miércoles, 28 de julio de 2021

Letras y símbolos en el hospital de Sant Pau

versió catalana | versión española







Lluís Domènech i Muntaner 

Letra "G" 
(1905-1910) 

Relieve de piedra
Recinto modernista de Sant Pau.
Barcelona





El antiguo Hospital de Sant Pau fue, sin ningún género de duda, el hospital más bonito del mundo y una de las maravillas de Barcelona. Confieso una cierta parcialidad en mi amor por este conjunto hospitalario, ya que residí en él  durante buena parte de mis años de estudiante (1969-1972) y también inicié aquí mis estudios de Medicina. En cierta manera pues, Sant Pau fue mi casa. 

Con buen conocimiento de causa pues, os recomiendo que -si todavía no lo habéis hecho- visitéis el viejo hospital, hoy rebautizado como Recinto Modernista de Sant Pau y abierto a la visita turística. Entraréis en un mundo mágico, de colores y de símbolos, lleno de formas caprichosas y referencias históricas. Aquí no hay nada gratuito: la más mínima decoración tiene un sentido, una explicación, una referencia. Una auténtica catedral de la salud, obra del insigne arquitecto Lluís Domènech i Muntaner (1849-1923).  

No entraré hoy en comentar la disposición de los pabellones, su arquitectura, el utilitarismo que se combina con la estética. Tampoco profundizaré en la historia del Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau, o como se llamaba durante la guerra de 1936-1939, el Hospital General de Catalunya. Dejaré todo eso para otro día, y lo haré en su momento, con mucho gusto. Hoy solamente me fijaré en unos detalles, unos símbolos y unas letras. 

Efectivamente, por todas partes, en todos los pabellones, en los techos, en las balaustradas, en los dinteles de las puertas y en los arcos encontraréis, repetidos machaconamente, de forma insistente y obsesiva, cuatro símbolos: una cruz patada; unas barras verticales, y las letras "P" y "G". 



Arriba, el escudo con la cruz patada, símbolo de la catedral de Barcelona.
Abajo, el escudo del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en el que la
mitad izquierda representa el obispado y la mitad derecha, el
Ayuntamiento de la ciudad.  



Se llama cruz patada a la que los brazos se estrechan al llegar al centro y se ensanchan en los extremos. Es el símbolo de la catedral de Barcelona. Un símbolo lógico, si tenemos en cuenta que el Hospital de Sant Pau (continuación del Hospital de la Santa Creu, del Raval, fundado en 1401) está regido a partes iguales, por representantes del obispado y del Ayuntamiento de la ciudad. Esto explica también la presencia de las barras verticales, símbolo de catalanidad y  de la mitad municipal de la MIA (Muy Ilustre Administración, órgano rector del Hospital). 



El escudo del Hospital se repite constantemente. Aquí, está sostenido por
un ángel y una águila (símbolo de dos evangelistas). El escudo está
formado por la cruz patada, símbolo del obispado (a la izquierda); el
emblema de la ciudad (a la derecha). En el centro, la espada, símbolo
de Sant Pau. Abajo, el libro abierto, con la leyenda "Paulus Apóstol".  



Lluís Domènech i Muntaner tenía muy presente la historia. Especialmente la historia medieval, en la que tan importante son los símbolos heráldicos. Tanto el escudo completo del Hospital como los parciales del obispado o el de la ciudad están muy presentes, especialmente en las zonas más nobles. Y también otros símbolos, como el escudo de la banca Gil, o el de la ciudad de París,  tan vinculada a Pau Gil (en las cúpulas del vestíbulo de entrada en el edificio principal, de la Administración). También encontramos un escudo alusivo a San Pablo, confeccionado con un libro abierto, en posible alusión a las Epístolas (en el que figura la leyenda Paulus Apóstol) y la espada (instrumento de su martirio, con el que lo decapitaron). En este techo de cúpulas de azulejos rosados también encontramos el Alfa y la Omega, principio y fin, y fechas conmemorativas del inicio y final de la construcción del edificio del Reloj o de la Administración.  



El escudo del Hospital: la cruz patada, el emblema heráldico de la ciudad,
y la espada y el libro con la leyenda "
Paulus Apostols".


Las fechas de inicio y de final de la construcción (1905-1910), 
simbolizadas con el alfa y la omega. 






El escudo de París, ciudad muy vinculada a la Banca Gil,
también figura en la heráldica del Hospital. 




El emblema de la Banca Gil, con el lema "La dicha en la honradez"




La heráldica, omnipresente. Escudo modernista de Catalunya
en la bóveda de uno de los pasillos del edificio del Reloj o de la Administración. 



En primer término, un ejemplo de una "P", en este caso de azulejos de colores,
en uno de los templetes de los pabellones del Hospital de Sant Pau.

Los otros dos símbolos que encontramos por doquier son dos letras: la "P" i la "G". Son las iniciales de Pau Gil (1816-1896), propietario de la Banca Gil y muy vinculado con la ciudad de París. En su testamento dejó una partida de 3.600.000 ptas. (la mitad del capital) para hacer "un hospital en Barcelona con el nombre de Sant Pau, para asistir a los pobres". El nombre de Sant Pau derivaba óbviamente, de su nombre de pila. Por eso el nombre oficial del hospital, sucesor del histórico Hospital de la Santa Creu, fue el de Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau.  


A veces en vez de la inicial "G", encontramos el apellido entero: "Gil",
bien esculpido (arriba) como en mosaico (abajo).
La decoración de flores y hojas, un eterno diálogo con la zona
ajardinada del recinto es otra constante.   


El apellido entero, Gil, en uno de los mosaicos del edificio del reloj



Una de las cúpulas de la actual Sala Cambó (antigua Biblioteca del Colegio Mayor Sant Pau), de estilo modernista neomudéjar. En el centro, el año en el que se acabó el edificio del Reloj o de la Administración (1910). En círculos concéntricos, escudos de Barcelona y el nombre de Pau Gil. En este caso, la inicial de su nombre, "P", y el apellido completo "Gil".  


En algunos casos, encontramos las letras "P" y "G" esculpidas sobre un fondo hueco. Domènech i Muntaner aprovechaba estos elementos simbólicos y decorativos como aperturas de canales de ventilación. El modernismo, siempre combinando elementos prácticos con la ornamentación...!

Como que tanto el nombre como el apellido de Pau Gil, son tan breves, a veces se incluye el nombre entero, aunque esta opción es mucho menos frecuente. 





La "P" y la "G", alternadas con las barras y la cruz patada, en
los arcos y la cenefa de la entrada principal del Hospital. 



Monumento a Pau Gil, obra de Eusebi Arnau, en la escalera de acceso
al hospital. Arriba, un busto del filántropo Pau Gil; abajo, la personificación
de la Caridad, acogiendo una niña huérfana y un anciano. En los arcos de
detrás, entre los ángeles de Pablo Gargallo, los cuatro símbolos:
cruz patada, barras, P y G, las marcas omnipresentes en todo el recinto. 

El santo patrón del banquero, además de dar nombre al Hospital tiene también una marcada presencia. Desde escudos alusivos, con el libro abierto de las epístolas y la espada (símbolos de Pablo de Tarso) a la gran escultura que recibe al visitante en la puerta de la reja de entrada. 

He aquí pues la razón de las letras repetidas. Pero hay que recordar que la donación de Pau Gil no fue suficiente para pagar la totalidad del hospital. La magnífica arquitectura y la profusa decoración acabaron el generoso presupuesto en 1911. El pabellón de Sant Rafael, por ejemplo, fue costeado por Rafael Rabell i Patxot (y por eso recibió el nombre de Sant Rafael). En este pabellón, las "P" y "G" se substituyeron por la R de su mecenas.  Se construyó entre 1914 y 1918.



Decoración cerámica en el interior del pabellón de Sant Rafael, amb la "R" (de Rafael Rabell i Patxot, mecenas que lo financió y que dió el nombre al pabellón). 


Esta es la historia y estos son los símbolos. Símbolos de instituciones, marcas de mecenas. Todos dejaron constancia de su filantropía, de su contribución, y en definitiva de su apoyo. Una prueba más de la vocación de vinculación y de la implicación de la sociedad con la obra sanitaria y benéfica del Hospital. 

Xavier Sierra Valentí   


 



Lletres i símbols de l'Hospital de Sant Pau








Lluís Domènech i Muntaner 

Lletra "G" 
(1905-1910) 

Relleu de pedra
Recinte modernista de Sant Pau.
Barcelona





L'antic hospital de Sant Pau ha estat, sens dubte, l'hospital més bonic del món i una de les meravelles de Barcelona. Confesso una certa parcialitat en el meu amor per aquest conjunt hospitalari, ja que hi vaig residir durant bona part dels meus anys d'estudiant (1969-1972) i també vaig iniciar aquí els meus estudis de Medicina. En certa manera doncs, Sant Pau va ser casa meva. 

Amb bon coneixement de causa doncs, us recomano que -si encara no ho heu fet- visiteu el vell hospital, avui rebatejat com a Recinte Modernista de Sant Pau i obert a la visita turística. Entrareu en un món màgic, de colors i de símbols, ple de formes capricioses i referències històriques. Aquí res no és gratuït: la més mínima decoració té un sentit, una explicació, una referència. Una autèntica catedral de la salut, obra de l'insigne arquitecte Lluís Domènech i Muntaner (1849-1923).  

Avui no entraré a comentar la disposició dels pavellons, la seva arquitectura, l'utilitarisme combinat amb l'estètica. Tampoc aprofundiré en la història de l'Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau, o com es deia durant la guerra de 1936-1939, l'Hospital General de Catalunya. Deixaré tot això per un altre dia, i hi tornaré amb molt de gust. Avui només em quedaré amb uns detalls, uns símbols i unes lletres. 

Efectivament, per tot arreu, a tots els pavellons, als sostres, a les baranes, a les portes i als arcs hi trobareu, repetits de forma insistent i objectiva, quatre símbols: una creu patent; unes barres verticals, i les lletres "P" i  "G". 



A dalt, l'escut amb la creu patent, símbol de la catedral de Barcelona.
A sota, l'escut de l'Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, on la meitat
esquerra representa el bisbat ila meitat dreta, l'Ajuntament de la ciutat.  



La creu patent és aquella en la que els braços s'estrenyen en arribar al centre i s'eixamplen en els extrems. És el símbol de la catedral de Barcelona. Un símbol lògic, si tenim en compte que l'Hospital de Sant Pau (continuació de l'Hospital de la Santa Creu, del Raval, fundat el 1401) està governat a parts iguals, per representants del bisbat i de l'ajuntament de la ciutat. Això explica també les barres verticals, símbol de catalanitat i de la meitat municipal de la MIA (Molt Il·lustre Administració, òrgan rector de l'Hospital). 



L'escut de l'Hospital es repeteix en molts punts. Aquí, està sostingut per un  àngel i una àliga (símbol de dos evangelistes). L'escut està format per la creu patent, símbol del bisbat (a l'esquerra); l'emblema de la ciutat (a la dreta). Al centre, l'espasa, símbol de Sant Pau. A baix, el llibre dels Fets dels Apòstols, obert.  



Lluís Domènech i Muntaner tenia molt present la història. Especialment la història medieval. L'heràldica, tant el complet de l'Hospital com els parcials del bisbat o de la ciutat hi és molt present, sobretot en les zones més nobles. I també altres símbols, com l'escut de la banca Gil, o el de la ciutat de París,  tan vinculada a Pau Gil (al sostre del vestíbul d'entrada a l'edifici principal, de l'Administració). També hi trobem l'escut de Sant Pau, confeccionat amb un llibre (les epístoles) i l'espasa (instrument de martiri, amb la que el van decapitar). En aquest sostre de voltes de rajoles rosades també hi trobem l'Alfa i l'Omega, principi i fi, i dates vinculades amb l'inici de la construcció de l'Hospital. 


L'escut de l'Hospital: la creu patent, l'emblema heràldic de la ciutat,
i l'espasa i el llibre amb la llegenda "
Paulus Apostols"
.



Les dates d'inici i finalització de la construcció (1905-1910), 
simbolitzades amb l'alfa i l'omega. 








L'escut de París, ciutat molt vinculada a la Banca Gil,
també hi figura a l'heràldica de l'Hospital. 




L'emblema de la Banca Gil, amb el lema "La dicha en la honradez"




L'heràldica, omnipresent. Escut modernista de Catalunya
al sostre d'un dels passadissos de l'edifici del rellotge. 



En primer terme, un exemple d'una "P", aquest cop en rajoles ceràmiques
de colors, en un dels templets dels pavellons de l'Hospital de Sant Pau.


Els altres dos símbols escampats arreu són dues lletres. La "P" i la "G". Són les inicials de Pau Gil (1816-1896), propietari de la Banca Gil i molt vinculat amb la ciutat de París. Va deixar en el seu testament una partida de 3.600.000 ptes. (la meitat del capital) per fer "un hospital a Barcelona amb el nom de Sant Pau, per assistir als pobres". El nom de Sant Pau derivava, òbviament, del seu nom de pila. Per això el nom oficial de l'hospital, successor de l'històric Hospital de la Santa Creu, va ser Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau.  

En alguns casos, trobem les lletres "P" i "G" esculpides sobre un fons buit. Domènech i Muntaner aprofitava aquests elements simbòlics i decoratius per abocar-hi canals de ventilació. El modernisme, sempre combinant elements pràctics amb ornamentació...!

Com que els noms de Pau i Gil, són tan breus, de vegades s'inclou el nom sencer, tot i que aquesta opció sigui molt menys freqüent. 



De vegades, enlloc de la inicial "G", hi podem trobar el cognom sencer: "Gil", bé esculpit (a dalt) o en mosaic (a baix). La decoració de flors i fulles, un etern diàleg amb la zona enjardinada del recinte, és una altra constant.   


La "P" i la "G", alternades amb les barres i la creu patent,
a sobre els arcs i a la sanefa de l'entrada principal de l'Hospital. 




Monument a Pau Gil, obra d'Eusebi Arnau, a les escales d'entrada de l'hospital. A dalt, el bust del filantrop Pau Gil; a sota, la personificació de la Caritat, acollint una nena òrfena i un vell. Als arcs de darrere, entre els àngels de Pau Gargallo, els quatre símbols: creu patent, barres, P i G, les marques omnipresents al recinte. 

El sant patró del banquer, a més de donar el seu nom a l'Hospital també té una presència molt marcada. Des d'escuts amb el llibre d'epístoles i l'espasa (símbols de Pau de Tars) a la gran escultura que rep al visitant a la porta de la reixa d'entrada. 

Vet aquí l'explicació de les lletres repetides. Val a dir que la donació de Pau Gil no va ser suficient per pagar la totalitat de l'hospital. La magnífica arquitectura i la profusa decoració van acabar el generós pressupost l'any 1911. El pavelló de Sant Rafael, per exemple, va ser costejat per Rafael Rabell i Patxot (i per això se'n diu de Sant Rafael). En aquest pavelló, les "P" i "G" es substitueixen per la R del seu mecenes.  Es va construir entre 1914 i 1918.



Decoració ceràmica a l'interior del pavelló de Sant Rafael, amb la "R" (de Rafael Rabell i Patxot, mecenes que va costejar i donar nom al pavelló). 


Aquesta és la història i aquests són els símbols. Símbols d'institucions, símbols de filantrops. Una prova més de la vocació de vinculació de la societat i l'obra sanitària i benèfica de l'Hospital.  

Xavier Sierra i Valentí  

lunes, 26 de julio de 2021

Bacterias fósiles de hace 3.420 millones de años

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Barbara Cavalazzi

Filamentos de paleoarqueas 
en una roca fósil

(2021) 

Fotografía al microscopio óptico
Publicada en la revista  Science Advances


Los científicos siguen planteándose cómo apareció la vida en nuestro planeta.  La hipótesis más aceptada actualmente es que se originó cerca de fuentes hidrotermales en las profundidades marinas, un medio rico en elementos orgánicos, en el que seres primitivos como arqueas y bacterias proliferarían fácilmente. Ahora, un nuevo descubrimiento en África del Sur, publicado en la revista Science Advances ha hallado microbios fósiles corroborando que en este ambiente se desarrollaron múltiples formas de vida microbiana hace 3.420 millones de años.  

Estos microbios fósiles se han descubierto en una roca verde de Barberton (Sudáfrica, cerca de la frontera con Mozambique). Estra región conserva las rocas sedimentarias más antiguas y mejor conservadas de la Tierra. Hace 3.420 millones de años, esta roca formaba parte de una vena hidrotermal, una grieta calentada por el magma, que se hundía en el fondo marino. El equipo de científicos dirigido por Barbara Cavalazzi, de la Universidad de Bolonia, afirma haber descubierto en ella filamentos de microbios productores de metano, según el artículo publicado en Science Advances

Los científicos observaron finos cortes de esta roca al microscopio y luego los analizaron mediante microespectrometría para analizar la composición química de las muestras. Los elementos estudiados contenían la mayor parte de los elementos necesarios para la vida, con una vaina externa rica en carbono. También encontraron níquel, lo que las aproxinma a un tipo de microbios actuales productores de metano: las arqueas.  En otras entradas de este blog nos hemos referido a las arqueas, un tipo de elementos unicelulares que forman uno de los tres dominios de la vida microscópica, junto con las bacterias y las células eucariotas (1, 2, 3, 4, 5). Precisamente la hipótesis más comúnmente aceptada es que las células eucariotas surgieron de una simbiosis entre una arquea y una bacteria. 

Naturalmente es difícil afirmar categóricamente que los filamentos encontrados en Sudáfrica son bacterias fósiles. Pero numerosos indicios apuntan en esta dirección. Otros estudios han señalado que las chimeneas hidrotermales presentan las condiciones de temperatura y de concentración de elementos orgánicos esenciales para el desarrollo de la vida, como es el caso de los aminoácidos. 

La otra gran hipótesis para explicar el origen de la vida en la Tierra es la de la panespermia, que propone que los precursores de las moléculas biológicas llegaron a nuestro planeta transportadas por los meteoritos y por los cometas, ya que también se ha podido constatar que los elementos bioquímicos esenciales  para el desarrollo de la vida pueden haberse sintetizado en el espacio.

 



Bacteris fòssils de fa 3.420 milions d'anys






Barbara Cavalazzi

Filaments de paleoarquees 
en una roca fòssil

(2021) 

Fotografia al microscopi óptic
Publicada a la revista  Science Advances


Els científics segueixen plantejant-se com va aparèixer la vida al nostre planeta. La hipòtesi més acceptada actualment és que es va originar al voltant de fonts hidrotermals a les profunditats marines, un mitjà ric en elements orgànics, en el què éssers primitius com arqueobacteris i bacteris podien proliferar fàcilment. Ara, un nou descobriment a l'Àfrica de Sud, publicat a la revista Science Advances ha trobat microbis fòssils corroborant que en aquest ambient es van desenvolupar múltiples formes de vida microbiana fa 3.420 milions d'anys.

Aquests microbis fòssils s'han descobert en una roca verda de Barberton (Sudàfrica, prop de la frontera amb Moçambic). Aquesta regió conserva les roques sedimentàries més antigues i més ben conservades de la Terra. Fa 3.420 milions d'anys, aquesta roca formava part d'una vena hidrotermal, una esquerda escalfada pel magma, que s'enfonsava en el fons marí. L'equip de científics dirigit per Barbara Cavalazzi, de la Universitat de Bolonya, afirma haver-hi descobert filaments de microbis productors de metà, segons l'article publicat a Science Advances.

Els científics van observar talls fins d'aquesta roca al microscopi i després els van analitzar mitjançant microespectrometria per estudiar la composició química de les mostres. Els elements analitzats contenien la major part dels elements necessaris per a la vida, amb una beina externa rica en carboni. També hi van trobar níquel, el que les aproximaria a un tipus de microbis actuals productors de metà: els arqueobacteris del gènere Archaea. En altres entrades d'aquest bloc ens hem referit a les arquees, un tipus d'elements unicel·lulars que formen un dels tres dominis de la vida microscòpica, juntament amb els bacteris i les cèl·lules eucariotes (1, 2, 3, 4, 5). Precisament la hipòtesi més acceptada comunament és que les cèl·lules eucariotes van sorgir d'una simbiosi entre una Archaea i un bacteri. 

Naturalment és difícil afirmar categòricament que els filaments trobats a Sudàfrica són arqueobacteris fòssils, però nombrosos indicis apunten en aquesta direcció. Altres estudis han assenyalat que les xemeneies hidrotermals presenten les condicions de temperatura i de concentració d'elements orgànics essencials per al desenvolupament de la vida, com és el cas dels aminoàcids.

L'altra gran hipòtesi per explicar l'origen de la vida a la Terra és la de la panespèrmia, que proposa que els precursors de les molècules biològiques van arribar al nostre planeta transportades pels meteorits i pels estels, ja que també s'ha pogut constatar que els elements bioquímics essencials per al desenvolupament de la vida poden haver-se sintetitzat en l'espai.


viernes, 23 de julio de 2021

Sanitarios luchando frente al covid-19

versió catalana | versión española





Jordi Jordà

Covid-19 (detalle)
(2021

Óleo sobre tela 200 x 160 cm
Colegio de Enfermería. Alicante.  


La pandemia de covid-19 ha marcado completamente nuestra época y muy especialmente la sanidad. Esto es lo que ha querido expresar el artista Jordi Jordà, que ha comentado:
“Es algo que nos ha marcado mucho y sentí la necesidad de hacer una obra de gran formato sobre el tema. Con esta obra he querido transmitir la actualidad, y todo lo que se nos ha venido encima con la pandemia"
La pintura está inspirada en una fotografía real, obra del fotógrafo Rafa Arjones, que fue publicada en la prensa. La escena se centra en la labor de un equipo de sanitarios del SAMU, especialmente enfermeras, atendiendo a un enfermo de covid-19 con graves problemas respiratorios en una actuación a domicilio. Esta obra intenta expresar la tensión, la premura y la angustia que se viven en estos momentos de urgencia. 


El acto de entrega del cuadro al Colegio de Enfermería de Alicante. 


El artista Jordi Jordà ha hecho donación de su obra al Colegio de Enfermería de Alicante. El cuadro fue acogido por la presidenta del Montserrat Angulo, que agradeció el trabajo y la generosidad de Jordi Jordá en nombre de todos los colegiados y colegiadas de la provincia de Alicante. La obra ha quedado expuesta de forma permanente en el hall del Colegio como homenaje y reconocimiento a las enfermeras por su trabajo, entrega y dedicación durante esta crisis sanitaria.

En otras entradas del blog hemos publicado otras obras similares, que son un testimonio de la importancia histórica, sanitaria, social y psicológica de la pandemia. Este es otra obra que se suma a los homenajes que se han realizado a la esforzada lucha de médicos y enfermeras durante estos tiempos difíciles. 



La fotografía de Rafa Arjona que inspiró la obra de Jordà. 


 



Sanitaris lluitant contra la covid-19





Jordi Jordà

Covid-19 (detall)
(2021

Oli sobre tela 200 x 160 cm
Col·legi d'Infermeria. Alacant.  

La pandèmia de covid-19 ha marcat completament la nostra època i molt especialment la sanitat. Això és el que ha volgut expressar l'artista Jordi Jordà, que ha comentat:

"És una cosa que ens ha marcat molt i vaig sentir la necessitat de fer una obra de gran format sobre el tema. Amb aquesta obra he volgut transmetre l'actualitat, i tot el que ens ha vingut a sobre amb la pandèmia "

La pintura està inspirada en una fotografia real, obra del fotògraf Rafa Arjones, que es va publicar a la premsa. L'escena se centra en la tasca d'un equip de sanitaris del SAMU, especialment infermeres, atenent a un malalt de covid-19 amb greus problemes respiratoris en una actuació a domicili. Aquesta obra intenta expressar la tensió, la pressa i l'angoixa que es viuen en aquests moments d'urgència.



L'acte d'entrega del quadre al Col·legi d'Infermeria d'Alacant. 


L'artista Jordi Jordà ha fet donació de la seva obra al Col·legi d'Infermeria d'Alacant. Es va fer entrega del quadre a la presidenta, Montserrat Angulo, qui va agrair el treball i la generositat de Jordi Jordà en nom de tots els col·legiats i col·legiades de la província d'Alacant. L'obra ha quedat exposada de forma permanent al vestíbul del Col·legi com a homenatge i reconeixement a les infermeres pel seu treball, entrega i dedicació durant aquesta crisi sanitària.

En altres entrades del bloc hem publicat obres similars que són un testimoni de la importància històrica, sanitària, social i psicològica de la pandèmia. Aquesta és una altra obra que se suma als homenatges que s'han fet a la lluita aferrissada de metges i infermeres en aquests temps convulsos.


La fotografia de Rafa Arjona que va inspirar l'obra de Jordà. 


miércoles, 21 de julio de 2021

Negar la epidemia. El cólera de 1971.

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Hospital de Santa María del Mar 
(circa 1960)

Fotografía de archivo
Hospital del Mar



Durante el siglo XIX, nuestro país sufrió varias epidemias de cólera, que causaron una alta mortalidad. Las más destacadas fueron el 1817-23, 1829-34, 1854-55, 1863-65, y la de 1885. En total, cerca de 800.000 muertes a lo largo de la centuria.

Pero también hubo pequeños brotes coléricos, que aunque de menor magnitud, fueron silenciados por criterios políticos, como fue el caso del cólera de 1971. Ahora justamente se conmemoran 50 años de este episodio, del que tuve la oportunidad de ser testigo presencial.

En 1961 había comenzado una nueva pandemia de cólera, en Indonesia. El agente causal era Vibrio cholerae biotipo El Tor, una cepa que se denominaba así porque había sido descrita por Felix Gotschlich 1905 en la estación de cuarentena El Tor, en la península del Sinaí. La enfermedad se extendió luego por la India y Bangladesh, afectando a muchos países asiáticos y llegando hasta el oriente de Europa y el norte de África, formando una tenaza que permitía prever que acabaría llegando a la Península Ibérica.

Efectivamente, el brote epidémico llegó en verano de 1971. El foco principal de cólera se había declarado en la cuenca del Jalón, en Aragón, en los pueblos de Épila (3.997 habitantes y 38 posibles casos) y Rueda de Jalón (534 habitantes y 18 posibles casos). La Sanidad oficial franquista negó rotunda y repetidamente que fuera cólera. En plena temporada de vacaciones, la noticia de un brote de cólera en España podía dañar la imagen del país y arruinar el turismo, que en aquellos años ya se había convertido en una importante fuente de divisas.

A pesar de la censura oficial sobre la enfermedad, y de forma contradictoria, se organizaron campañas de vacunación. En la provincia de Zaragoza se vacunaron durante el mes de julio más de 600.000 personas.


Cola para vacunarse del cólera. Zaragoza, 1971


En Barcelona se centró la vacunación en el Hospital del Mar, donde los Doctores Amadeo Foz y Francisco Alcántara organizaron la hospitalización de enfermos coléricos, el diagnóstico bacteriológico y la vacunación de la población. Los equipos de vacunación estaban formados por algunos estudiantes de Medicina voluntarios, como yo mismo.

El Hospital del Mar había sido el antiguo Hospital de Infecciosos (1914-1940), de gestión municipal, que a partir de 1940 y hasta 1975 recibió el nombre de Hospital de Nuestra Sra. del Mar. El Dr. Francisco Alcántara (1922-2012) era desde 1967 el Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital de Ntra. Sra. del Mar.



Dr. Francisco Alcántara

 

A raíz de la epidemia, el Dr. Alcántara se encargó de diseñar y organizar una unidad de diagnóstico y tratamiento del cólera. Para atender el brote se evacuaron y trasladaron a otros hospitales todos los enfermos no infecciosos que estaban ingresados y se habilitaron servicios de hidratación, esterilización, lavanderías especiales, fumigadores, quemadores de desechos, camillas idóneas para coléricos, etc. Los casos sospechosos de cólera se instalaron en tres pabellones:

1. Una unidad de rehidratación, donde ingresaban los enfermos graves con diarreas muy intensas. La función de este espacio era aislar los casos y proceder a la rehidratación. También se les administraba cloranfenicol, siguiendo la pauta del momento para casos de cólera, recomendada por la OMS.

2. El segundo espacio era para los convalecientes, los enfermos que ya habían superado la fase aguda.

3. El tercer pabellón era para enfermos con diarrea sin signos de deshidratación pero que por varias razones no podían ser atendidos en su casa.


Esta organización fue muy efectiva. De los 580 casos ingresados (180 con confirmación diagnóstica de cólera) sólo se registraron 3 muertos. En 1973 el Dr. Alcántara fue condecorado por su eficiente trabajo con la Orden Civil de Sanidad.

Otro médico destacado en el control de la epidemia fue el Dr. Amadeo Foz Tena (1913-1993), bacteriólogo, y profesor de Microbiología en la UAB. Foz organizó las determinaciones microbiológicas, por un lado, y la vacunación de la población por otra. Tengo recuerdos personales de esta campaña. Yo en aquel momento era alumno interno de microbiología y el Dr. Foz era mi profesor. Recuerdo que yo estaba de vacaciones, pero a una hora avanzada de la noche recibí la llamada del profesor pidiéndome que me incorporara urgentemente al Servicio y que le ayudara a reunir un grupo de compañeros estudiantes para organizar los equipos de vacunación. Esto me convirtió en un testigo de primera fila de aquel brote epidémico.

Los equipos de vacunación comenzaron a funcionar de inmediato. Incorporaron médicos del equipo habitual de microbiología, entre los que recuerdo la Dra. Clara Roy y Avenosa (auténtica mano derecha del Dr. Foz), el Dr. Ignacio Calicó y Mª Luisa de Buen y un grupo de estudiantes de Medicina de la UAB. Nos instalamos en un pequeño cobertizo que había en la entrada del hospital, una especie de conserjería. En la foto que encabeza esta entrada puede verse, a la izquierda. Se crearon dos equipos, cada uno formados por 3-4 estudiantes y un médico supervisor. Como novedad disponíamos de jeringas de plástico de un solo uso que se habían introducido recientemente. Hasta entonces se habían usado normalmente jeringas de vidrio que había que esterilizar cada vez, y que todavía usábamos cuando se acababan las de plástico. Uno de nosotros tomaba los datos, otro cargaba la jeringa y el otro inoculaba. Recuerdo que cada uno inoculaba unas 800 vacunas diarias. Había momentos en que se formaban largas colas de gente para vacunar. Mientras vacunábamos les dábamos instrucciones de higiene sobre lavar la fruta y la verdura, el agua de boca, y la higiene personal.



Dr. Amadeo Foz Tena


Para acceder a las salas de los coléricos, nos poníamos guantes y también batas, patucos, cofias, y mascarillas de tela que habían sido especialmente esterilizadas y que se cambiaban cada vez. Las normas de la lavandería del hospital eran estrictas. Los enfermos no estaban en camas, sino en literas, una especie de parihuela con aspas en los extremos que permitían mantenerlas elevadas, como si fuera una cama, para permitir la eliminación de las heces. A la altura de la zona anal, había un agujero de unos 15 cm para permitir la salida de las continuas deposiciones, ya que la diarrea podía llegar a ser de 30 l / día. El agujero conectaba con un tubo que llevaba las heces a un cubo que las recogía y que contenía un fuerte antiséptico. Los enfermos estaban profundamente deshidratados y se les rehidrataba con suero parenteral. La visión de la cara de los enfermos y de las fóveas que la presión producía en su piel no se olvida fácilmente. Ni tampoco los movimientos del vibrión colérico vivo en el microscopio.

Mientras todo esto ocurría, la prensa seguía negando la realidad. El 24 de julio, después de días de silencio, la Vanguardia publicaba un titular: "Normalidad sanitaria en todo el país". Otro artículo destacaba: "No es necesaria la vacunación, afirma la Organización Mundial de la Salud". Un subtítulo afirmaba categóricamente "el foco epidémico está definitivamente estrangulado", y aunque reconocía que se habían hospitalizado 435 personas con "trastornos diarreicos" en Zaragoza, insistía en que la campaña sanitaria estaba prácticamente concluida.



La prensa negó la existencia de cólera de forma categórica y reiteradamente


La negación de las epidemias por intereses políticos no es nueva. En varias circunstancias se ha tomado esta decisión irresponsable, con la excusa de no atemorizar a la población. El caso del cólera del verano de 1971 es uno de los más claros, y yo fui testigo presencial de estos hechos. Mientras veía como los coléricos se deshidrataban en las salas del hospital, leía poco después las noticias de la prensa negando la evidencia. Las instituciones sanitarias y políticas del franquismo hicieron todo lo posible para ocultar y maquillar la realidad, con el fin de preservar el turismo y el prestigio internacional de España. En ningún momento se proporcionaron datos reales sobre letalidad o mortalidad. Se vulneró así el derecho de la ciudadanía a una información libre y veraz sobre una enfermedad infecciosa que podía extenderse fácilmente. 

No era la primera vez que el franquismo silenciaba epidemias. También a principios de los años 50 se ocultó el brote de poliomielitis y no se divulgaron de forma adecuada las normas higiénicas para prevenirla. La vacunación de la poliomielitis llegó a España con 10 años de retraso. El resultado fue que muchos niños sufrieron la enfermedad y sus consecuencias, que les dejaron importantes secuelas. Los intereses políticos a veces pueden ser criminales por omisión.

Xavier Sierra Valentí

 



Negar l'epidèmia. El còlera de 1971.








Hospital de Santa Maria del Mar 
(circa 1960)

Fotografia de arxiu
Hospital del Mar


Durant el s. XIX, el nostre país va patir diverses epidèmies de còlera, que van causar una alta mortalitat. Les más destacades van ser el 1817-23, 1829-34, 1854-55, 1863-65, i la de 1885. En total, prop de 800.000 morts al llarg de la centúria. 

Però també hi va haver petits brots colèrics, que encara que de menor magnitud, van ser silenciades per criteris polítics, com va ser el cas del còlera de 1971. Ara justament es commemoren 50 anys d’aquest episodi, del que vaig tenir l'oportunitat de ser-ne testimoni.  

L’any 1961 havia començat una nova pandèmia de còlera, a Indonèsia. L'agent causal era Vibrio cholerae biotip El Tor, una soca que es denominava així perquè havia estat descrita per Felix Gotschlich l’any 1905 a l’estació de quarentena El Tor, a la península del Sinaí. La malaltia es va estendre després per la Índia i Bangla Desh, afectant molts països asiàtics i arribant fins l’orient d’Europa i al nord d’Àfrica, formant una tenalla que permetia preveure que acabaria arribant a la Península Ibèrica. 

Efectivament, el brot epidèmic va arribar a l’estiu de 1971. El focus principal de còlera s’havia declarat a la conca del Jalón, a l’Aragó, en els pobles d’Épila (3.997 hab. i 38 possibles casos) i Rueda de Jalón (534 hab. i 18 possibles casos).  La Sanitat oficial franquista va negar rotundament i repetida que fos còlera. En plena temporada de vacances, la notícia d’un brot colèric a Espanya podia malmetre la imatge del país i arruïnar el turisme, que en aquells anys ja s’havia convertit en una important font de divises. 

Malgrat la censura oficial sobre la malaltia, i de forma contradictòria , es van organitzar campanyes de vacunació. A la província de Saragossa es van vacunar més de 600.000 persones. 


Cua per vacunar-se del còlera. Saragossa, 1971


A Barcelona es va centrar la vacunació a l'Hospital del Mar, on els Drs. Amadeo Foz i Francisco Alcántara van organitzar la hospitalització de malalts colèrics, el diagnòstic bacteriològic i la vacunació de la població. Els equips de vacunació estaven formats per alguns estudiants de Medicina voluntaris, com jo mateix. 

L’Hospital del Mar havia estat l’antic Hospital d’Infecciosos (1914-1940), de gestió municipal, que a partir de 1940 i fins 1975 va rebre el nom d’Hospital de Nuestra Sra. del Mar. El Dr. Francisco Alcàntara (1922-2012) era des de 1967 el Cap de Servei de Medicina Interna de l’Hospital de Ntra. Sra. del Mar. 



Dr. Francisco Alcántara


Arrel de l’epidèmia de còlera, el Dr. Alcántara es va encarregar de dissenyar i organitzar una unitat de diagnòstic i tractament del còlera. Per atendre el brot es van evacuar i traslladar a altres hospitals tots els malalts no infecciosos que estaven ingressats i s’habilitaren serveis d’hidratació, esterilització, rentadors especials, fumigadors, cremadors de deixalles, lliteres idònies per a colèrics, etc . Els casos sospitosos de tenir còlera es van instal·lar en tres pavellons:

1. Una unitat de rehidratació, on ingressaven els malalts greus amb diarrees molt intenses. La funció d’aquest espai era aïllar els casos i procedir a la rehidratació. També se’ls administrava cloramfenicol, seguint la pauta del moment per casos de còlera, recomanada per la OMS.

2. El segon espai era pels convalescents, pels malalts que ja havien superat la fase aguda. 

3. El tercer pavelló era per malalts amb diarrea sense signes de deshidratació però que per diferents raons no podien ser atesos a casa seva. 

Aquesta organització va ser molt efectiva. Dels 580 casos ingressats (180 amb confirmació diagnòstica de còlera) només es van registrar 3 morts. El 1973 el Dr. Alcántara va ser condecorat per la seva feina amb l’Ordre Civil de Sanitat.

Un altre metge destacat en el control de l’epidèmia va ser el Dr. Amadeo Foz Tena (1913-1993), bacteriòleg, i professor de Microbiologia a la UAB. Foz va organitzar les determinacions microbiològiques, per una banda, i la vacunació de la població per altra. Tinc records personals d’aquesta campanya. Jo aleshores era alumne intern de microbiologia i el Dr. Foz era el meu professor. Recordo que jo estava de vacances, però a a una hora avançada de la nit vaig rebre la trucada del professor demanant-me que m’incorporés urgentment als equips de vacunació i que l’ajudés a reunir un grup de companys per a organitzar la vacunació. Això va fer que pogués ser un testimoni de primera fila d'aquell brot epidèmic. 

Els equips de vacunació van començar a funcionar de seguida. S’incorporaren metges de l’equip habitual de microbiologia, entre els que recordo la Dra. Clara Roy i Avenosa (autèntica mà dreta del Dr. Foz), el Dr. Ignasi Calicó i Mª Luisa de Buen i un grup d’estudiants de Medicina de la UAB. Ens vàrem instal·lar en un petit cobert que hi havia llavors a l’entrada de l’hospital, una mena de consergeria. Es formaren dos equips, cada un formats per 3-4 estudiants i un metge supervisor. Com a novetat disposàvem de xeringues de plàstic d’un sol ús que en s’havien introduït feia poc. Fins llavors s’havien usat normalment xeringues de vidre que calia esterilitzar cada vegada, i que de tota manera encara usàvem quan s’acabaven les de plàstic. Un de nosaltres prenia les dades, un altre carregava la xeringa i l’altre inoculava. Recordo que cadascú feia unes 800 vacunes diàries. Hi havia moments en que es formaven llargues cues de gent per vacunar. Mentre vacunàvem proporcionàvem instruccions d’higiene sobre rentar la fruita i la verdura, l’aigua de boca, i higiene personal. 


Dr. Amadeo Foz Tena

Per accedir a les sales dels colèrics, ens haviem de posar guants i també bates, peücs, còfies, i mascareta de roba que havien estat especialment esterilitzades i que es canviaven cada vegada. Les normes de la bugaderia de l’hospital eren estrictes. Els malalts no estaven en llits, sinò en lliteres, una mena de baiards amb aspes als extrems que permetien mantenir-les elevades, com si fos un llit, per permetre l’eliminació de les. A l’altura de la zona anal, hi havia un forat d’uns 15 cm per permetre la sortida de les contínues deposicions, ja que la diarrea podia arribar a ser de 30 l/dia. El forat connectava amb un tub que portava la femta a una galleda que la recollia i que contenia un fort antisèptic. Els malalts estaven profundament deshidratats i se’ls rehidratava amb sèrum parenteral. La visió de la fàcies dels malalts i de les fòvees que la pressió produïa a la seva pell no s’oblida fàcilment. Ni tampoc els moviments del vibrió colèric viu al microscopi.  

Mentre tot això passava, la premsa seguia negant la realitat. El 24 de juliol, després de dies de silenci, la Vanguardia publicava un titular: “Normalidad sanitaria en todo el país”. Un altre article destacava: “No es necesaria la vacunación, afirma la Organización Mundial de la Salud”. Un subtítol afirmava categòricament “el foco epidémico está definitivamente estrangulado”, i tot i que reconeixia que s’havien hospitalitzat 435 persones amb “transtornos diarreicos” a Saragossa, insistia que la campanya sanitària estava pràcticament conclosa.


La premsa va negar que hi hagués còlera de forma categórica y reiterada


La negació de les epidèmies per interessos polítics no és nova. En diverses circumstàncies s'ha pres aquesta decisió irresponsable, amb l'excusa de no atemorir a la població. El cas del còlera de l'estiu de 1971 és un dels més clars, i jo en vaig ser testimoni presencial. Mentre veia com els colèrics es deshidrataven a les sales de l'hospital, llegia després les notícies negant l'evidència. Les institucions sanitàries i polítiques del franquisme van fer tot el possible per ocultar i maquillar la realitat, per tal de preservar el turisme i el prestigi internacional d’Espanya. En cap moment es van proporcionar dades reals sobre letalitat o mortalitat. Es va vulnerar així el dret de la ciutadania a una informació lliure i veraç sobre una malaltia infecciosa que podia estendre’s fàcilment. No era la primera vegada que el franquisme silenciava epidèmies. També a la primeria dels anys 50 es va ocultar el brot de poliomielitis i no es van divulgar de forma adient les normes higièniques per prevenir-la. La vacunació de la poliomielitis va arribar a Espanya amb 10 anys de retard. El resultat va ser que molts nens van patir la malaltia i les seves conseqüències, que els deixaren importants seqüeles. Els interessos polítics, que de vegades poden ser criminals per omisió. 

                                                                 Xavier Sierra Valentí