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miércoles, 23 de octubre de 2019

Testimonios de enfermos en la antigua Grecia








Exvotos 


Lápidas conmemorativas con inscripciones. Asclepeion 
Ruinas de Pérgamo (Turquía) 



El Asclepeion de Pérgamo era un complejo de edificios alrededor del templo de Asclepio, el dios de la Medicina, donde acudían los enfermos en busca de curación. Los que conseguían curar sus males tras acudir al templo, estaban obligados a llevar, en agradecimiento un exvoto. Muchas veces estas ofrendas conmemorativas representaban la zona anatómica que se había conseguido sanar: una pierna, orejas, unos ojos... pero otras veces consistían en lápidas con un relato de la enfermedad y de como se había obtenido la curación. 


Via Tecta, a la entrada del Asclepeion de Pérgamo.
A lo largo de esta vía se acumulaban los exvotos
Estas ofrendas votivas se colocaban a lo largo de la vía procesional, para que los nuevos enfermos que acudían al templo pudieran conocer el poder curativo del dios. Es de suponer que servían también de sugestión y que contribuían a predisponer a quien los observaba a recuperar su propia salud. 

Las lápidas con inscripciones nos proporcionan interesantes testimonios de los casos clínicos que allí acudían, y nos permiten conocer que tipo de patología podía verse en estos complejos de salud. 

Aportaremos dos ejemplos. Uno de ellos parece un caso de litiasis renal: 
"Euphanes, un muchacho de Epidauros. Sufría de mal de piedra y se fue a dormir al templo. El dios, de pie ante él, le preguntó: Que me darás, si te curo?. Diez monedas, le contestó. El dios le sonrió y le dijo que lo curaría. Cuando amaneció, se fue sano." 

(Edelstein, 1945, estela 1-8)

 Otra inscripción parece aludir a un caso de pediculosis (Pediculus humanus corporis):
"Cleinatas de Tebas tenía piojos. Acudió al templo con muchos piojos en el cuerpo, durmió en el templo y tuvo una visión. Sintió como el dios lo despertaba y le hizo levantarse, desnudo, y con un cepillo le sacó los piojos del cuerpo. Se fue curado"

(Edelstein, 1945, estela 11-28)


Estos ejemplos nos parecen muy ilustrativos sobre las enfermedades que aquejaban a los griegos y de los rituales curativos de los templos de la salud. 

martes, 6 de agosto de 2019

Asclepios sanador de varices





Exvoto de Epidauros
(s.III a.C.)


Bajorrelieve de piedra
Museo Arqueológico Nacional. Atenas. 



En otras entradas hemos comentado los rituales que tenían lugar en los templos de la salud griegos dirigidos a la curación de enfermedades. Era parte del culto a Asclepios, el dios de la Medicina, aunque podían estar también dirigidos a otras divinidades salutíferas como Higia o Serapis. 


Exvoto de curación de una pierna,
encontrado en Milos y
ofrecido a Asclepios e Higia

(gentleza del Prof. Campillo)
Los enfermos que acudían a estos santuarios tenían la obligación de mostrar su agradecimiento a los dioses por haberles liberado de sus males. Era tradicional llevar un gallo en pago a los sacerdotes encargados de los rituales (asclepíades). El "gallo de Asclepio" aparece citado en diversos textos clásicos. 

Pero  sobre todo era preceptivo llevar un exvoto que testimoniara la gracia obtenida. Los exvotos podían ser una lápida o una estela relatando las dolencias sufridas y el proceso de curación. En las ruinas del Asclepion de Epidauro se encontraron muchos de estos textos. Aportamos algunos ejemplos: 




Gorgias, tenía una herida supurante por una flecha que le había perforado el pecho. Fue a dormir junto al altar y despertó con la piel sana, sosteniendo la punta de la flecha en su mano. 
Agestratus se curó de dolores de cabeza tan intensos que no lo dejaban dormir. 
A Euhippus le habían clavado una punta de lanza en la mandíbula hacía seis años. Mientras dormía en el templo, Asclepio le extrajo la punta de lanza. Cuando llegó el día, Euhippus salió curado, sosteniendo la punta de la lanza con sus manos. 

Exvoto de Epidauros, en agradecimiento
por la curación de una afección de oído 

Otras veces, se ofrecían como los exvotos relieves o pequeñas figuras  representando la parte del cuerpo sanada (ojos, manos, pies, úteros).  Esto es lo que podemos ver en el relieve que aportamos hoy. 


Representa un enfermo, ya curado, que lleva al templo una enorme escultura de una pierna en agradecimiento por la curación. La pierna tiene un claro relieve de una gran variz engrosada de la vena safena externa. Queda claro pues la naturaleza del mal que afligía al devoto paciente. Un testimonio de que las varices ya eran bien conocidas en la antigua Grecia. 


lunes, 25 de febrero de 2019

El TAC del médico del faraón









Momia de Nespamedu
(300-200 a.c.)

Estudio tomográfico
 Museo Arqueológico Nacional. Madrid.



En 1925 llegó al puerto de Barcelona un barco con una carga poco habitual. Una momia egipcia que había sido adquirida por Ignacio Bauer, un estudioso de las antigüedades faraónicas. La momia terminó su viaje en el Museo Arqueológico de Madrid. Durante años permaneció en el museo. Aunque se tenían muy pocos datos acerca de ella, se creía que probablemente correspondía a una mujer. 

En junio de 2016, la momia, junto con otras tres más, fue trasladada al Hospital Quirónsalud de Pozuelo (Madrid) para realizar un estudio radiológico (TAC). La exploración debía hacerse rápidamente para no alterar su exhibición en el Museo. 

Visión de la cabeza de Nespamedu
El estudio tomográfico ha permitido conocer que la momia en cuestión no era de una mujer, sino de un varón, el sacerdote Nespamedu, que vivió en la época ptolemaica (300-200 a.C.) y que ejerció sus funciones en el templo-sanatorio de Imhotep, en el Serapeum de Saqqara. Al parecer, Nespamedu llegó más tarde a ser médico en la corte del faraón.

Los textos que cubren el cuerpo revelan que se trataba de un alto funcionario que disponía de suficientes recursos económicos para prepararse el camino y la estancia en el más allá. Entre las vendas de la momia hay ocho placas representando a divinidades protectoras: los cuatro hijos de Horus. Estos amuletos solían ser habituales en las momias. Los cuatro hijos de Horus coincidían con los vasos canopos que contenían las vísceras y los amuletos simbolizaban la reintroducción mágica de las vísceras en la momia.  También se han detectado amuletos con las diosas Isis y Neftis, como plañideras, que cumplían una función apotropaica. 


Posición de los objetos en la momia de Nespamedu
Pero hay otras dos placas más específicas, representando al dios Thot, una divinidad representada como un pájaro ibis, con largo pico, cuerpo humano, momiforme, de perfil y sujetando un bastón. Lleva sobre la cabeza el disco solar. Thot era el dios de los escribas, de los médicos y los oftalmólogos, que con sus palabras ayudó a revivir el cuerpo del desmembrado Osiris. Fiel partidario de Isis y de Horus, cuidó de este último tras su nacimiento. Actuó como juez en la disputa entre Horus y Seth, al reintegrar a su lugar el ojo de Horus que le había arrancado Seth. Desde tiempos antiguos los textos mencionan los cuidados dados a los ojos humanos, con practicas mezcladas con la magia. Thot, dios de la ciencia y de la medicina, es el antepasado de la oftalmología y la divinidad protectora de los oftalmólogos.En el Papiro Hearst (214) se lee: 
«yo soy Thot, el médico del ojo de Horus». 
También en el Papiro Ebers se conservan varios conjuros mágicos invocando a Thot, que había que repetir varias veces mientras se aplicaba el colirio. 

En la momia de Nespamedu se hallaron también dos udjets, símbolos del ojo que Seth arrancó a Horus en una pelea y que de forma mágica, Thot le restableció. Es muy frecuente hallar udjet en las momias, como amuletos protectores. Pero las continuas referencias a Thot, en el cartonaje de la momia, en los textos y en los amuletos no es una casualidad. Probablemente Nespamedu eligió estos amuletos, vinculados a su profesión. 


Reconstrucción en 3D de la momia del oftalmólogo Nespamedu


El material gráfico obtenido en el estudio, junto con la labor de expertos forenses y virtualización del patrimonio, han permitido reconstruir  los rasgos faciales de esta momia conservadas en el museo. El trabajo ha sido realizado a partir del estudio y reconstrucción virtual en 3Ddel especialista en virtualización del patrimonio Pablo Aparicio Resco y posteriormente ha sido materializada por el escultor Juan Villa con la técnica del modelado forense.


Bibliografía

Andrews, C. (1994): Amulets of Ancient Egypt. London: Trustees of the British Museum.

Barguet, P. (2000): Le livre des morts des anciens égyptiennes. Introducción, traducción y comentario de Ramón Alfonso Díez Aragón y M.ª Carmen Blanco Moreno. Bilbao: Desclée de Brower.

Derchain-Urtel, M. T. (1981): «Thot à travers ses épithètes dans les scènes d’offrandes des temples d’époque gréco-romaine». Fondation Égyptologique Reine Elisabeth, Rites égyptiennes, 3. Bruxelles.

Dunand, F. y Zivie-Coche, C. (1991): Dieux et hommes en Egypte. 3000 a-C. -395 après J.C. Paris:

Armand Collin. Ebbell, B. (1937): The Papyrus Ebers. The greatest egyptian Medical Document. Copenhaguen: Levin and Munksgaard.

Etienne, M. (ed) (2009): Les portes du ciel. Visions du monde dans l´Egypte ancienne. Cat. Exposición. Musée du Louvre, Paris.

Goyon, J. C. (1972): Rituels funéraries de l´ancienne Égypte. Literatures Anciennes du Proche-Orient, 4. Paris: Les éditions du Cerf.

Hickey, T., y O’Connell, E.: (2003 revision). The Hearst Medical Papyrus. CPT (Center for the Tebtunis Papyri). Bancroft Library, University of California, Berkeley.

Llagostera, E. (1978): Estudio radiológico de las momias egipcias del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Monografías Arqueológicas, 5. Madrid.

Mathieson, I. (2008): «En busca de Imhotep», Revista de Arqueología, 325, año XXIX, pp. 40-43.

Pérez-Die, M.ª C.; Morales, A.; Martínez de Vega, V.; Carrascoso, J. y Badillo, S. (2018): «Preservar a sus muertos de la muerte. La momia egipcia de Nespamedu en el Museo Arqueológico Nacional». Boletín del Museo Arqueológico Nacional, pp. 409-428.





domingo, 10 de diciembre de 2017

La serpiente y el emblema de la Medicina








Gaspare Pagani

Retrato de un médico anciano
(s. XVI)

Óleo sobre tela
Museo de Arte de Filadelfia




Esta pintura del Museo de Arte de Filadelfia se atribuye a Gaspare Pagani (1518 - después de 1543), un artista relativamente oscuro y poco conocido de Módena, Italia. Muestra a un anciano anónimo, de quien nada sabemos, excepto que lleva un bastón con dos serpientes enrolladas alrededor de él, lo que nos sirve para identificarlo como un médico. Sin embargo este símbolo no es perfectamente ortodoxo: la vara de Asclepios (Esculapio) lleva una sola serpiente. 

Caduceo de Hermes (Mercurio) que fue adoptado
por el Cuerpo de Ambulancias del ejército
de los Estados Unidos en 1902. Frecuentemente

se confunde con el símbolo médico de Asclepio 
En esto se diferencia del caduceo de Hermes (Mercurio), dios de los transportes, el correo, el comercio, los bancos y... los ladrones. El caduceo de Hermes lleva dos serpientes y alas (según el mito, Hermes era el mensajero de los dioses y llevaba alas en los pies para garantizar su celeridad. A veces, también se corona con un sombrero, el petaso, otro de los atributos de Mercurio. Muchas veces, especialmente en Norteamérica, se confunden estos símbolos y se usa indebidamente el caduceo como emblema de la Medicina. 

La causa de esta confusión es que en 1902, el Cuerpo de Ejército de los Estados Unidos tomó el caduceo de Mercurio para identificarse. La razón fue tal vez porque Mercurio era también el dios de los correos y transportes y las ambulancias ejercían esta misión, no una función propiamente curativa. Pero el transporte de heridos se confundía fácilmente con la profesión médica. Por eso, más tarde, muchas asociaciones médicas también lo adoptaron, confundiéndolo con el símbolo de Asclepios, el dios antiguo y legítimo de la medicina y la curación. 

Serpiente de Asclepios. Museo de Éfeso.
El motivo de que un ofidio se haya tomado como símbolo de la Medicina parece ser que hunde sus raíces en tiempos inmemoriales, cuando las serpientes eran vistas como vivificantes y se asociaban con el renacimiento y con la fuerza. Tal vez por eso se asociaban a mitos como los de Osiris y Quetzalcoatl. La serpiente segrega veneno (alusión a la enfermedad) al tiempo que renueva su piel (símbolo de una nueva vida o de la curación).

La serpiente era el atributo de Asclepios. Según el mito,  Asclepios fue a atender a Glaucos (un pescador hijo de Neptuno y de la ninfa Nais) que había sido malherido. Estando allí, una serpiente le trajo unas hierbas sanadoras en su morro. Asclepios pudo así curar a Glaucos librándolo de una muerte probable. 

Serapis en forma de serpiente.
Rijksmuseum van oudheden, Leiden
Por esa razón, la serpiente siempre acompañaba a Asclepios como símbolo de las medicinas que permitían curar a los enfermos. La serpiente le acompañaba también en los ritos de los templos de la salud, donde se practicaba la incubatio, donde el paciente dormía por los efectos del vino y las drogas. En el sueño se le aparecía Asclepios y su inseparable reptil, para aconsejarle sobre cuál debía ser el tratamiento de su dolencia. A veces el reptil lamía la zona enferma, contribuyendo a la curación. 

Otras divinidades salutíferas también se acompañaban de la serpiente. Era el caso de Serapis, otro dios sanador como Higia, una de sus hijas llevaban también la serpiente, que a veces bebía de una copa, lo que se ha convertido en símbolo de la Farmacia. 

Detalle del altar de Asclepios en Pérgamo, con la serpiente libando de una copa


Emblema de la OMS, con el símbolo 
de la serpiente enroscada al bastón
La Medicina suele tener como símbolo un grueso cayado (una vara de ciprés, un árbol que se caracteriza por su longevidad) en el que se enrosca  una serpiente. A veces se completa con un libro abierto. Una exégesis bastante extendida de este emblema es que la serpiente representa los medicamentos o drogas curadoras, el garrote la dieta y el libro la ciencia. Este símbolo figura en los emblemas de numerosas organizaciones médicas, como por ejemplo la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Así que ya sabéis lo que significa este blasón, tan usado para representar todo tipo de agrupaciones y sociedades médicas. Cuando lo veáis, sabréis que significa. Pero cuidado!: Siempre debe llevar una serpiente, nunca dos. Dejar el caduceo de Mercurio para comerciantes y banqueros. O lo que es peor, para ladrones, una profesión tan en alza en nuestros tristes tiempos.

Símbolo de la Medicina (izquierda) versus el caduceo de Hermes (derecha)



domingo, 1 de noviembre de 2015

Filoctetes (III): Rescate y curación.










François Xavier Fabre

 Ulises y Neptólemo reciben las armas de Heracles de manos de Filoctetes 
(1800)

Óleo sobre lienzo
Musée Fabre. Montpellier. 



En un anterior post comentábamos la historia de Filoctetes, de su tórpida herida y de cómo sus compañeros lo abandonaron en la isla de Lemnos, donde sobrevivió durante más de diez años.

Mientras tanto la guerra de Troya seguía y ya parecía interminable. Los griegos no eran capaces de tomar la ciudad y tampoco los troyanos de Paris podían vencer de forma clara a sus enemigos. 

En esta situación, los helenos decidieron consultar a un oráculo. La respuesta no se hizo esperar: para vencer eran necesarias el arco y las flechas de Heracles, que seguían en poder de Filoctetes. 

El planteamiento pues, era claro: era menester conseguir las invencibles armas. Pero ¿como ir a solicitar ayuda a Filoctetes, a quien los griegos habían abandonado, herido y desvalido, a su suerte?  Ulises propuso enviar a Neptólemo, que era joven y que no había tomado parte del vergonzoso incidente del abandono de Filoctetes. 


Filoctetes entrega el arco y las flechas de Heracles
a Ulises y Neptólemo.
Cerámica ática de figuras rojas. 
Así lo hicieron. Neptólemo fue a Lemnos a entrevistarse con el solitario herido, que lo acogió amablemente como hijo de Aquiles, su amigo. Cuando Filoctetes fue vencido por el sueño, le confió incluso la custodia de las armas de Heracles. Era una ocasión para coger el arco y el carcaj y huir. 

Pero Neptólemo era noble y no actuó de este modo. Le contó a Filoctetes el verdadero motivo de su visita, Ulises entonces, intentó embarcar a Filoctetes a la fuerza pero éste se negó. Al final, vencido por la soledad y por las ganas de volver con sus compatriotas, accedió a ir voluntariamente a Troya.

Los griegos esta vez cuidaron bien a Filoctetes. Lo bañaron y limpiaron cuidadosamente su herida. Podalirio, el hijo de Asclepios le aplicó "eficaces bálsamos". 


Macaón curando a Filoctetes.
Espejo etrusco.
Museo Civico-Storico, Bolonia
Muchos mitógrafos atribuyen la curación de Filoctetes a Macaón, el otro hijo de Asclepios, que practicaba la cirugía. Puede ser que la llaga de Filoctetes necesitara refrescar los bordes y aplicar apósitos . En un espejo etrusco decorado, aparece Macaón reclinado ante su paciente. Sostiene una larga venda enrollada con una mano para vendar el tobillo, mientras con la otra sostiene el apósito en el borde externo del pie. Filoctetes, de pie sobre la pierna derecha, y apoyado sobre su lanza, observa atentamente la cura que le está realizando. Sostiene con su mano izquierda el arco de Heracles. En el suelo, una serpiente recuerda el origen de su mal. En una mesilla, en el centro de la escena aparece el material necesario para la cura.

Tras su curación, Filoctetes se unió al ejército griego en la guerra de Troya. Una de sus flechas alcanzó a Paris, hiriéndole de muerte. Al final, la contribución del herido que todos consideraron inválido para la batalla decidió la suerte de la guerra.  

domingo, 15 de febrero de 2015

En los templos griegos de la salud.







Médico explorando a un enfermo

Lápida de mármol con bajorrelieves en ambas caras
Museo de Cirene (Libia) 





En este relieve griego del Museo de Cirene, en Libia, se puede ver a un médico, sentado en una silla,  explorando a un enfermo, probablemente por algún problema cutáneo o articular. 

En el reverso de la lápida aparece un enfermo reclinado en el abaton durante la incubatio. Sostiene una patera en la mano, previsiblemente una mezcla de drogas, para inducir el sueño.  



Reverso de la lápida: Tomando las drogas en el abaton. Museo de Cirene (Libia) 


En la cultura griega, los enfermos acudían a los templos de los dioses sanadores  o centros de salud, generalmente situados cerca del mar o en lugares saludables. Las principales divinidades a quienes recurrían los helenos para implorar la sanación eran Asclepio, dios de la medicina; Apolo, su padre; e Hygia, diosa de la salud y la higiene; Telesforo, un jovencito ayudante de Asclepio... Más tarde se incorporaron divinidades helenísticas, a veces sincréticas con otras culturas, como Serapis e Isis, que desde la Alejandría ptolemaica irradiaron su culto por el Mediterráneo. (Véase Esculapio, el dios de Empúries )

Médico explorando a un enfermo.
British Museum. Londres. 

En la entrada del santuario, tras el pago de un óbolo (la medicina no era gratuita), los enfermos eran explorados por los por los médicos o por los asclepíades, sus ayudantes, consagrados al culto de Asclepio. Tal vez es este momento el que refleja el relieve de Cirene o este otro, procedente del British Museum (izquierda).

Durante esta entrevista se les realizaba una cuidadosa anamnesis y múltiples preguntas. Generalmente había una cierta lista de espera, antes del ingreso. Los pacientes esperaban algunos días en el exterior del santuario. 

Mientras tanto debían realizar una estricta dieta, exenta de vino y tomando alimentos saludables. También realizaban ejercicios gimnásticos y largos paseos. Con todo esto, una buena parte de las enfermedades comenzaban a mejorar. 


Exvotos en la vía de las procesiones.
Muchas de estas estelas comentan la historia clínica
de los pacientes curados en el santuario.
Éfeso (Turquía) 
Bañera de purificación. Templo de Telesforo. Éfeso. 











  









Finalmente llegaba el ansiado día que eran aceptados en el templo. Se les lavaba, se les ungía con aceites perfumados y se les entregaba una blanca túnica limpia. Por la noche tenía lugar una solemne procesión, en la que todos los enfermos vestidos con las blancas túnicas entonaban cantos e himnos que creaban un ambiente vibrante y propicio. 

A luz de las antorchas se desfilaba por entre las lápidas de pacientes agradecidos por haber obtenido la curación, así como los abundantes exvotos, testimonio de otras tantas curaciones de antiguos pacientes. Debía realmente crearse un ambiente emocionante, vibrante, en la que la esperanza de curación predisponía el ánimo.  



Serpiente de Asclepios. Detalle de un ara votiva. Éfeso. 

Capiteles en el templo de Asclepio en Cos (Grecia)
Enfermo vomitando. Cerámica s. V aC.
Museo de Wurzburgo.

























Se llegaba así al momento culminante, cuando llegaban al recinto donde estaba la estatua del dios, iluminada con lámparas y antorchas y le podían solicitar la curación. La visión debía ser impresionante. Aquella noche el paciente era llevado a una sala - el abaton - donde se le sometía a la incubatio. Se le tendía en un lecho y se le administraba vino y drogas. En el reverso del relieve de Cirene se describe este momento. El enfermo se sumía así en un sueño profundo. 

Por la noche, el médico, vestido con los atributos del dios, seguido de algún ayudante caracterizado de Telesforo o Hygia portando alguna serpiente se le acercaba y le susurraba al oído lo que tenía que hacer para obtener su curación. Probablemente, el paciente, en medio de su sueño hipnótico percibía esta visita como una aparición. 


Enfermos en procesión acuden a Asclepio. Detrás del dios, los asclepíades. 


Al día siguiente, los asclepíades suministraban las hierbas y drogas al enfermo, así como le daban consejos para aliviar su mal. Antes de irse debía ofrecer un sacrificio de un gallo  (el llamado gallo de Asclepios). 

Si el paciente se curaba, quedaba obligado también a llevar un exvoto o una lápida de agradecimiento, en la que comúnmente se contaba su historia clínica y los detalles de su curación. Estas lápidas eran expuestas en la vía de las procesiones y  servían para animar a los nuevos pacientes.