martes, 2 de octubre de 2018

El blog ha alcanzado las 700.000 lecturas!





El blog "Un dermatólogo en el Museo
ha sobrepasado las 700.000 lecturas 

El blog "Un dermatólogo en el museo" sigue captando la atención de nuevos lectores y manteniendo la de los seguidores habituales. Hoy hemos alcanzado más de 700.000 de lecturas (las últimas 100.000 en solamente 4 meses). 


¡Gracias a todos por 
vuestra fidelidad e interés!


Gràfic dels països més populars entre els lectors del blog
Países en los que el blog "Un dermatólogo en el museo" es más leído
En verde claro: Países con más de 6.000 lecturas
En verde intermedio: Países con más de 35.000 lecturas
En verde oscuro: Países con más de 170.000 lecturas

Gracias: 

- A todos los que me hacéis llegar sugerencias de temas para tratar en el blog. A los que encontráis alguna pieza que os sugiere un posible comentario, y a los que intentáis rastrear los museos de vuestra ciudad o de las ciudades que visitáis. Si el blog os crea un interés por vincular la Medicina con los temas humanísticos habrá conseguido uno de sus principales objetivos.  

- A todos los que colaboráis con el blog - algunos desde muy lejos - con vuestras sugerencias, comentarios, opiniones o preguntas. Cada vez hay más y todas son bienvenidas, vengan por la vía que vengan (twitter, facebook, whatsapp, comentarios al blog...). Un diálogo fructífero.  

- A los otros bloggers con intereses similares que mediante un fructífero diálogo complementan y mejoran los contenidos de este blog. Intereses comunes, opiniones enriquecedoras, consejos amistosos.  


- A los que ayudáis a la difusión del blog recomendando su lectura a nuevos amigos, tanto por consejo directo como a través de las redes sociales. Gracias a vosotros se conoce cada vez más este blog. 

- A los medios públicos (prensa y televisión) y a los otros blogs y redes sociales que recomiendan el blog  o comentan sus contenidos. 

- A todos los lectores de este blog, tanto ocasionales como habituales. Sin vosotros el blog no tendría sentido.  


A todos, muchas gracias!


Xavier Sierra Valentí 

domingo, 30 de septiembre de 2018

Las enfermedades de Napoleón (II): Heridas (antes de 1804)






Antoine-Jean Gros

Napoleón Bonaparte en el puente de Arcule
(1797)

Óleo sobre lienzo.  134 x 104 cm
Museo de l'Hermitage. San Petersburgo.



Aunque Napoleón intentó siempre ser discreto en lo referente a sus enfermedades y heridas, para evitar la propagación de noticias y bulos que pudiesen menoscabar su fama, tenemos conocimiento de algunas de ellas.

Antommarchi que realizó la autopsia del ilustre corso, nos proporcionó un listado exhaustivo de todas las heridas en su informe: 
«Le corps présentait (…) plusieurs cicatrices, à savoir : une à la tête, trois à la jambe gauche, dont une sur la malléole externe, une cinquième à l'extrémité du doigt annulaire ; enfin, il en avait un assez grand nombre sur la cuisse gauche» 
(El cuerpo presentaba (...) numerosas cicatrices, a saber: una en la cabeza, tres en la pierna izquierda, de las que una asentaba en el maleolo externo, una quinta en la extremidad del dedo anular; en fin, tenía bastantes en la pierna izquierda)
(F. Antommarchi, informe de la autopsia de Napoleón Bonaparte, 1825. Traducción: Xavier Sierra) 

No es de extrañar. Napoleón había sido un militar aguerrido que había demostrado su valor al frente de sus soldados. Como dice las Cases (1999): 

« Il avait été très souvent  exposé dans ses batailles ; mais on le taisait avec le plus grand soin. Il avait recommandé, une fois pour toutes, le silence absolu sur toutes les circonstances de cette nature»  
(Se había expuesto frecuentemente en las batallas, aunque se cuidaba mucho de no hablar de ello. Había recomendado, una vez por todas, el absoluto silencio sobre todas las circunstancias de este tipo) 
(Las Cases, 1999. Trad. X.S.) 

Consideremos pues algunos aspectos de las heridas producidas antes de ser proclamado Emperador (1804)

Fecha indeterminada. 

Durante su adolescencia sufrió un accidente en una calesa, del que sabemos que perdió el conocimiento, aunque no tenemos más datos al respecto. 



Édouard Detaille: Napoleón en el sitio de Toulon.


16 de diciembre de 1793. 

A pesar de su juventud, en esta fecha Napoleón Bonaparte era ya comandante de Artillería, y participó en el sitio de Toulon, ciudad ocupada por fuerzas realistas. Bonaparte decidió dirigir el asalto al frente de sus soldados. En la refriega las balas enemigas mataron a su caballo y el valiente corso decidió continuar luchando a pie. Un soldado inglés le clavó su bayoneta en el muslo izquierdo, por encima de la rodilla. Napoleón creyó que perdería la pierna, según confesó después a Las Cases. Fue atendido por Hernández, el cirujano militar (que por cierto, fue el que distinguió definitivamente la sífilis de la gonorrea y que más tarde fue profesor de la escuela de Medicina de Toulon). Hernández era de la opinión que se debía amputar la pierna, para evitar la gangrena. Finalmente, gracias a los cuidados de Jean-Mathieu Chargé, el comandante Bonaparte pudo salvar la extremidad, aunque de todos modos, le quedó una importante cicatriz. En el informe de la autopsia de Napoleón (Antommarchi, 1825) se dice literalmente que "la cicatriz era tan grande que se podía meter en ella todo el puño".


1796. 


En enero de este año, Napoleón acudía presuroso a su primera cita amorosa con la viuda del general Beauharnais. Mientras corría para ir al encuentro de su amada fue mordido por el perro de un vecino en la pantorrilla. 

Vincent François André. Batalla de las pirámides. Óleo sobre tela (circa 1800). 


11 de julio de 1798. 


Durante la campaña de Egipto, Napoleón es herido en Damanhour. Lo atendió el médico Larrey, que nos dejó esta descripción del suceso:

Jean-Léon Gerôme.
Napoleón y su estado mayor en Egipto (1867)

«...le général en chef reçut un coup de pied d'un cheval arabe, qui lui fit à la jambe droite une contusion assez forte pour qu'on dût craindre des accidents consécutifs : je fus assez heureux pour les prévenir et le conduire en très peu de temps à la guérison, malgré sa marche pénible et son activité naturelle qui l'éloignait du repos » 


(...el general en jefe recibió una coz de un caballo árabe, que le produjo una contusión bastante intensa en la pierna derecha, por lo que hay que temer complicaciones: estuve muy contento por poderlas prevenir y por conseguir la curación en poco tiempo, a pesar de que todavía anda con cierta dificultad y que su natural tendencia a la actividad no le deja reposar) 

(Larrey, 1812-1817. Traducción: X.S.)

22 de junio de 1803.

Durante una partida de caza, al rematar un jabalí, Napoleón sufrió un accidente. Al día siguiente en una carta a Josefina, le comentaba lo sucedido. Años más tarde, durante su exilio en la isla de Santa Elena contaría este episodio a su confidente recordando como sufrió una fuerte contusión en un dedo. Antommarchi ratificó este incidente en su informe de autopsia, constatando la presencia de una cicatriz en la extremidad de su dedo anular. 


Bibliografía


Castelot A, Bonaparte, Librairie Académique Perrin, Paris, 1967.

Castelot A, Napoléon, Librairie Académique Perrin, Paris, 1968.

Gallo M, Napoléon, Magellan (éd.), 8 vol., Paris, 1998.


Goldcher A. Les blessures de Napoléon, en Revue du Souvenir napoléonien, 
http://www.napoleon.org, juin-juillet 2004 ; 453 : 3-7.

Larrey DJ. Mémoires de chirurgie militaire et campagnes, Smith (éd.), 4 vol., Paris, 1812-1817, 4 vol.

Las Cases E. Mémorial de Sainte-Hélène, Le Grand Livre du Mois (éd.), Tome IV, Paris, 1999

Napoléon & Empire. Napoléon, ses blessures. 
http://www.napoleon-empire.net/napoleon-blessures.php

Riaud X. Les blessures de Napoléon. 

https://www.napoleon.org/histoire-des-2-empires/articles/les-blessures-de-napoleon/



Serie de las enfermedades de Napoleón: 

I: Juventud 


II. Heridas (antes de 1804)

III: Las campañas de Italia y Egipto y el consulado


IV: Heridas y accidentes (después de 1804) 

V: El Emperador 

VI: ¿Por qué llevaba la mano en el chaleco?

VII: Colelitiasis, colitis y otras enfermedades

VIII: Cáncer gástrico

IX: ¿murió por un cáncer gástrico?

X: La teoría del envenenamiento






viernes, 28 de septiembre de 2018

Las enfermedades de Napoleón (I): Juventud






François Flameng

Napoleón en la escuela Militar
(1897)

Tipograbado sobre papel. 
10,6 x 15,7 cm



Napoleón Bonaparte (1769-1821) fue un militar y político francés, considerado uno de los estrategas bélicos más notables de la Historia, y que durante algo más de una década controló toda Europa Occidental y Central. Natural de Ajaccio (Córcega), fue general republicano durante la Revolución y el Directorio. Dirigió el golpe de Estado del 18 Brumario, que le convirtió en primer cónsul de la República, pasando luego a cónsul vitalicio (1802-1804). Se proclamó Emperador de los franceses (1804) y Rey de Italia (1805).  Tras ser derrotado la Batalla de las Naciones (Leipzig, 1813) fue obligado a abdicar. En 1815 volvió durante un breve período (Los Cien Días) y fue definitivamente derrotado en Waterloo, siendo exiliado en la isla de Santa Helena, donde falleció en 1821.

En entradas sucesivas del blog revisaremos algunas de las enfermedades que aquejaron a este ilustre personaje. 

Infancia. 
No tenemos constancia de que tuviera enfermedades durante su niñez, o por lo menos no han trascendido. Tampoco hay documentos que demuestren que recibió cuidados especiales durante su estancia en la Real Escuela Militar de París (Maurice Boigey,1930)


A los 19 años, Napoleón alcanzó ya el grado
de teniente segundo en el regimiento de La Fère. 


1785. 
En este momento, con 19 años, Napoleón había alcanzado ya la graduación de teniente segundo de la compañía de Bombarderos del regimiento de La Fère. Este regimiento tenía encomendada la guarnición de las ciudades de Valence y de Lyon. Sabemos que durante este período Napoleón estuvo aquejado de una enfermedad febril no identificada. Durante esta enfermedad fue cuidado por una joven genovesa.  


1786. 
De regreso a Córcega, con un permiso de varios meses debido a su "mala salud". Durante este período va a restablecerse a la estación termal de Guagno cerca de Ajaccio. Al volver a Auxonne contrae el paludismo, y es atendido por el cirujano mayor del regimiento, Bienvelot. 

        El joven capitán de Artillería Bonaparte      

1790.
 

Nuevamente se le concede un permiso especial de convalescencia, por lo que deja Auxonne. Esta vez va a reponerse a otra estación termal, Orezza. 

1791. 

En la primavera de este año se le destina a Valence. Pero el joven militar tiene una recaída importante, con un brote grave de malaria. Es atendido por Parmentier, el cirujano del regimiento (Maurice Boigey,1930)

1793. 

Napoleón se contagia de sarna, enfermedad que debía ser muy frecuente en los cuarteles. Parece ser que se la contagió un cañonero al lado del cual combatió en el sitio de Toulon. Aunque no sabemos mucho de este episodio de sarna, consta que fue atendido por René-Nicholas Dufriche barón de Desgenettes (1762-1827), un médico militar que más tarde sería médico jefe del ejército francés durante la campaña de Egipto y en la batalla de Waterloo (Xavier Riaud). 

Muchas veces se comenta que Napoleón curó mal de este episodio de sarna y que esto le produjo recidivas durante mucho tiempo. En mi opinión, Bonaparte presentaba un cuadro de dermatitis atópica, como comentaré en otra entrada. Las enfermedades cutáneas eran mal conocidas en aquel momento, y es probable que se achacara a una sarna mal curada los sucesivos brotes de dermatitis atópica, ya que ambas enfermedades son muy pruriginosas. 

Como dermatólogo me interesa especialmente la sarna de Napoleón, aunque no dispongo de muchos datos más que los ya expuestos. Como curiosidad diré que pocas décadas más tarde, otro corso como Bonaparte, descubrió el ácaro productor de la sarna. Fue Renucci, un estudiante de Medicina del Hospital de Saint-Louis, el 13 de agosto de 1834. Mientras los científicos de la época especulaban sobre alambicadas hipótesis sobre la etiología de la enfermedad, Renucci se limitó a sacar un ácaro del surco característico de la sarna "tal como hacen las mujeres de mi país" y mostrarlo a la concurrencia bajo un microscopio.  Fue una de las primeras demostraciones de que la enfermedad puede estar causada por un agente vivo externo, solamente visible al microscopio.  

Bibliografía 

Boigey M, Les maux de Napoléon, en Chronologie – Sainte-Hélène : la maladie de l'Empereur, Almanach Napoléon, p. 1-2, 1930
http://www.napoleonprisonnier.com

Castelot A, Bonaparte, Librairie Académique Perrin, Paris, 1967.

Castelot A, Napoléon, Librairie Académique Perrin, Paris, 1968.

Gallo M, Napoléon, Magellan (éd.), 8 vol., Paris, 1998.

Riaud, X. Napoléon et ses maladies.
https://www.napoleon.org/histoire-des-2-empires/articles/napoleon-et-ses-maladies/





Serie de las enfermedades de Napoleón: 

jueves, 27 de septiembre de 2018

Bacterias en el calcetín





Jaume Ferran i Clua

Busto de mármol
Real Academia de Medicina. Barcelona.



El hall de entrada de la Real Academia de Medicina de Barcelona está presidido por un imponente busto de mármol de Jaume Ferran i Clua (1851-1929), un importante médico catalán que descubrió varias vacunas, entre ellas la del cólera.

Ferran era hijo del médico rural de Corbera de Ebro. Tras licenciarse en Medicina en Barcelona, ejerció la profesión en Tortosa, llegando a ser Director de Sanidad Marítima y Director del Hospital Civil. Estaba muy interesado por la bacteriología y el higienismo y seguía las investigaciones que realizaba en Francia Louis Pasteur. 

En 1884, se declaró una epidemia de cólera que causó 3500 muertos en Marsella. Ferran viajó a Francia comisionado por el Ayuntamiento de Barcelona para planificar la prevención de la enfermedad. Un año antes Robert Koch había conseguido aislar el bacilo responsable del cólera. Ferran estaba convencido que se podía obtener una vacuna, como había hecho Louis Pasteur con otras enfermedades. Y para ello necesitaba muestras de bacilos vivos. 

En Marsella, Ferran consiguió cinco frascos con muestras de bacilo del cólera. Pero en la frontera de La Jonquera empezaron los problemas. Los aduaneros tenían órdenes del gobierno español de no dejar entrar las muestras para evitar la propagación de la enfermedad. Encontraron cuatro de las muestras y se las requisaron. Francisco Romero Robledo, ministro de Gobernación del gabinete Cánovas del Castillo, ordenó sin contemplaciones la destrucción de todas las muestras


Además Ferran quedó detenido durante 8 días. Durante este tiempo, solamente pensaba en el calcetín. En el calcetín que llevaba en la maleta y donde había tenido la precaución de esconder la última muestra. 


El Dr. Ferran vacunando a un cobaya 
(Museu d'Història de la Medicina de Catalunya)

Cuando al fin fue liberado y recuperó la maleta pudo comprobar que la muestra seguía allí. Con ella, pudo preparar la vacuna en el laboratorio que tenía en su casa. No tenía tiempo que perder: el cólera avanzaba con velocidad. Cuando tuvo la vacuna a punto la experimentó en un cobaya y a continuación en humanos: a falta de otra cosa, la experimentación la hizo en su propio cuerpo y en el de sus familiares. Sobrevivieron. Ferran comenzó a vacunar contra el cólera. Salvó la vida así a 50.000 vacunados. 

Al cabo de un año, en 1885, el cólera llegó a Valencia. El Dr. Gimeno, profesor de la Facultad de Medicina llama a Ferran, que inició vacunaciones masivas. En Alzira vacunó a 30.000 personas. 


Los Dres. Ferran y Masip en una escena de vacunación


Pero Ferran tenía problemas políticos. Su vacuna no era oficial, ni había sido obtenida por las gestiones del gobierno español. La forma en que Jaume Ferran la había obtenido no había gustado en el Gobierno y se interpretó como un desafío al poder. Aunque Ferran ya era un reconocido bacteriólogo, el ministro de Gobernación Romero Robledo era amigo de otro médico, el Dr. Mendoza, que se oponía a aceptar el origen bacteriano de la enfermedad. Estalló la polémica en la prensa y tras una agria controversia al final se pararon las vacunaciones. 

El alcalde de Valencia, José María Ruiz de Lihory y Pardines, barón de Alcalí y el obispo de la ciudad Antolín Monescillo, (un integrista que había estado en la prisión condenado por urdir la restauración de la Inquisición), creyeron que mejor que la vacuna era hacer rogativas y una procesión con la Virgen de los Desamparados. Este acto devocional concentró a miles de personas, y los casos de infectados se multiplicaron hasta el extremo que, entonces sí, por miedo al contagio, las Fallas (19 de marzo de 1885) fueron desconvocadas. Pero no se quiso anular la fiesta religiosa de Sant Vicente (3 de abril de 1885), y aquella concentración se convertiría en el segundo gran foco de propagación. 

A la vista de que el cólera se propagaba velozmente por la ciudad el catedrático de medicina de la Universidad de Valencia Amalio Gimeno Cabañas forzó a la Junta Municipal de Sanidad a solicitar la vacuna del doctor Ferran. En pocos días empezaba una vacunación masiva en Valencia y en Alzira, los principales focos infecciosos.

A mediados de mayo de 1885, el equipo del doctor Ferran iniciaba la inoculación de 30.000 dosis de vacuna anticolérica con un éxito rotundo: tan sólo 53 casos reactivos. La prensa internacional se rindió a la determinación y a la eficiencia del doctor Ferran. 

En este punto es donde entró en juego la figura de Santiago Ramón y Cajal, que por entonces era catedrático de medicina de la Universidad de Valencia y que tenía una correspondencia con Ferran sobre su afición común, la fotografía. Ramón y Cajal se hizo inocular la vacuna de Ferran. Pero, lleno de envidia poco después redactó un informe dirigido al ministro a Romero Robledo (el ministro que un año antes había ordenado la destrucción de los frascos de Marsella), denigrando a Ferran. Era la excusa perfecta para Romero Robledo, que herido en su amor propio, prohibió las vacunaciones.

Caricatura de Ferran (centro), Alfonso XII (derecha) y Romero Robredo (izquierda), publicada en La Moma (1885). Fuente Galería de Médicos Catalanes
Caricatura del Dr. Ferran (en el centro, sentado), el rey Alfonso XII (derecha)
coronándolo de espinas y el ministro Romero Robredo (izquierda).
Publicada en 
La Moma (1885) Fuente: Galería de Médicos Catalanes

Aquel año murieron de cólera en España más de 66.000 personas. Los que se opusieron, prohibieron y entorpecieron las vacunaciones (Cánovas del Castillo, Robledo Romero, Ramon y Cajal), dimitirían. Después de aquel episodio, Romero Robledo sería nombrado ministro de Ultramar (1891) y de Justicia (1895).

El año siguiente a la vacunación masiva de Valencia, el doctor Ferran fue nombrado jefe del Laboratorio de Microbiología de Barcelona, y de esta forma, esta ciudad le reconocía su aportación primordial al mundo de la medicina. La vacuna anticolérica del doctor Ferran, sería utilizada en todo el mundo tras la lamentable experiencia valenciana. En cambio, en el estado español no fue oficializada hasta 1909, cunado habían pasado 24 años del cólera de 1885, 12 años después de la muerte de Cánovas del Castillo, y 3 de la desaparición del infame ministro Robledo Romero. 

Ferran investigó también otras vacunas: antitífica, antirábica y antituberculosa. Dirigió el Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona (1886-1905). Aunque fue incomprendido y marginado por algunos de sus compatriotas y por las autoridades sanitarias de su país, gozó del reconocimiento internacional, siendo galardonado con el  premio Bréant por la Académie des Sciences de Paris en 1907. Muchas de sus medidas preventivas fueron aplicadas durante la I Guerra Mundial. 


Bibliografía

Polanco A. la victoria del doctor Jaume Ferran i Clúa contra el cólera. Tecnología obsoleta. 
https://alpoma.net/tecob/?p=8244

Pons M. La vacuna del doctor Ferran y la reacción colérica del poder español. El Nacional. https://www.elnacional.cat/es/cultura/la-vacuna-del-doctor-ferran-y-la-reaccion-colerica-del-poder-espanol_488907_102.html


Zarzoso A. Jaume Ferran i Clua. Galeria de Metges Catalans. 
http://www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=IK

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Caravaggio (II): asesinado por un estafilococo





Ottavio Leoni

Retrato de Caravaggio
(1621)

Dibujo al carboncillo negro y pastel 
sobre papel azul

Biblioteca Marucelliana
Accademia Colombaria. Florencia.



En una entrada anterior comentábamos sucintamente la vida y obra de Michelangelo Merisi, llamado Caravaggio (1573-1610) uno de los más destacados representantes del naturalismo barroco del s.XVII y también un conocido bribón que se peleaba constantemente a navajazos por las calles. Entre los múltiples incidentes de los que tenemos conocimiento podemos destacar, por ejemplo, que fue arrestado por llevar una espada sin permiso (4 mayo 1598); demandado por golpear a un hombre con un bastón (1600); acusado por insultar y atacar a otro hombre con una espada (1601); implicado en un asalto a un camarero tras servirle alcachofas en una taberna (1604); arrestado por arrojar piedras a un policía (1604), etc. 


Caravaggio: Descendimiento de la Cruz (detalle). Museos Vaticanos. 

Dejamos para hoy la consideración de las causas del deceso del pintor y espadachín. Hasta ahora lo único que se sabía a ciencia cierta era que Caravaggio había muerto inesperadamente en el hospital de Porto Ercole, mientras se dirigía a Roma tras haber obtenido el perdón por el asesinato de Renuccio Tomassoni, un conocido proxeneta, cometido en 1606 en la zona de Campo Marzio, en Roma. El suceso había comenzado con una discusión por un partido de pallacorda (una especie de tenis), aunque probablemente también estaba involucrada una mujer. El caso es que Tomassoni había herido al pintor. Caravaggio se vengó cercenándole el pene para así humillarlo en su ostentosa virilidad, mientras profería "una carcajada llena de ira". Pero al cortar la arteria, la hemorragia fue tan grande, que el macarra murió desangrado. Un homicidio que le valió el destierro de Roma para evitar la sentencia de condena a muerte que había promulgado el papa Paulo V. Por eso desde entonces, había vivido en Nápoles, Malta y Sicilia. 



Caravaggio: Judit y Holofernes.
Galleria Nazionale di Arte Antica. Palazzo Barberini. Roma. 

En julio de 1610 le había llegado un indulto personal del papa. Emprendió entonces el viaje de regreso, pero fue detenido en Porto Ercole, probablemente por haberlo confundido con otro. El caso es que el barco en el que viajaba zarpó hacia Roma sin él. 

Caravaggio estaba débil y tenía mala salud. Hacía años que padecía malaria. Y saturnismo, a causa del plomo de sus pinturas, con las que no iba con demasiado cuidado ni mucha higiene (incluso llegaba a comer encima de sus lienzos). Probablemente también estaba afecto de sífilis, enfermedad muy común en la época y muy extendida entre los que recurrían con frecuencia a la compañía de prostitutas como era su caso. Y continuaba con riñas continuas, saldadas con todo tipo de heridas. 

Lo cierto es que ingresó en el hospital de Porto Ercole, donde falleció poco después. Los españoles, que entonces  ocupaban la zona, lo enterraron rápidamente y sin mucho ruido, 
en el cementerio de San Sebastián de Porto Ercole, para poder quedarse con algunos cuadros que llevaba consigo.  


Caravaggio: El prendimiento de Cristo

Hasta ahora, las causas de su muerte no quedaban del todo claras, aunque se barajaban las enfermedades que ya hemos aludido. Y también la de una posible insolación, porque había permanecido abandonado en la playa de la localidad durante muchas horas, en un desesperado intento de encontrar un barco que le llevara a su destino, Roma. La hipótesis más aceptada era la del paludismo, que fue defendida por los antropólogos de la Universidad de Bolonia en un estudio publicado en 2010.

Sin embargo, un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de científicos franceses e italianos del Institut IHU Méditerranée Infection de Marsella, que ha sido publicado hace pocos días por la revista Lancet Infectious (20 septiembre de 2018) cambia completamente el estado de la cuestión. 

En primer lugar, los científicos hicieron una cuidadosa investigación para hallar el esqueleto del pintor, cosa no del todo sencilla, ya que en el cementerio no había ninguna lápida o epitafio que permitiera su identificación. Buscaron los esqueletos de todos los varones de 165 cm de altura y que hubieran fallecido hacia los 35-40 años. Seleccionaron así nueve esqueletos, de los que solamente uno era de principios del s. XVII, según los datos obtenidos con el Carbono 14. Era un esqueleto con gran cantidad de plomo, lo que coincidía con el conocido saturnismo que presentaba el pintor. Además realizaron una comparación genética con los habitantes actuales de Porto Ercole que llevan el apellido Merisi o Merisio -considerados como posibles descendientes del pintor- lo que confirmó con una alta probabilidad las sospechas de los investigadores. 


Dientes de Caravaggio que sirvieron para el estudio palepopatológico. 

El análisis de la pulpa dentaria de incisivos y caninos de este esqueleto permitió comprobar la presencia de una enfermedad infecciosa. Pero se descartó la presencia de brucelosis, sífilis, tifus o paludismo, por lo que se deben desestimar las posibilidades de que falleciera por estas infecciones. Un solo agente infeccioso pudo demostrarse: Staphylococcus aureus, una bacteria patógena que todavía hoy causa numerosos problemas en los hospitales. La hipótesis de los investigadores es que la enfermedad probablemente comenzó por la sobreinfección de una herida de espada o de otra arma blanca que el pendenciero artista habría sufrido recientemente en una de sus habituales reyertas, lo que originó una  septicemia por estafilococos que acabó con su vida. El asesino callejero terminó asesinado por una bacteria. 



Bibliografía

Becerril V. El misterio de Caravaggio, al descubierto. ABC, 10.05.2016 
https://www.abc.es/20100616/cultura-arte/caravaggio-201006161707.html

Cervera C. El lado macarra de Caravaggio, el pintor asesino que murió en extrañas circunstancias. ABC Historia 31.10.2016 
https://www.abc.es/historia/abci-lado-macarra-caravaggio-pintor-asesino-murio-extranas-circunstancias-201610280411_noticia.html

Drancourt M, Barbieri R, Cilli E, Gruppioni G, Bazaj A, Cornaglia G, Raoult D. 
"Did Caravaggio die of Staphylococcus aureus sepsis?" The Lancet Infectious Disease. Published: 17-September-2018. doi: 10.1016/S1473-3099(18)30571-1

Jalinière,H. La mort du Caravage elucidée. Sciences et Avenir 20.09.2018 
https://www.sciencesetavenir.fr/sante/la-caravage-serait-mort-d-une-infection-au-staphylocoque_127728