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jueves, 21 de noviembre de 2019

El hombre-pez de Liérganes: (II) La ictiosis de los cretinos


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Javier Anievas Cortines

Hombre-pez de Liérganes 

Escultura de bronce 
Liérganes



En una entrada anterior comentábamos la curiosa historia del hombre-pez de Liérganes, una leyenda que todavía está viva en Cantabria. Hace pocos días, la Dra. Rosa Taberner, conocida dermatóloga mallorquina y buena amiga, visitó Liérganes, y se preguntaba si las escamas del hombre-pez podrían corresponder a alguna patología cutánea. Parece indudable que es así. Lo difícil es interpretarlo con seguridad, ya que los datos de los que disponemos son incompletos. Hay diversas enfermedades que presentan la piel escamosa, entre las que cabe destacar la psoriasis o diversas formas de ictiosis, y que probablemente dieron origen a diversos mitos, como los de las sirenas o tritones

Caso clínico de cretinismo con ictiosis, aportado por
Marañón en su libro, para defender la hipótesis de que
esta era la patología del hombre-pez de Liérganes 
Tal vez la interpretación médica más interesante de los que nos han llegado sobre el hombre-pez de Liérganes es la autorizada opinión del Dr. Gregorio Marañón. 

En su libro Las ideas biológicas del P. Feijoo, (1962) Marañón destaca la coexistencia de las escamas cutáneas con la escasa inteligencia y carácter callado y taciturno del sujeto en cuestión y se inclina por la hipótesis de que era un cretino (deficiencia congénita de la glándula tiroides) afecto de ictiosis. 



    Decía Marañón:

"En la Montaña santanderina, como en todo el Pirineo, hubo en otros tiempos numerosos casos de bocio y cretinismo endémico, de los que hoy apenas quedan algunos focos en Asturias y Galicia. Pero entonces la endemia afectaba, según todas las probabilidades, a Santander. Son características de este cretinismo la imbecilidad y la mudez que todos los testimonios atribuyen a Vega. Otros muchos detalles con este diagnóstico, como el pelo rojo, muy común en los cretinos; la glotonería; la tendencia a calentarse para evitar el constante enfriamiento de estos enfermos; el comerse las uñas, etc. Pero sobre todo induce a pensar en su cretinismo su piel áspera "al modo de lija" - decía Don Gaspar de la Riba - por lo cual se creyó que tenía escamas que le habían nacido en el mar, siendo esto tal vez, uno de los motivos más importantes de esta leyenda anfibia. Este estado de la piel era indudable, pues lo refieren varios testigos que le conocieron" 


Busto del Dr. Marañón en el Colegio de Médicos de Madrid. 


Marañón insiste que ya Herrán sugería en su libro que pudiera tratarse de un caso de ictiosis. Y añade: 
"esta ictiosis la padecen frecuentemente los hombres con lesiones de la glándula tiroidea, como los cretinos (...) Ésta me parece la explicación la explicación más lógica con las pretendidas escamas del nadador de Liérganas, que tanta parte tuvieron en la génesis de su mitología" 

Marañón destaca que en los casos de hipotiroidismo extremo, la necesidad de oxígeno es menor, explicando así las largas zambullidas y permanencia bajo el agua del extraño nadador de Liérganes.  Y acaba diciendo: 
"Francisco Vega -podemos verosímilmente afirmarlo - fue pues un cretino; y por ello fue idiota y casi mudo: por ello erró sin sentido por tierra o quizá por mar, pero no nadando; por eso tuvo escamas; por eso, en fin, nadaba con pericia y resistencia extraordinarios y se sumergía mucho más tiempo que los muchachos sanos de su edad. Lo demás, hasta dejarle convertido en el prodigioso hombre-pez que popularizó Feijóo, lo hicieron los prejuicios y las supersticiones de la época"


Bibliografía

Marañón G. Las ideas biológicas del P. Feijóo (2ª ed)  Espasa Calpe. Madrid, 1962 

La curiosa historia del hombre pez de Liérganes. ABC. 3 de julio de 2015
https://www.abc.es/cultura/20150305/abci-leyenda-hombre-lierganes-201502241119.html

El hombre-pez. Desapareció en Bilbao y fue pescado en Cádiz. Soy de Bilbao. 
https://www.soydebilbao.com/el-hombre-pez/

Ferreiro ME. Leyenda del hombre-pez de Liérganes. Sobre Leyendas. 
https://sobreleyendas.com/2010/05/28/leyenda-del-hombre-pez-de-lierganes/

España bizarra. https://espanabizarra.tumblr.com/post/108250603302/estatua-hombre-pez-lierganes

miércoles, 20 de noviembre de 2019

El hombre-pez de Liérganes: (I) La leyenda


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Javier Anievas Cortines

Hombre-pez de Liérganes 

Escultura de bronce 
Liérganes




En la localidad cántabra de Liérganes se encuentra, esta estatua del hombre-pez, obra de Javier Anievas e inspirada en una antigua leyenda local. Está situada bajo el Puente Mayor, junto al agua, y al lado del molino de Mercadillo, en el que se encuentra hoy un centro de interpretación del hombre-pez. El personaje está desnudo, sentado sobre una roca, contemplando el río Miera. De cerca puede apreciarse que tiene escamas que le cubren amplias zonas del torso, las manos y la espalda. 

La leyenda del hombre-pez ha llegado hasta nosotros por la tradición oral y también por algunos escritos. La primera reseña de la que tenemos noticia del relato del hombre pez es en el volumen VI del Teatro crítico universal del ilustrado benedictino Fray Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764). José María Herrán escribió un libro titulado El hombre-pez de Liérganes (Santander, 1877). También el Dr. Gregorio Marañón le dedicó algunos comentarios. 

Todas estas obras dan fe de la tradición popular. Según cuentan, en el s. XVII, habitaba en Liérganes un matrimonio, Francisco de la Vega y María de Casar, que tenían cuatro hijos. Al fallecer el marido, la viuda envió a su hijo Francisco a Bilbao para que aprendiera el oficio de carpintero.  

Estando en Bilbao, Francisco se fue a nadar al mar con unos amigos. Era la víspera de San Juan del año 1674. La corriente lo arrastró y desapareció, sin que pudieran encontrarlo. No se volvió a saber de él.

De vez en cuando llegaban confusas noticias de que lo habían visto en las costas de Dinamarca, o en el canal de la Mancha. Pero en 1679, cinco años después de su desaparición, unos pescadores de las costas de Cádiz afirmaron que habían visto un ser acuático pero con apariencia humana que desapareció rápidamente.​ Esta aparición se repetía ocasionalmente, hasta que consiguieron atrapar a la extraña criatura atrayéndola con trozos de pan y rodeándolo con sus redes.  

El misterioso ser era un hombre, pero tenía la piel recubierta de escamas y su cuerpo había adquirido una cierta forma de pez. Decidieron llevarlo al convento de San Francisco donde tras algunos exorcismos lo interrogaron para saber de quién se trataba. El hombre-pez los miraba sin decir nada, pero al cabo de un tiempo consiguió balbucir una palabra: "Liérganes".  

Nadie sabía descifrar el significado de aquella extraña palabra, pero un cántabro que trabajaba en Cádiz les informó que en la Montaña de Cantabria había un pueblo que se llamaba así. Domingo de la Centolla, secretario del Santo Oficio de la Inquisición, era también oriundo de Cantabria y confirmó que allí había un pueblo que se llamaba así. 

Enviaron pues un mensajero a Liérganes para averiguar si había pasado algo extraño en los últimos años. La respuesta fue que únicamente se había registrado la desaparición de Francisco de la Vega, cinco años atrás. Entonces Fray Juan Rosendo, un fraile del convento de San Francisco se prestó a acompañar al Hombre-pez hasta Liérganes para comprobar si era cierto que natural del pueblo. Cuando ya estaban cercanos a su destino, a la altura del Monte de la Dehesa, Francisco se adelantó y se dirigió directamente a la casa de María de Casar, que rápidamente lo reconoció como su hijo.


Francisco se quedó a vivir en casa de su madre. Se mostraba tranquilo, pero no tenía ningún interés por nada. Con la mirada perdida, casi no hablaba, iba siempre descalzo y a veces desnudo y se pasaba días enteros sin comer. Le encargaron llevar cartas a las poblaciones vecinas, e incluso alguna a Santander, a donde llegó en una ocasión tras haber nadado desde Pedreña, entregando la carta mojada.​ Después de nueve años en casa de su madre, un día dió un gran alarido y volvió a lanzarse a las aguas, desapareciendo definitivamente. Nunca más se supo nada de él.

¿Qué enfermedad cutánea presentaba pues, el hombre pez de Liérganes? ¿cuál era el origen de las extrañas escamas que recubrían su piel? ¿tenía alguna relación con su callado carácter, con su gran capacidad natatoria y con su extraño comportamiento? 

Hace poco comentábamos este tema con la Dra. Rosa Taberner, dermatóloga de Palma, que había visitado Liérganes. Son diversas las hipótesis que se plantean: ¿era una forma de ictiosis? ¿una psoriasis generalizada? ¿alguna otra enfermedad descamativa? De todo esto trataremos en un próximo post. 

Bibliografía

Marañón G. Las ideas biológicas del P. Feijóo (2ª ed)  Espasa Calpe. Madrid, 1962 

Herrán JM. El hombre-pez de Liérganes. Santander, 1877. 

El hombre-pez. Desapareció en Bilbao y fue pescado en Cádiz. Soy de Bilbao. 
https://www.soydebilbao.com/el-hombre-pez/

Ferreiro ME. Leyenda del hombre-pez de Liérganes. Sobre Leyendas. 
https://sobreleyendas.com/2010/05/28/leyenda-del-hombre-pez-de-lierganes/

España bizarra. https://espanabizarra.tumblr.com/post/108250603302/estatua-hombre-pez-lierganes









El hombre-pez de Liérganes. El híbrido del abismo




El Hombre-Pez de Liérganes. Leyenda





jueves, 5 de septiembre de 2019

Autorretrato de un psoriásico




McWillie Chambers

Autorretrato con psoriasis


Óleo sobre lienzo 
Colección particular



No es fácil encontrar representaciones de la psoriasis en las obras de arte. Ni en pintura ni escultura se suele aludir a esta enfermedad que por la evidencia de sus lesiones, por el rechazo social que a veces producen o por la vergüenza injustificada que suelen causar en quienes la padecen suele silenciarse. Apenas algunas cerámicas aluden vagamente a las lesiones de esta enfermedadEn definitiva, podemos decir que la psoriasis es una enfermedad censurada. 


                Autorretrato 2012, óleo sobre masonita       

Uno de los pocos casos que hemos encontrado es el de McWillie Chambers, un artista norteamericano que sufre en su propia piel la enfermedad, y que quiso realizar su autorretrato desde diferentes ángulos. Con su torso desnudo, dejaba ver de forma ostensible las placas enrojecidas de la psoriasis sobre su piel. No sólo no las ocultaba, sino que las exhibía, en una auténtica apología en la que reivindicaba el derecho de los psoriásicos a exhibir su cuerpo, sin la vergüenza secular que estos enfermos sintieron al mostrar su piel, cubierta de zonas enrojecidas y escamas. Por otra parte, el título de la obra no deja lugar a dudas.  

Chambers se confiesa preocupado por su psoriasis y reconoce que uno de los desafíos importantes de su vida es precisamente el hecho de padecer este transtorno autoinmune. 

En una entrevista (2009), recordaba al escritor John Updike, que  también era un psoriásico y escribió un asombroso ensayo sobre el tema titulado "En guerra con mi piel". El título lo dice todo. Chambers señalaba que Updike capturó perfectamente los efectos emocionales y de cambio de vida de esta dolencia:  
"El paciente se siente incómodo con las lesiones rojizas y escamosas que aparecen y desaparecen en la piel con una frecuencia impredecible, y que suelen evolucionar hacia una mayor afectación. Llega un momento en que las lesiones son cada vez más frecuentes y nunca desaparecen". 
La carencia de un tratamiento totalmente eficaz y resolutivo también preocupaba al artista, así como los efectos secundarios de los medicamentos más radicales. 

También los aspectos psicológicos que suelen acompañar a la enfermedad son motivo de preocupación. El rechazo social puede llegar a desencadenar un gran aislamiento en el paciente psoriásico, que en algunos casos extremos puede llegar a agorafobia o a dificultades para relacionarse con los otros.  

Tal vez por todo eso Chambers suele pintar con frecuencia desnudos masculinos, muchas veces en escenas de playa. Probablemente la mejoría que experimenta la psoriasis tras la exposición al sol es una de las causas de esta preferencia temática. En sus propias palabras: 


"Me doy cuenta de que estas pinturas de hombres que he estado haciendo durante los últimos 20 años son una verdadera búsqueda de compañerismo. Las pinturas de alguna manera contrarrestan los sentimientos de aislamiento. Uno aprende a confiar en los recursos internos para ayudar con los desafíos. Los artistas saben cómo profundizar y encontrar sus recursos internos. En cierto modo, creo que mi pintura me ha ayudado a hacer frente. De hecho, ser un artista y tener una actividad decidida y emocionante todos los días me ha ayudado no solo a hacer frente, sino a prosperar."




McWillie Chambers pinta con frecuencia desnudos masculinos, 
muchas veces en escenas de playa. 


En una especie de catarsis, el triple "Autorretrato con psoriasis" de Mc Willie Chambers es una forma de conjurar la enfermedad y de intentar aceptar su situación. 








martes, 21 de mayo de 2019

La dermatitis seborreica de Luis XVI






Joseph-Siffred Duplessis

Luis XVI, 
rey de Francia y de Navarra
 (1775)

 Óleo sobre lienzo   
Colección privada




Joseph Siffred Duplessis (1725-1802) fue un pintor francés conocido por la claridad, realismo e inmediatez de sus retratos. En este retrato que hizo de Luis XVI (1754-1793) llama la atención un notable enrojecimiento facial, más evidente en la parte central de la cara (nariz y surcos nasogenianos, mejillas, barbilla), que creemos compatible con el diagnóstico de dermatitis seborreica. 

La dermatitis seborreica es un trastorno muy frecuente de la piel y se calcula que puede afectar a más de un 5% de la población. Fue descrita formalmente por Pul Gerson Unna en 1887. Es más común en hombres que en mujeres y alcanza la máxima incidencia entre los 20-50 años. Suele afectar las zonas en las que hay una mayor secreción de sebo como el cuero cabelludo, la zona frontal que limita con la implantación del cabello, cejas, párpados, zona central de la cara, áreas retroauriculares y ocasionalmente zona esternal y centro de la espalda.  Se manifiesta en forma de zonas enrojecidas, que frecuentemente se recubren de escamas untuosas. En el cuero cabelludo suele observarse una descamación (caspa) muy persistente. La descamación a veces se confunde con "piel seca", cuando en realidad es todo lo contrario. 

En muchos retratos de Luis XVI se adivina un cierto eritema facial que, aunque probablemente mitigado por la censura, puede ser revelador de su dermatitis seborreica. 


La dermatitis seborreica es una alteración crónica, que suele cursar con brotes de empeoramiento que alternan con períodos de cierta remisión, en los que los síntomas se mitigan. Es frecuente que empeore con momentos de estrés, ansiedad o nerviosismo, por lo que el tratamiento de este desencadenante suele ser de extrema importancia. La presencia de la dermatitis seborreica suele provocar vergüenza en los afectados, lo que incrementa la ansiedad y suele retroalimentar la sintomatología. 

Luis XVI (1754-1793) asumió el trono de Francia en 1774, a fines de 1780 debió enfrentar una crisis ecónomica y financiera que generó enfrentamientos en el gobierno, debilitándo de tal manera su poder que precipitó el estallido revolucionario de 1789. Es posible que las intensas tensiones prerrevolucionarias a las que estaba sometido  el Ancien Régime fuera el desencadenante de brotes de dermatitis seborreica en Luis XVI, un monarca débil y poco hábil que como es sabido, acabó siendo guillotinado algunos años más tarde. Aunque en la mayoría de retratos del rey el enrojecimiento de la dermatitis fue censurado, en algunos de ellos se puede adivinar, tímida aunque claramente acusadora, una cierta sombra rojiza en el centro de la cara. 

Además de los factores emocionales y de la predisposición genética, en la génesis de la dermatitis seborreica también hay que considerar un incremento de actividad de las glándulas sebáceas y la alteración de la barrera grasa. En 1952, Leone llamó la atención sobre el papel de ciertos hongos levaduriformes (Pityrosporum ovale / Malassezzia furfur) presentes en la piel como desencadenantes de los brotes de la enfermedad. 

    Una dermatitis seborreica, algo velada, aparece 
en muchos de los retratos de Luis XVI.
Los factores ambientales también pueden precipitar brotes de dermatitis seborreica. Otros factores a tener en cuenta son la obesidad, el consumo de alcohol, o transtornos del sistema nervioso como la enfermedad de Parkinson, síndrome de Alzheimer o síndrome de Down. También puede afectar a pacientes que están siendo tratados con ciertos fármacos neurolépticos (haloperidol, litio, clorpromazina), o quimioterapia (sobre todo los inhibidores del factor de crecimiento epidérmico)En los casos de sida (o de VIH+) es habitual desarrollar una importante dermatitis seborreica. 

La dermatitis seborreica es más frecuente en los pacientes con familiares que sufren psoriasis. De hecho hay una asociación significativa entre ambas enfermedades. Algunos dermatólogos han llegado a considerar la dermatitis seborreica como una forma atenuada de psoriasis e incluso se ha contemplado la existencia de formas transicionales entre ambos procesos patológicos ("seborriasis").  

En los niños recién nacidos la dermatitis seborreica puede ocasionar costras en el cuero cabelludo (costra láctea). 


   
    Factores desencadenantes de dermatitis seborreica

   1. Factores genéticos constitucionales.

   2. Edad. Más frecuente en recién nacidos, en la pubertad y en adultos hasta los 50 años. Más tarde suele disminuir progresivamente.

    3. Factores hormonales: estimulada por los andrógenos.

    4. Factores ambientales: Cambios de temperatura, sol.

   5. Factores emocionales: nerviosismo, ansiedad, estrés.  

    6. Dieta: Alcohol, tabaco, obesidad

  7. Tratamientos con ciertos fármacos neurolépticos o quimioterapia. 

     8. Estados de inmunodepresión.



            



Twitter: @derm_seborreica




Dr. Xavier Sierra Valentí

viernes, 27 de octubre de 2017

Las escamas del demonio





Demonio entre dos angelotes

Capitel de piedra caliza
Girola de la Catedral de Burgos.  



La figura del diablo concentra todos los símbolos peyorativos de para expresar la idea del mal y del rechazo que éste debe provocar. No es raro presentarlo con el cuerpo velludo, ya que hemos visto que la vellosidad corporal abundante es en la iconografía un elemento que suele acompañar a los personajes malvados. 

Pero el que hoy comentaremos tiene otros signos, igualmente repulsivos, aunque algo diferentes de las representaciones habituales. 

Se trata de un diablo presente en un capitel de la girola de la catedral de Burgos. De entrada, aparece rodeado de dos putti o angelotes, desnudos y bastante rollizos, como generalmente aparecen estos personajes. Sostienen al diablo por las alas como a una presa, como si le hubieran dado caza. 

El diablo aparece con mirada desafiante, amplios mostachos que le caen a los lados de la boca y un solo cuerno en la frente, cosa poco habitual, ya que en general se le representa con dos cuernos. Este aspecto unicornio le confiere un aire todavía más inquietante.   

Las alas, inmovilizadas por sus cazadores, son alas nerviadas y membranosas, similares a las de los murciélagos. Este aspecto iconográfico es frecuente en las representaciones demoníacas, en un intento de identificar el mundo infernal a las cavernas, a la oscuridad, a la noche y a sus criaturas. Una clara contraposición a la luz del Paraíso, a la luz divina de Cristo: "Ego sum lux mundi". 

El demonio aparece con el pene en erección, expresando así uno de sus pecados preferidos, la lujuria. El artista, tal vez preocupado por la censura inquisitorial, intenta minimizar el miembro eréctil, que casi queda en una sutil insinuación. 

Lo más interesante son las piernas. En la rodilla derecha se dibuja un ojo, como expresión de que el diablo, como Dios, todo lo ve. Es una imagen que tiene algunos atisbos de símbolo masónico, aunque encuentra un claro precedente en las alas llenas de ojos de los serafines románicos. También en este caso, ángeles y demonios tienen la visión absoluta, tanto del mundo visible como las escondidas pasiones que luchan en el corazón de los hombres.

La pierna izquierda, en cambio es totalmente asimétrica. La simetría es una característica de los seres perfectos, o sea que representar al diablo como asimétrico tiene su razón de ser. La extremidad está recubierta no de pelo, sino de escamas y el pie aparece palmeado como el de las aves acuáticas. Me llamaron la atención las escamas  del maligno, probablemente referente a un reptil (¿serpiente?) o animal marino (atendiendo al pie palmeado). Esta presencia de escamas demoníacas podría haber agravado todavía más el rechazo social de ciertas enfermedades descamativas (ictiosis, psoriasis...). Por cierto que algunas de estas enfermedades a veces suponen una auténtica tortura infernal. 

En todo caso, el demonio de Burgos presenta unos atributos originales que merecen una detenida reflexión. 

viernes, 10 de febrero de 2017

Hallopeau, del "hombre rojo" a la palabra "antibiótico"





Retrato de F. Hallopeau
(1878) 

Fotografía
Bibliothèque Henri Feulard. 
Musée Hôpital Saint-Louis. Paris.  



François Henri Hallopeau (1842-1919) fue un dermatólogo francés, cofundador de la Société Française de dermatologie et de syphiligraphie, de la que fue secretario general desde 1893 a 1902..

Medalla conmemorativa de Hallopeau, obra de J.C. Chaplain, con
motivo de su jubilación y de su promoción a oficial de la Légion d'Honneur
Hallopeau primero se dedicó a la neurología y después a la dermatología y sifilografía. Ddesarrolló su labor profesional en los Hospitales de París, en el hospital Tenon (1880), hospital de Saint-Antoine (1881-1883) y finalmente en el Hospital de Saint-Louis. También fue Profesor agregado de la Facultad de Medicina y estuvo a punto de suceder a Fournier en la cátedra de clínica de las enfermedades de la piel y sifilíticas, plaza que finalmente ocupó Gaucher. 

Realizó múltiples aportaciones a la Dermatología, como la descripción de diversas enfermedades: 

  • forma atrófica del liquen plano
  • epidermolisis ampollar distrófica recesiva
  • piodermitis vegetante
  • pénfigo vegetante
  • acrodermatitis continua de Hallopeau (1880)

Estudió también las formas de tuberculosis cutánea. También describió el cuadro clínico conocido "hombre rojo de Hallopeau", una forma eritrodérmica de la micosis fungoide (linfoma de células T), en la que la totalidad de la piel toma un marcado color rojo. A él se debe también el término de tricotilomanía, transtorno psíquico caracterizado por tirar compulsivamente del pelo (1889). 


Tumba de Hallopeau, en el cementerio Père Lachaise de París. 

Como curiosidad, hay que recordar que Hallopeau fue el primero en usar la palabra "antibiótico" (1871) que él usaba para indicar las sustancias que se oponían al desarrollo de la vida. Años más tarde, Salman Waksman tomó este vocablo para referirse a sustancias que derivaban de organismos vivos y se oponían al desarrollo de formas bacterianas, como la penicilina.  


Principales obras: 


Hallopeau F (1869). Lichen plan scléreux. Annales de dermatologie et de syphiligraphie. 10: 447–9.

Hallopeau F; Leredde É (1885). Sur un cas d'adenomes sébacés à forme sclereuse. Annales de dermatologie et de syphiligraphie. 6: 473–9.

Hallopeau F (1887). Leçons cliniques sur les maladies cutanées et syphilitiques. Union médicale. 43: 742–7.

Hallopeau F (1890).  Sur une nouvelle forme de dermatite pustuleuse chronique en foyers à progréssion excentrique. Congrès international de dermatologie et de syphiligraphie tenu à Paris en 1889: 344–62.

Hallopeau F (1890). Sur une asphyxie locale des extremités avec polydactylie suppurative chronique et pousées ephemères de dermatite pustuleuse disseminée et symetrique. Bulletin de la Société française de dermatologie et de syphiligraphie: 39–45.

Hallopeau F (1890). Sur une dermatose bulleuse congénitale avec cicatrices indelebiles, kystes epidermiques et manifestattions buccales. Bulletin de la Société française de dermatologie et de syphiligraphie: 3–10.

Hallopeau F. (1910)Traité pratique de dermatologie, Paris, Baillière.

Hallopeau F. (1911)Traité de la syphilis, Paris, Baillière. 



Bibliografía


García Pérez, A. Dermatología y venereología. En: P. Laín (dir), Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 6, pp. 272-278, 1976.

Huguet, F. Les professeurs de la Faculté de médecine de Paris. Dictionnaire biographique 1794-1939. Paris, Institut National de Recherche Pédagogique-Éditions du CNRS, 1991.

Laín Entralgo, P. Historia de la medicina moderna y contemporánea. 2ª ed., Barcelona-Madrid, Interamericana, 1963.

Magaña, M. El autor y el epónimo: El hombre rojo de Hallopeau (1842-1919). Actas de Dermatología y Dermatopatología, 4 (3-4), 2004: 71.

Parish, L. Ch. La dermatología. En: P. Laín (ed). Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol. 6, pp. 251-257, 1974.