viernes, 23 de julio de 2021

Sanitarios luchando frente al covid-19

versió catalana | versión española





Jordi Jordà

Covid-19 (detalle)
(2021

Óleo sobre tela 200 x 160 cm
Colegio de Enfermería. Alicante.  


La pandemia de covid-19 ha marcado completamente nuestra época y muy especialmente la sanidad. Esto es lo que ha querido expresar el artista Jordi Jordà, que ha comentado:
“Es algo que nos ha marcado mucho y sentí la necesidad de hacer una obra de gran formato sobre el tema. Con esta obra he querido transmitir la actualidad, y todo lo que se nos ha venido encima con la pandemia"
La pintura está inspirada en una fotografía real, obra del fotógrafo Rafa Arjones, que fue publicada en la prensa. La escena se centra en la labor de un equipo de sanitarios del SAMU, especialmente enfermeras, atendiendo a un enfermo de covid-19 con graves problemas respiratorios en una actuación a domicilio. Esta obra intenta expresar la tensión, la premura y la angustia que se viven en estos momentos de urgencia. 


El acto de entrega del cuadro al Colegio de Enfermería de Alicante. 


El artista Jordi Jordà ha hecho donación de su obra al Colegio de Enfermería de Alicante. El cuadro fue acogido por la presidenta del Montserrat Angulo, que agradeció el trabajo y la generosidad de Jordi Jordá en nombre de todos los colegiados y colegiadas de la provincia de Alicante. La obra ha quedado expuesta de forma permanente en el hall del Colegio como homenaje y reconocimiento a las enfermeras por su trabajo, entrega y dedicación durante esta crisis sanitaria.

En otras entradas del blog hemos publicado otras obras similares, que son un testimonio de la importancia histórica, sanitaria, social y psicológica de la pandemia. Este es otra obra que se suma a los homenajes que se han realizado a la esforzada lucha de médicos y enfermeras durante estos tiempos difíciles. 



La fotografía de Rafa Arjona que inspiró la obra de Jordà. 


 



Sanitaris lluitant contra la covid-19





Jordi Jordà

Covid-19 (detall)
(2021

Oli sobre tela 200 x 160 cm
Col·legi d'Infermeria. Alacant.  

La pandèmia de covid-19 ha marcat completament la nostra època i molt especialment la sanitat. Això és el que ha volgut expressar l'artista Jordi Jordà, que ha comentat:

"És una cosa que ens ha marcat molt i vaig sentir la necessitat de fer una obra de gran format sobre el tema. Amb aquesta obra he volgut transmetre l'actualitat, i tot el que ens ha vingut a sobre amb la pandèmia "

La pintura està inspirada en una fotografia real, obra del fotògraf Rafa Arjones, que es va publicar a la premsa. L'escena se centra en la tasca d'un equip de sanitaris del SAMU, especialment infermeres, atenent a un malalt de covid-19 amb greus problemes respiratoris en una actuació a domicili. Aquesta obra intenta expressar la tensió, la pressa i l'angoixa que es viuen en aquests moments d'urgència.



L'acte d'entrega del quadre al Col·legi d'Infermeria d'Alacant. 


L'artista Jordi Jordà ha fet donació de la seva obra al Col·legi d'Infermeria d'Alacant. Es va fer entrega del quadre a la presidenta, Montserrat Angulo, qui va agrair el treball i la generositat de Jordi Jordà en nom de tots els col·legiats i col·legiades de la província d'Alacant. L'obra ha quedat exposada de forma permanent al vestíbul del Col·legi com a homenatge i reconeixement a les infermeres pel seu treball, entrega i dedicació durant aquesta crisi sanitària.

En altres entrades del bloc hem publicat obres similars que són un testimoni de la importància històrica, sanitària, social i psicològica de la pandèmia. Aquesta és una altra obra que se suma als homenatges que s'han fet a la lluita aferrissada de metges i infermeres en aquests temps convulsos.


La fotografia de Rafa Arjona que va inspirar l'obra de Jordà. 


miércoles, 21 de julio de 2021

Negar la epidemia. El cólera de 1971.

 versió catalana | versión española

 





Hospital de Santa María del Mar 
(circa 1960)

Fotografía de archivo
Hospital del Mar



Durante el siglo XIX, nuestro país sufrió varias epidemias de cólera, que causaron una alta mortalidad. Las más destacadas fueron el 1817-23, 1829-34, 1854-55, 1863-65, y la de 1885. En total, cerca de 800.000 muertes a lo largo de la centuria.

Pero también hubo pequeños brotes coléricos, que aunque de menor magnitud, fueron silenciados por criterios políticos, como fue el caso del cólera de 1971. Ahora justamente se conmemoran 50 años de este episodio, del que tuve la oportunidad de ser testigo presencial.

En 1961 había comenzado una nueva pandemia de cólera, en Indonesia. El agente causal era Vibrio cholerae biotipo El Tor, una cepa que se denominaba así porque había sido descrita por Felix Gotschlich 1905 en la estación de cuarentena El Tor, en la península del Sinaí. La enfermedad se extendió luego por la India y Bangladesh, afectando a muchos países asiáticos y llegando hasta el oriente de Europa y el norte de África, formando una tenaza que permitía prever que acabaría llegando a la Península Ibérica.

Efectivamente, el brote epidémico llegó en verano de 1971. El foco principal de cólera se había declarado en la cuenca del Jalón, en Aragón, en los pueblos de Épila (3.997 habitantes y 38 posibles casos) y Rueda de Jalón (534 habitantes y 18 posibles casos). La Sanidad oficial franquista negó rotunda y repetidamente que fuera cólera. En plena temporada de vacaciones, la noticia de un brote de cólera en España podía dañar la imagen del país y arruinar el turismo, que en aquellos años ya se había convertido en una importante fuente de divisas.

A pesar de la censura oficial sobre la enfermedad, y de forma contradictoria, se organizaron campañas de vacunación. En la provincia de Zaragoza se vacunaron durante el mes de julio más de 600.000 personas.


Cola para vacunarse del cólera. Zaragoza, 1971


En Barcelona se centró la vacunación en el Hospital del Mar, donde los Doctores Amadeo Foz y Francisco Alcántara organizaron la hospitalización de enfermos coléricos, el diagnóstico bacteriológico y la vacunación de la población. Los equipos de vacunación estaban formados por algunos estudiantes de Medicina voluntarios, como yo mismo.

El Hospital del Mar había sido el antiguo Hospital de Infecciosos (1914-1940), de gestión municipal, que a partir de 1940 y hasta 1975 recibió el nombre de Hospital de Nuestra Sra. del Mar. El Dr. Francisco Alcántara (1922-2012) era desde 1967 el Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital de Ntra. Sra. del Mar.



Dr. Francisco Alcántara

 

A raíz de la epidemia, el Dr. Alcántara se encargó de diseñar y organizar una unidad de diagnóstico y tratamiento del cólera. Para atender el brote se evacuaron y trasladaron a otros hospitales todos los enfermos no infecciosos que estaban ingresados y se habilitaron servicios de hidratación, esterilización, lavanderías especiales, fumigadores, quemadores de desechos, camillas idóneas para coléricos, etc. Los casos sospechosos de cólera se instalaron en tres pabellones:

1. Una unidad de rehidratación, donde ingresaban los enfermos graves con diarreas muy intensas. La función de este espacio era aislar los casos y proceder a la rehidratación. También se les administraba cloranfenicol, siguiendo la pauta del momento para casos de cólera, recomendada por la OMS.

2. El segundo espacio era para los convalecientes, los enfermos que ya habían superado la fase aguda.

3. El tercer pabellón era para enfermos con diarrea sin signos de deshidratación pero que por varias razones no podían ser atendidos en su casa.


Esta organización fue muy efectiva. De los 580 casos ingresados (180 con confirmación diagnóstica de cólera) sólo se registraron 3 muertos. En 1973 el Dr. Alcántara fue condecorado por su eficiente trabajo con la Orden Civil de Sanidad.

Otro médico destacado en el control de la epidemia fue el Dr. Amadeo Foz Tena (1913-1993), bacteriólogo, y profesor de Microbiología en la UAB. Foz organizó las determinaciones microbiológicas, por un lado, y la vacunación de la población por otra. Tengo recuerdos personales de esta campaña. Yo en aquel momento era alumno interno de microbiología y el Dr. Foz era mi profesor. Recuerdo que yo estaba de vacaciones, pero a una hora avanzada de la noche recibí la llamada del profesor pidiéndome que me incorporara urgentemente al Servicio y que le ayudara a reunir un grupo de compañeros estudiantes para organizar los equipos de vacunación. Esto me convirtió en un testigo de primera fila de aquel brote epidémico.

Los equipos de vacunación comenzaron a funcionar de inmediato. Incorporaron médicos del equipo habitual de microbiología, entre los que recuerdo la Dra. Clara Roy y Avenosa (auténtica mano derecha del Dr. Foz), el Dr. Ignacio Calicó y Mª Luisa de Buen y un grupo de estudiantes de Medicina de la UAB. Nos instalamos en un pequeño cobertizo que había en la entrada del hospital, una especie de conserjería. En la foto que encabeza esta entrada puede verse, a la izquierda. Se crearon dos equipos, cada uno formados por 3-4 estudiantes y un médico supervisor. Como novedad disponíamos de jeringas de plástico de un solo uso que se habían introducido recientemente. Hasta entonces se habían usado normalmente jeringas de vidrio que había que esterilizar cada vez, y que todavía usábamos cuando se acababan las de plástico. Uno de nosotros tomaba los datos, otro cargaba la jeringa y el otro inoculaba. Recuerdo que cada uno inoculaba unas 800 vacunas diarias. Había momentos en que se formaban largas colas de gente para vacunar. Mientras vacunábamos les dábamos instrucciones de higiene sobre lavar la fruta y la verdura, el agua de boca, y la higiene personal.



Dr. Amadeo Foz Tena


Para acceder a las salas de los coléricos, nos poníamos guantes y también batas, patucos, cofias, y mascarillas de tela que habían sido especialmente esterilizadas y que se cambiaban cada vez. Las normas de la lavandería del hospital eran estrictas. Los enfermos no estaban en camas, sino en literas, una especie de parihuela con aspas en los extremos que permitían mantenerlas elevadas, como si fuera una cama, para permitir la eliminación de las heces. A la altura de la zona anal, había un agujero de unos 15 cm para permitir la salida de las continuas deposiciones, ya que la diarrea podía llegar a ser de 30 l / día. El agujero conectaba con un tubo que llevaba las heces a un cubo que las recogía y que contenía un fuerte antiséptico. Los enfermos estaban profundamente deshidratados y se les rehidrataba con suero parenteral. La visión de la cara de los enfermos y de las fóveas que la presión producía en su piel no se olvida fácilmente. Ni tampoco los movimientos del vibrión colérico vivo en el microscopio.

Mientras todo esto ocurría, la prensa seguía negando la realidad. El 24 de julio, después de días de silencio, la Vanguardia publicaba un titular: "Normalidad sanitaria en todo el país". Otro artículo destacaba: "No es necesaria la vacunación, afirma la Organización Mundial de la Salud". Un subtítulo afirmaba categóricamente "el foco epidémico está definitivamente estrangulado", y aunque reconocía que se habían hospitalizado 435 personas con "trastornos diarreicos" en Zaragoza, insistía en que la campaña sanitaria estaba prácticamente concluida.



La prensa negó la existencia de cólera de forma categórica y reiteradamente


La negación de las epidemias por intereses políticos no es nueva. En varias circunstancias se ha tomado esta decisión irresponsable, con la excusa de no atemorizar a la población. El caso del cólera del verano de 1971 es uno de los más claros, y yo fui testigo presencial de estos hechos. Mientras veía como los coléricos se deshidrataban en las salas del hospital, leía poco después las noticias de la prensa negando la evidencia. Las instituciones sanitarias y políticas del franquismo hicieron todo lo posible para ocultar y maquillar la realidad, con el fin de preservar el turismo y el prestigio internacional de España. En ningún momento se proporcionaron datos reales sobre letalidad o mortalidad. Se vulneró así el derecho de la ciudadanía a una información libre y veraz sobre una enfermedad infecciosa que podía extenderse fácilmente. 

No era la primera vez que el franquismo silenciaba epidemias. También a principios de los años 50 se ocultó el brote de poliomielitis y no se divulgaron de forma adecuada las normas higiénicas para prevenirla. La vacunación de la poliomielitis llegó a España con 10 años de retraso. El resultado fue que muchos niños sufrieron la enfermedad y sus consecuencias, que les dejaron importantes secuelas. Los intereses políticos a veces pueden ser criminales por omisión.

Xavier Sierra Valentí

 



Negar l'epidèmia. El còlera de 1971.








Hospital de Santa Maria del Mar 
(circa 1960)

Fotografia de arxiu
Hospital del Mar


Durant el s. XIX, el nostre país va patir diverses epidèmies de còlera, que van causar una alta mortalitat. Les más destacades van ser el 1817-23, 1829-34, 1854-55, 1863-65, i la de 1885. En total, prop de 800.000 morts al llarg de la centúria. 

Però també hi va haver petits brots colèrics, que encara que de menor magnitud, van ser silenciades per criteris polítics, com va ser el cas del còlera de 1971. Ara justament es commemoren 50 anys d’aquest episodi, del que vaig tenir l'oportunitat de ser-ne testimoni.  

L’any 1961 havia començat una nova pandèmia de còlera, a Indonèsia. L'agent causal era Vibrio cholerae biotip El Tor, una soca que es denominava així perquè havia estat descrita per Felix Gotschlich l’any 1905 a l’estació de quarentena El Tor, a la península del Sinaí. La malaltia es va estendre després per la Índia i Bangla Desh, afectant molts països asiàtics i arribant fins l’orient d’Europa i al nord d’Àfrica, formant una tenalla que permetia preveure que acabaria arribant a la Península Ibèrica. 

Efectivament, el brot epidèmic va arribar a l’estiu de 1971. El focus principal de còlera s’havia declarat a la conca del Jalón, a l’Aragó, en els pobles d’Épila (3.997 hab. i 38 possibles casos) i Rueda de Jalón (534 hab. i 18 possibles casos).  La Sanitat oficial franquista va negar rotundament i repetida que fos còlera. En plena temporada de vacances, la notícia d’un brot colèric a Espanya podia malmetre la imatge del país i arruïnar el turisme, que en aquells anys ja s’havia convertit en una important font de divises. 

Malgrat la censura oficial sobre la malaltia, i de forma contradictòria , es van organitzar campanyes de vacunació. A la província de Saragossa es van vacunar més de 600.000 persones. 


Cua per vacunar-se del còlera. Saragossa, 1971


A Barcelona es va centrar la vacunació a l'Hospital del Mar, on els Drs. Amadeo Foz i Francisco Alcántara van organitzar la hospitalització de malalts colèrics, el diagnòstic bacteriològic i la vacunació de la població. Els equips de vacunació estaven formats per alguns estudiants de Medicina voluntaris, com jo mateix. 

L’Hospital del Mar havia estat l’antic Hospital d’Infecciosos (1914-1940), de gestió municipal, que a partir de 1940 i fins 1975 va rebre el nom d’Hospital de Nuestra Sra. del Mar. El Dr. Francisco Alcàntara (1922-2012) era des de 1967 el Cap de Servei de Medicina Interna de l’Hospital de Ntra. Sra. del Mar. 



Dr. Francisco Alcántara


Arrel de l’epidèmia de còlera, el Dr. Alcántara es va encarregar de dissenyar i organitzar una unitat de diagnòstic i tractament del còlera. Per atendre el brot es van evacuar i traslladar a altres hospitals tots els malalts no infecciosos que estaven ingressats i s’habilitaren serveis d’hidratació, esterilització, rentadors especials, fumigadors, cremadors de deixalles, lliteres idònies per a colèrics, etc . Els casos sospitosos de tenir còlera es van instal·lar en tres pavellons:

1. Una unitat de rehidratació, on ingressaven els malalts greus amb diarrees molt intenses. La funció d’aquest espai era aïllar els casos i procedir a la rehidratació. També se’ls administrava cloramfenicol, seguint la pauta del moment per casos de còlera, recomanada per la OMS.

2. El segon espai era pels convalescents, pels malalts que ja havien superat la fase aguda. 

3. El tercer pavelló era per malalts amb diarrea sense signes de deshidratació però que per diferents raons no podien ser atesos a casa seva. 

Aquesta organització va ser molt efectiva. Dels 580 casos ingressats (180 amb confirmació diagnòstica de còlera) només es van registrar 3 morts. El 1973 el Dr. Alcántara va ser condecorat per la seva feina amb l’Ordre Civil de Sanitat.

Un altre metge destacat en el control de l’epidèmia va ser el Dr. Amadeo Foz Tena (1913-1993), bacteriòleg, i professor de Microbiologia a la UAB. Foz va organitzar les determinacions microbiològiques, per una banda, i la vacunació de la població per altra. Tinc records personals d’aquesta campanya. Jo aleshores era alumne intern de microbiologia i el Dr. Foz era el meu professor. Recordo que jo estava de vacances, però a a una hora avançada de la nit vaig rebre la trucada del professor demanant-me que m’incorporés urgentment als equips de vacunació i que l’ajudés a reunir un grup de companys per a organitzar la vacunació. Això va fer que pogués ser un testimoni de primera fila d'aquell brot epidèmic. 

Els equips de vacunació van començar a funcionar de seguida. S’incorporaren metges de l’equip habitual de microbiologia, entre els que recordo la Dra. Clara Roy i Avenosa (autèntica mà dreta del Dr. Foz), el Dr. Ignasi Calicó i Mª Luisa de Buen i un grup d’estudiants de Medicina de la UAB. Ens vàrem instal·lar en un petit cobert que hi havia llavors a l’entrada de l’hospital, una mena de consergeria. Es formaren dos equips, cada un formats per 3-4 estudiants i un metge supervisor. Com a novetat disposàvem de xeringues de plàstic d’un sol ús que en s’havien introduït feia poc. Fins llavors s’havien usat normalment xeringues de vidre que calia esterilitzar cada vegada, i que de tota manera encara usàvem quan s’acabaven les de plàstic. Un de nosaltres prenia les dades, un altre carregava la xeringa i l’altre inoculava. Recordo que cadascú feia unes 800 vacunes diàries. Hi havia moments en que es formaven llargues cues de gent per vacunar. Mentre vacunàvem proporcionàvem instruccions d’higiene sobre rentar la fruita i la verdura, l’aigua de boca, i higiene personal. 


Dr. Amadeo Foz Tena

Per accedir a les sales dels colèrics, ens haviem de posar guants i també bates, peücs, còfies, i mascareta de roba que havien estat especialment esterilitzades i que es canviaven cada vegada. Les normes de la bugaderia de l’hospital eren estrictes. Els malalts no estaven en llits, sinò en lliteres, una mena de baiards amb aspes als extrems que permetien mantenir-les elevades, com si fos un llit, per permetre l’eliminació de les. A l’altura de la zona anal, hi havia un forat d’uns 15 cm per permetre la sortida de les contínues deposicions, ja que la diarrea podia arribar a ser de 30 l/dia. El forat connectava amb un tub que portava la femta a una galleda que la recollia i que contenia un fort antisèptic. Els malalts estaven profundament deshidratats i se’ls rehidratava amb sèrum parenteral. La visió de la fàcies dels malalts i de les fòvees que la pressió produïa a la seva pell no s’oblida fàcilment. Ni tampoc els moviments del vibrió colèric viu al microscopi.  

Mentre tot això passava, la premsa seguia negant la realitat. El 24 de juliol, després de dies de silenci, la Vanguardia publicava un titular: “Normalidad sanitaria en todo el país”. Un altre article destacava: “No es necesaria la vacunación, afirma la Organización Mundial de la Salud”. Un subtítol afirmava categòricament “el foco epidémico está definitivamente estrangulado”, i tot i que reconeixia que s’havien hospitalitzat 435 persones amb “transtornos diarreicos” a Saragossa, insistia que la campanya sanitària estava pràcticament conclosa.


La premsa va negar que hi hagués còlera de forma categórica y reiterada


La negació de les epidèmies per interessos polítics no és nova. En diverses circumstàncies s'ha pres aquesta decisió irresponsable, amb l'excusa de no atemorir a la població. El cas del còlera de l'estiu de 1971 és un dels més clars, i jo en vaig ser testimoni presencial. Mentre veia com els colèrics es deshidrataven a les sales de l'hospital, llegia després les notícies negant l'evidència. Les institucions sanitàries i polítiques del franquisme van fer tot el possible per ocultar i maquillar la realitat, per tal de preservar el turisme i el prestigi internacional d’Espanya. En cap moment es van proporcionar dades reals sobre letalitat o mortalitat. Es va vulnerar així el dret de la ciutadania a una informació lliure i veraç sobre una malaltia infecciosa que podia estendre’s fàcilment. No era la primera vegada que el franquisme silenciava epidèmies. També a la primeria dels anys 50 es va ocultar el brot de poliomielitis i no es van divulgar de forma adient les normes higièniques per prevenir-la. La vacunació de la poliomielitis va arribar a Espanya amb 10 anys de retard. El resultat va ser que molts nens van patir la malaltia i les seves conseqüències, que els deixaren importants seqüeles. Els interessos polítics, que de vegades poden ser criminals per omisió. 

                                                                 Xavier Sierra Valentí

lunes, 19 de julio de 2021

El descubrimiento del treponema de la sífilis

versió catalana | versión española

 




Retrato de Friederich Schaudinn 
con su microscopio
(circa 1905

Fotografía a la albúmina en B&N
.




El siglo XIX estuvo marcado por la gran incidencia de casos de sífilis en toda Europa, y se extendía de día en día. En 1900, Fournier calculó que habría unos 125.000 luéticos sólo en París. La causa de la enfermedad seguía siendo desconocida, aunque se conocía perfectamente su clínica y su modo de contagio, gracias a las aportaciones realizadas sobre todo por Ricord y Alfred Fournier.


Fritz Schaudinn 


A finales del s.XIX, tras los trabajos iniciados por Pasteur en 1877, se habían producido nuevos conocimientos bacteriológicos, que permitían, clarificar el origen de múltiples enfermedades infecciosas. Entre ellas, pronto se contaron algunas enfermedades transmitidas sexualmente. En 1879, Albert Neisser había descubierto el agente causal de la gonorrea, al que había llamado gonococo. 

El convencimiento de que la sífilis estaba causada por un microorganismo todavía no descubierto estaba muy generalizado a principios de siglo. En febrero de 1905 el zoólogo Siegel  decía que había visto unos protozoos en la sangre de lesiones sifilíticas, a los que llamó Cytorryces luis, a pesar de que no había podido demostrar tal afirmación. El Prof. Köhler, presidente del Departamento de Sanidad del Reich, encomendó entonces al zoólogo Fritz Richard Schaudinn (1871-1906), un trabajo encaminado a dilucidar si la sífilis podía estar causada por un protozoo o no. Schaudinn era director del instituto de protozoología de la citada institución en Berlín y asistía también al servicio de dermatología del Prof. Lesser, en el hospital de la CharitéLesser apoyó la investigación, y encomendó a su ayudante, el médico militar Erich Hoffmann (1868-1959) su supervisión.



Paul Erich Hoffmann (1868-1959) Colección Wellcome.      


El dia 3 de marzo de 1905, una berlinesa de 25 años con lesiones sifilíticas acudió a la Charité. Hoffmann, tras examinarla, biopsió una pápula erosiva del labio menor derecho. Al examinarla al microscopio, Schaudinn pudo observar como unas finas espiroquetas se movían vigorosamente en el tejido. Por su forma de sacacorchos y su resistencia a la tinción con los colorantes habituales le dieron el nombre de Treponema pallidum. En una carta a su mujer, Schaudinn comentaba: 
"Los dermatólogos me rinden homenaje de una forma que nunca había  visto. El viejo Prof. Hallopeau ha pedido a los presentes que se levantaran y me han cedido el sillón presidencial. Entonces me encontrado con una clamorosa ovación que difícilmente podía ser más cálida..."
Pero durante poco tiempo pudo saborear la gloria. Poco después moría a causa de una septicemia, ocasionada al drenarle un absceso perirrectal.         


Xavier Sierra Valentí


Bibliografía


Quétel C. Le mal de Naples: Histoire de la syphilis. Ed. Seghers. Paris, 1986

Metchnikoff E, Roux E. Études expérimentales sur la syphilis. Annales de l’Institut Pasteur. Paris, 1903.

Metchnikoff E. La syphilis éxpérimentale. Académie de Médicine. Paris, 1906.

Schaudinn FR, Hoffmann E. Vorläufiger Bericht über das Vorkommen von Spirochäeten in syphilischen Krankheitsprodukten und bei Papillomen. Arbeiten  aus dem Kaiserlichen Gesundheitsamt 1905, 22: 527-534

Sierra Valentí X. 500 años de sífilis en Europa. Enf. Trans. Sex. 1993; 7 (2): 69-81 

Sierra Valentí X. Historia de las ETS. En: Vilata JJ. Enfermedades de transmisión sexual. J.R. Prous. Barcelona, 1993. 

Sierra Valentí X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y Realización editorial SL. Barcelona, 1994.

Sierra Valentí X. 100 años de Dermatología. Grupo Aula Médica SA. Madrid, 2001 




Inici part catalana  






Retrat de Friederich Schaudinn 
amb el seu microscopi
(circa 1905

Fotografia a l'albúmina en B&N
.



El segle XIX va estar marcat per la gran incidència de casos de sífilis a tot Europa, que s'estenia dia rere dia. El 1900, Fournier va calcular que només a París hi hauria uns 125.000 luètics. La causa de la malaltia seguia sent desconeguda, si bé es coneixia perfectament la seva clínica i la seva manera de contagi, gràcies a les aportacions realitzades per Ricord i Alfred Fournier principalment. 


Fritz Schaudinn 



A finals del segle XIX, després dels treballs iniciats per Pasteur el 1877, s'havien descobert nous coneixements bacteriològics que permetien clarificar l'origen de múltiples malalties infeccioses. Entre elles, algunes malalties de transmissió sexual. El 1879, Albert Neisser havia descobert l'agent causal de la gonorrea, que havia anomenat gonococ.

A principi de segle es creia que la sífilis estava causada per un microorganisme que encara no s’havia descobert. El febrer de 1905 el zoòleg Siegel deia que havia vist uns protozous a la sang de lesions sifilítiques, que va anomenar Cytorryces luis, tot i que no havia pogut demostrar aquesta afirmació. Llavors, el Prof. Köhler, president del Departament de Sanitat del Reich, va encomanar al zoòleg Fritz Richard Schaudinn (1871-1906), un treball encaminat a dilucidar si la sífilis podia estar causada o no per un protozou. Schaudinn era director de l'institut de Protozoologia de l'esmentada institució a Berlín i assistia també al servei de dermatologia del Prof. Lesser, a l'hospital de la Charité. Lesser va recolzar la investigació, i va encomanar-ne la seva supervisió al seu ajudant, el metge militar Erich Hoffmann (1868-1959). 



Paul Erich Hoffmann (1868-1959) Col·lecció Wellcome.      

 
El dia 3 de març de 1905, una berlinesa de 25 anys amb lesions sifilítiques va acudir a la Charité. Hoffmann, després d’examinar-la, va biopsiar una pàpula erosiva del llavi menor dret. A l'examinar-la al microscopi, Schaudinn va poder observar com unes espiroquetes molt fines es movien vigorosament en el teixit. Per la seva forma de llevataps i la seva resistència a la tinció amb els colorants habituals li van donar el nom de Treponema pallidum. En una carta a la seva muller, Schaudinn comentava:
"Els dermatòlegs em reten homenatge d'una manera que no havia vist mai. El vell Prof. Hallopeau ha demanat als presents que s'aixequessin i m'han cedit la butaca presidencial. Llavors m’he trobat en una clamorosa ovació que difícilment podia ser més càlida..."
Però va poder assaborir la glòria durant poc temps. Poc després moria a causa d'una septicèmia, ocasionada al drenar-li un abscés perirectal.

Xavier Sierra Valentí



Bibliografia


Quétel C. Le mal de Naples: Histoire de la syphilis. Ed. Seghers. Paris, 1986

Metchnikoff E, Roux E. Études expérimentales sur la syphilis. Annales de l’Institut Pasteur. Paris, 1903.

Metchnikoff E. La syphilis éxpérimentale. Académie de Médicine. Paris, 1906. 

Schaudinn FR, Hoffmann E. Vorläufiger Bericht über das Vorkommen von Spirochäeten in syphilischen Krankheitsprodukten und bei Papillomen. Arbeiten  aus dem Kaiserlichen Gesundheitsamt 1905, 22: 527-534

Sierra Valentí X. 500 años de sífilis en Europa. Enf. Trans. Sex. 1993; 7 (2): 69-81

Sierra Valentí X. Historia de las ETS. En: Vilata JJ. Enfermedades de transmisión sexual. J.R. Prous. Barcelona, 1993. 

Sierra Valentí X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y Realización editorial SL. Barcelona, 1994.

Sierra Valentí X. 100 años de Dermatología. Grupo Aula Médica SA. Madrid, 2001