguen a los canales y acaben llegando a los ríos. Esta alta concentración de antibióticos en el agua fluvial favorece la aparición de cepas bacterianas resistentes. El problema de la resistencia bacteriana es cada vez más grave. Según datos del Inserm, 700.000 personas mueren cada año (25.000 en Europa) a causa de las bacterias superresistentes De seguir así, se estima que en 2050 las superbacterias llegarán a causar la muerte de una persona cada tres segundos.  


    Claude Monet: Remolcadores en el Támesis. 

    Andrew Singer, investigador en el Centro de ecología e Hidrología del Reino Unido ha publicado recientemente un estudio, publicado en la revista Plos One (septiembre 2019). En su opinión se debería perfeccionar el tratamiento de las aguas residuales, pero sobre todo disminuir el masivo uso de los antibióticos en un 80% para reconducir la situación.  Su estudio demuestra que el río Támesis muestra en un 70% de los tramos estudiados, concentraciones de antibióticos suficientemente altas como para propiciar la aparición de superbacterias.


    Claude Monet: Casas del Parlamento, al atardecer. 
    El progresivo calentamiento global empeorará todavía más la situación. La disminución de precipitaciones causará una previsible disminución del flujo fluvial y hará aumentar la concentración de antibióticos en el agua y la probabilidad de emergencia de bacterias resistentes. 

    Singer comenta que este estudio solamente ha tenido en cuenta los antibióticos administrados a la población humana, pero a éstos se debería añadir los antibióticos procedentes de otras fuentes, como los usados en las explotaciones ganaderas, que vendrían a aumentar todavía más la concentración final en las aguas fluviales.


    André Dérain. El Támesis y el puente de Waterloo (1906). 

    Asimismo, el investigador está convencido de que la situación del Támesis es perfectamente extrapolable a otros ríos europeos, especialmente los que atraviesan áreas con alta densidad de población.  



    Bibliografía

    Inserm. Résistance aux antibiotiques. Un phenomène massif et préocupant. 
    https://www.inserm.fr/information-en-sante/dossiers-information/resistance-antibiotiques

    O'Neill J. Tackling Drug-resistant infections globally: Final report and recommenndations. Review of antimicrobial resistence. May, 2016. 
    https://amr-review.org/sites/default/files/160525_Final%20paper_with%20cover.pdf

    Singer Ac, Xu Q, Keller V. Translating antibiotic prescribing into antibiotic resistance in the environment: A hazard characterisation case study. Plos One. September 2014. 

    Sous titreUn phénomène massif et préoccupant






    jueves, 5 de septiembre de 2019

    Autorretrato de un psoriásico




    McWillie Chambers

    Autorretrato con psoriasis


    Óleo sobre lienzo 
    Colección particular



    No es fácil encontrar representaciones de la psoriasis en las obras de arte. Ni en pintura ni escultura se suele aludir a esta enfermedad que por la evidencia de sus lesiones, por el rechazo social que a veces producen o por la vergüenza injustificada que suelen causar en quienes la padecen suele silenciarse. Apenas algunas cerámicas aluden vagamente a las lesiones de esta enfermedadEn definitiva, podemos decir que la psoriasis es una enfermedad censurada. 


                    Autorretrato 2012, óleo sobre masonita       

    Uno de los pocos casos que hemos encontrado es el de McWillie Chambers, un artista norteamericano que sufre en su propia piel la enfermedad, y que quiso realizar su autorretrato desde diferentes ángulos. Con su torso desnudo, dejaba ver de forma ostensible las placas enrojecidas de la psoriasis sobre su piel. No sólo no las ocultaba, sino que las exhibía, en una auténtica apología en la que reivindicaba el derecho de los psoriásicos a exhibir su cuerpo, sin la vergüenza secular que estos enfermos sintieron al mostrar su piel, cubierta de zonas enrojecidas y escamas. Por otra parte, el título de la obra no deja lugar a dudas.  

    Chambers se confiesa preocupado por su psoriasis y reconoce que uno de los desafíos importantes de su vida es precisamente el hecho de padecer este transtorno autoinmune. 

    En una entrevista (2009), recordaba al escritor John Updike, que  también era un psoriásico y escribió un asombroso ensayo sobre el tema titulado "En guerra con mi piel". El título lo dice todo. Chambers señalaba que Updike capturó perfectamente los efectos emocionales y de cambio de vida de esta dolencia:  
    "El paciente se siente incómodo con las lesiones rojizas y escamosas que aparecen y desaparecen en la piel con una frecuencia impredecible, y que suelen evolucionar hacia una mayor afectación. Llega un momento en que las lesiones son cada vez más frecuentes y nunca desaparecen". 
    La carencia de un tratamiento totalmente eficaz y resolutivo también preocupaba al artista, así como los efectos secundarios de los medicamentos más radicales. 

    También los aspectos psicológicos que suelen acompañar a la enfermedad son motivo de preocupación. El rechazo social puede llegar a desencadenar un gran aislamiento en el paciente psoriásico, que en algunos casos extremos puede llegar a agorafobia o a dificultades para relacionarse con los otros.  

    Tal vez por todo eso Chambers suele pintar con frecuencia desnudos masculinos, muchas veces en escenas de playa. Probablemente la mejoría que experimenta la psoriasis tras la exposición al sol es una de las causas de esta preferencia temática. En sus propias palabras: 


    "Me doy cuenta de que estas pinturas de hombres que he estado haciendo durante los últimos 20 años son una verdadera búsqueda de compañerismo. Las pinturas de alguna manera contrarrestan los sentimientos de aislamiento. Uno aprende a confiar en los recursos internos para ayudar con los desafíos. Los artistas saben cómo profundizar y encontrar sus recursos internos. En cierto modo, creo que mi pintura me ha ayudado a hacer frente. De hecho, ser un artista y tener una actividad decidida y emocionante todos los días me ha ayudado no solo a hacer frente, sino a prosperar."




    McWillie Chambers pinta con frecuencia desnudos masculinos, 
    muchas veces en escenas de playa. 


    En una especie de catarsis, el triple "Autorretrato con psoriasis" de Mc Willie Chambers es una forma de conjurar la enfermedad y de intentar aceptar su situación.