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lunes, 25 de octubre de 2021

Un monje con juanetes

versió catalana | versión española







Ignacio Zuloaga

Monje en éxtasis 

(1907)

Óleo sobre lienzo 188 x 115 cm
Museo d'Orsay
París



Es quizá en esta pintura de Zuloaga, en la que el pintor vasco muestra una mayor influencia del Greco. La figura alargada desmesuradamente, la cara transportada, el cielo revuelto en nubes sobre un inquietante paisaje árido y desolado. Zuloaga admiraba no solamente el estilo del pintor de Toledo, sino que todo el Siglo de Oro de Castilla era una constante referencia. En su pintura es fácil encontrar ecos de la de Zurbarán, Ribera o el propio Doménikos Theotocopoulos. 

La escena es de un gran misticismo, y se refiere a un solo personaje. Su actitud, ausente, revela que el ascético monje, de una delgadez rayana en la emaciación, está en pleno éxtasis, con su mirada perdida en un incierto paraíso. O tal vez su éxtasis es más mundano, explicable por la sinrazón de quien ha perdido el juicio. En todo caso, un aire de enajenación flota en un ambiente inquietante. 

El asceta, como decimos, muestra sus famélicos miembros en pura piel y huesos. El holgado hábito mitiga un poco su escuálida y estricta figura. Su faz, huesuda y cubierta de una cerrada barba, se vuelve al cielo, en donde su perdida mirada, bajo unas enarcadas y sorprendidas cejas, busca algo que no ha hallado en la tierra. 



A la izquierda, San Bernardino de Siena, por El Greco. A la derecha,
Monje en éxtasis de Ignacio Zuloaga. El paralelismo es evidente.  


Las huesudas manos del monje solitario se entrelazan en un gesto paciente, como esperando algún oculto suceso. 

Lo único que le une al mundo terrenal son los pies. Los pies desnudos en contacto con la tierra áspera y carente de toda vegetación. Una tierra yerma y estéril, como la tierra castellana, que empujó a sus hijos a la mística, a buscar en el cielo lo que no hallaban en su solar baldío. 

Y es en esos pies del monje, que encontramos algunas alteraciones. Unos manifiestos juanetes (Hallux valgus) que deforman el primer dedo. Y también unos dedos en martillo. Alteraciones frecuentes en las articulaciones de los pies, acaso lo único que el místico asceta tiene en común con los demás mortales. 



Aspecto de un juanete (Hallux valgus)


Los juanetes, nombre vulgar de Hallux valgus, son protuberancias óseas que se forman en la articulación de la base del dedo gordo del pie. Es debida a que algunos de los huesos se han salido de su lugar. Entonces, la punta del dedo gordo del pie apunta hacia los dedos más pequeños y hace que la articulación de la base forme un ángulo evidente, sobresaliendo del perfil del pie. La piel del juanete puede estar enrojecida y dolorida.



Aspecto de un dedo en martillo.

Por su parte, el dedo en martillo presenta sus articulaciones deformadas, y presenta una curva anormal en el medio de la articulación del dedo del pie. 

  

  


 

Un monjo amb galindons






Ignacio Zuloaga

Monjo en èxtasi 

(1907)

Oli sobre tela 188 x 115 cm
Museo d'Orsay
París



Aquesta pintura de Zuloaga és possiblement l’obra del pintor basc en la qual hi trobem una major influència del Greco. La figura desmesuradament allargada, la cara transportada i el cel regirat en núvols sobre un inquietant paisatge àrid i desolat. Zuloaga no només admirava l'estil del pintor de Toledo, sinó que tot el Segle d'Or de Castella era una referència constant. En la seva pintura és fàcil trobar-hi ressons de l’obra de Zurbarán, Ribera o el mateix Doménikos Theotocopoulos.

L'escena és d'un gran misticisme, i es refereix a un sol personatge. La seva actitud, absent, revela que l'ascètic monjo, d’una flaquesa que ratlla l’emaciació, està en ple èxtasi, amb la mirada perduda en un paradís incert. O potser el seu èxtasi és més mundà, explicable per la desraó de qui ha perdut la raó. En tot cas, un aire d'alienació flota en un ambient inquietant.

L’asceta, com diem, mostra els seus membres famèlics en pura pell i ossos. L'hàbit, balder, mitiga una mica la seva figura escanyolida. La cara, ossuda i coberta d'una barba espessa, s’inclina cap al cel, on la seva pèrdua mirada busca alguna cosa que no ha trobat a la terra, sota unes celles enarcades i sorpreses.



A l'esquerra, Sant Bernardí de Siena, del Greco. A la dreta,
Monjo en èxtasi d'Ignacio Zuloaga. El paral·lelisme és evident.  


Les mans ossudes del monjo solitari s'entrellacen en un gest pacient, com esperant algun succés ocult. L'única cosa que l'uneix al món terrenal són els peus. Els peus nus en contacte amb la terra aspra i mancada de tota vegetació. Una terra erma i estèril, com la terra castellana, que va empènyer els seus fills a la mística, a buscar al cel el que no trobaven en el seu solar erm.

Als peus del monjo hi trobem algunes alteracions. Uns manifestos galindons (Hallux valgus) que deformen el primer dit. I també uns dits en martell. Alteracions freqüents en les articulacions dels peus, potser l'únic que el místic asceta té en comú amb els altres mortals.



Aspecte d'un galindó (Hallux valgus)


Els galindons, nom vulgar de Hallux valgus, són protuberàncies òssies que es formen a l'articulació de la base del dit gros del peu. Es deuen al fet que alguns dels ossos han sortit del seu lloc. La punta del dit gros del peu apunta cap als dits més petits i fa que l'articulació de la base formi un angle evident, sobresortint del perfil del peu. La pell del galindó pot estar envermellida i adolorida.



Aspecte d'un dit en martell.


Per la seva banda, el dit en martell presenta articulacions deformades, i una corba anormal al mig de l'articulació del dit del peu.

miércoles, 11 de julio de 2018

El zapato delator








Ferdinand Georg Waldmüller

Mathias Kerzmann con su segunda esposa Maria Helena 

y su hija María  
(1835) 

Óleo sobre lienzo 207 × 158 cm
Österreichische Galerie Belvedere (Superior). 
Viena 




Ferdinand Georg Waldmüller (1793-1865) fue un pintor y escritor austríaco que desarrolló casi toda su obra en la ciudad de Viena. Destacó como paisajista y retratista, demostrando un gran sentido del color. 

Este cuadro, cuyo título completo es "El Consejero del Príncipe Esterházy Mathias Kerzmann con su segunda esposa, nacida como condesa Majlath, y su hija María", es bastante explícito sobre los personajes representados. La familia del personaje (un alto cargo) aparece, en una pose artificiosa y formal en un jardín, probablemente en las inmediaciones de su domicilio. Hasta aquí, poco hemos de comentar. 


La deformación lateral interna del zapato del pie izquierdo
sugiere la presencia de un juanete



Pero en el pie de Mathias Kerzmann aparece una deformación lateral del zapato, una prominencia delatora, típica del calzado de alguien que tiene un juanete o hallux valgus.

Los juanetes son un engrosamiento de la articulación de la base del dedo gordo del pie, la articulación metatarsofalángica. Están ocasionados por un desplazamiento del hueso o de los tejidos de la articulación del dedo gordo.  Esto fuerza al dedo a doblarse hacia los otros, creando un bulto óseo, frecuentemente doloroso, en el pie.  La propia articulación metatarsofalángica puede volverse rígida e irritada, haciendo difícil o incluso imposible el uso de calzado de cuero. En caso de poder llevar zapatos, éstos se deforman en su cara lateral interna, como puede verse en el cuadro. 

  

domingo, 16 de abril de 2017

Los juanetes de Narciso





Jan Cossiers

Narciso
(1636)

Óleo sobre lienzo. 97 x 93 cm
Museo del Prado. Madrid.   




Jan Cossiers (1600-1671) fue un pintor y dibujante flamenco. Nacido en Amberes, comenzó a formarse con su padre Anton Cossiers y con Cornelis de Vos. Tras realizar un viaje de estudios a Aix-en-Provence y a Roma, regresa a su ciudad natal donde es aceptado en el Gremio de pintores de San Lucas en 1627. En su estilo encontramos influencias de Rubens, Seghers y Jordaens, y tambien algunas resonancias de la escuela caravaggista romana. 

Cossiers cultivó en su juventud la pintura de género, y posteriormente realizó obras de tema mitológico, destacando las destinadas a la Torre de la Parada. A la muerte de Rubens le encargaron muchas pinturas de tema religioso. En esta etapa usa con más libertad el color y recurre a brillantes efectos de luz y sombras en un evidente sfumato.

La presente obra se dedica a la leyenda mitológica de Narciso (en griego Νάρκισσος). La versión más conocida de su historia es la que nos dió Ovidio en las Metamorfosis. Cuando nació Narciso, sus padres consultaron al adivino Tiresias, que les auguró que su hijo "viviría hasta edad avanzada si no se miraba". Sus padres escondieron cuidadosamente todos los espejos de la casa para garantizarle una larga vida. Narciso nunca había visto su rostro. Sin embargo, es difícil burlar al destino. 

Al pasar los años, Narciso llegó a ser un hermoso joven, cuya proverbial belleza cautivaba tanto a las doncellas como a los efebos. Pero Narciso rechazaba todas las proposiciones amorosas que recibía, incluso las de las hermosas ninfas, que también lo requerían, prendadas de un joven tan apuesto. 

Despechadas por sus constantes negativas, las ninfas pidieron a los dioses que Narciso fuese castigado por su orgulloso desdén. Némesis, la diosa de la venganza, le lanzó un maleficio: Narciso se enamoraría de forma irresistible de su propio rostro, si algún día lo llegaba a ver.  

Un día, Narciso se adentró solo en el bosque. Era verano, y hacía calor. Se acercó a una fuente de agua clara que manaba al lado de un estanque para beber y al inclinarse, vió su propio rostro reflejado en el agua de la fuente. Narciso se enamoró locamente de aquella hermosa cara, y no podía dejar de mirarla embelesado. Tan prendado estaba, que quiso besarla. Se inclinó sobre la alberca y al hacerlo, resbaló y se cayó al agua. Murió ahogado. La leyenda dice que al lado del estanque, en el lugar en el que el bello joven murió, brotó una hermosa flor. Una flor que tuerce la cabeza para poder verse reflejada en el agua: la flor del narciso. 


La flor del narciso (Narcissus pseudonarcissus L.)
El mito de Narciso ha sido ampliamente representado en las artes plásticas (Caravaggio, Nicolas Poussin...). En la versión de Jan Cossiers que comentamos hoy hay un curioso detalle satírico. Narciso, presenta los pies deformados por un hallux valgus bilateral (los conocidos vulgarmente como juanetes). La articulación metatarsofalángica del primer dedo del pie aparece engrosada, desplazada. Es verdad que los juanetes constituyen una patología muy frecuente, pero ponerlos en el cuerpo de Narciso, que es el paradigma de la belleza, tiene indudablemente un matiz indudablemente burlón. Y es que realmente, nadie es perfecto.