Un museo puede interpretarse de muchas maneras. A la visión artística, histórica o antropológica, un dermatólogo puede aportar nuevos enfoques sobre patología, cosméticos, terapéutica, simbolismos, usos u otros aspectos de interés.
Bajorrelieve de piedra Museo Arqueológico Nacional. Atenas.
En otras entradas hemos comentado los rituales que tenían lugar en los templos de la salud griegos dirigidos a la curación de enfermedades. Era parte del culto a Asclepios, el dios de la Medicina, aunque podían estar también dirigidos a otras divinidades salutíferas como Higia o Serapis.
Exvoto de curación de una pierna,
encontrado en Milos y
ofrecido a Asclepios e Higia (gentleza del Prof. Campillo)
Los enfermos que acudían a estos santuarios tenían la obligación de mostrar su agradecimiento a los dioses por haberles liberado de sus males. Era tradicional llevar un gallo en pago a los sacerdotes encargados de los rituales (asclepíades). El "gallo de Asclepio" aparece citado en diversos textos clásicos. Pero sobre todo era preceptivo llevar un exvoto que testimoniara la gracia obtenida. Los exvotos podían ser una lápida o una estela relatando las dolencias sufridas y el proceso de curación. En las ruinas del Asclepion de Epidauro se encontraron muchos de estos textos. Aportamos algunos ejemplos:
Gorgias, tenía una herida supurante por una flecha que le había perforado el pecho. Fue a dormir junto al altar y despertó con la piel sana, sosteniendo la punta de la flecha en su mano.
Agestratus se curó de dolores de cabeza tan intensos que no lo dejaban dormir.
A Euhippus le habían clavado una punta de lanza en la mandíbula hacía seis años. Mientras dormía en el templo, Asclepio le extrajo la punta de lanza. Cuando llegó el día, Euhippus salió curado, sosteniendo la punta de la lanza con sus manos.
Exvoto de Epidauros, en agradecimiento
por la curación de una afección de oído
Otras veces, se ofrecían como los exvotos relieves o pequeñas figuras representando la parte del cuerpo sanada (ojos, manos, pies, úteros). Esto es lo que podemos ver en el relieve que aportamos hoy. Representa un enfermo, ya curado, que lleva al templo una enorme escultura de una pierna en agradecimiento por la curación. La pierna tiene un claro relieve de una gran variz engrosada de la vena safena externa. Queda claro pues la naturaleza del mal que afligía al devoto paciente. Un testimonio de que las varices ya eran bien conocidas en la antigua Grecia.
Óleo sobre tabla. 175-189 cm Catedral de Barcelona
Se conoce con el nombre de la Piedad Desplà a una tabla del que representa una escena de Descendimiento de la Cruz y que se conserva en la catedral de Barcelona. Fue encargada por el canónigo Lluís Desplà i d'Oms al pintor Bartolomé Bermejo y está considerada como una obra maestra del gótico tardío, con claras influencias de la pintura flamenca. Bartolomé de Cárdenas, más conocido como Barlolomé Bermejo (1440-1501) era un judío converso cordobés que desarrolló su actividad pictórica en los reinos de la Corona de Aragón. Bermejo (Rojo) era un mote con el que se le conocía. Tal vez fuera pelirrojo, o muy rojizo de cara (¿rosácea?) , o gustaba de vestir de color rojo. El caso es que firmaba con apelativos que hacen alusión a este color (Bartolomeus Rubeus, o Bartolomeus Vermeius cordubensis, como figura en la Piedad Desplá. Llevó una vida nómada, viviendo en diversas poblaciones (Valencia, Daroca, Zaragoza, Barcelona), debido a que los gremios no solían acoger a judíos conversos, por lo que no se instaló nunca de forma definitiva en un lugar. Trabajó con diversos artistas locales, especialmente con Martí Bernat y Miguel Ximénez.
Chinches de la malva, perfectamente reconocibles en la Piedad Desplà. Una muestra del detallismo de Bermejo en reflejar la Naturaleza
La pintura de Bermejo se inscribe en el estilo hispano-flamenco, y se aprecian claras influencias de Rogier van der Weyden, Jan van Eyck y Dirk Bouts, que se evidencian en la perspectiva empírica, la minuciosidad en los detalles y el naturalismo de los rostros. Bermejo fue un maestro de la pintura al óleo una técnica nueva en su tiempo, con la que reprodujo las texturas con unos efectos realistas sorprendentes: las telas transparentes, los reflejos metálicos o de las joias son impresionantes. Su pintura es de un gran cromatismo: en especial los rojos y los verdes adquieren una intensidad única. En definitiva, podemos decir que su obra proporciona un gran espectáculo visual, lleno de detalles. En la Piedad Desplà la parte central de la tabla está ocupada por la Virgen con Jesús muerto en su regazo. A la derecha aparece el retrato del donante, Lluís Desplà (1444-1524) canónigo de la catedral de Barcelona. A la derecha, San Jerónimo, con hábitos de cardenal y el habitual león a sus pies. El santo aparece, como suele ser habitual, con unos anteojos, como atributo de intelectualidad y una Biblia entre sus manos (San Jerónimo tradujo la Biblia al latín, la versión conocida como Vulgata). El fondo está planteado con una cierta perspectiva (novedad en la pintura de la época) y con gran número de animalillos y plantas (más de 73), representados con todo detalle, lo que las hace perfectamente identificables.
PLANTAS
Ciprés
Palmera datilera
Enebro/Sabina
Chopo
Ailanto
Sauce
Sauco negro
'Lamiaceae'
Cardo corredor
Peonía
Mirto
Torvisco
Calendula sp.
Salvia romana
Salvia
'Boraginaceae'
Brassicaceae'
Cerraja
'Brassicaceae'
Cuajaleche
Llantén
'Xanthoria sp.'
Poaceae
Margarita
'Brassicaceae'
Palmito
Digital amarilla
Cantueso
Espino negro
Lamiaceae
Ranúnculo
Caléndula
Margarita silvestre
Bromo
Heliotropo
Lamiaceae
Berro
Asteraceae
'Lepraria sp.'
Gallocresta
Aliso de mar
Malva común
Roya de la malva
Hierba de Santa Bárbara
Correhuela rosa
'Asteraceae'
'Lamiaceae' (hojas)
Fresa salvaje
Amor de hortelano
Persicaria
'Papaveraceae'
ANIMALES
Rapaz diurna
Grulla
Golondrina
Ave de caza
Caballo
Mariposa
Mariposa
Blanquita
Sapo común
Jilguero
Lagarto/Lagartija
Víbora
Culebra
León
Díptero
Mariposa diurna
Caracol cabrilla/Boquinegro
Mariposa diurna
Chinche de la malva / Zapatero
Lagarto ágil
Caracol cabrilla/Boquinegro
Oruga de mariposa nocturna
Al pie de la tabla, sobre el marco, se lee la inscripción en latín
"Opus Bartholomei Vermeio cordubensis impensa Lodovici de Spla Barcinonensis archidiaconi solutum XXIII aplilis anno salutis christiana MCCCCLXXXX"
("Obra de Bartolomé Bermejo de Córdoba, costeada por Lluís Desplà, ardiácono de Barcelona, acabada el 23 de abril del año 1490 de la redención cristiana")
Detalle de San Jerónimo, con gafas y nevus en frente y en cola de la ceja
Finalmente unas breves apreciaciones dermatológicas de la Piedad Desplà: San Jerónimo presenta un nevus intradérmico en la cola de la ceja y Lluís Desplà presenta una barba irregular que plantea la duda de si está mal afeitado o presenta zonas de alopecia areata.
En esta escena de Resurrección se observan las venas muy marcadas en las piernas de Cristo.
El gran detallismo de Bermejo permite observar múltiples detalles patológicos en sus obras, como diversos nevus en muchos de los personajes de sus obras, como en el Prendimiento de Sta. Engracia (Museo de San Diego) o una clara circulación colateral (varices incipientes) en las piernas de Jesús en una escena de Resurrección.
En una próxima entrada comentaremos otros temas, más simbólicos sobre la vellosidad corporal.
Trailer documental Piedad Desplá:
Bartolomé Bermejo. San Miguel triunfante sobre el demonio:
Jörg Syrlin "el Viejo" o Michel Erhart Grupo Vanitas (1470-1480)
Talla de madera policromada 46x19 cm Procedente de Ulm Kunsthistorische Museum. Viena
En el Kunsthistorische Museum de Viena encontramos esta curiosa talla de madera de tilo policromada, del s. XV. Se trata de un grupo escultórico en el que aparecen tres cuerpos desnudos. Dos de ellos, un hombre y una mujer, en plenitud de la belleza y lozanía de la juventud. El tercero representa una mujer anciana, en la que el escultor se recrea en señalar las señales que en el cuerpo deja el implacable paso del tiempo. Se trata pues de una obra que se encuadra en las Vanitas, ya que la reflexión que el artista plantea es la de la fugacidad de la vida humana y la ineluctable caducidad de la belleza juvenil.
Un detalle de la obra, mostrando la figura femenina de la juventud
La obra procede de Ulm y se atribuye a Jörg Syrlin "el Viejo" (1425-1491), un escultor de madera activo en Ulm y autor entre otras cosas de la sillería de la catedral de esta ciudad alemana. No obstante hay ciertas dudas sobre esta autoría. Hay quien piensa que podría ser obra de Michel Erhart (1425-1522), escultor formado en el taller de los Syrlin y que posteriormente, con su propio taller realizó el altar mayor de la catedral de Ulm en 1474, una fecha cercana a la de la realización del grupo escultórico que nos ocupa.
Llamaron nuestra atención los signos de vejez que el escultor plasma en la anciana. Para articular su discurso, el escultor se fija en las alteraciones que tienen lugar en el cuerpo con el paso del tiempo. La vieja aparece con arrugas en cara y cuello y una marcada alopecia androgénica que le deja despoblada de cabello toda la zona frontoparietal. En medio de la frente aparece una tumoración cutánea, que recuerda un nevus intracelular (aunque también pudiera interpretarse como una queratosis seborreica incipiente o un carcinoma basocelular en pastilla). Otro detalle es la marcada asimetría facial. La boca entreabierta deja ver la lengua, que se tuerce hacia la derecha del personaje. El aspecto es el de un ictus, un accidente vascular cerebral, o el de una parálisis facial. Los ojos aparecen hundidos en las órbitas y abiertos desmesuradamente, como en un intento infructuoso de hablar (¿tal vez una afasia?).
La figura de la anciana pone de manifiesto los cambios que se observan en el cuerpo con el paso del tiempo
El cuerpo de la figura pone de manifiesto una notoria emanciación, con pérdida de tejido muscular en tronco y extremidades. Las mamas aparecen fláccidas y colgantes, como corresponde a una mujer añosa. La piel, especialmente en el abdomen, aparece arrugada, con el aspecto de la típica sequedad cutánea senil. Para terminar su observación, el artista no olvida las varices, que surcan las piernas y otras zonas del cuerpo. La policromía pone de relieve esta circulación colateral, plasmando el color azulado de la red venosa, con una gran precisión.
Las varices y la circulación venosa colateral se refleja con precisión
A la vista de esta obra, cabe destacar la correcta y precisa observación del artista, que se traduce en una perfecta descripción de los cambios que acontecen en el cuerpo con el paso del tiempo. Una visión descarnada de la realidad que sirve de base a la reflexión filosófica sobre la efímera belleza de juventud.
Óleo sobre cartón 38'5 x 33'5 cm Altes Galerie, Berlín
Adolph Menzel (1815 - 1905) fue un pintor alemán, que se destacó sobre todo a pinturas históricas en la línea del realismo pictórico del s. XIX del que constituye uno de los más representativos ejemplos. Al parecer un día que se disponía a pintar y carente de recursos para contratar a una modelo, tuvo una original idea: pintar su propio pie descalzo, como único tema del cuadro. Así realizó esta pequeña obra maestra, genial estudio de un pie que forma parte de las colecciones de la Altes Galerie. La pintura, muy influída por el impresionismo, refleja las características de un pie de un individuo entrado en años (Menzel tenía 61 años cuando pintó este cartón). El pie ocupa el centro de la composición. Los dedos aparecen enrojecidos, encallecidos y algo deformados por el uso habitual del calzado. Las uñas también presentan deformidades. La vena dorsal del pie aparece llamativamente engrosada, varicosa y resalta todavía más ingurgitada por la posición forzada del dedo gordo. El pie no da una impresión de gran limpieza, e incluso te deja con las ganas de separar los dedos para ver si hay o no un pie de atleta, es decir, una micosis interdigital. Una pintura en todo caso que llamó poderosamente mi atención cuando la pude contemplar en la Altes Galerie de Berlín, y de la que conservo un grato recuerdo. Adolph von Menzel: