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sábado, 24 de agosto de 2019

Un cáncer de piel en un cuadro del s. XVI









Bernardino Luini 

Salomé con la cabeza 
de Juan el Bautista
(1646)

Óleo sobre lienzo 56 x 43 cm 
Kunsthistorisches Museum. Viena. 



Bernardino Scapi (1480-1532), llamado Luini por su tierra natal (Dumenza, cerca de Luino, en Lombardía) fue un pintor lombardo de la escuela de Leonardo da Vinci. Fiel a las directrices de su maestro, Luini fue un pintor conservador que tomó de Leonardo todo lo que pudo. Repitió diseños del maestro y se esmeró en imitar sus tipos físicos, lo que consiguió con relativo acierto, por lo cual algunas de sus obras han sido atribuidas a Leonardo.

Trabajó en Milán donde pintó varios frescos en palacios e iglesias de la ciudad y sus alrededores. Los más conocidos son los frescos para Villa Pelucca en Sesto San Giovanni, los frescos de San Murizio al Monastero Maggiore en Milán, y los de la iglesia de Santa Maria dei Miracoli en Saronno. Fue conocido especialmente por sus figuras femeninas llenas de gracia con ojos ligeramente estrábicos.  

El cuadro que comentamos hoy es una de las versiones que hizo Luini de la historia de Salomé. Salomé era hija de Herodías, la amante de Herodes Antipas, que odiava a Juan el Bautista, que denunciaba públicamente su adulterio, acusándolos de pecadores. Herodías ya había conseguido de Herodes Antipas que mandara encarcelar a Juan, con la acusación de calumnia y traición. Durante una fiesta, Salomé, había bailado tan bien que Herodes, embelesado, declaró que en agradecimiento cumpliría cualquier deseo que tuviera la muchacha, por  costoso que este fuera. Herodías cuchicheó a su hija que pidiera la bandeja de Juan el Bautista, servido en una bandeja. Herodes se estremeció al oír la petición, pero había dado su palabra y debía cumplirla. Así que mandó decapitar inmediatamente a Juan, que ocupaba una de las prisiones del palacio, y traer su cabeza un una bandeja, como si fuera un manjar. 

La fuerza trágica de la escena de la bailarina recibiendo el macabro presente ha sido un tema muy repetido por numerosos artistas a lo largo de la historia del arte. Incluso Luini lo pintó en más de una ocasión, y podemos ver otra conocida versión en el Museo del Louvre. Pero el interés médico de la obra de Viena es la cara del sayón que asoma por la izquierda, tras la sonrisa triunfante de Salomé. Sin duda es el esbirro que ha ejecutado la sentencia y que le acaba de traer la cabeza del Bautista. Como suele suceder en muchos casos este personaje malvado presenta una enfermedad cutánea, que lo caracteriza como una figura negativa y reprobable por parte del espectador. 

En esta ocasión, la patología que muestra el verdugo es una tumoración redondeada, prominente, en la cara lateral de la nariz. Aunque puede plantearse la posibilidad de que se trate de un quiste o de un nevus intradérmico, en mi opinión se asemeja más a un carcinoma basocelular en neumático. En estos casos los tumores se presentan con una forma hemisférica perfecta, y un color casi traslúcido, con pequeñas telangiectasias en los bordes, que a veces pueden mostrar también pequeñas perlas. Un aspecto compatible con la lesión del personaje del cuadro de Luini. 

Los carcinomas basocelulares son tumores cutáneos malignos, a pesar de que raramente producen metástasis a distancia. Sin embargo, si no se tratan a tiempo, pueden crecer y extenderse localmente a los tejidos contiguos, produciendo una gran destrucción de las estructuras de la zona. 



lunes, 8 de abril de 2019

Bartolomé Bermejo (I): La Piedad Desplà







Bartolomé Bermejo

La Piedad Desplà
(1490)

Óleo sobre tabla. 175-189 cm
Catedral de Barcelona 




Se conoce con el nombre de la Piedad Desplà a una tabla del que representa una escena de Descendimiento de la Cruz y que se conserva en la catedral de Barcelona. Fue encargada por el canónigo Lluís Desplà i d'Oms al pintor Bartolomé Bermejo y está considerada como una obra maestra del gótico tardío, con claras influencias de la pintura flamenca.

Bartolomé de Cárdenas, más conocido como Barlolomé Bermejo (1440-1501) era un judío converso cordobés que desarrolló su actividad pictórica en los reinos de la Corona de Aragón. Bermejo (Rojo) era un mote con el que se le conocía. Tal vez fuera pelirrojo, o muy rojizo de cara (¿rosácea?) , o gustaba de vestir de color rojo. El caso es que firmaba con apelativos que hacen alusión a este color (Bartolomeus Rubeus, o Bartolomeus Vermeius cordubensis, como figura en la Piedad Desplá. Llevó una vida nómada, viviendo en diversas poblaciones (Valencia, Daroca, Zaragoza, Barcelona), debido a que los gremios no solían acoger a judíos conversos, por lo que no se instaló nunca de forma definitiva en un lugar. Trabajó con diversos artistas locales, especialmente con Martí Bernat y Miguel Ximénez.


Chinches de la malva, perfectamente reconocibles
 en la Piedad Desplà. Una muestra del detallismo
de Bermejo en reflejar la Naturaleza
La pintura de Bermejo se inscribe en el estilo hispano-flamenco, y se aprecian claras influencias de Rogier van der Weyden, Jan van Eyck y Dirk Bouts, que se evidencian en la perspectiva empírica, la minuciosidad en los detalles y el naturalismo de los rostros. Bermejo fue un maestro de la pintura al óleo una técnica nueva en su tiempo, con la que reprodujo las texturas con unos efectos realistas sorprendentes: las telas transparentes, los reflejos metálicos o de las joias son impresionantes. Su pintura es de un gran cromatismo: en especial los rojos y los verdes adquieren una intensidad única. En definitiva, podemos decir que su obra proporciona un gran espectáculo visual, lleno de detalles.

En la Piedad Desplà la parte central de la tabla está ocupada por la Virgen con Jesús muerto en su regazo. A la derecha aparece el retrato del donante, Lluís Desplà (1444-1524) canónigo de la catedral de Barcelona. A la derecha, San Jerónimo, con hábitos de cardenal y el habitual león a sus pies. El santo aparece, como suele ser habitual, con unos anteojos, como atributo de intelectualidad y una Biblia entre sus manos (San Jerónimo tradujo la Biblia al latín, la versión conocida como Vulgata).  El fondo está planteado con una cierta perspectiva (novedad en la pintura de la época) y con gran número de animalillos y plantas (más de 73), representados con todo detalle, lo que las hace perfectamente identificables. 








    1. PLANTAS










    2. Ciprés
    3. Palmera datilera
    4. Enebro/Sabina
    5. Chopo
    6. Ailanto
    7. Sauce
    8. Sauco negro
    9. 'Lamiaceae'
    10. Cardo corredor
    11. Peonía
    12. Mirto
    13. Torvisco
    14. Calendula sp.
    15. Salvia romana
    16. Salvia
    17. 'Boraginaceae'
    18. Brassicaceae'
    19. Cerraja
    20. 'Brassicaceae'
    21. Cuajaleche
    22. Llantén
    23. 'Xanthoria sp.'
    24. Poaceae
    25. Margarita
    26. 'Brassicaceae'
    27. Palmito
    28. Digital amarilla
    29. Cantueso
    30. Espino negro
    31. Lamiaceae
    32. Ranúnculo
    33. Caléndula
    34. Margarita silvestre
    35. Bromo
    36. Heliotropo
    37. Lamiaceae
    38. Berro
    39. Asteraceae
    40. 'Lepraria sp.'
    41. Gallocresta
    42. Aliso de mar
    43. Malva común
    44. Roya de la malva
    45. Hierba de Santa Bárbara
    46. Correhuela rosa
    47. 'Asteraceae'
    48. 'Lamiaceae' (hojas)
    49. Fresa salvaje
    50. Amor de hortelano
    51. Persicaria
    52. 'Papaveraceae'
    53. ANIMALES










    54. Rapaz diurna
    55. Grulla
    56. Golondrina
    57. Ave de caza
    58. Caballo
    59. Mariposa
    60. Mariposa
    61. Blanquita
    62. Sapo común
    63. Jilguero
    64. Lagarto/Lagartija
    65. Víbora
    66. Culebra
    67. León
    68. Díptero
    69. Mariposa diurna
    70. Caracol cabrilla/Boquinegro
    71. Mariposa diurna
    72. Chinche de la malva / Zapatero
    73. Lagarto ágil
    74. Caracol cabrilla/Boquinegro
    75. Oruga de mariposa nocturna


    1. Al pie de la tabla, sobre el marco, se lee la inscripción en latín 
      "Opus Bartholomei Vermeio cordubensis impensa Lodovici de Spla Barcinonensis archidiaconi solutum XXIII aplilis anno salutis christiana MCCCCLXXXX" 
      ("Obra de Bartolomé Bermejo de Córdoba, costeada por Lluís Desplà, ardiácono de Barcelona, acabada el 23 de abril del año 1490 de la redención cristiana")

      Detalle de San Jerónimo, con gafas y nevus en frente y en cola de la ceja


      Finalmente unas breves apreciaciones dermatológicas de la Piedad Desplà: San Jerónimo presenta un nevus intradérmico en la cola de la ceja y Lluís Desplà presenta una barba irregular que plantea la duda de si está mal afeitado o presenta zonas de alopecia areata

      En esta escena de Resurrección se observan las venas
      muy marcadas en las piernas de Cristo. 


      El gran detallismo de Bermejo permite observar múltiples detalles patológicos en sus obras, como diversos nevus en muchos de los personajes de sus obras, como en el Prendimiento de Sta. Engracia (Museo de San Diego) o una clara circulación colateral (varices incipientes) en las piernas de Jesús en una escena de Resurrección. 

      En una próxima entrada comentaremos otros temas, más simbólicos sobre la vellosidad corporal. 



      Trailer documental Piedad Desplá: 



      Bartolomé Bermejo. San Miguel triunfante sobre el demonio: 



    miércoles, 4 de julio de 2018

    Un nevus en una obra de Durero





    Alberto Durero

    Jesús entre los 
    doctores de la Ley 


    Óleo sobre tabla 64,5 x 80 cm
    Museo Thyssen-Bornesmisza. Madrid




    El alemán Albrecht Dürer (1471-1528), más conocido en nuestro medio como Durero fue el artista más famoso del Renacimiento alemán, y fue conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y por sus escritos teóricos sobre arte, que influyeron considerablemente en los artistas alemanes y flamencos del s. XVI. 


    Autorretrato de Durero
    Durero pintó el cuadro que encabeza estas líneas durante su segundo viaje a Venecia, en tan sólo cinco días. Representa a Jesús a la edad de doce años disputando con los doctores del Templo. Durante mucho tiempo permaneció en el Palacio Barberini de Roma, siendo atribuído a Giovanni Bellini. En 1930, Mussolini autorizó la venta de algunos cuadros del Palacio Barberini y pasó a una galería de arte de Suiza, donde la adquirió poco después la familia Thyssen-Bornesmisza. Fué entonces cuando al limpiar algunas partes del cuadro apareció el anagrama AD con el que Durero firmaba sus obras, y que había sido ocultado por un repinte.

    Uno de los personajes del cuadro, a la derecha de la figura de Jesús y tocado por un casquete blanco, presenta un pequeño nevus intradérmico en la zona fontotemporal. Teniendo en cuenta los rasgos casi caricaturescos de este individuo, y la situación (Nuevo Testamento frente a Viejo Testamento) podemos afirmar que más que de carácter realista, este nevus debe ser interpretado como un detalle peyorativo, indicativo de la maldad del representado (véase post de Ecce Homo de Van Hemessen)

    miércoles, 6 de junio de 2018

    Los signos de vejez








    Jörg Syrlin "el Viejo" 
    o Michel Erhart

    Grupo Vanitas
    (1470-1480) 

    Talla de madera policromada 46x19 cm
    Procedente de Ulm
    Kunsthistorische Museum. Viena 




    En el Kunsthistorische Museum de Viena encontramos esta curiosa talla de madera de tilo policromada, del s. XV. Se trata de un grupo escultórico en el que aparecen tres cuerpos desnudos. Dos de ellos, un hombre y una mujer, en plenitud de la belleza y lozanía de la juventud. El tercero representa una mujer anciana, en la que el escultor se recrea en señalar las señales que en el cuerpo deja el implacable paso del tiempo. Se trata pues de una obra que se encuadra en las Vanitas, ya que la reflexión que el artista plantea es la de la fugacidad de la vida humana y la ineluctable caducidad de la belleza juvenil.  


    Un detalle de la obra, mostrando la
    figura femenina de la juventud


    La obra procede de Ulm y se atribuye a Jörg Syrlin "el Viejo" (1425-1491), un escultor de madera activo en Ulm y autor entre otras cosas de la sillería de la catedral de esta ciudad alemana. No obstante hay ciertas dudas sobre esta autoría. Hay quien piensa que podría ser obra de Michel Erhart (1425-1522), escultor formado en el taller de los Syrlin y que posteriormente, con su propio taller realizó el altar mayor de la catedral de Ulm en 1474, una fecha cercana a la de la realización del grupo escultórico que nos ocupa.

    Llamaron nuestra atención los signos de vejez que el escultor plasma en la anciana. Para articular su discurso, el escultor se fija en las alteraciones que tienen lugar en el cuerpo con el paso del tiempo. La vieja aparece con arrugas en cara y cuello y una marcada alopecia androgénica que le deja despoblada de cabello toda la zona frontoparietal. En medio de la frente aparece una tumoración cutánea, que recuerda un nevus intracelular (aunque también pudiera interpretarse como una queratosis seborreica incipiente o un carcinoma basocelular en pastilla). 

    Otro detalle es la marcada asimetría facial. La boca entreabierta deja ver la lengua, que se tuerce hacia la derecha del personaje. El aspecto es el de un ictus, un accidente vascular cerebral, o el de una parálisis facial. Los ojos aparecen hundidos en las órbitas y abiertos desmesuradamente, como en un intento infructuoso de hablar (¿tal vez una afasia?).



    La figura de la anciana pone de manifiesto los cambios
    que se observan en el cuerpo con el paso del tiempo

    El cuerpo de la figura pone de manifiesto una notoria emanciación, con pérdida de tejido muscular en tronco y extremidades. Las mamas aparecen fláccidas y colgantes, como corresponde a una mujer añosa. La piel, especialmente en el abdomen, aparece arrugada, con el aspecto de la típica sequedad cutánea senil. 

    Para terminar su observación, el artista no olvida las varices, que surcan las piernas y otras zonas del cuerpo. La policromía pone de relieve esta circulación colateral, plasmando el color azulado de la red venosa, con una gran precisión. 



    Las varices y la circulación venosa colateral se refleja con precisión


    A la vista de esta obra, cabe destacar la correcta y precisa observación del artista, que se traduce en una perfecta descripción de los cambios que acontecen en el cuerpo con el paso del tiempo. Una visión descarnada de la realidad que sirve de base a la reflexión filosófica sobre la efímera belleza de juventud.   

     




    jueves, 15 de febrero de 2018

    La monja de los lunares






    Anónimo novohispano

    Retrato de sor María de la Luz del Señor San Joaquín Miranda y Rato (detalle)
    (1812)

    Óleo sobre lienzo 93,7 x 68 cm. 
    Procede del convento de San Lorenzo de México.
    Museo Nacional del Virreinato INAH. México.



    Esta pintura decimonónica de una monja mexicana llama la atención por dos motivos. El primero porque sorprende que una monja pose ante un pintor haciendo una manifiesta ostentación de sus joyas, en las que se aprecian gran número de brillantes, gemas y perlas. Probablemente, esta monja quería poner de manifiesto su pertenencia a un linaje noble, como también puede deducirse porque conservó su apellido (Miranda y Rato), cosa que no solía ser habitual en las religiosas. No tenemos datos sobre su familia, aunque sin duda pertenecía a la nobleza. Lo único que de ella sabemos es que entró en el convento de San Lorenzo a los 13 años y que profesó a los 16. 

    El segundo motivo que llama la atención es por la gran profusión de nevus melanocíticos o lunares que destacan en la cara, de tez blanca y aporcelanada. Los lunares han tenido una valoración estética dispar en la cara, dependiendo entre otras cosas de su número y localización. 

    Recordemos aquí la canción: 
    "Este lunar que tienes,
    cielito lindo, junto a la boca, 
    No se lo des a nadie,
    cielito lindo, que a mi me toca"

    Rosalía de Castro
    Esta es una valoración positiva, erótica, que identifica el nevus con un signo de belleza. 

    Sin embargo no siempre es así. Los nevus faciales han dado lugar a tradiciones y supersticiones varias. La gran poetisa gallega Rosalía de Castro, en su obra Follas novas, lo recuerda: 


     Pero nena alunarada,  
    ¿sabes o qu'o refran di? 
    qu'é en amores desdichada 
    a que un lunar ten así. 
    E tamen din qu'ó eres ti, 
    a pesar d'as risadas 
    d'os teus labios 
    que non saben d'agravios. 

    Además de los lunares, la monja mexicana presenta en los párpados unas pequeñas manchas amarillentas que podrían traducir la presencia de xantelasmas, pequeños depósitos de grasa, que a veces pueden hacer sospechar la existencia de una hipercolesterolemia. 


    jueves, 1 de febrero de 2018

    Marilyn Monroe (y V): Algunos datos médicos








    Andy Warhol

    Marilyn (Inversión)
    (1979)

    Tinta serigráfica sobre tela. 
    Colección particular. Madrid. 
    Exposición temporal: Warhol. L'Art mecánic Caixafòrum. Barcelona 




    La visión médica sobre la biografía de Marilyn Monroe ofrece varios puntos dignos de ser comentados. De entrada hay que decir que se conocen con bastante detalle todos los aspectos médicos de su vida, incluyendo las consultas o intervenciones que realizó la actriz con nombre falso. 

    El expediente médico, donde constan todos los detalles clínicos y quirúrgicos de Marilyn fue vendido en 2013 por la casa de subastas Julien de Beverly Hills, adjudicándose por un precio de 25.600 $. 

    Uno de los datos recogidos es que la actriz estaba preocupada por el aspecto de su mentón. Así lo anotó en julio de 1958 el doctor Michael Gurdin, dejando constancia de que la principal queja de la paciente era "deformidad barbilla". En 1950 se le realizó un implante de cartílago en el mentón conjuntamente con una rinoplastia. 
    Fotografía con autógrafo.
      Colección Frederic Cabanas. Museu del Cinema. Girona.
    El 7 de junio de 1962, dos meses antes de su muerte, Monroe sufrió una caída nocturna y consultó al médico por haberse golpeado la nariz. El médico no advirtió ninguna fisura nasal en las radiografías, aunque un examen posterior demostró que en realidad sí se había producido. 
    En ninguna de estas visitas la actriz utilizó su propio nombre. Inicialmente los informes médicos hablan de una tal Marilyn Miller, nombre de casada de la intérprete durante su matrimonio con Arthur Miller. Posteriormente utilizó el nombre de Joan Newman, un alias imaginario que utilizó para pasar desapercibida, en un intento de evitar las indiscreciones y chismorreos de la prensa amarilla de su época que fisgaba inmisericorde en todos los aspectos de su vida. 
    El Dr. Gurdin regaló este historial médico a un amigo que ahora ha decidido sacarlo a la venta de manera anónima. Los mismos papeles también indican que la actriz, de 1,69 metros de altura y 52 kilos de peso, sufrió en 1956 una neutropenia, una alteración de los leucocitos. 
    Entre otras sorpresas la historia clínica de Marilyn descubre que en 1957 la actriz tuvo un embarazo ectópico en Nueva York, cinco años antes de su fallecimiento.

    Como dermatólogo no puedo dejar de referirme a su lunar, un nevus intradérmico que destacaba en su mejilla. Marilyn hizo de él su más destacado emblema. El conjunto de cabellera rubio platino, mirada ingenua, lunar y labios rojo carmín configura un icono inolvidable. El lunar de Marilyn se camuflaba con el maquillaje, pero la actriz se lo pintaba de nuevo (de hecho volvió a poner de moda la costumbre de pintarse o de destacar los nevus). A Marilyn le obsesionaba tener una piel muy blanca destacando así todavía más el contraste del nevus oscuro. Incluso se lavaba la cara varias veces al día en un intento de blanquear aún más su piel. Contrastaba así con la tendencia de la piel morena, de broncearse al sol, que desde Josephine Baker y Coco Chanel ganaba continuos partidarios  en todo el mundo. 


    Las fotografías de Marilyn Monroe tras su muerte.
    La actriz fue hallada en una postura forzada y con un aspecto casi irreconocible.

    También conocemos hoy algunos detalles de su autopsia, por las revelaciones de dos antiguos trabajadores de la funeraria, Alan Abbott y Ron Hast, que con escasa ética publicaron un libro al respecto. De entrada les sorprendió hallar el cadáver sin depilar desde hacía semanas. Tampoco se había lavado y no había teñido su rubia melena desde hacía bastante tiempo. Marilyn apareció sin dientes (a pesar de su juventud usaba una dentadura postiza). El cuerpo apareció envejecido y mal cuidado, sin ropa interior, detalles todos que son indicios de la fuerte depresión a la que estaba sometida. 
    Sorprendió mucho descubrir que la mujer más deseada por su exhuberante físico usaba también dos pequeños pechos falsos para aumentar el volumen de sus senos. El forense tuvo que hacer una laboriosa reconstrucción del cadáver que le llevó varias horas para que se pareciese al icono del cine que todo el mundo adoraba: Incluso tuvo que trabajar parte de su cuello para que apareciera "normal" el día del funeral. Todo ello dio lugar a todo tipo de especulaciones sobre la causa real de la muerte, y no faltó quien apuntó a sospechas de asesinato. 

    Imagen de una de las salas del que probablemente
    es el único museo dedicado en exclusiva a Marilyn:
    Museo Marilyn Monroe, Sant Cugat del Vallés (Barcelona)


    La gran Marilyn Monroe


    Simulación del último día de Marilyn Monroe







    miércoles, 31 de enero de 2018

    Marilyn Monroe (IV): últimos años y trágico final




    Marilyn Monroe

    Fotografía con autógrafo. 
    Editada por  20th Century Fox
    Museu del Cinema. Girona. 




    Tras haber cosechado notables éxitos y ser una de las artistas más sexys y deseadas del mundo, Marilyn se enfrentaba ahora a sus inseguridades: a sus eternos complejos, que le perseguían desde la infancia; a un matrimonio que ya no funcionaba; y a unos estudios cada vez más reticentes a contratarla, a pesar de su inmensa popularidad. Todo esto se tradujo en nuevas depresiones y nuevas estancias en sanatorios.  Y entonces aparecieron dos peligrosas adicciones: el alcohol y los barbitúricos.


    Marilyn con Yves Montand. Coincidieron en el reparto de la película
    "El multimillonario". Durante el rodaje mantuvieron un apasionado y breve romance. 

    • Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder (Some like it hot, 1959)
    • El multimillonario, de George Cukor (Let´s make love, 1960)


    En El multimillonario trabajó con el actor francés Yves Montand. Durante el rodaje, Monroe y Montand tuvieron un romance poco duradero. Marilyn se enamoró del actor, pero para Montand no era más que una aventura. Una vez más, la mujer más deseada del mundo tenía dificultades para conservar un amor.
      Cartel de "Vidas rebeldes". Museo Marilyn Monroe
      Sant Cugat del Vallés (Catalunya)
    • Vidas rebeldes de John Houston (The Misfits, 1961) 
    Esta última película estaba basada en un guión de Arthur Miller, que todavía era su marido. Tal vez fue éste el mejor regalo de Miller, de quien se divorciaría poco después, justo antes del estreno de la película. 

    Los últimos meses de la vida de Marilyn plantean una serie de enigmas que no están totalmente claros. Marilyn había sido amante de John F. Kennedy, que en aquel momento era presidente de Estados Unidos. Y también había tenido una relación con su hermano, el senador Robert Kennedy (entonces Fiscal general) de la que no está claro si fue de mera amistad o fue también sentimental. Una carta dirigida a Marilyn por Jean Kennedy, la hermana pequeña de John y Bob Kennedy así lo sugiere: 
    “¡Entiende que tú y Bobby sois la nueva pareja! 
    ¡Todos pensamos que debes venir con él cuando regrese al Este!”.


    Marilyn Monroe con John F. Kennedy















    Parece ser que Marilyn, víctima de una profunda crisis sentimental y de una manifiesta depresión acudió en busca de consejo a la casa de Frank Sinatra. El cantante había sido amante de Marilyn y conservaban una buena amistad. Pero Sinatra no estaba en casa. Al parecer Marilyn intentó esperarlo, mientras se tomaba uno (o varios) Martini Dry, como solía. Pero a la vista de que Frank no volvía la desconsolada actriz se marchó a su casa, en Brentwood. 

    Marilyn con Frank Sinatra, durante una cena 
    A las 3 de la madrugada la señora Murray, su ama de llaves, la encontró en la cama en una postura extraña, con el teléfono fuertemente aferrado en una de sus manos y las luces encendidas. Un frasco vacío de Nembutal® (pentobarbital) encima de la mesilla atestiguaba la ingestión masiva de pastillas por parte de la estrella. El médico forense certificó su muerte, considerándola un suicidio. No era la primera vez que Marilyn había ingerido una sobredosis de barbitúricos combinada con alcohol: exactamente lo mismo había ocurrido en la primavera del año anterior, poco después de la separación de Miller y del estreno de Vidas rebeldes


    Marilyn Monroe. Foto de Milton Green
    Sin embargo, los nombres de los hermanos Kennedy aparecieron entonces y siguen apareciendo hoy en el asunto de la muerte por suicidio de la actriz. Probablemente este enigma nunca se desvelará. La policía, extrañamente, no reveló el nombre de la sustancia que había tomado Marilyn, e incautó y rehusó hacer públicas las cintas magnetofónicas de la compañía de teléfonos en que estaban grabadas las llamadas que efectuó la noche de su muerte. Esto no hizo más que confirmar las sospechas de que Marilyn llamó a alguien en busca de ayuda, alguien cuya alta posición pública no le permitía afrontar el escándalo que hubiera supuesto verse envuelto en semejante asunto.

    A partir de su extraña y trágica muerte, Marilyn fue todavía más mitificada y su rostro, con su llamativo pelo rubio platino, su franca sonrisa y su característico lunar en la mejilla fue reproducido hasta la saciedad por los artistas del arte pop y se convirtió en uno de los iconos más emblemáticos del s.XX. 



    Marilyn Monroe: Happy birthday Mr. President: