viernes, 8 de diciembre de 2017

50 años del primer transplante de corazón





Giacomo Manzú

Retrato de Christiaan Barnard
(1969) 

Escultura de bronce 
Casa Museo Manzú. Ardea (Lacio) 



Hace pocos días se cumplieron 50 años del primer transplante de corazón (3 de diciembre de 1967), realizado en el Hospital Grote Schurr de Ciudad del Cabo por el cirujano sudafricano Christiaan Barnard. 



El primer transplante de corazón constituyó una gran
noticia y causó gran expectación a finales de 1967
El paciente que recibió el primer transplante de corazón, era Louis Washkanski, un varón de 53 años que padecía una insuficiencia cardíaca terminal asociada a una diabetes. La donante fue Louise Darvall, una joven oficinista de 25 años que había sufrido un accidente de tráfico. Aunque Washkanski no presentó rechazo, pero falleció 18 días más tarde a consecuencia de una neumonia. A pesar de todo, la intervención fue considerada un éxito y supuso una revolución en la Historia de la Medicina. 

La operación duró cerca de cinco horas y, tras 52 minutos de suturas cardíacas y un choque eléctrico, el corazón del donante comenzó a latir en el tórax del receptor. El propio Dr. Barnard comentó sus sensaciones en aquel histórico momento, cuando contempló la cavidad pericárdica vacía del receptor:
 "La comprobación de que ante mí se hallaba un hombre tendido, un hombre sin corazón, pero vivo, me parece que fue el momento que me infundió más pavor" 
A pesar de la gran aportación quirúrgica de los transplantes, el problema del rechazo planteaba graves problemas de viabilidad. Hasta la introducción de inmunosupresores como la ciclosporina, a finales de los años 70 no se conseguió el pleno éxito en los transplantes cardíacos. 

En nuestro país el primer transplante con cierto éxito lo efectuaron Josep Mª Caralps y Alexandre Arís en el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona (1984)  consiguiendo que el paciente, un joven de 33 años, sobreviviera 9 meses. Actualmente se practica el transplante cardíaco a más de 7000 personas cada año en todo el mundo, y se ha conseguido salvar un gran número de vidas

Christiaan Barnard (1922-2001) se licenció en Medicina en Ciudad del Cabo en 1953. Estaba muy interesado en los problemas del corazón, ya que uno de sus hermanos murió con 5 años con un problema cardíaco. Tal vez por eso, siendo ya cirujano se especializó en cardiología gracias a una beca de dos años en la Universidad de Minneápolis (EEUU) en la Clínica del Dr. Owen. Allí conoció al Prof. Norman Shumway comenzaría a realizar transplantes experimentales de corazón en animales, técnica que iría practicando durante 15 años. 

Tras practicar el transplante de corazón en humanos, Christian Barnard alcanzó una gran popularidad. Hombre muy agraciado y de gran atractivo, tuvo una agitada vida sentimental que fue ampliamente difundida por la prensa rosa. 


El Dr. Barnard al final de su vida con las secuelas del
carcinoma basocelular en la cara
Barnard tuvo que abandonar los quirófanos en 1980 ya que padecía una artritis que le afectaba seriamente las manos y los tobillos. En esta segunda etapa se dedicó a investigar las causas del envejecimiento. A partir de 1988 realiza una gira mundial promocionando un sistema de rejuvenecimiento mediante la administración por via parenteral de ultrafiltrado de células de feto de carnero. Este sistema fue muy contestado por la opinión científica internacional. Barnard promocionó también cremas y productos cosméticos, con un marcado cariz comercial. Estas actuaciones le acarrearon un considerable desprestigio científico. 

Barnard estuvo afectado por un cáncer de piel (carcinoma basocelular) en la nariz que tuvo que tratarse mediante injertos y radioterapia. Finalmente, mientras disfrutaba de unas vacaciones en el Mediterráneo, una crisis de asma le ocasionó un paro cardíaco, muriendo en un hotel de Chipre a los 78 años de edad. 




Bibliografía

C.N. Barnard.
The present status of heart transplantation.
S Afr Med J, 49 (1975), pp. 213-217
Baumgartner WA, B.A. Reitz, C.P. Bieber, P.E. Oyer, N.E. Shumway, E.B. Stinson.
Current expectations in cardiac transplantation.
Thorac Cardiovasc Surg, 75 (1978), pp. 525-530
J.M. Caralps.
El trasplante cardíaco en España. Historia de una década: la primera intervención.
Rev Esp Cardiol, 48 (1995), pp. S3-S4
O. Bonnin, A. Aris, A. Montesinos, J.M. Caralps.
Trasplante cardíaco experimental: valoración hemodinámica aguda comparando dos métodos distintos de protección miocárdica.
Rev Sant Pau, VI-1 (1985), pp. 35-45



jueves, 7 de diciembre de 2017

La peste llegó a Europa hace unos 5000 años





Gaetano Zumbo
La peste

Escultura en cera coloreada
Museo della Specola. Florencia. 



En el Decamerón, la emblemática obra de Bocaccio, comienza a la salida de misa de la iglesia de Santa Maria Novella, en Florencia. Un grupo de amigos, aterrorizados por la peste que estaba asolando la ciudad deciden huir a una casa de campo en las afueras, donde a salvo de posibles contagios, pasarán el tiempo contando cuentos graciosos y picantes. 

Sin duda alguna esta genial obra literaria refleja el pánico que recorrió Europa ante la que probablemente fue la peor epidemia del continente: la Peste Negra. Entre 1347 y 1352 murió por la peste entre un 35 y un 50 % de la población europea. 


Los médicos del s. XVII intentaron protegerse
del contagio vistiendo ropas largas, guantes
y una máscara en forma de cara de pájaro.
En el pico de esta máscara llevaban hierbas
aromáticas para "purificar el aire" que respiraban. 
La peste es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis, que puede afectar tanto a humanos como a animales. Su vector es la pulga de la rata (Xenopsilla cheopis), que tras picar a una rata infectada puede inocularla a los humanos. Clínicamente, la forma de peste más común es la peste bubónica, que se caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, con ganglios linfáticos hinchados y dolorosos (bubones). Normalmente se afectan los ganglios axilares, cervicales e inguinales, que a veces Se pueden fistulizar, drenando su contenido. Se pueden producir trombos con áreas isquémicas que dan un color azulado o negruzco, lo que justifica el nombre de peste negra.  A veces puede producirse una septicemia (paso masivo de la bacteria a la sangre) y se puede desarrollar sintomatología respiratoria (síndrome gripal, neumonía, esputos sanguinolentos) o neurológica (convulsiones, opistótonos, etc.), con muy mal pronóstico. 

Aunque la peste medieval fue la más conocida, no fue la primera vez que los europeos dejaron constancia histórica de esta plaga. En el s. VI por ejemplo, ya había tenido lugar la llamada "peste de Justiniano". La peste, una vez se instaló en Europa originó diversos brotes epidémicos





Pero ahora unos científicos del Instituto Max Planck han publicado un artículo en Current Biologydemostrando que la peste llegó a Europa mucho antes. Probablemente los nómadas de las estepas la habrían introducido a finales del neolítico hace entre 4.800 y 3700 años. 


Los investigadores del Max Planck creen que estudiar las formas antiguas de la bacteria puede ayudar a comprender la evolución de la enfermedad y cómo mutó para hacerse más virulenta en un momento determinado.  Para ello analizaron más de 500 muestras de dientes y huesos de diversas procedencias: Alemania, Rusia, Hungría, Croacia, Lituania, Estonia y Lituania intentando encontrar la presencia de Yersinia pestis. En algunas de ellas se pudieron encontrar secuencias de ADN compatibles y en 6 casos se encontró el ADN entero de la bacteria en seis individuos. 


Grabado representando una epidemia de peste. 
El estudio de las secuencias de estos seis genomas europeos de la bacteria Yersinia pestis les permitió determinar que la plaga llegó probablemente a Europa Central más o menos al mismo tiempo que los nómadas de las estepas de Eurasia, entre finales del Neolítico (hace 4.800 años) y el comienzo de la Edad del Bronce (hace 3.700 años). De hecho, estos diferentes genomas son muy similares. Lo que permite deducir que la plaga entró en Europa o bien en sucesivas oleadas durante este periodo, a partir del mismo reservorio infeccioso local o en una sola vez a finales del Neolítico.

Los principales movimientos migratorios en el continente europeo tuvieron lugar hace unos 4.800 años cuando poblaciones de las estepas del Mar Caspio llegaron a Europa. Esto respalda la hipótesis de que la plaga se ha propagado bien en todo el continente europeo siguiendo a las poblaciones humanas. La amenaza presentada por la peste puede haber sido una de las razones de estos movimientos migratorios entre finales del Neolítico y el comienzo de la Edad del BronceLos nómadas de las estepas del Mar Caspio pueden haber emigrado a Europa huyendo de la peste. 

Es también probable que la introducción de la enfermedad en Europa podría haber jugado un papel importante en la renovación genética de las poblaciones europeas. 




miércoles, 6 de diciembre de 2017

Una Biblia en el moño







Biblia de moño
(1753-1754)


Libro de papel. Aprox. 6 cm
Musée du Désert. Mialet. 



Este pequeño librito, de diminutas dimensiones estaba diseñado para poder ser ocultado entre los cabellos del moño. Se trataba de un texto bíblico usado por los hugonotes, los protestantes franceses. Era un texto considerado herético y su mera posesión podía acarrear prisión para su propietario. O incluso la muerte, como sucedió en la masacre de la Noche de San Bartolomé, fecha en la que fueron asesinados un gran número de hugonotes (24 de agosto de 1572). 

Los hugonotes (huguenots en francés) fue el nombre con el que se conocían los calvinistas franceses durante las guerras de religión. A partir del s. XVII  los protestantes serían denominados frecuentemente Religionnaires, ya que los decretos reales (y otros documentos oficiales) llamaban el protestantismo desdeñosamente «pretendida religión reformada».


Jeanne Lombard: Pintura que representa a
un grupo de prisioneros hugonotes leyendo
la Biblia en la cárcel de Torre de Constanza.
Aigües Mortes (Provenza) 
El hugonote más famoso fue Enrique de Navarra, que tras la Matanza de San Bartolomé fue obligado a abjurar. Fue entonces cuando dijo su famosa frase: "París bien vale una misa" en la que manifestaba veladamente que su conversión era de conveniencia. Más tarde volvió a abrazar el protestantismo, una vez a salvo en su reino; para abjurar de manera definitiva, en 1593, al comprender que ser católico era una condición imprescindible para ser reconocido rey de Francia, como Enrique IV.  Durante su reinado promulgó el Decreto de Nantes (1598), por el que se reconocían ciertas plazas fuertes a los protestantes, consiguiendo pacificar el país.

Pero en 1685, Luis XIV, el Rey Sol, revocó el Decreto de Nantes y comenzó la conversión sistemática de los protestantes franceses. Uno de los métodos represivos más usados fueron las llamadas dragonadas. Consistían en alojar un grupo de dragones (soldados de caballería) en una casa de hugonotes. La soldadesca procedía a todo tipo de vejaciones, torturas y saqueos hasta conseguir su conversión forzada al catolicismo. La represión era tan brutal que cuando llegaban los dragones a un pueblo, no era raro que el pueblo entero abjurase inmediatamente de su fe protestante.  


Escondite en la parte posterior de un espejo.
Exposición 500 anys de Reforma protestant.
Cosmocaixa Barcelona
La represión no se detenía. Los hugonotes eran condenados a galeras si eran varones, prisión para las mujeres,  o se les confiscaban todos los bienes. Ante esta difícil situación, los hugonotes comenzaron a emigrar. Se calcula que 200.000 personas se exiliaron en las dos últimas décadas del s. XVII a los Países Bajos, Suiza, Inglaterra, Alemania... Según calculaba Voltaire éste éxodo pudo ser incluso mayor (cerca de un millón de exiliados)

Los que no lo hicieron se ingeniaron para sobrevivir en total clandestinidad, en lo que se llamó la iglesia del «Desierto». Se organizaban reuniones secretas en domicilios particulares, se escondían Biblias, los cálices eran desmontados... Los escondites eran variados, muy ingeniosos e insospechados. 


En el ángulo superior derecho, ejemplar
de Biblia de moño. El resto de la imagen
 está ocupada por los grilletes con los que
eran llevados a la prisión los poseedores
de este tipo de artículos clandestinos. 
En esta situación proliferaron las llamadas "Biblias de moño". Se trataba de pequeños libritos, de pocos centímetros, con algunos pasajes bíblicos especialmente apreciados por la Reforma. Su pequeño tamaño permitía ser escondidos en los moños de las señoras, escapando así a una implacable censura y a otras medidas represivas. Los moños de la época barroca eran bastante altos y esconder un ejemplar así en su interior no revestía gran dificultad. Este es el caso del ejemplar con el que comenzamos la entrada de hoy. Con el objetivo de hacerse una idea adecuada de las dimensiones de estos libritos adjuntamos una fotografía junto a los grilletes de una condenada a prisión, el castigo habitual en caso de descubrirse el libro clandestino.  

Una curiosidad más sobre el cabello y una prestación poco habitual, que no deja de sorprendernos. 





martes, 5 de diciembre de 2017

La herida de Telefo







Aquiles cura la herida de Telefo
(detalle) 


Bajorrelieve de mármol
Casa de Telefo. Herculano.




Este relieve de mármol, que da nombre a la casa de Herculano en la que fue hallada, representa la leyenda de Télefo (Τήλεφος), hijo de Hércules y rey de Misia. 

La flota griega, dispuesta a atacar a Troya, desembarcó por error en la costa de Misia, en donde reinaba Telefo. La equivocación terminó en un violento combate entre misios y aqueos, en la que se produjeron numerosas bajas por ambas partes. Durante la batalla, Aquiles hirió a Telefo en una pierna con su lanza.

Finalmente se llegó a una tregua, pero la herida del monarca no sanaba, por lo que el propio Aquiles, intentando congraciarse con los misios fue a consultar al oráculo, lo que se representa en la parte izquierda del relieve, donde aparece la pitonisa sentada que revela que la herida de Télefo sólo se curaría por medio de la misma arma que la causó.


Vista completa del relieve: A la izquierda, Aquiles ante el oráculo.
A la derecha, Aquiles raspando su lanza sobre la herida de Telefo

En la parte de la derecha puede verse la cura a la que es sometido Télefo. Aquiles, con un cuchillo, raspa la herrumbre de la punta de su lanza sobre la herida. El tratamiento dio resultado y la herida curó en poco tiempo. Tras la curación, Aquiles consiguió que el rey de Misia, agradecido, cambiase de bando y combatiese a favor de los aqueos y en contra de los troyanos. 

Un aspecto interesante es el bastón que sostiene Télefo. El bastón se remata con un fruto de la adormidera, la planta de la que se extrae el opio. Una alusión, tal vez al uso que se hacía ya entonces de Papaver somniferum para paliar el dolor, como analgésico, y que probablemente se había administrado al rey herido antes de la cura.  


La suntuosa casa de Télefo, en Herculano, donde se halló el relieve

Hasta aquí, lo que nos cuenta la leyenda. Dejando aparte la curación milagrosa de la herida, podemos especular sobre una cierta acción antiséptica de las sales de cobre, que además estimulan la cicatrización, por lo que todavía hoy se usan en fórmulas antisépticas, como el acqua caerulea. Acciones similares tienen algunas sales de hierro.  

El relieve de Télefo nos muestra pues el tratamiento de una herida traumática tórpida. No es descabellado pensar que - con oráculo o sin él - este tipo de tratamientos pudiera haber sido practicado en el s. V a.C. 

Por cierto, que la mortalidad por los traumatismos que aparecen descritos en la Ilíada han sido estudiados por Pikoulis y cols. que llegaron a determinar que las heridas causadas por flechas tenían una mortalidad aproximada de un 42%; las causadas por honda, un 67%; las producidas con una lanza, un 80% y las de espada, eran mortales en todos los casos.               



Bibliografía

Pikoulis EA, Petropoulos JC, Tsigris C, Pikoulis N, Leppaniemi AK, Pavlakis E, Gavrielatou E, Burris D, Bastounis E, Rich NM. Trauma management in ancient Greece: value of surgical principles through the years. World J Surg. 2004;28:425–430.

lunes, 4 de diciembre de 2017

La rosácea del rico comerciante Massa









Frans Hals

Retrato de Isaak Abrahamsz
(1626) 


Óleo sobre lienzo 79.7 cm × 65.1 cm
Art Gallery of Ontario, Toronto




Frans Hals (1561/1565-1666) fue un pintor flamenco de la Edad de Oro, conocido especialmente por la realización de retratos, pintando a la burguesía de Haarlem. También tuvo un importante papel en la pintura de retratos de grupo.


Hals pintó el Retrato de Isaak Abrahamsz en 1626. Es un retrato de un rico comerciante apellidado Massa, amigo del pintor. De hecho, no es éste el único retrato que le hizo. En otro trabajo anterior lo pintó con su mujer (Isaac Abrahamsz Massa y Beatrix van der Lean). Massa le encargaría otro retrato en 1635.

Massa había hecho su fortuna como comerciante de seda en Rusia, y era un notable experto de ese país. La vista a través de la ventana de grandes coníferas tal vez es una alusión, ya que podria tratarse de un paisaje típico de los alrededores de Moscú donde se llevó a cabo gran parte del comercio de Massa. El comerciante sostiene una ramita de acebo en la mano, un símbolo de la amistad y la constancia, y puede reflejar la estrecha relación entre el artista y el personaje retratado. 

El retrato de 1626 se caracteriza por su informalidad y rebosante vitalidad y está realizado con pinceladas rápidas y libresMassa aparece inclinado sobre el respaldo de una silla, una postura poco habitual en las poses estándar de los retratos formales de la época y que le confiere un aire natural y muy familiar. Hals más tarde usaría posturas similares en una serie de otras pinturas, y también las emplearán otros artistas en siglos posteriores. La expresión de Massa es sincera, distraída. Está relajado y comprometido en sus propios asuntos. Hals logra crear reflejos audaces en las características faciales de Massa: el lado derecho de su rostro se ilumina mientras que el izquierdo cae en una sombra natural. 

Giorgio de Chirico. Retrato de un gentilhombre
por Frans Hals
(1968) Óleo sobre cartón.
Fundación Giorgio e Isa de Chirico. Roma
Las mejillas de Massa aparecen fuertemente enrojecidas, y en su superficie se entrevén pequeños relieves o pápulas, muy reveladores de una rosácea, enfermedad cutánea tan habitual en los Países Bajos tanto entonces como ahora. 

Giorgio de Chirico realizó una versión de este cuadro en 1968, que puede verse en la Fundación Giorgio e Isa de Chirico de Roma. De Chirico era un gran admirador de Frans Hals y era conocido su gusto por disfrazarse a veces con las vestiduras típicas de la época del pintor holandés, con las que aparece en algunos de sus autorretratos. 


Bibliografía

Galería de Arte de Ontario: Obras escogidas. Galería de Arte de Ontario, 1990 pág. 88

Retrato de Isaak Abrahmsz Massa. https://en.wikipedia.org/wiki/Portrait_of_Isaak_Abrahamsz._Massa






domingo, 3 de diciembre de 2017

La piel del hermano gemelo







Anónimo clásico

Cástor y Pólux
(Grupo de San Ildefonso) 
(s. I d.C.)


Mármol 161 x 106 cm
Galería de las estatuas. 
Museo del Prado. Madrid



Este grupo escultórico, labrado en mármol blanco, es sin duda la obra más conocida de todas las que forman la galería de esculturas del Prado. Representa a dos jóvenes con la cabeza laureada, que hacen un sacrificio ante un altar. Uno de ellos sostiene en la mano una antorcha con la que prende el fuego, mientras su compañero participa en el acto sagrado con la pátera que tiene en la mano derecha. A su lado una figurita femenina de estilo arcaizante, evoca quizá a la divinidad a la que están dedicando el acto.


La piazza del Campidoglio en Roma,
con las estatuas de los gemelos Dioscuros
Cástor y Pólux eran hermanos gemelos, hijos de Zeus. También conocidos como los Dioscuros (Διόσκουροι Dióskouroi, ‘hijos de Zeus’). Cástor era diestro domando caballos y Pólux en la lucha cuerpo a cuerpo. Son los gemelos por antonomasia de la mitología clásica y han dado el nombre a las estrellas de la constelación de Géminis y al signo zodiacal correspondiente. 

Sin embargo, no son las únicas referencias míticas a gemelos. Sin abandonar la mitología romana es inexcusable no recordar el mismo mito fundacional de la Ciudad Eterna, los gemelos Rómulo y Remo, que fueron amamantados por una loba y que son uno de los emblemas más conocidos del Imperio Romano. 

También hallamos figuras gemelares en otros mitos, como los de los mayas. En el Popol Vuh encontramos relatada la leyenda de Huhanupú y Xbaniqué, hijos de la princesa virgen Ixquiq, que redimen al mundo predicando y son inmolados, resucitando a los 5 días en un torrente. El paralelismo con el cristianismo que llegaría siglos después es sorprendente. Este paralelismo ha dado lugar a curiosos sincretismos. En las iglesias de Guatemala, por ejemplo, es frecuente encontrar una imagen de la Virgen con dos niños en su regazo. O dos crucifijos idénticos, uno al lado del otro, coronados no con la corona de espinas, sino con penachos de plumas, como sucede en la iglesia de Santo Tomás en Chichicastenango. Es la sombra de Huhanupú y Xbaniqué que se alarga sobre la figura de Cristo.  


Huhanupú y Xbaniqué, los gemelos redentores mayas














Recientemente la figura de dos gemelos ha sido la protagonista de un nuevo hito médico. Un hombre que sufrió quemaduras en un 95% de su superficie corporal ha podido ser salvado gracias a un injerto de piel de su hermano gemelo. 

Tradicionalmente el individuo que presenta quemaduras graves en más de un 25% de la superficie corporal se considera un gran quemado. Si estas quemaduras rebasan el 50% del tegumento, el tratamiento es difícil y el pronóstico suele ser fatal. En quemaduras de este nivel el riesgo principal es la deshidratación y la sobreinfección de la s zonas con destrucción cutánea. Los injertos de piel plantean grandes problemas de rechazo y la administración de inmunosupresores tiene que ser la norma.   

Este hombre de 33 años, que llegó al Hospital de Saint-Louis de París con quemaduras en un 95% del cuerpo parecía pues destinado a morir. Cualquier intento de injerto en una superficie tan extensa supondría un rechazo tan masivo que los inmunosupresores no serían suficientes. Pero los cirujanos quisieron agotar una última posibilidad: intentar injertos de piel de su hermano gemelo, con un código genético similar, para sortear en lo posible el tratamiento inmunosupresor. Nunca se habían realizado hasta ahora injertos en más de un 60% de la superficie corporal, aún usando piel de un hermano gemelo. 

El 27 septiembre de 2016, Franck fue admitido en el centro especializado del hospital de Saint-Louis de Paris. Se había quemado en un accidente de trabajo, y su muerte parecía segura. Pero tenía a Eric, un "gemelo verdadero", homozigoto, dispuesto a cederle su piel. 


Hospital Saint-Louis de París.
El equipo de cirugía del Prof. Mimoun y el de anestesia del Prof. Alexandre Mebazaa aceptaron el reto. Realizaron el primer injerto de piel (procedente de su hermano gemelo) al cabo de una semana del ingreso. Nuevos injertos se realizaron en los días 11 y 44. En total se han realizado una decena de intervenciones, incluyendo injertos y extirpaciones de la piel quemada, que puede tener efectos tóxicos sobre el organismo. 

En intervenciones simultáneas en los dos hermanos, se tomaba piel en finas capas de la cabeza del donante (que cicatriza muy deprisa, en menos de una semana), de la espalda y de los muslos. El 45% de la piel obtenida se estiraba en una máquina para obtener una especie de media de malla que era aplicada enseguida sobre el cuerpo del quemado. Las pequeñas zonas que quedaban descubiertas entre la red cicatrizaban en unos 10 días. Según el equipo médico, el donante apenas presenta secuelas excepto diferencias de pigmentación. 


De izquierda a derecha:
1. Se tomaban finas capas de piel del donante en trozos de 5-10 cm de lado. 2. Mediante una máquina, se procedía a estirar la piel, aumentando su superficie y conformando una especie de red. 3. Se aplicaba sobre las zonas quemadas. 4. En poco tiempo se conseguía la reepitelización de toda la zona, no siendo necesarios los inmunosupresores. 

El paciente fue dado de alta a mediados de febrero de 2017, a los cuatro meses y medio de su ingreso y fue asistido por el centro de readaptación para grandes quemados Coubert hasta julio de 2017. En la actualidad, Franck puede caminar, ha vuelto a su casa con su mujer y sigue su reeducación durante el día en otro centro. Su cara y sus manos se han recuperado razonablemente bien. Y también su gemelo, que además está orgulloso de haber salvado la vida de su hermano.