viernes, 4 de septiembre de 2020

Parásitos intestinales en el s.XV

Jerusalén es la ciudad del gran Rey



Vista nocturna de la ciudad vieja de Jerusalén


Fotografía en color
  


Comienzo el post de hoy con una vista nocturna de Jerusalén, con el Muro de las Lamentaciones y la imponente cúpula de la mezquita de Al-Aqsa. Conservo muchos recuerdos de mi estancia en esta ciudad milenaria, triplemente santa para el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Visitar los santos lugares, observar la variedad de sus gentes, oír el canto de los muecines llamando a la oración, perderse por las estrechas callejas de la ciudad vieja (tan parecidas, por cierto, a las del barrio judío de mi ciudad natal, Girona) es algo que se conserva profundamente grabado en el alma. 

Jerusalén ha sido siempre una encrucijada de gentes, de peregrinos y viajeros venidos de lejanos lugares. Y un inesperado testimonio de ello son precisamente...los parásitos intestinales! Sorprendente, ¿verdad? 


Medieval Parasite-Filled Poop Found in Jerusalem Latrine
La letrina estudiada, situada en el barrio cristiano de Jerusalén.

Esto es lo que demostró el análisis realizado en un pozo negro medieval en el barrio cristiano de la ciudad vieja de Jerusalén, a poca distancia de la basílica del Santo Sepulcro. La letrina, de época mameluca (s. XV) era era mucho más que un simple agujero en el suelo, con un techo abovedado, paredes de piedra y dos "accesos de entrada" que permitía defecar en lados opuestos. La investigación fue llevada a cabo por la División de Antropología Biológica de la Universidad de Cambridge, que utilizaron una combinación de microscopía y análisis biomolecular (ELISA), para descubrir huevos de parásitos, en 12 'coprolitos': heces fosilizadas y algunos sedimentos de pozo negro.  Pudieron constatar así la presencia de varios huevos de parásitos antiguos, proporcionando una ventana a la naturaleza y propagación de enfermedades infecciosas en el Medio Oriente durante el siglo XV.


Plano de la letrina


Encontraron que los 12 coprolitos presentaban una gran abundancia de lombrices intestinales y tricocéfalos, junto con el sedimento (Ascaris lumbricoides, Trichuris trichiura). Probablemente estas especies se han vuelto progresivamente más comunes en la región después de la agricultura y pueden haberse propagado por la contaminación fecal de los alimentos como consecuencia del uso de heces humanas como fertilizante de cultivos y por un deficiente saneamiento. Estos parásitos pueden considerarse endémicos de la región desde tiempos prehistóricos. 

Pero les sorprendió encontrar dos parásitos que eran muy raros o inexistentes en el área de Oriente Medio. En efecto, encontraron dos protozoos, Entamoeba histolytica y Giardia duodenalis y un gusano parásito de los peces, Diphyllobothrium latum, que se encontraban habitualmente en el norte de Europa en el período medieval, pero nunca se había documentado en los países cercanos a Jerusalén en la Edad Media.


Medieval Parasite-Filled Poop Found in Jerusalem Latrine
Huevo de Taenia sp encontrado en los coprolitos 


El descubrimiento más inesperado del análisis fue que un coprolito dio positivo en huevos de Diphyllobothrium latum, también conocido como tenia del pescado. Se trata de un helminto que puede alcanzar los diez metros de largo en los humanos y se enrosca en el interior del intestino. Es frecuente encontrarlo en el norte de Europa debido a la popularidad del pescado como alimento y al modo tradicional de prepararlo en esta región: a menudo se come pescado crudo, ahumado o en escabeche, métodos que no matan al parásito. Según los textos árabes del s. XV, en las ciudades del interior del Creciente Fértil, como es el caso de Jerusalén, el consumo de pescado no era muy común y las pocas veces que se preparaban platos de pescado, se solía cocer bastante, siguiendo la tradicional gastronomía local. La cocción destruye al parásito y evita su propagación.


Un huevo de Diphyllobothrium sp. (tenia de los peces) procedente del coprolito 11.
Tamaño: 65 × 40 μm. La flecha indica el opérculo. El trazo negro indica 20 μm.

Los investigadores también encontraron cantidades de huevos de Taenia sp., lo que indica tenia porcina o bovina. A pesar del dominio islámico de la sociedad durante el período mameluco (1250-1516 d. C.), los cerdos todavía se habrían consumido en el barrio cristiano.


La letrina estudiada formaba parte de una casa unifamiliar de mercaderes. La existencia de parásitos de tan diversa procedencia en el pozo negro sugiere que sus  propietarios viajaban a Europa por negocios, contrayendo parásitos mientras estaban allí. Otra hipótesis plantea la posibilidad de que se tratara de una posada que acogía  a viajeros europeos como comerciantes o peregrinos.

En opinión del Director de la investigación, el Dr. Piers Mitchell los impactos en la salud de estos parásitos habrían variado. Una carga ligera de tricocéfalos o lombrices intestinales puede incluso pasar desapercibida. Sin embargo, una gran cantidad de estos parásitos en los niños puede provocar diarrea, desnutrición, disminución de la inteligencia y retraso en el crecimiento. 

El equipo también encontró piezas de cerámica italiana en el mismo pozo negro, lo que refuerza la hipótesis de la existencia de fuertes vínculos comerciales o religiosos entre Europa y Jerusalén a finales del s. XV. La importancia de Jerusalén para los cristianos en la Europa medieval la convirtió en una ciudad cosmopolita, destino clave tanto para la peregrinación como para el comercio.

Este tipo de investigaciones demuestran cómo el estudio de los  huevos de parásitos preservados en inodoros antiguos puede contribuir a detectar la presencia y propagación de enfermedades antiguas, así como proporcionar datos de gran valor a los historiadores para el seguimiento de las migraciones y de los movimientos de la población en el pasado. 

Los resultados de este estudio fueron publicados en la revista International Journal of Paleopathology 




jueves, 3 de septiembre de 2020

Bécquer: una sífilis que acabó en boda (II)

Gustavo Adolfo Bécquer, la muerte de un romántico




Vicente Palmaroli 

Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte

(1871)


Óleo sobre lienzo. 73 x 60 cm
Museo Romántico. Madrid. 



En una entrada anterior comentábamos la biografía de Gustavo Adolfo Béquer, el gran poeta romántico. 

A pesar de la gran fama que alcanzaron posteriormente sus poemas, ni la obra poética de Gustavo Adolfo Bécquer ni sus Leyendas (tal vez sus obras más célebres) no se publicaron durante su vida, sino que fueron publicadas tras su muerte.  En los últimos días de agonía solicitó a su amigo y también poeta Augusto Ferrán que quemase sus cartas (que consideraba muy comprometedoras) y que publicasen su obra 
«Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo». 
Así se hizo, y la obra del poeta fue publicada póstumamente gracias a una suscripción recogida entre sus amigos. Los versos y las leyendas de Bécquer alcanzaron una gran fama y se situaron entre las obras más leídas de la literatura del s. XIX. 

En cambio, sí que vio la luz un libro hecho en colaboración con su hermano Valeriano. Se trata de un álbum de dibujos eróticos (o mejor dicho pornográficos) que llevaba el explícito título de "Los Borbones en pelota". En este libro se denuncia gráficamente la notoria avidez sexual de la que entonces era reina de España, Isabel II, conocida ninfómana, y el papel marginal de su marido Francisco de Asís homosexual con hipospadias, con el que la reina nunca tuvo ninguna afinidad.  

Nueva edición de "Los Borbones en pelota" - La Nueva España
Portada y un dibujo interior de "Los Borbones en pelota". En el dibujo, varios políticos llevan a una orgía, en hombros,  a la reina Isabel II desnuda. La leyenda es una sátira mordaz: "Y Su Santidad envió a la casta Isabel la rosa de oro, símbolo de pureza". 

Marta SC på Twitter: "En S.XIX se publicó el libro "Los Borbones ...


En la primera quincena de diciembre de 1870, su salud se deteriora rápidamente y fallece el 22 de diciembre, coincidiendo con un eclipse total de sol. Aunque se achacó su muerte a la tuberculosis, una enfermedad de alta prevalencia y gravedad en aquel momento, es más probable que la causa de su muerte fue la sífilis con compromiso hepático. La sífilis que había arrastrado desde poco antes de la visita al Dr. Esteban, especialista en enfermedades venéreas, y que acabaría siendo su suegro. 

Sea como sea, Fue enterrado al día siguiente en el nicho núm. 470 del Patio del Cristo, en la Sacramental de San Lorenzo y San José, de Madrid. Más adelante, en 1913, los restos de los dos hermanos fueron trasladados a Sevilla, reposando primero en la antigua capilla de la Universidad y desde 1972 en el Panteón de Sevillanos Ilustres.


Juan Casado del Alisal, Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte.
Dibujo publicado en La Ilustración de Madrid (15 enero de 1871)



En todo caso, no deja de ser curioso que Gustavo Adolfo Bécquer se casara precisamente con la hija del médico que le trataba de una enfermedad venérea.  


Una muestra de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer



Rima XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugo su llanto
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino: ella, por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
Y ella dirá, ,¿por qué no lloré yo?

Rima XXXV
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día,
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mí que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar.

Rima XXXVIII
Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

Rima XLIV
Como en un libro abierto
leo de tus pupilas en el fondo.
¿A qué fingir el labio
risas que se desmienten con los ojos?
¡Llora! No te avergüences
de confesar que me quisiste un poco.
¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves; yo soy un hombre... y también lloro.

Rima LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así... no te querrán!


Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas. 




miércoles, 2 de septiembre de 2020

Bécquer: una sífilis que acabó en boda (I)

Portrait of Gustavo Adolfo Bécquer, by his brother Valeriano (1862).jpg




Valeriano Domínguez Bécquer 

Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer

(1862)


Óleo sobre lienzo. 73 x 60 cm
Museo de Bellas Artes de Sevilla.





El cuadro con el que iniciamos la entrada de hoy es el retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, pintado por su hermano, Valeriano Domínguez Bécquer (aunque como su hermano gustaba de usar solo el tercer apellido de su padre). Es un retrato muy conocido, que dio lugar a la imagen de un billete de 100 ptas. que circuló en el Estado Español a partir de 1965.  

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) es tal vez el poeta y narrador más destacado del Romanticismo tardío en España. Su obra Rimas y Leyendas es una de las obras más conocidas de toda la literatura hispana. 

Bécquer solía repetir la frase de Lamartine de que «la mejor poesía escrita es aquella que no se escribe». Pero para muchos la poesía de Bécquer plasma la lírica más profunda y a la vez simple, la musicalidad y los sentimientos más íntimos del enamoramiento masculino. Y también el desengaño, el desamor, porque tuvo oportunidad de experimentarlo numerosas veces en primera persona. 

Porque Bécquer era enamoradizo e inconstante y por su corta vida pasaron muchas mujeres. La vida de Bécquer, como su obra, está marcada por la muerte, las enfermedades (especialmente por la sífilis), la penuria económica y por la falta de un trabajo estable que le asegurase el sustento. Se tuvo que ganar la vida a duras penas escribiendo para unos cuantos diarios madrileños.

Naturalmente la vida de Gustavo Adolfo estuvo marcado por el amor, a veces platónico, a veces efímero, pero siempre bastante inestable. No hay un gran nombre de mujer tras la figura del poeta. Bécquer solo reconoció la relación “amorosa” oficial que mantuvo con Casta Esteban, la mujer que terminó convertida en su esposa y con la que tuvo tres hijos, aunque solamente los dos primeros fueron sus hijos biológicos. El último fue el fruto de la relación de Casta con su amante y su nacimiento preparó el camino al divorcio. 

Probablemente el primer amor de Bécquer fue Julia Cabrera, la novia adolescente que el poeta dejó en Sevilla cuando se marchó a Madrid esperando encontrarse con la gloria. La tal Julia lo esperó soltera toda la vida y se murió con la pena de saber que no fue la musa de sus rimas. 


Jean LaurentDaguerrotipo de
Gustavo Adolfo Bécquer, (circa 1865).

En Madrid, Gustavo Adolfo tuvo escarceos con otras mujeres, hasta que se enamoró de Julia Espín, seguramente la inspiradora de muchas de sus rimas, pero también la razón de su amargura y de sus desengaños. Aunque Julia tenía una hermana, a quien también le dedicó algunos poemas. 

A pesar de ser su musa, Julia nunca correspondió al amor de Bécquer, que seguramente buscó en otro lugar el consuelo a la indiferencia de Julia Espín. 



Tal vez fruto de estas otras relaciones (no sabemos si de algún amorío ocasional o de la prostitución), el poeta contrajo una enfermedad de transmisión sexual, que tal vez fue una gonorrea. Aunque algunos piensan que fue en este momento (1858) en el que se contagió de sífilis, una enfermedad que acabaría causándole trastornos importantes años más tarde y tal vez la muerte. 

Para solucionar su enfermedad, Bécquer acudió al consultorio del Dr. Francisco Esteban, un médico que estaba especializado en sífilis y enfermedades de transmisión sexual. En el consultorio del Dr. Esteban, el joven poeta conoció a la hija del doctor, que entonces no había cumplido todavía los 18 años. Comenzaron a salir y tras un año de noviazgo, se casaron en la iglesia parroquial de San Sebastián de Madrid, el 19 de mayo de 1861. 


Gustavo Adolfo Bécquer. El billete de 100 pesetas de 1965 ...
Billete de 100 ptas de 1965, con la efigie de Bécquer. 

O como decía su amigo Nombela, con Casta Esteban “le casaron”, para reparar los escarceos amorosos que ya se habían sucedido mientras el poeta acudía a la consulta de su padre. Sorprende que el padre, conocedor de la enfermedad venérea de Bécquer bendiciera que se casara con su hija. Pero por lo visto Casta tenía otro pretendiente, el Rubio, que era un personaje de mala calaña. Probablemente el médico optó por el mal menor. Hay quien dice que Casta estaba embarazada cuando se casó, aunque teniendo en cuenta la fecha de nacimiento del primer hijo, no concuerdan las fechas. Todos consideraron que 
 “había sido un matrimonio absurdo, en especial, su hermano Valeriano que no podía soportar el trato con su cuñada”.
Lo cierto es que, si bien el matrimonio le aportó la calma y la estabilidad que necesitaba, nunca fue un amor apasionado, y solamente le suscitó frialdad y distancia. Nada que ver con el apasionado amante que aparece en su poesía. 

Con Casta no existirá en ningún momento el más mínimo intercambio espiritual. Y tampoco intelectual dada la escasa formación de su esposa. Ella se limitará a ser la madre de sus hijos y el “ama de su casa”. Terminó teniendo un amante con el que Casta tuvo su tercer hijo, aunque figuró como hijo de Gustavo Adolfo. 



Una muestra de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer

Rima I 

Yo sé de un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora
y estas páginas son de este himno
carencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es escuchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh, hermosa!
Si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, contártelo a solas.

Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!- pensé-. ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: Levántate y anda!

Rima XIII
Tu pupila es azul y cuando ríes
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul y cuando lloras
las trasparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.
Rima XXI
¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Rima XXIII
[A ella. No sé...]
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!



Breve biografía de Gustavo Adolfo Bécquer




Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas escogidas. Por Joan Mora



martes, 1 de septiembre de 2020

Papiroflexia y farmacia

File:Trouble Comes to the Alchemist FA 2000.001.269.jpg




Anónimo

Los problemas del alquimista

(s. XVII)

Óleo sobre lienzo 78,7 x 56,5 cm
Science History Institute
Franklin Institute. Filadelfia   




Este cuadro costumbrista de la escuela holandesa es anónimo, aunque ha sido atribuido a Pieter Cornelisz van Slingelandt (1640 – 1691) un retratista de la Edad de Oro que había sido discípulo de Gerard Dou. 

Son conocidas las escenas sobre médicos que pintaba Dou, y puede que esta sea también una pintura similar. A pesar de que el título hace referencia a un alquimista, el personaje de la escena es más bien un médico, que parece que está realizando una uroscopia a una paciente. Médicos y alquimistas compartían utillajes similares, como hoy algunos químicos y médicos analistas también lo hacen. Sobre la desordenada mesa se puede ver un mortero, y gran variedad de frascos y recipientes, un cráneo humano, un reloj de arena, un globo celeste y libros. 

El médico se sienta ante la mesa, sosteniendo un frasco de uroscopia que contiene la orina. Como es habitual, lo mira al trasluz, levantando el frasco. En este momento comienzan los problemas: Una mujer vacía deliberadamente su orinal en la cabeza del médico. Una indudable sátira sobre la práctica de la uroscopia y las diferentes maneras de usar la orina. Como diagnóstico y como ultraje. 

A la derecha del hombre se encuentra una mujer con un vestido rojo, su paciente. Debajo de la mesa hay un perro acurrucado, símbolo de la fidelidad. Es posible que el examen de orina sea un caso de posible embarazo, la mujer que lo lleva sea una adúltera y la que está en la ventana, la esposa despechada. El violoncelo en la pintura era considerado tradicionalmente un símbolo de amor y puede ser una advertencia sobre la promiscuidad sexual. Esta es la interpretación (muy personal) que me sugiere la pintura. 

Además, el poema sobre la mesa, atribuido a Sócrates, parece indicar que la mujer furiosa de arriba es como Xantipa, la mujer del filósofo griego, que tenía fama de tener mal carácter. 
ick wi [s] t bien vrou ten is geen wonder het reghenen [s] ou naer dit gedonder(Lo sabía bien, mujer, no es de extrañar que lloviera, después de este trueno).
("gedonder" también significa "lío" o "problema")

En el siglo III d. C. Diógenes Laercio en su obra Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres narraba una anécdota que se hizo célebre: después de una fuerte discusión, Xantipa vacía un recipiente con agua sucia en la cabeza de Sócrates. El filósofo, sin perder la calma comentó que los truenos suelen acabar en lluvia.  


Xantipa vaciando un orinal sobre Sócrates, d
Emblemata Horatiana ilustrado por Otho Vaenius, 1607.


Pero hoy vamos a centrar la atención en los numerosos papeles doblados de esta pintura. ¿Los papeles doblados?, diréis. ¿y que relación pueden tener con la medicina?

Hace pocos días, una lectora y seguidora del blog, Coral Romá me comentaba que era muy aficionada a la papiroflexia y al origami, la legendaria, artística y complicada técnica japonesa de plegar papel. Coral me comentaba que estaba interesada en la técnica de plegar papeles en las farmacias y me sugería que hiciera algún comentario en el blog. Incluso fue ella la que me aportó la pintura que hemos comentado. Desde aquí agradezco a Coral su sugerencia y colaboración. 

En las farmacias existe la práctica de preparar lo que llaman papeles o papelillos. Una práctica que hace unos años era mucho más habitual que ahora, pero que se sigue practicando. Se usa como pequeños sobres, como continentes de pequeñas cantidades de productos, generalmente solubles que previamente se han pesado en una balanza de precisión. 

Yo recuerdo haber redactado muchas fórmulas de este tipo. Una de mis recetas más habituales era la de permanganato potásico, que solía recomendar en solución acuosa al 1/10.000. Era muy efectivo en úlceras de pierna sobreinfectadas, en las que efectuar baños locales con la citada solución  contribuía a una mejoría bastante rápida. Lo más práctico, si la úlcera estaba en el tobillo, era meter el pie en un cubo y mantener la llaga sumergida en la solución. Se podían necesitar 4 o 5 litro de líquido cada vez y no era práctico ir a buscar la disolución a la farmacia (se necesitaría ir con un bidón). O sea que lo más práctico era pesar la pequeña cantidad de producto, que el farmacéutico tras pesarla metía en un papelillo y decir en cuantos litros se tenía que disolver. Un ejemplo podía ser: 

Dp/ Permanganato potásico...... 0'5 g 
para un papel num. 20  
(Disuélvase cada papelillo en 5 litros de agua. Con la solución resultante efectuar baños locales de 10 min de duración) 

Al recibir la receta el farmacéutico pesaba la cantidad de producto (en este caso 0'5 gramos) y lo envolvía en papeles, cuidando que se doblaran de manera que no se pudieran abrir fácilmente, ni perder su contenido, tan exacto. Cuando tenía ya envueltos 20 papeles, la prescripción ya estaba preparada. Los metía en un sobre o en una cajetilla y se dispensaban. He recordado la manera de doblarlas con mi amigo Narcís Gómez, que tiene una larga experiencia en el mundo de la farmacia y recuerda como hacía los pliegues de "seguridad" de estos papeles. Os adjunto un video en el que se puede ver una de las técnicas del doblado (hay varias). 

El paciente, por su parte, sabía que tenía que para realizar su baño medicinal, tenía que prepararlo disolviendo el contenido de cada papelillo (0'5 g) en 5 litros de agua. Se obtenía así una solución acuosa de permanganato potásico al 1/10.000. Y no le ocupaba mucho espacio en casa. Fácil y práctico.

Coral nos proporciona también un enlace a su blog de origami donde habla de como se plegaban las cartas antiguamente, o como se confeccionaba una cajita con papel plegado en el s. XV. También nos facilita otro enlace en donde se ve como los botánicos doblaban papeles en el s. XVIII para guardar semillas. Gracias de nuevo!



Elaboración de papelillos de farmacia


  

lunes, 31 de agosto de 2020

Perros buscadores de chinches

Forum des Halles



William Daniels

Forum des Halles (Paris)


Fotografía en color 
National Geographic   




Esta insólita fotografía del Forum des Halles de Paris desierto forma parte de un reportaje del fotógrafo William Daniels durante el confinamiento de marzo 2020. El lugar por donde pasan a diario 150.000 personas al dia aparecía así, desierto y desolado, y solamente se podía oír el ruido de las escaleras metálicas solitarias o el arrullo de las palomas. 

Les Halles era el antiguo mercado de París, lo que Balzac denominó el vientre de la ciudad. Fue remodelado en 1975, por el arquitecto postmodernista catalán Ricard Bofill. Actualmente vuelve a ser motivo de una remodelación. 

En Les Halles está el conjunto de salas multicines mayor de Francia (UGC ciné Cité Les Halles) con 27 salas y una capacidad total de casi 4.000 espectadores. En 2017 fue la sala que vendió más entradas de todo el mundo (3,27 millones de entradas vendidas). Junto con el Forum des Images (antigua Videoteca de Paris) y la Biblioteca de cine François Truffaut forma un conjunto al que se le ha dado el nombre de Rue du cinéma. 

Estas salas de cine (como todas las demás) permanecieron cerradas durante el confinamiento causado por la pandemia de Covid-19. El 22 de junio de 2020 volvieron a abrir. 

El 24 de agosto un mensaje de Twitter de una tal Nina alarmaba sobre la presencia de chinches de cama es estas salas de cine. Más tarde la misma Nina puso otro mensaje aclarando que las salas iban a ser desparasitadas adecuadamente. 


En una época en la que es tan fácil difundir fake-news e informaciones calumniosas uno ya no sabe que pensar. Todo es posible. 

En una entrevista concedida al diario Libération, Patrice Le Marchand, director de las salas de cine reconoce que este mensaje tuvo un impacto real: 
«Ha venido mucha gente a preguntarnos si era verdad»
«Cada dos meses tratamos íntegramente todas las salas, las butacas, la moqueta. Es la frecuencia más corta que se propone en los contractos de mantenimiento, no podemos hacer más», 
Además se usan seis perros adiestrados a encontrar chinches, que pasan por todas las salas 
«Son perros adiestrados para eso. Pasan fila por fila. Si notan algo, se paran y levantan la cabeza» 
¿Qué credibilidad tiene la presencia de chinches de cama (Cimex lectularius) en una sala de espectáculos? ¿No son parásitos especializados en habitar camas y colchones? 

Lo cierto es que en Francia se asiste a una gran presencia de este tipo de insectos, que previsiblemente han llegado procedentes de los EEUU, donde hay una presencia notable. Yo mismo he tenido que atender como médico algunos casos de pacientes con picaduras de chinche tras viajar a los EEUU.

Lamentablemente parece ser que los llamados chinches de cama no son específicos de los dormitorios. Hace poco se tuvo que clausurar temporalmente una biblioteca de Marsella por una infestación de estos insectos. 

En cuanto a las salas de espectáculos también hay precedentes. En noviembre de 2018 otra sala de cine parisina, MK2 en Quai de Loire (XIX arrondissement)  tuvo que cerrar para ser desparasitada, como consecuencia de diversos avisos aparecidos en las redes sociales alertando de la presencia de chinches.



Sea como fuere, la presencia de chinches parece tomar un aire casi epidémico en Francia. La Chambre syndicale désinfection, désinsectisation et dératisation (CS3D) estima que entre 2014 y 2016, sus actuaciones dirigidas a infestaciones de chinches en casas y hoteles aumentaron un 165% (180.000 acturaciones en 2016). Y también detectaron un incremento de un 45% de intervenciones entre verano de 2016 y verano 2017.


Cimex lectularius - Wikipedia
Chinche de cama (Cimex lectularius

Tenemos constancia de la presencia de chinches en el mundo desde antes de la aparición de los humanos (ya existían en tiempos de los dinosaurios). Pero en los últimos años asistimos a un incremento notable de chinches en muchas ciudades del mundo. El aumento es imparable desde que se prohibió el uso de DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano). Este activo insecticida se dejó de usar por su notable toxicidad para los humanos y otras especies y su efectos nocivos en el medio ambiente, y fue retirado en 1972. Pero no se ha encontrado otro insecticida capaz de poner freno a las chinches, que son resistentes a casi todos los insecticidas usados actualmente. 

Las chinches son insectos de 5-7 mm, que anidan en las costuras de colchones o de ropa de cama (¿tal vez también en la tapicería de las butacas de cine?) y no viven sobre el cuerpo humano. Por la noche salen de su escondrijo para picar a sus víctimas y chupar su sangre. Una vez obtenida la cantidad de sangre apetecida, regresan a su nido. 


Even after bedbugs are eradicated, their waste lingers | Science News
Nido de chinches en un repliegue de la ropa de cama. 

Afortunadamente, Cimex lectularius no transmiten enfermedades y no suponen un gran peligro sanitario, pero son insectos hematófagos que se alimentan de sangre, y sus picaduras son muy molestas, e incluso pueden aparecer ampollas en el lugar donde ha atacado el insecto. Sus picaduras provocan un deseo irrefrenable de rascarse, y las pequeñas heridas que podemos provocarnos nosotros mismos al rascarnos pueden a veces sobreinfectarse.  


Además, después de desinfestado un espacio en el que han anidado chinches, los insectos pueden haber dejado rastros de sustancias químicas que provocan alergias con frecuencia.

Recordamos algunos consejos que pueden ser útiles si eliminamos chinches de casa. 



   
  ¿Que hacer si se detectan chinches? 


1. Examinar cuidadosamente muebles, libros y otros objetos de segunda mano antes de introducirlos en casa. 


2. En los viajes, inspeccionar bien la ropa de cama. En el hotel, no poner nunca la maleta sobre una cama o un sofá.

  

3. No recurrir a los insecticidas habituales: no suelen ser eficaces. Mejor solicitar la ayuda de un profesional. 


4. Tras la desinfestación, dejar transcurrir al menos 15 días antes de repetir el tratamiento. 


5. Atreverse a comentar el caso con la familia y/o amigos a fin de evitar la sensación de aislamiento y de ansiedad.